Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 25 marzo 2011

Estoy convencido que escribir tiene un potencial maravilloso para resistir y rehacerse de la adversidad. Pero no quiero hablar de teoría.

En la zona de descargas dejo una pequeña experiencia personal con mi agradecimiento (y propaganda) para Bernardo Ortin y Trinidad Ballester que osaron a publicar dos cuentos escritos por mí (tras su invitación).

Pinchar aquí para la referencia al libro en la web de Zen-tre, centro que dirigen los autores

Read Full Post »

La característica principal de los niños “interruptor” o niños “ON/OFF” es que parecen tener fundido lo que sería su termostato emocional o relacional, Viven la relación con los otros de forma intensa pero en un sentido u otro.

Pueden reclamar tu atención intensamente, expresar contundentemente su adhesión y preferencia por tu. No son capaces de percibir defecto alguno de la persona que han elegido… hasta que un día… les decepcionas, les contrarias y en un instante no quieren saber nada de ti.

En definitiva se apasionan por una persona con gran rapidez. La misma con la que pueden dejar de interesarles.

Son niños que no gradúan en la variable de intimidad (que junto con compromiso y pasión constituye el triangulo del amor en la teoría de R. Sternberg – al que la que le debo una entrada específica en el blog). Así apenas conocerte pueden establecer una gran confianza e intimidad pero cuando la respuesta no es la que ellos esperan pasan de la intimidad a la negación de la misma (no tengo nada que ver contigo). No son capaces de reajustar el nivel de intimidad y confianza, y seguir manteniendo la relación pero ajustada a la reciprocidad de la misma.

O pueden ser muy sociables, incluso seductores, niños o niñas extrovertidas que llaman la atención por su desparpajo y simpatía pero que de repente explotan y entran en estado de guerra contra todos y contra todos. Y en ese momento se pueden llevar por delante cualquier relación… Entonces no parece importarle el efecto que su descontrol produzca en los demás y en ellos mismos.

La literatura especializada nos dirá que son niños que tienen probablemente vínculos ambivalentes, pero en mi centro preferimos llamarles “ON/OFF” (ENCENDIDO / APAGADO) porque parecen tener solamente dos estados: por ti o contra ti; por los demás o contra los demás… Gracias a Dios no son muy frecuentes. Pero cuando conoces uno es probable que no se te olvide. Sobre todo si te has tenido que sentar sobre sus riñones para contenerle y que se calme.

Pero lo importante es lo que nos enseñan sobre el buen y el mal trato de padres a hijos. Los padres de estos niños, el padre o la madre, sí se han ocupado de ellos, probablemente en una relación muy estrecha, y muchas veces única, pero con una gran inestabilidad por su parte. Pueden haber sido expresivos en el afecto pero en muchas ocasiones han perdido el control descargando su rabia o ira contra su hijo o hijo.

En muchos casos el resultado podría ser un niño o niña inhibido o bloqueado porque siempre está hipervigilante para detectar si su padre o madre está cariñoso o agresivo. Sin embargo en los niños ON/OFF hay un componente de deseo de control de las relaciones. Quizá se mezcla lo anterior con un poco de los niños “mamá / papá”. Su padre y su madre se han situado a su nivel, a un nivel de iguales, y los niños han aprendido a entrar en estado de guerra. Son niños, por decirlo de alguna manera, desaforados. “Estás conmigo o estás contra mí, pero en ambos casos yo soy el centro”.

Como señala Cyrulnik este patrón no tienen que ser inmodificable pero requiere una paciencia sin límites y ser capaces de salirse de sus guerras y sus lazos, lo cual puede ser agotador.

(Ubicación en el Blog-rrador: 4.a.)

Read Full Post »

Una aclaración. Cuando hablo de distintos tipos de “niños perdidos” (o si se prefiere “en ortodoxo”, los niños necesitados de protección) no pretendo hacer categorías claras o una taxonomía. Simplemente pretendo reflejar  en una palabra o etiqueta una característica esencial. Es el mecanismo que mi cabeza, al disponer de una sola neurona, ha tenido que buscarse comprender o estructurar la experiencia de relacionarnos con ellos en el centro donde trabajo.

