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Archive for 31 enero 2012

Uno se pasa horas y horas leyendo, pensando y escribiendo sobre resiliencia y se le olvida que ésta no es más que un nombre para describir lo que a personas concretas les pasa o ha pasado.

Así que cuando uno encuentra algo como lo que sigue es como el que abre una ostra para comérsela y descubre una perla en ella.

El programa “Últimas preguntas” de RTVE emitió el pasado domingo un resumen del último congreso “Lo Que de Verdad Importa” (Congresos de jóvenes con valores) eventos en los que, cada vez en una ciudad, se presentan a distintos ponentes con historias inspiradoras. Este es el enlace de la organización.

En algunas de las ediciones se invita a Jorge Font. El programa “Últimas preguntas” le entrevistó y en 7 minutos más o menos da un cursillo sobre resiliencia sin mencionar el “palabro” ni una sola vez. Y con su propia historia.

Si en vez de un cursillo quieres un master puedes ver su intervención de algo de más de una hora en la web de la Fundación Telefónica que patrocina los Congresos (pincha AQUÍ para la edición en Valencia y AQUÍ para la edición en Madrid)

Recomiendo sin dudas que al menos veáis el video corto en el que reconoceréis aspectos de la resiliencia como:

  • el uso del sentido del humor
  • la resiliencia como comenzar de nuevo
  • el impacto de la tragedia como el sentimiento de no pertenecer al mundo de los otros
  • el poder de la mirada de los otros para volver a la vida
  • la importancia de la ayuda del exterior
  • la adversidad como oportunidad
  • la vida como una dinámica de dar y recibir

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Este blog empezó siendo tan sólo una especie de “blog de notas” en el ciberespacio de un técnico de protección de menores que intentaba mirar su campo profesional a la luz del fenómeno de la resiliencia.

Pero, como ya he mantenido repetidamente que la vida no es lógica, y me vi envuelto en una dinámica inesperada en la que se me invitó a proyectar esta mirada sobre otros campos de la acción social (mujer embarazada en situación de vulnerabilidad social, enfermedad mental…). Hasta el punto de tener que quitar del subtitulo del blog la referencia a la protección de menores y abrirlo a cualquier relación de ayuda.

Al mismo tiempo el blog ha seguido evolucionando en número de visitas diarias y en número de comentarios.

Y con esta entrada vuelve a dar un salto (espero que no sea en el vacío) cualitativo.

No soy el único que se interesa por profundizar en el fenómeno de la resiliencia humana y un blog puede ser un cruce de caminos. Si además del interés común se vive en la misma ciudad y se comparten algunas otras cosas es fácil que surja la colaboración.

Así que ésta es la primera entrada (o post) con dos autores y sobre un tema hasta ahora no tratado en el blog.

A Rosa Herrera Cuadrado le interesa el tema de la resiliencia igual o más que a mí, así que un día quedamos a tomar un café. Ella, como yo, es psicóloga pero con más experiencia en la relación de ayuda profesional “cara a cara”. Así que, con nuestras coincidencias y nuestras diferencias, comenzamos a darle vueltas a que territorios de la resiliencia podríamos explorar juntos.

Entre varias posibilidades surgió el tema del alcoholismo. De forma indirecta pero intensa Rosa conoce la dinámica de los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) ya que en su trabajo en la consulta ha recibido casos de personas que estaban en grupos de AA y ha derivado personas a los grupos que apoyaran el proceso terapéutico que se estaba llevando con ellos. Yo, por mi parte, siempre he pensado que en España los profesionales de la acción social solemos desaprovechar el potencial de las interveR y Anciones grupales. La simbiosis se iba fraguando.

Y nos propusimos escribir una entrada, artículo o lo que fuera conjuntamente. Para bien o para mal lo hemos conseguido. Sólo hay una pega. Nos ha salido algo un poco más extenso que una entrada o post de blog. Así que lo vamos a “colgar” en un documento que podéis descargar pinchando AQUÍ. (El primer día colgué otro por error pero creo que ya está arreglado)

Queremos con él abrir un camino que no sabemos muy bien a donde nos llevará. Pero estamos abiertos a recorrerlo con más gente.

Si el tema te interesa o te preocupa ya sabes donde estamos Rosa y yo. O en el blog o en los emails que figuran en el documento.

