Un modelo sináptico de la resiliencia

La imagen del “taburete de la resiliencia “ fue muy estimulante para mi durante un tiempo.

Con ella conseguía recoger la idea escuchada en directo a Boris Cyrulnik de que para que se dé la resiliencia se necesitan tres cosas: disposición de recursos externos;  adquisición de recursos internos y significado o sentido.

Además eso me permitía ir clasificando lo que encontraba en la literatura que ayudaba a la resiliencia. Algunas veces la clasificación era fácil. El sentido del humor se tiene o no se tiene. Podré fomentarlo, enseñarlo, modelarlo pero, al fin y al cabo, podemos ordenar a las personas en función de SU sentido del humor. No tengo duda de que es un recurso interno que se debe haber adquirido para facilitar la resiliencia.

Sin embargo el sustento emocional es claramente un recurso externo. La propia expresión lo dice: sustento. Puedo quererme a mi mismo pero eso es otra cosa.

Y hay algunos que están a caballo de lo externo y lo interno. En la última entrada del blog  me decantaba de colocar los retos entre los recursos externos que deben ser ofrecidos. Pero no cabe duda que una vez ofertados la superación del reto es un recurso interno.

Pero Cyrulnik también insiste en una relación dinámica entre estos tres factores. Aquí la imagen de el taburete empieza a quedarse corta. Lo único que lo representa es la madera circular que suelen llevar los taburetes para unir las tres patas y darles así estabilidad.

Así que necesitaba una imagen que me permitiera reflejar gráficamente las distintas configuraciones que pueden explicar la resiliencia en cada caso concreto. Y preparando un curso comencé a utilizar esta otra imagen (las rayas que conectan a unos con otros son sólo posibilidades entre otras muchas)

sinapsis

Al principio no le di más importancia que una manera más atractiva de ir presentando los distintos elementos de la resiliencia. Primero aparecería sólo (y de uno en uno) los factores externos (en azul) y con rayas horizontales; luego los recursos internos (en rojo) y con rayas horizontales que surgen del interior de la persona; más lo que el cerebro de la persona construye con todo lo que le pasa (el significado, sentido o perspectiva).

Pero luego me di cuenta de que este modelo me permitía reflejar las conexiones que se pueden dar entre unos elementos y otros de las tres vertientes de la resiliencia (y que con el taburete no podía reflejar).

Podemos en este gráfico ver muchas posibles interacciones. Un par de ejemplos:

1.- La persona que sufre la adversidad y se coloca en posición de humildad (necesito ayuda pero no la exijo) es mucho más probable que pueda recibir sustento físico, pero sobre todo emocional, porque alguien recibirá satisfacción por ayudarle (no hay quien ayude a quien nos rechaza la ayuda , y a quien nos la exige acabaremos por mandarle a esparragar) Ese sustento emocional le ayudará a considerarse que es valioso para otro u otros y eso influirá en su autoestima. Con ella es más probable que pueda asumir pequeños retos que, una vez vencidos, le ofrezcan una perspectiva histórica de superación: lo que antes parecía imposible ahora ya no tanto….

2.- Soy un deshecho humano. Lo que me ha pasado es terrible y nadie me puede entender. Mejor no contarlo. Pero hay una cosa que hago bien y que es lo único bello en mi desgracia: la música (capacidad artística). Puedo refugiarme en un refugio de belleza y escapar de mi vida horrorosa. No puedo mostrarme a los demás (rechazarán mi dolor) pero puedo mostrar mis composiciones y a través de ellas me volveré a conectar con los otros (sustento emocional). Y quizá poco a poco, y a través de la música podré expresar de forma indirecta mi dolor y quizá un día narrarlo. Y si alguien se siente reflejado en mi sufrimiento quizá yo pueda ayudarle (altruismo) y sentirme de nuevo vivo y útil. Quizá así mi vida vuelva a tener sentido. Igual Dostoievski tenía razón y “la belleza salvará (salva) el mundo”.

Por esto creo que de momento a esto le podemos llamar “modelo sináptico (sipnasis = enlance) de la resiliencia” porque nos permite describir ciertas dinámicas de los procesos de resistir y rehacerse de la adversidad que escuchamos de quienes la han vivido.

Además representar cada elemento como una raya me recuerda a los “tutores” que se utilizan con las plantas, bien sean verticales (como en las tomateras) como horizontales (como en las vides).

(Ubicación en el Blog-rrador: 11 )

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