Por tanto un niño puede ser “post-it” y niño “maleta” a la vez. O una niña “mamá” puede ser una niña “on/of”. O pueden tener una cosita de cada uno. Es decir, esta “tipología” no sirve para clasificar sino para entender mejor. Pero sobre todo sirve para reflejar cual ha sido la falla (o el fallo) fundamental de sus padres en su crianza.

note 4 300x279 Camerons Post It Test

Así en la entrada dedicada a los niños “papá” lo que pretendía explicar (casi seguro que sin éxito) es que son niños que, al ser tratados como iguales por sus padres (debido a propias carencias) han conseguido una madurez precoz de sus hijos (justo la que ellos probablemente no tengan). Es algo paradójico pero es así.

Un padre o una madre deben proteger a los hijos de los avatares o problemas de la vida. Si en vez de ello, por soledad, por inestabilidad emocional, o por criterios educativos inapropiado los hacen coparticipes de sus problemas o inquietudes adultas conseguirán que su hijo o hija (que sí está en fase de desarrollo) llegue a ser tan maduro o más que ellos mismos Eso sí, a costa de un determinado precio que no es el momento de analizar.

Aclarado esto puedo explicar cuál es la característica más frecuente de los menores que llegan a nuestro centro. Son en su mayoría… niños “post-it”.

El invento de los papelitos “poss.it”, que tanto han triunfado, se debe a un fracaso. Se cuenta que en un determinado laboratorio estaban experimentando con la intención de crear un superpegamento. Una de las pruebas resultó en un fracaso estrepitoso y quedo relegada a un almacén. Resultó ser un pegamento que casi no pegaba.

Cuentan que alguien cercano al inventor del mal pegamento tenía la costumbre de utilizar pequeños papelitos para señalar determinadas páginas de los libros. Pero claro, si el libro caía, podía perder en un instante muchas de las referencias que ya tenía. Se le ocurrió ponerles un poco de aquel pegamento que casi no pegaba. Y así, cuentan, se inventaron los post-it.

En la naturaleza existe un pegamento que une a unas personas con otras. Se trata de la conducta de apego. (Debería llamarla conducta de “apegamento”). Este pegamento se construye de una manera muy simple. Un adulto (de cualquier especie) da protección y seguridad a una o varias crías. Y estas al sentirse seguras se dedican a explorar y jugar. No es una relación recíproca (uno cuida y el otro no) y no debe confundirse con el querer o el amor. Se trata de que alguien da protección a otro y ese otro se puede dedicar a otras cosas necesarias para un buen desarrollo. Si todo va bien, la cría al crecer abandonará a su fuente de seguridad y, en su día, se dedicará a dar protección a su cría (el amor es básicamente recíproco- yo te quiero a ti, tu me quieres a mí-; el apego es básicamente transitivo – yo te cuido a ti y tu cuidarás a otro).

Pero este mecanismo a veces falla. Resulta que el cuidador o, mejor dicho, la  base de seguridad resulta no ser capaz de dar seguridad. No sabe responder sensiblemente a las necesidades del niño o niña. El niño necesita jugar pero el padre dice que hay que dormir. El niño necesita dormir y el padre decide jugar….
Cuando esto se produce, frecuente y sistemáticamente, el niño aprende una cosa. A no esperar nada especial de su cuidador. Porque a veces funciona y a veces no. Y aprende que da igual que esté esa persona que cualquier otro. O si se prefiere. Espera recibir protección o no, de nadie o de cualquiera. Por eso le dará igual su padre o su madre que cualquier otro adulto que le pueda proporcionar lo que necesita.

Y al igual que los post-its estos niños se pueden quitar y poner de un sitio a otro porque que se adaptan, rápida y suficientemente, a todo. Se pegan inmediatamente pero poco. Apenas protestan. Su seguridad es mínima así que cualquiera puede proporcionársela. El pegamento del post-it es tan débil que se puede despegar sin que los papeles de rompan, pero es lo suficiente para que donde lo coloque se sujete. Si que hay un apego (pegamento) pero es inseguro (débil).