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– No lo sé –

Esta es la respuesta que la protagonista de la película “El niño de la bicicleta” le da al propio niño cuando éste le pregunta por qué aceptó sacarlo los fines de semana del centro de menores donde vive.

Creo que es una respuesta paradójicamente sabia.

No siempre sabemos porque hacemos las cosas cuando las hacemos. Simplemente las hacemos y más tarde, con perspectiva histórica, diremos que lo hicimos por esto o por aquello.

Yo mismo no sabría decir porque acogimos y, en todo caso, la respuesta no me sirve de mucho, sea cual sea. La pregunta útil  es, en realidad, para qué acogimos. Y esa es una pregunta que además hay que contestarse todos los días. Porque quizá la respuesta de ayer, o de hace un mes ya no te sirve y tienes que encontrar una nueva respuesta (excepto que prefieras ahogarte en el sinsentido).

Pero en realidad esta entrada es una simple reseña de esta película que, por una parte me ha gustado mucho y, por otra me ha decepcionado un poco.

La decepción proviene de unas expectativas muy altas. No digo en absoluto que no sea una buena película. Simplemente es que había oído hablar tan bien de ella que esperaba que me dejara un sabor como otras: “Los chicos del coro”, “La vida es bella” o “Gran Torino”.

Quizá la clave está en la crítica de Jordi Costa (Diario El País):”Radical ejercicio de concisión narrativa que corre el riesgo de ser subestimado cuando, en realidad, es el afinamiento del cine social (de los hermanos Dardenne), siempre limpios de paternalismo y sermoneo ideológico”. Creo que tiene razón. No esperaba tanta concisión narrativa y me quedé con gana de más al verla. O quizás es que me guste que me sermoneen… je, je…

Sin embargo sí me ha gustado como trata el tema de la desprotección infantil. Creo que los guionistas, o conocen de cerca algún caso, o han sido muy bien asesorados.

Y estando seguro de no “chafar” la película puedo resaltar varios puntos que están muy bien reflejados en ella:

  • Que el acceso a los niños de Centros de Acogida no es tan complicado como mucha gente puede pensar. A lo mejor es que la gente no sabe que están ahí.
  • Que algunos niños viven en Centros de Acogida pero su cabeza “está en otros sitio”.
  • Que la gente se sensibiliza con ellos cuando les pone cara y nombre.
  • Que implicarse con ellos puede suponer conflictos con gente muy cercana.
  • Que es posible, y más frecuentemente de lo que la gente puede pensar, que un padre o una madre no quiera cuidar de su hijo.
  • Que los niños discriminan fácilmente donde son bien atentidos y donde no.

Y ya no tengo mucho más que decir. Pero la entrada puede seguir en los comentarios…

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AVISO

Como supongo que os habréis enterado ayer el FBI de EEUU detuvo a los responsables de Megauload, el servicio de almacenamiento online que frecuentemente es usado por las páginas de descargas de películas, libros, etc. y cerro el mismo.

Da la casualidad que la mayoría de los materiales descargables de cursos y charlas que he puesto a vuestra disposición en algunas entradas estaban alojados en mi cuenta gratuita de este servicio.

Por tanto los links para su descarga ya no funcionan. Necesitaré unos días para buscar una alternativa. Lo más probable es que use el servicio de Box que es el que podéis ver en la barra lateral derecha para descarga de documentos no vinculados a una entrada.

Disculpad las molestias.

NOTA: A fecha de hoy (23/01/2012) creo que están sustituidos todos los enlaces de descarga de materiales. Ahora están “colgados” en mi cuenta de Google Docs pero con permiso para ser descargados si pincháis el enlace. Siempre y cuando el FBI no investigue y cierre Google.

Si alguien encuentra que no le funciona alguna descarga que me avise en un comentario a este “post” o entrada. Gracias.

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En Valencia (sábado, 27 de enero de 2012):

XI Jornada Científica de ASMI WAIMH-España: "LA CONSTRUCCIÓN DEL APEGO: ¿AMOR A PRIMERA VISTA O PROCESO DE ENCUENTRO?"

