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Archive for 16 junio 2010

En el Congreso de Resiliencia de Valencia (mayo de 2010) Boris Cyrulnik explica que en su equipo de trabajo en la Universidad de Toulon se dedican a observar y registrar determinados tipos de interacciones familiares. Entre ellas observan a un grupo de jóvenes madres primerizas que viven en un centro de acogida. Una de las educadoras de ese centro forma parte del equipo de Cyrulnik.

Las muchachas no han permitido que el equipo grabe en video la primera vez que ellas han tenido que bañar a su bebé. Pero si han permitido que los investigadores estén presentes. Y lo que observan es que muchas de ellas se muestran inhibidas en los momentos previos. Se encuentran como agarrotadas.

En otro momento el equipo pide a la educadora que interactúe con ellas como lo haría si estuvira trabajando. Entonces ella se acerca a la jóven y simplemente se coloca al lado y pone suave y tranquilamente su mano en el hombro de ésta. Inmediatamente la muchacha parece desinhibirse y comienza a interactuar con el bebé con mucha más fluidez.

Lejos de lo que pueda parecer lógico las chicas parecen agradecer más un simple gesto transmisor de seguridad que toda una intervención estructurada para enseñarles a bañar a su bebé.

Quizá algún día en las Universidades, en las Facultades, de Psicología, de Trabajo Social, de Pedagogía… enseñen a sus alumnos la técnica minimalista y precisa de acompañar y dar seguridad poniendo la mano en el hombro.

(Ubicación en el Blog-rrador: 8.b.)

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La resiliencia humana no es nada más (y nada menos) que el nombre que le hemos puesto a un fenómeno, que ha ocurrido desde que el hombre es hombre, pero en el que no nos habíamos fijado como observadores sistemáticos hasta hace no muchas décadas. Es decir, siempre ha habido adversidades y siempre ha habido personas que la han resistido y se han rehecho de las mismas.

Por eso la novedad está más (como Manuel García Fort señaló acertadísimamente en el pasado congreso de Valencia) en la mirada que en el fenómeno. La sorpresa, la admiración y el interés que despierta el término radica más en la necesidad de cambiarnos las gafas para ver las dificultades de otra manera: teñidas de esperanza.

Pero esta necesidad nos puede llevar a entrar en un optimismo disparatado. A pensar que la resiliencia una vez se produce supone la desaparición total de la adversidad, de la dificultad, del sufrimiento.

Nada más lejos de la realidad. Para eso sirve leer el testimonio de personas que han experimentado la resiliencia. No encontraremos nunca un manual de resiliencia mejor que la historia contada por las personas que se han rehecho de la adversidad.

Yo recomiendo un comic. Se trata de “UNA POSIBILIDAD ENTRE MIL” de Cristina Durán y Miguel Angel Giner Bou (Editorial Sinsentido, Madrid 2009).

Una posibilidad

En la web oficial podemos leer: Cristina y Miguel Ángel son padres por primera vez, pero el futuro de la pequeña Laia está en peligro desde los primeros instantes. Hospitales, centros de rehabilitación y médicos se convierten entonces en su rutina diaria.
Hay una posibilidad entre mil de que Laia salga adelante. Y se agarra a ella con una fuerza tremenda, una alegría desbordante, arrastrando a todos por el camino de la vida.

Hasta aquí la reseña aséptica. Ahora la recomendación apasionada.

Nada más acabar de leer la historia (lo cual se hace rápido porque engancha) no dejaba de venirme a la cabeza una expresión de la liturgia católica de la noche de Pascua: “Vida y muerte se han enfrentado en un prodigioso duelo…”

Efectivamente, el comic es un auténtico tratado de resiliencia. Auténtico por real. En él podemos descubrir casi todos los factores de resiliencia que los expertos señalan (no puedo ahora detallarlos) pero lo que mejor refleja es la dinámica de la resiliencia. En unos momentos la desgracia, la adversidad se visualiza como una mancha negra que invade las viñetas o lo que es lo mismo todos los aspectos de la vida de los protagonistas. En otros momentos (los de resiliencia) en los que los mismos parecen surgir o resurgir de esa mancha negra.

Las personas a las que podríamos llamar resilientes no dejan de sufrir. Sigue habiendo momentos duros. Muy duros. Solo que la transformación resiliente impregna de una capa (a veces más gorda a veces más delgada) de sentido a la adversidad y que la hace más digerible.

Por ello es totalmente justo que los autores, jóvenes y ya veteranos ilustradores valencianos, hayan sido al próximo Congreso sobre Resiliencia en Barcelona (octubre de 2010) ha participar con una intervención que han titulado precisamente “Surgir de la mancha negra” y que los organizadores los hayan elegido para diseñar el folleto y los carteles del congreso.

Por todo ello. Un beso para vosotros: Cristina, Miguel y Laia. Y GRACIAS.

(Ubicación en el Blog-rrador: 7)

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¡Próximas entradas!

No, no es que piense que hay gente pendiente de que yo escriba una nueva entrada. Es simplemente que no hay más remedio. Los días pasan y el blog no crece.

He leído que si se cuentan los proyectos es más probable que los realicemos.Así que lo mejor es escribir en el blog aquellas entradas que quiera escribir pero que aún no he tenido tiempo.

Ahí van algunas que están en la recámara y que así me obligo a escribirlas… algún día (quizá no aparezcan con el mismo titulo pero sí con la misma intención)

– “LA MANCHA NEGRA”: (Publicada el 15/6/2010)

– “ANTIRRESILIENCIA”: (Publicada el 28/11/2011)

– “MI FAMILIA”: No hace falta acoger a un niño o una niña de forma permanente para llegar a sentirlo como parte de “mi familia”. Y en ocasiones niños que son adoptados no se sienten “de la familia”. ¿Qué hace entonces que un niño o niña sea integrado “en mi familia”?

– “LA VIDA NO ES LÓGICA”(III): MAS ES MENOS. Referencia bibliográfica del libro “Más es menos. La tiranía de la abundancia” de Barry Schwartz.

– “VER O NO VER”. Unos ven negación donde otros ven resiliencia.

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