Esto explica que el 90% de los niños que llegan a un centro de recepción de menores se adaptan rápidamente. Pero no es adaptación. Es apego inseguro. Y por eso trabajo en un centro no de niños tristes, desesperados por haber sido separados de sus padres. Trabajo en un centro de niños alegres que juegan, ríen, se pelean, etc. No digo que no lo puedan pasar mal. Digo que no lo pasan tan mal como lo pasarían si hubieran tenido unos padres sensibles a sus necesidades.

(Ubicación en el Blog-rrador: 4.a.)

Read Full Post »

No son el tipo más frecuente de “niños perdidos” pero sí el más llamativo.

Recordemos que los niños perdidos de Peter Pan eran aquellos que se habían caído del carrito de bebés cuando paseaban por el parque con sus niñeras pero que luego nadie iba a reclamarlos.

Los niños perdidos de este blog son los que se han “caído” de sus familias porque sus padres no saben, no quieren o no pueden cuidarles. Y este no saber, no querer o no poder pasa factura en estos niños.

Pero nadie diría que Carolina, de 10 años, tiene problemas en casa. Es encantadora, educada e inteligente. Va bastante bien en el colegio, en el que la aprecia todo el mundo. Incluso es capaz de cuidar a sus hermanitos como si fuera adulta.

Y ese es su problema. Con 10 años es ya casi adulta… porque su padre o su madre no lo es.

En el centro en el que trabajamos es raro que no tengamos una “Carolina”. Y es un perfil que a todos nos enternece.

Observo algunas características comunes:

  • Suelen ser el mayor o la mayor (pero no necesariamente)
  • Suelen ser hijo o hija de una madre que rompió con el padre y luego ha tenido sucesivas parejas
  • La madre (o el padre) tienen problemas, cuanto menos, de inestabilidad emocional, asociado a veces a consumo de alcohol u otras sustancias.
  • La madre (o padre) le trata desde pequeño más como un igual que como un hijo. Al menos le cuenta todos sus problemas y no le mantiene al margen de los mismos.
  • Han recibido mensajes explícitos o implícitos de cuidar a sus hermanos pequeños.

Y con este panorama se va produciendo un proceso de inversión de roles. El niño pronto, muy pronto va comportándose como el cuidador de su madre o de su padre.

Cuando estos niños llegan a un centro por primera vez defienden a su madre o padre. Ellos no tienen problemas. En casa no hay problemas. Pero cuando van pasando los días y el niño, en un entorno protegido, queda “liberado” de la obligación de cuidar y defender a su padre o madre empezamos a observar una especie de descanso o respiro-

Lo notamos en las visitas. La niña o niño responde con alegría contenida pero notamos que empieza a ocultarle cosas que le pasan con sus compañeras o amigos del cole (un regalo, un chico que le gusta…). En definitiva su madre (o padre) le agobia, le pone con la cabeza como un bombo… y cuando se va el niño o niña vuelve, con gusto, a recuperar su infancia.

(Ubicación en el Blog-rrador: 4.b.)

Read Full Post »

En su maravillosos libro “La paradoja del tiempo. La nueva psicología del tiempo” sus autores Philip Zimbardo y John Boyd (Editorial Paidós) nos invitan a tomar conciencia de la perspectiva temporal predominante que cada uno de nosotros o de los demás tenemos o tienen. Es un libro entretenido que nos planteará cuestiones como las que se recogen en su sinopsis:

¿El olor de unas galletas recién hechas le retrotraen a la infancia? ¿Cree que en su mundo nunca va a cambiar nada? ¿Cree que el presente lo inclParadoja de tiempouye todo y que el pasado y el futuro son meras abstracciones? ¿Lleva reloj, controla sus gastos y hace listas de tarea cada día? ¿Cree que la vida en la tierra sólo es una preparación para otra vida tras la muerte? ¿Piensa una y otra vez sobre sus relaciones fallidas?¿Es el alma de las fiestas, siempre llega tarde, siempre está riendo y siempre está sin blanca? Estas preguntas representan las siete maneras más habituales de relacionarse con el tiempo, que llevadas a su extremo ofrecen tantas ventajas como riesgos. En La paradoja del tiempo, los doctores Zimbardo y Boyd parten de treinta años de estudios innovadores para revelar, por primera vez, cómo influye nuestra perspectiva temporal en nuestra vida y cómo influye el mundo que nos rodea en dicha perspectiva. La paradoja del tiempo es un plan práctico para optimizar nuestra combinación personal de perspectivas temporales con el fin de aprovechar al máximo cada minuto de nuestra vida personal y profesional, además de ofrecer un análisis fascinante del poder y las paradojas del tiempo en el mundo moderno.

Todo quedaría en un libro más, escrito por psicólogos serios navegando en el más rentable mundo de los libros de divulgación yo casi de autoayuda. Pero no es así. Lo que los autores plantean tiene un trasfondo muy profundo, que muchas veces ha sido y es obviado por los interventores sociales.

El hombre es ante todo un “ser temporal”. A diferencia de perros, gatos, ballenas o, por ejemplo, mis queridas cebras (quien me ha escuchado alguna vez probablemente sepa a que me refiero – queda pendiente de una entrada).

Hay personas que viven el presente en función del pasado. Otras viven el presente en función del futuro. Otras viven el presente sin tener en cuenta ni el pasado ni el futuro (para bien o para mal). Y este balance, que probablemente es una tendencia más o menos estables, puede verse trastocado también en todo momento por el impacto de un acontecimiento determinado.

Pero no solo las personas. También, por ejemplo las escuelas terapéuticas tienen su orientación temporal. El psicoanálisis da especial importancia al pasado. El conductismo, al presente. En la terapia breve el presente se proyecta claramente al futuro…

Y que decir del fenómeno de la resiliencia en la que uno de sus pilares es que la víctima de la adversidad pueda adoptar una PERSPECTIVA HISTÓRICA que le permita ver lo vivido (pasado) en función del futuro.

Y… ¿qué más decir?… ¡Si este blog se llama “Diseñando pasados, recordando futuros”! Cuando elegí este titulo (abreviado en “disparefuturo”) no había leído el libro de Zimbardo y Boyd. Me basaba en una intuición y en diversas lecturas (sobre todo de terapia breve) que me hacían pensar que el futuro se puede, digamos, recordar y que el pasado se puede diseñar.

Ahora sé que no estoy loco.

(Ubicación en el Blog-rrador: 10.b.)

Read Full Post »

Hace tres años leí un libro que me impacto. Se llama “PEGAR Y PEGAR”. Escrito por Chip Heath y Dan Heath (LID Ediciones). Lo que sigue es parte del resumen publicitario del mismo:Pegar y pegar

“Edición en castellano de una de las obras situadas entre primeros puestos de la lista de los libros más vendidos de Business Week, Wall Street Journal y New York Times. Traducido a más de 25 idiomas. Los autores revelan la anatomía de las ideas que pegan y explican el camino para comunicarlas de otra forma y hacer que impacten y se recuerden para siempre. Provocativo, de amplias miras y divertido, Pegar y pegar muestra los principios vitales de las ideas ganadoras y describen seis claves concretas para hacer que nuestros mensajes sean pegadizos. Ilustrado con ejemplos de sectores muy diversos: negocios, educación o movimientos sociales. Dirigido no sólo a los profesionales del marketing, creativos, ejecutivos de cuentas del mundo de la publicidad, directores de comunicación y directivos en general, sino también a un público amplio que quiere comunicar de manera efectiva y hacer que sus mensajes lleguen y se adhieran.”

Por mi parte solo puedo que ratificar todo lo anterior. Para mi no hay un manual mejor si lo que se quiere es que una idea no sea olvidada nada al ser transmitida. Es un libro de obligada relectura.