Enlace de ASMI para ver programa y ficha de Inscripción

 

En Barcelona (9 y 10 de febrero de 2012)

“PERSPECTIVAS DE INNOVACIÓ EN EL ÁMBITO DE SERVICIOS SOCIALES Y LA INFANCIA VULNERABLE”

Organizadas por la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia y la Fundación Acción Social e Infancia (FASI)

Pincha aquí para ir al enlace de las Jornadas

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Párrafos y párrafos dedicados a la resiliencia sin hablar del sufrimiento es un ejercicio de alta cocina. “Escabeche de capón al aroma de lluvia cítrica”, “Confitura fría de foie con virutas de ibérico”, “Helado de aceite de oliva a las lágrimas de oro”… Todo muy sugerente (los platos son inventados, creo) pero si los pidiéramos no estaríamos muy seguros de lo que íbamos a comer.

Sin embargo, en la cocina tradicional, los platos se nombran, normalmente, por sus componentes: pollo con limón; hígado de oca con jamón… ¡Huevos con patatas! Y de vez en cuando alguna referencia a la técnica: escabeche de perdiz, calamares a la romana…

La resiliencia implica la elaboración del sufrimiento. Sin sufrimiento no hay resiliencia. Pero puede pasarnos como en la cocina creativa: que al final nos centramos tanto en el resultado final que lo menos importante sea el sufrimiento a partir del que se construyó (y que además no desaparece del todo).

Si repaso los materiales (presentaciones) que uso en los cursos sólo descubro, entre cientos de “diapositivas”, una o dos dedicadas a hablar de los tipos de adversidad. O de otra manera, en un curso de 30 horas habré dedicado 2 ó 3 minutos a hablar sobre las adversidades de la vida.

Que si unas son noqueantes (te dejan sin sentido o fuera de combate) como la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad de difícil curación, un despido laboral imprevisto… y que si otras, sin embargo, no te tumban, se puede vivir con ellas, pero te desgastan y te pueden llevar a la extenuación: una enfermedad no mortal pero incapacitante, un trabajo mal pagado, un desencuentro con un ser querido…

Que si hay adversidades que suponen un ataque a nuestra integridad física o a nuestro bienestar emocional (cualquiera de las anteriores) y otras que en realidad suponen un impedimento a nuestro normal desarrollo aunque en principio no las vivamos mal (por ejemplo crecer con unos padres negligentes o incapaces, o crecer sin los recursos escolares mínimos o en la extrema pobreza….)

Y poco o nada más. Es decir, dos párrafos en 70 entradas en un blog.

Resulta contradictorio que el sufrimiento humano, junto con el amor, haya inspirado: las grandes religiones;  la mayoría de las creaciones artísticas; los grandes avances técnicos y sociales de la historia universal… y yo me lo liquido en dos párrafos. Genial.

Es cierto que el sufrimiento destila de la adversidad y que con él, en ocasiones, se elabora el buen vino de la resiliencia. Pero no todos los vinos son iguales porque no todas las uvas son iguales. Y hay sufrimientos y sufrimientos.

El dolor emocionalPara enmendar todo esto tengo que recomendar, para quien quiera darse un paseo por los paisajes del sufrir, el libro “El dolor emocional. Crecer desde el sufrimiento”. Se trata de una interesante iniciativa de Plataforma Editorial. Se les ocurrió reunir a Ramón Bayés, catedrático emérito de Psicología; a Miquel Vilardell, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Cataluña y médico en ejercicio; y a Tina Parayre, coordinadora del departamento de voluntarios del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, y poner una grabadora mientras reflexionaban sobre el sufrimiento.

A lo largo de sus no demasiadas páginas podemos empezar a descubrir un sinfín de matices y aspectos del sufrimiento humano: la diferencia entre dolor y sufrimiento; el sufrimiento compartido; la soledad del sufrimiento o el sufrimiento por soledad; la preparación o el entrenamiento en el sufrir; la incertidumbre como núcleo de todo sufrimiento; sufrimientos de primer o de segundo nivel; el sufrimiento útil y el sufrimiento inútil; los sufrimientos específicos de la infancia o de la vejez; el desamor o la pérdida del ser amado; la necesidad de humildad frente al sufrimiento…

Una lista de contenidos que aparentemente puede deprimir al mas divertido de la fiesta pero que tratada con la sencillez, la profundidad y la talla humana de los contertulios actúa paradójicamente como un bálsamo para los dolores del alma.

