Soy optimista porque… vamos hacia el desastre

Esta entrada es el fruto de una mala digestión. Hay cosas en la vida, y no me refiero a los alimentos, que no se digieren bien.

Al igual que las malas digestiones producen gases que inexorablemente deberán salir por algún lado, hay otras cosas que pasan que producen humores que deben salir por… ¿un blog? (al fin y al cabo también es un sitio a través del cual uno se expresa)

En todo caso creo haber conseguido que sea un eructo discreto. Esos que consigues hacer con la boca cerrada (poniendo la mano en los labios por seguridad) y que sólo se nota por un segundo que dejas de hablar y se aprecia como un pequeño sobresalto interior.

Para ello he procurado pasar mis humores volcánicos a través de mi neurona. En uno de esos raros momentos que no está ocupada en asuntos inconfesables (… lo reconozco… me da vergüenza… pero muchas veces la empleo en decidir si Unai Emery debe seguir siendo el entrenador del Valencia C.F.)

Y mi neurona buscó una solución: convertir el humor maligno en humor benigno. En humor de reírse, el humor de darle la vuelta a la tortilla. Y entonces mi neurona me proyectó otra vez un trozo de una entrevista a Boris Cyrulnik que se puede ver en Vimeo y a la que ya me he referido en alguna ocasión.

Hacia el final de la entrevista Cyrulnik habla de la educación de los niños en la sociedad actual. Expresa su preocupación porque muchos niños están siendo criados por el televisor y el frigorífico. En un momento dado la entrevistadora le pregunta si es optimista y Boris, sonriendo, contesta algo así  como:

“Sí, soy optimista porque pienso que vamos directos al desastre”

Y al recordar esta frase encontré un punto de resiliencia para la adversidad de trabajar en un sistema de protección de menores que a veces, ni entiendo, ni soporto (además sabiendo que soy parte del mismo y que caigo continuamente en las mismas cosas que critico)

Un punto de resiliencia porque la frase de Cyrulnik no es irónica (aunque lo parece) ¡Es literal!. Tras el desastre habrá que empezar otro camino (¡Eso es justamente la resiliencia!).

En la entrevista comenta como la cultura cambia cada 10 Km y cada 10 años (¡que interesante!). Y es cuando una cultura se colapsa cuando surge algo nuevo. Por eso a veces el optimismo no consiste en pensar que algo malo no ocurrirá sino en, que si ocurre, algo nuevo surgirá.

Por eso voy a ser inteligentemente optimista y voy a pensar que algún día (aunque sea más allá  de los 10 años) la toma de decisiones sobre la vida de los menores en situaciones de riesgo y desamparo no se harán por un grupo de personas, cada uno con su visión parcial, que se sientan en una mesa (si es que se sientan) a ver quien impone la suya sobre la de los demás.

Algún día nos sentaremos en una mesa para hablar de lo mejor para un niño o niña en la esperanza de que los otros me puedan aclarar lo que yo no entiendo de su caso y, que yo les sirva a ellos para conocer lo que ellos no pueden conocer desde su posición. Y, entre todos, construir (no descubrir) la mejor opción para el mismo.

Algún día iré a una comisión técnica no para ganar una batalla, o tener que dar la talla de mi sapiencia, ni para oír como el otro me machaca con su teoría o su “YO… lo que creo…”

E incluso, algún día, después del desastre, y sabiendo que la Administración es capaz de absorber cantidades ingentes de desastre, nos sentaremos para decidir… ¡todos los implicados en un caso de menores!. Y sin prisas. Y sin pausas.

Y en todo caso….

Perdón por el eructito. Creo que ya estoy mejor. Gracias.

3 Comments

  1. Bon dia Javier: pone los pelos de punta leer las verdades que escribes hoy en tu entrada, pero es así, nuestra administración es caótica en servicios sociales, en educación, en sanidad….nuestros niños son un número de expediente.
    Yo, además de tus reflexiones….les pondria al niño delante..que le vean la carita…que le pongan cara.
    Sigo diciendo que se trata de un trabajo interdisciplinar, que más caro sale la formula I y la copa de América….si ya sé que esto da dinero…

    Saludos

    Marina

  2. Y que bien nos quedamos tras el eructo!! Creo que la clave esta en construir los caminos para muestos niños. algunos dias tenemos buen humor porque esas mrsas de trabajo furron realmente constructivas.

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