Así que cuando, por casualidad descubrí un nuevo libro de los hermanos Heath traducido al castellano no pude más que comprarlo.  De nuevo (y aunque aún lo estoy leyendo) ya puedo decir que no me ha decepcionado.

“CAMBIA EL CHIP. CÓMO AFRONTAR CAMBIOS QUE PARECEN IMPOSIBLES”, en la editorial Gestión 2000, encierra toda una teoría del cambio aplicable a muy diversos contextos. Todo interventor social debería conocerlo y tener en cuenta sus propuestas. No digo más. Esta es su sinopsis.

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Éste es uno de nuestros dichos más populares. ¿Padecemos una resistencia natural al cambio? ¿Por qué nos oponemos a cualquier modificación de nuestra rutina diaria, de nuestros hábitos y costumbres?
Lo cierto es que, a pcambia-el-chip_9788498750867esar de que a lo largo de nuestra vida aceptamos cambios cruciales, tales como el matrimonio, los hijos, la incorporación a las nuevas tecnologías o los desafíos de nuevos empleos, algunos hábitos nos resultan innegociables y, por más que queramos, no conseguimos erradicarlos.
En resumen, hay cambios fáciles y cambios extremadamente difíciles: ¿en qué se diferencian? Los psicólogos han demostrado que existen dos mecanismos distintos de toma de decisiones en nuestro cerebro: el racional y el emocional. El primero es lógico, estratégico, reflexivo, y el segundo es intuitivo e impulsivo. Uno quiere un cuerpo escultural y aprovechar el tiempo para aprender idiomas, y el otro quiere comerse una tarta y ver un rato la televisión. El racional se opone con firmeza a cualquier cambio en la rutina, el emocional ansía tener siempre nuevos retos.
Chip Heath y su hermano Dan, dos reconocidos especialistas en comportamiento organizacional, nos explican cómo alinear estos dos mecanismos cerebrales, ambos igual de importantes para que, tras nuestros infructuosos intentos, los cambios nos sean más placenteros y obtengamos mejores resultados de ellos.
Con un estilo ameno y agradable y con una sólida exposición argumental, los autores nos resumen décadas de investigación en psicología, sociología y otras disciplinas científicas para explicarnos cómo podemos efectuar un cambio transformador en nuestras vidas. Si llevas tiempo intentando cambiar de hábitos sin conseguirlo, éste libro se convertirá en tu mejor aliado y compañero de ruta.

Read Full Post »

La intervención social es una forma de relación de ayuda planificada.

En ocasiones alguien solicita ayuda a alguien (persona o institución) que se supone que tiene el encargo y la preparación para ayudar en un determinado problema.

En otras ocasiones es una institución la que exige a alguien que cambie por algún motivo (legal o social)-

Tanto en un caso como en otro el interventor intentará mejorar, cambiar o solucionar la situación de la persona o personas necesitadas de ayuda. Para ello diseñará un plan de intervención y lo llevará a cabo.

Sin embargo estos planes no suelen tener una teoría del cambio que lo avalen. Y si lo tienen es una teoría implícita pero que no necesariamente está avalada por estudios. Por ejemplo, si tras ejecutarse la intervención o intervenciones el cambio no se produce es muy fácil que se apele al fenómeno de la “resistencia al cambio”. Pero la resistencia al cambio es una categoría muy cuestionable.

Sorprende que los intentos de desarrollo de teorías del cambio en si mismo se limiten (según mi conocimiento) a ciertas corrientes de la terapia (contexto clínico),  de los negocios (contexto empresarial) o de la psicología organizacional. Pero apenas nada desde el trabajo social, la educación social o la psicología en el contexto de los servicios sociales.

Así que en un blog sobre la relación de ayuda tendremos que abrir las puertas o ventanas a documentos o libros que pueden ayudarnos a provocar cambios en nosotros mismos, en los demás o en las organizaciones.

Read Full Post »