No es fácil encontrar un libro así porque lo habitual es encontrar libros con la idea contraria: todo sufrimiento es inútil (hay un título casi literal) y evitable. Los psicólogos hemos contribuido mucho a lanzar a la sociedad el mensaje: si sufres es porque eres idiota y si me haces caso dejaras de hacerlo.¡Qué curioso! ¡Justo el mensaje que puede llegar a bloquear la resiliencia! La resiliencia necesita casi siempre que haya un reconocimiento y respeto por el dolor de la víctima.

Ya Boris Cyrulnik tuvo las narices de escribir un libro llamado nada más y La Maravilla del Dolor (Spanish Edition)menos que “La maravilla del dolor” Y se quedó tan pancho, el tío (el subtitulo es “El sentido de la resiliencia) No sé si fue su primer libro pero sí fue el primero que yo leí. Buscaba “Los Patitos Feos” que estaba pegando fuerte en ventas en ese momento pero en la librería de mi barrio no lo tenían. Caprichoso por naturaleza e impaciente me llevé éste publicado anteriormente en otra editorial (Granica). Y hay empezó esta neurosis mía sobre eso tan raro de la resiliencia.

Así que todo empezó por el dolor y, varios años después, en un blog que en aquel entonces ni soñaba, debo reivindicar que es necesario no usar la resiliencia para no hablar del sufrimiento. Existe el peligro que fascinados por la resiliencia olvidemos que el sufrimiento, mientras no se demuestre lo contario, es consustancial a la vida y a la naturaleza humana. Así lo creo yo al menos.

Incluso los sufrimientos evolucionan con la historia. Quizás, permitidme el atrevimiento, en la edad media y hasta no más de un siglo y medio, perder un hijo no suponía el mismo sufrimiento que hoy en día aunque sólo fuera porque era muy normal.

Estamos contemplando y viviendo el impacto brutal de los nuevos medios y tecnologías de comunicación que está provocando una revolución de corte mundial que aún no sabemos dónde nos llevará. Lo que es seguro que aparecerán soluciones para algunos sufrimientos (estoy convencido que la calidad de vida de muchas personas con discapacidades mejorará) pero aparecerán también nuevos sufrimientos o trastornos, algunos de los cuales ya podemos intuir… aunque sea riéndonos un poquito:

– El vacio existencial provocado por el “no hay correos en la bandeja de entrada” (o Síndrome ¿hay alguien más ahí?)

– La adicción al contador de visitas del escritor de blogs

– El síndrome “si no contesto me muero” o su complementario “el imbécil me ha dejado con la palabra en la boca y se ha puesto a hablar por el móvil”

– La alucinación “A alguien le debe importar que yo esté en la peluquería“ (Síndrome Twitter)

¿Se te ocurre alguno más?

Soy básicamente optimista con todas estas tecnologías pero quizá un días descubramos que igual que hay gente que recurre al alcohol para huir o afrontar ciertos sufrimientos empiece a haber gente que recurre a ellas para lo mismo.

¿Qué sufrimientos se esconden detrás de este blog?

Siempre he bromeado (broma: verdad amarga envuelta en humor) que este blog es mi tutor de resiliencia para resistirme y rehacerme de la Administración en la que trabajo (espero que no lo lean mis jefes y jefas). Pero siendo honesto también para huir de “mis demonios” que a veces , como a todo el mundo, me hacen sufrir. Pero lo dejo para cuando tengamos más confianza….

(Ubicación provisional en el Blog-rrador – con retoques- : 6)

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De Cebras y Hombres

Últimamente las cebras se han puesto muy de moda entre los psicólogos.

Supongo que todo arranca de un libro, ya clásico, de Robert Sapolsky especialista en el tema del estrés que se llama “Por qué las cebras no tienen úlcera”

De alguna manera las cebras, junto con otros herbívoros de la sabana africana, ejemplifican una situación que a todos nos puede pasar en un momento dado. La vida de las cebras discurre normalmente en un ritmo pausado. Pastan, corretean y juguetean, se aparean… y de repente surge el peligro, la adversidad: llega el olor a leona. El grupo se pone en tensión. Finalmente se produce el ataque y en pocos segundo todo habrá pasado para bien o para mal. O las leonas no conseguirán atrapar a una de ellas o al conseguir una presa se olvidarán del resto por varios días.

