FLAN DE PROTECCIÓN DE MENORES

No. No se trata de una errata. Esta entrada del blog se llama “Flan de Protección de Menores” y no “Plan de Protección de Menores”. Espero que al final se entienda el porqué pero empezaré, para no aburrir, con una anécdota. Real aunque enmascarada por respeto a las personas implicadas.

En una ocasión en el centro donde trabajo propusimos el acogimiento permanente de una niña de unos 9 años. Una vez aceptada la propuesta por la correspondiente Comisión Técnica se buscó y se le propuso a una familia que ya había sido valorada como apta para el acogimiento.

Se le explicaron las características de la niña y las del caso, entre las que destacaba una circunstancia poco frecuente: no iba a haber visitas con los padres puestos que estos se habían desatendido de su hija pero sí con unas tías que, en un momento dado, habían acogido a la niña, aunque luego renunciaron a su acogimiento. La niña, en ese momento, demostraba tener un claro apego hacia ellas.

La familia aceptó conocerla y en los primeros contactos surgió una química especial y se programaron los siguientes encuentros. A su vez, y aunque la niña seguía de alta en el centro, se le asignó el equipo técnico que, una vez resuelto el acogimiento, sería responsable de la intervención en el mismo.

A las pocas semanas de estancia de la menor con la familia (durante unas vacaciones escolares) hablamos con la misma. En la conversación nos dieron un dato que me llamó la atención. La persona del nuevo equipo técnico les aconsejaba que la niña tuviera el menor contacto posible con sus tías. Quedé desconcertado pero no hice ningún comentario. En realidad no sabía si realmente les habría dicho eso o si eso es lo que ellos creían o querían haber oído.

No voy a entrar en quien tiene razón: si el centro y la comisión que propuso mantener el contacto con sus tías o si quien, hipoteticamente, proponía lo contrario. No es lo que interesa dilucidar ahora.

Pero lo que parece claro es que este caso tenía un Plan que temblaba como un Flan. Ahora decidimos esto pero los siguientes piensan lo contrario y luego…

Así que me voy a permitir pequeñas entradas donde reflejar estos temblores que a veces percibo en el sistema de protección por mi tierra. Temblores para nosotros, movimientos sísmicos para los menores.

Pero una advertencia. Ninguno de estas posibles entradas se hará pensando que es el otro el que se equivoca.Tengo a mis espaldas una significativa lista de pifias, desaciertos y propuestas desafortunadas. Alguna de ellas todavía me duelen cuando las recuerdo.

No. No se trata de eso. Se trata de ir ejemplificando los problemas estructurales que tiene la toma de decisiones en protección de menores. Aunque se me ocurren muchas variables (personas distintas decidiendo en distintos momentos) ahora sólo quiero sugerir que quizá deberíamos aprender a distinguir entre “opinión experta” y “opinión de un experto”. Pero para poder hablar con más propiedad prefiero avanzar en la lectura del libro “Pensar rápido, pensar despacio” del psicólogo y premio Nobel de Economía Daniel Kahneman (Ed. Taurus).

Seguro que este libro me va a dar mucho que hablar.

6 Comments

  1. No se si ya lo has comentado en otra entrada, pero me gustaría preguntarte por ese libro, con ese titulo tan sugerente…. Me podrías hablar un poco acerca de el???

    1. No, Rosa. No lo había comentado. El libro es una novedad de hace unas semanas. Su autor es psicólogo pero Premio Nobel pero de Economía por su contribución con sus estudios de como las personas elegimos o decidimos. El libro trata de los sesgos de nuestra mente que hace que nuestro pensamiento intuitivo muchas veces nos lleve a conclusiones erróneas. Es un tocho enorme pero a mi me está gustando bastante.

  2. Se me olvidaba explicar que si cito este libro en esta entrada es que el libro llama a la humildad a la hora de valorar nuestros juicios. Humildad que deberíamos tener los técnicos a la hora de atrevernos a lanzar nuestros criterios sobre familias adoptivas y de acogida.

  3. Cuando hablas de cómo van las cosas por tu tierra, me gustaría saber de dónde eres y por qué centros de protección te mueves. Ya sé que en todos lados se cuecen habas, pero ilustra saber cómo se cuecen en cada lugar.
    Graci

    1. Hola, Mª José:
      Perdona que haya tardado tres día en contestarte pero he estado algo “desconectado”. Trabajo en un Centro de Recepción de Menores de la Generalitat Valenciana. Es el centro de recepción de menores (hasta 12 años) de la provincia de Valencia. ¿Y tu? ¿por que lares paras? Si lo prefieres mi correo es romeu_jav@gva.es.

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