Las cosas extraordinarias que les pasan a la gente normal

Hasta el momento hay dos motivos por los cuales reseñamos películas en este blog.

El primero es que se trate de una película basada o inspirada en hechos reales que ejemplifiquen, de un modo u otro, el fenómeno de la resiliencia o algún aspecto relacionado con ella (como la reciente referencia a la película “Intocables”).

El segundo, como por ejemplo “Gran Torino”, es que se trate de una película totalmente de ficción (guión original) pero que recoge aspectos de la relación de ayuda, o la resiliencia interesantes y realistas (las de superhéroes no nos interesan a estos efectos).

El otro día vi una película de la segunda categoría que merece un “post” aunque no sea un estreno ni haya ganado un óscar (aunque si ha estado nominada para varios premios).

Se trata de “WIN WIN (Ganamos todos)” que se estrenó en España el año pasado.

Es complicado escribir sobre una película cuando no se sabe de cine y cuando no se quiere “destripar” la misma. Así que en primer lugar haré un ejercicio introspectivo sobre las sensaciones que la misma me iba provocando a medida que la iba viendo y, en segundo lugar, destacaré algunos aspectos de la relación de ayuda que me parece que quedan muy bien reflejados en la misma.

Comencé a verla sin ningún dato sobre la historia y solamente con las referencias de sus nominaciones; la calidad de su actor principal (Paul Giamatti) y, que estaba catalogada como comedia dramática.

Los primeros minutos transcurrían, en esa fase en que estás esperando que te presenten abruptamente la trama, entre situaciones cotidianas y diálogos muy naturales. Nada de asesinatos, robos, infidelidades… Así que me preguntaba de qué iba la peli pero precisamente por eso decidí seguir viéndola a pesar de que era tarde.

Y efectivamente (de efectivo) el nudo de la trama fue apareciendo suavemente como en una lenta fusión de dos fotogramas. Un pequeño dilema moral como muchos que se nos presentan en muchas ocasiones en la vida. Y que solemos resolver como podemos.

Y también, como en la vida misma, a partir de la elección del protagonista, el guión (la vida) toma otra dirección, otro rumbo para llevarnos a… ¡otro dilema!. A estas alturas yo ya estaba sorprendido de una historia tan normal, tan natural… Quizá este sea su mérito. Quizá es que esté tan harto de películas con tramas tremendas que ya sé como van a terminar (el protagonista lo resolverá épicamente) que no podía creer que estuviera viendo una historia como las de mi vida y sin embargo no tuviera ni idea de lo que iba a pasar.

Aún así me resistía a esta posibilidad y seguía esperando que se destapara la pedofilia de tal personaje, el adulterio del otro, el accidente inesperado… Y no. Los minutos pasaban y todo seguía transcurriendo como la vida misma. Todo seguía avanzando inexorablemente. No podía haber final feliz porque no había habido demasiado drama. Sólo pequeñas miserias.

Y de nuevo el director y guionista demuestra pericia volando por los aires el esquema clásico: ganan (WIN) los buenos, pierden (LOSS) malos. Porque en esta historia los supuestos malos tienen gestos buenos y los supuestos buenos tienen que pedir perdón por sus deslices.

¡Realmente sorprendente! (No sólo de “muy sorprendente” sino también de “real y sorprendente al mismo tiempo”)

En fin… estas fueron mis sensaciones al ver la película y que ahora pienso que a ¿a quien le pueden interesar? Pero lo escrito, escrito está y, en su caso, lo leído, leído está.

En todo caso la película recoge algunas cosas interesantes sobre ayuda y resiliencia:

1.-En la relación de ayuda podemos ganar todos aunque quizá las intenciones originales no sean las más nobles.

2.- Muchas veces la resiliencia se debe un encuentro personal imprevisto siempre y cuando entendamos por encuentro “el interés mutuo que surge entre dos personas después de haberse conocido por cualquier motivo”

3.- Sobresalir en un deporte (u otra actividad) puede ser un magnífico tutor de resiliencia.

El chaval protagonista dice algo así como: “En esto controlo yo” Porque en el resto de su vida nada depende de él.

Cuando acabé de ver la película busqué información sobre ella. ¡Oh! ¡Sorpresa! Escrita y dirigida por Thomas McCarthy. El mismo guionista y director de “The Visitor”. Una de las primeras películas reseñadas en este blog.

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