Contextos traumatizantes y contextos curativos

Fue un placer volver a escuchar recientemente a Jorge Barudy (en Castellón). Por muchas cosas (su humanidad, su clarividencia en ciertos análisis sociológicos sobre la infancia…) pero especialmente por oír de nuevo que la resiliencia no es una cualidad personal sino, cuanto menos, interpersonal.

Porque aunque es una idea que yo creo tener clara, hay tanta publicación, tantos artículos en prensa, tantos comentarios en televisión que hablan sobre esto de la resiliencia como si fuera una fortaleza interior, una cualidad intrapsíquica… que a veces necesito reforzarme oyendo o leyendo a gente como Jorge, Cyrulnik, la gente de ADDIMA, José Luis Gonzalo y Oscar Pérez-Muga….

Hace poco me pasó algo inaudito. Curioseaba en una librería de mi ciudad y en la mesa de novedades de autoayuda – psicología…. descubrí dos libros con la palabra resiliencia en el título. A pesar de mi cuenta en números rojos no me cabe duda que hubiera “tirado de Visa” si hubieran tenido un mínimo contenido sensato. Pero no fue así y tranquilamente los dejé encima de la mesa. Ni siquiera recuerdo sus títulos. Un vistazo al contenido dejaba claro que el autor o la autora hablaba solamente de fortalezas internas.

No pienso hacer una cruzada por defender una concepción determinada de la resiliencia. Pero lo que sí tengo claro es que no piensa dedicar un sólo minuto en un fenómeno que se explique simplemente porque “hay personas resilientes y no resilientes”.

No niego, sería absurdo,  que haya diferencias individuales que se explican por la herencia o la biología. Pero entonces este blog sería como hacer un blog sobre ser rubio. O sobre ser pelirrojo (seguro que lo habrá) Muy digno pero, para mí, sin interés.

Sólo hablar de personas resilientes me disgusta. En mi modo de ver, la resiliencia es una característica de la vida. Simplemente se personifica porque alguien recibe el golpe de la vida (la adversidad) y, sorprendentemente, retoma un desarrollo positivo, gracias… a la misma vida (como entretejido de circunstancias y relaciones)

Pero la resiliencia no está sólo características individuales de esa persona (que también) sino en determinadas condiciones externas (dependientes de otras personas).

Y como suele señalar Boris Cyrulnik …y del significado que el acontecimiento adquiera en la historia personal y en el contexto cultural de la persona que lo sufre. Esta idea, a veces llamada “de la doble herida” es a mi entender la idea central – y maravillosa- del pensamiento de este autor. Y en función de ella, la resiliencia no depende sólo de los recursos internos de la persona o de los recursos externos que se le ponen a su alcance, sino del significado primordial que la víctima y la cultura y la sociedad da a la la adversidad.

El ejemplo paradigmático es el de los ex-combatientes norteamericanos en la guerra del Vietnam. A diferencia de los ex-combatientes de la II Guerra Mundial, los supervivientes de la primera regresaron no como héroes sino como “asesinos de niños vietnamitas”. Esto a su vez produjo que no pudieran tener un contexto donde expresar su horror y sentirse entendidos. Y en consecuencia muchos más trastornos mentales que en los veteranos de otras guerras.

O por el contrario. Una adversidad brutal puede ser superada si la persona que la sufre es acogida por un contexto que favorece la cicatrización de las heridas y empuja a la persona hacia otro futuro positivo.

Durante mucho tiempo todo esto fueron para mí ideas, y sólo ideas. Ideas sugerentes y atractivas pero sólo eso. Ideas. Hasta que hace no más de dos años descubrí (por una compañera) un documental premiado internacionalmente y que ya conoce mucha gente por el “boca a boca”.

Se trata de “Pensando en los demás” y sigue durante un curso escolar los particulares métodos de un profesor japonés, Toshiro Kamamori, con sus alumnos. Se puede ver en Youtube (o muchas otras páginas, normalmente en 5 ó 6 trozos) en Catalán (lo emitió TV·) subtitulado en castellano.

No puedo ni debo analizar ahora todo lo que el documental sugiere respecto a la resiliencia. Queda para otra entrada. Solamente avanzar que cuando lo volví a ver (lo utilicé en un curso) pensé: ¡Ostras! ¡Esto es un contexto curativo!

Y desde entonces sé que las ideas de Cyrulnik sobre la importancia del contexto no son sólo ideas y que si hay muchos casos concretos de contextos traumatizantes también debe haberlos de contextos curativos… porque al menos yo conozco uno. La clase del Sr. Kamamori.

(Ubicación en el Blog-rrador: 14.b.)

2 Comments

  1. Me ha entusiasmado esta entrada tuya, Javier. Comparto tu punto de vista sobre la resiliencia. Esta es interpersonal y se va construyendo gracias a ese entretejido de relaciones y contextos que son capaces de hacer que la persona desarrolle cualidades personales o potencie las que pueda tener. Y ese desarrollo es un proceso constante no un rasgo. Lo que expresas en esta entrada lo observo en los niños que he tratado en consulta y que presentan historias de vida en
    las que han estado presentes los malos tratos. Hacen un proceso resiliente los que cuentan con ese entretejido interpersonal (personas y contextos de buen trato) Disponer en torno suyo de personas capaces de acompañarles y hacer que esa resiliencia vaya emergiendo. El papel de los tutores de resiliencia en este sentido es fundamental porque ellos son los agentes y ejes del entretejido que mencionas. Gracias por este precioso artículo, un saludo muy cordial.

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