Resiliencia extrema: el espacio interior

Hace muy poco tiempo descubrí la historia de Bosco Gutiérrez. Se trata de un prestigioso arquitecto mejicano que hace 20 años fue secuestrado. Su cautiverio duró 257 días.

Los detalles de la experiencia se pueden conocer de muchas formas puesto que existen videos en Internet; se acaba de publicar en España un libro y pronto se estrenará una película.

Cuando fue secuestrado ya era un arquitecto famoso y pertenecía a una rica y numerosa familia mejicana. Estaba casado y tenía 7 hijos.

En unos pocos minutos que dura la entrevista que emitió hace poco el programa “Últimas preguntas” de RTVE escuché del propio protagonista tres estrategias que me impresionaron y que demuestran que aún en un zulo de pocos metros uno puede resistir y rehacerse de la privación de libertad y de la incertidumbre extrema.

1.- A los pocos días del secuestro Bosco decide dejarse morir. Su estado anímico era pésimo. Al impacto del secuestro en si mismo se sumo una terrible sensación de indignidad. Los secuestradores le han estado presionando para que facilite información sobre su familia y Bosco ha cedido. Mejor dejarse morir. Bastará con no comer.

Pero los secuestradores necesitan a Bosco en buen estado puesto que la familia ha pedido pruebas de vida. Así que, cuando por la cámara de TV con la que lo vigilan, descubren que su debilidad es extrema se muestran condescendientes. Ante la primera oferta de los secuestradores Bosco pide un whisky con hielo, en vaso de cristal. Cuando se lo dejan, se arrastra hasta él y después pasa minutos y minutos recreándose con él. Se humedece los labios, se refresca la frente, juega con los cubitos… Y ¡de repente una idea va tomando fuerza en su interior! Y tras momentos de combate y lucha interior ejecuta su improvisado plan: se vuelve de espaldas a la cámara y disimuladamente vuelca todo el contenido del vaso en el inodoro.

Con este acto Bosco ha dinamitado su privación de libertad. Podía haber disfrutado del placer añorado. Pero al rechazarlo ha recuperado parte de su libertad, ha recuperado el control. Él decide si tomar el whisky o no. Ni los secuestradores le pueden limitar en esta decisión. Su dignidad se restaura. Es el primer punto de inflexión.

2.- Desde el primer momento los secuestradores le han dejado tener papel en blanco y algo para escribir. Bosco, algo más activo tras la recuperación de su autoestima, decide escribir una carta. Pero no una la carta que enviaría a su familia si pudiera. Al contrario. Decide escribir la carta que recibiría de su familia si pudiera. Para escribirla solo tiene que imaginarse que el está libre y que es un hermano suyo el que ha sido secuestrado. Con la escritura consigue salirse del zulo y le cuenta a su hermano que el secuestro ha afectado a toda la familia. Y que toda la familia está trabajando en equipo para solucionarlo. Y lo que a él le toca es resistir, mantenerse lo mejor posible. Si no lo hace estará traicionando al equipo, a la familia.

Bosco, que además de escribir la carta se la envía, la recibe y la lee, se ha descentrado. Se ha puesto en el lugar de las otras víctimas (su familia) y en este movimiento ha encontrado un motivo para aguantar.

Ya ha recuperado su dignidad, el control y ha encontrado un motivo: no tirar por la borda el trabajo de los suyos. Ahora ya puede pasar el contraataque.

3.- Bosco recuerda que a los 12 años tuvo un sueño, una pesadilla, que contó a su madre. Soñó que estaba en el infierno. Su madre, católica fervorosa, le interpretó el sueño. Se ha visto en el infierno porque no está evangelizando. La vida cristiana es para ella como una moneda con dos cara: por un lado la santidad y por otro el apostolado, es decir, el anuncio a todos los hombres del amor sin límites de Dios. Si falla una cara no hay monada. Durante años, hasta el día de su boda, su madre le recordará el maldito sueño. Pero ahora, en el zulo, secuestrado, aquel mensaje machacón de su madre toma máximo sentido. y su vida recupera el sentido.

Y tiene 5 tipos anónimos (se cubren la cara y se comunican con él por escrito) a los que anunciar el amor de dios. Y que mejor contexto que el del amor por excelencia: el amor al enemigo. Y, de esta forma, Bosco pasó de ver a sus captores como verdugos y pasó a verlos como víctimas también.

Finalmente, un día, tras 257 de cautiverio, logrará escapar. No es lo importante. Podía haber terminado de otra manera. Podría haber sido liberado por la policía o por los propios secuestradores tras el pago del rescate. O podría haber muerto. Pero en ese caso no habríamos conocido esta historia donde una persona confinada a la fuerza en un zulo recuperó su espacio interior.

Meses antes Bosco había dado una conferencia en California sobre la importancia del espacio interior en la arquitectura mejicana. Y su familia utilizará esta idea para comunicarse con él. Por las fotos de prueba de vida sabían que leí la revista americana Newsweek.

Así un día descubrirá y llorará al leer en esa revista un anuncio (en inglés) llamado “La riqueza del espacio interior” seguido del subtitulo “Tu eres nuestro proyecto más importante” Iba precedido de un logo que era el esquema del ángulo más preciado por él de… ¡su propia casa! La supuesta empresa de arquitectura, “La Glorieta Group” (La Glorieta era el lugar elegido por su familia como centro de operaciones) terminaba su anuncio con el siguiente párrafo:

“Teniendo en cuenta la búsqueda constante de la excelencia en la resolución de cada detalle, y a pesar de las circunstancias constreñidas de tu proyecto y la escasa comunicación, te garantizamos todo nuestro esfuerzo para obtener una salida exitosa”

Efectivamente la salida fue exitosa y la continuación también. 20 años después Bosco dice que no hay un solo día de su vida que no recuerde su cautiverio. Pero no para rememorar la angustia y la desgracia. No como agujero negro que todo se lo traga. Más bien como un faro que guía su vida.

8 Comments

  1. Una entrada especial, valiente… ;)) Enhorabuena.

    Este hombre durante años estuvo dando conferencias en las que hablaba sobre su cautiverio. Sobre su manera de enfrentarse al cautiverio. Recuerdo perfectamente cómo contaba el momento clave en el que decidió no tomarse ese whisky. Impresionaba oírle. ….
    El hombre es capaz de grandes cosas.

    1. Sobre lo de ser capaz de grandes cosas….. Este señor afirma en alguna entrevista “Es más fácil ser santo secuestrado que libre” Justo lo que yo pienso muchas tardes en la locura de mi casa: ¡Ya me gustaría ver aquí a Teresa de Calcuta!… je, je… ¡A que, como familia numerosa que eres, me entiendes, Rosa!.
      Fuera de bromas: gracias por tu comentario. Sé que ha dado muchas conferencias pero yo lo descubrí hace unas semanas. Con independencia del aspecto religioso de su testimonio me parece que el caso ejemplifica muy bien la dinámica de la resiliencia y la relación entre recursos internos, externos y significado. Un saludo Rosa.

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