Puede ser una metáfora de la vida misma. Vamos viviendo y de vez en cuando a nuestro lado surge la desgracia: un familiar sufre un infarto; a un amigo le diagnostican cáncer; tu hermano te dice que se separa…. Ataques de la vida que se va cobrando presas… Hasta que un día el zarpazo de la vida lo recibes tú.

Quizá sea por ello que se han puesto de moda las cebras entre los psicólogos.

Pero la analogía, poética hasta ahora, se derrumba casi por completo una vez ha terminado el ataque de las leonas.

Imaginemos que una de ellas persigue a una pareja de cebras que han quedado rezagadas. Finalmente la leona consigue saltar sobre una de las dos y atraparla. Las otras leonas acuden a ayudar a su compañera y en consecuencia la segunda cebra toma distancia y se salva (Ya lo indica Jorge Wasenberg en su libro A más cómo, menos por qué: 747 reflexiones con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo cultural: una cebra no necesita correr más que una leona para salvarse. Necesita correr más que otra cebra)

¿Cómo estará la cebra superviviente una o dos horas después del ataque? Podríamos asegurar que prácticamente igual que una hora o dos antes del mismo. Volverá a su vida anterior: comer hierba, aparearse, pegar coces a una compañera de manada….

Imaginemos ahora que el grupo de leonas cazadoras encuentra en su camino a dos seres humanos que se han separado imprudentemente del campamento de un safari fotográfico. Cuando las dos personas descubren a las leonas comienzan a correr, con lo cual éstas, a su vez, descubren que esos seres extraños que caminan a dos patas son presas.

Finalmente las leonas atrapan a una de las dos personas. La otra consigue refugiarse en un árbol y desde allí contemplar como los felinos se alejan arrastrando el cadáver de su pareja de aventura.

¿Cómo estará la persona superviviente dos horas después aún en la seguridad del campamento? ¿Y a los dos días?¿Y a los dos años? …

Se me ocurren varias posibilidades:

  • Estará en pleitos judiciales contra la empresa organizadora del Safari por no haber delimitado con cinta un perímetro de seguridad.
  • Habrá creado la Asociación de Víctimas de Leones o la Asociación para la rehabilitación de leonas asesinas
  • Habrá escrito un libro contando su historia
  • Habrá generado fobia a los gatos
  • Padecerá una depresión y se sentirá culpable por haber corrido más que su pareja
  • Etc.

Evidentemente no puedo asegurar que ocurrirá ninguna de estas cosas pero sí puedo asegurar que la persona superviviente hará algo con la tragedia que le sucedió.

Esa es la diferencia entre cebras y hombres. A las primeras les suceden cosas. Los segundos hacen cosas con lo que les sucede.

La resiliencia depende no sólo de la adversidad objetiva sino de la lo que mi cerebro hace con la adversidad que me sucede. Y unas personas harán una “desgracia de la desgracia” y otras harán una “oportunidad de la desgracia”.

El que se construya una cosa u otra no depende sólo de mis recursos internos o de mi carácter, sino también de la reacción del entorno… pero el hecho es que cada persona elaborará de una manera diferente lo que le ha sucedido.

Y esto pasa en las mejores familias. Una misma realidad familiar, unos mismos padres, un mismo incidente familiar es, con el paso del tiempo, recordado y valorado de forma diferente incluso por cada uno de los hijos.

Unas personas ven designios divinos hasta en el más nimio detalle de su vida (¡Gracias Dios mío! ¡Un sitio para aparcar!). Otros no los verán ni aunque se le aparecieran los cuatro arcángeles en su habitación. Unos encontrarán un significado sexual al hecho de que alguien olvide las llaves frecuentemente. Otros asegurarán que invitar a cenar a un o una empleada en un restaurante de lujo es trabajo.

El ser humano es una máquina de otorgar significados. Y por ello el significado que se da a la circunstancia adversa es esencial para que se dé o no la resiliencia.

(Ubicación de la entrada en el Blog-rrador: 10.a )

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