Postecillo o entradita sobre acogimiento familiar. La carta.

(Postecillo: 1. Poste pequeño 2. Dícese también del post de blog escrito como a traición, cuando se debería estar haciendo otra cosa pero no se puede dejar de escribirlo. Post utilizado para procrastinar)

Acabo de tener un soplo de aire fresco en mi trabajo.

Evidentemente no puedo dar detalles. Sólo diré que he podido leer la carta que una madre (o padre) ha escrito para que se la hagamos llegar a la familia acogedora que, tras unos fines de semana de adaptación, acogerá a su hija (o hijo) por un tiempo. Ella/El misma/o ha pedido que la leyéramos para ver si nos parecía conveniente

Y junto con una honesta admiración por esta madre (o este padre) que reconoce sus limitaciones y colabora y ayuda con el acogimiento he sentido una cierta nostalgia de otros tiempos en los que en la Comunidad Valenciana había más acogimientos simples (temporales) que permanentes y donde el recurso se entendía con la filosofía de “familias ayudando a familias”.

Aquel modelo tenía una lógica interna aplastante. Pero las dificultades del sistema para gestionar los conflictos humanos como parte natural y normal de las relaciones humanas nos ha ido llevando a un panorama muy distinto. Un panorama donde las dos realidades de nuestros niños y niñas acogidas se mantienen lo más estancas posible.

Pero no. No soy un nostálgico trasnochado. Soy consciente de las dificultades de una relación directa o mediada entre las familias. Mi mujer y yo hemos sufrido alguna que otra cornada en ese ruedo (y tampoco puedo dar más detalles).

Pero sirva este post para recordarle al sistema que sí, que es difícil de gestionar, pero que hay casos donde la familia biológica puede entender, aceptar y colaborar con el acogimiento. Y que si eso funciona es lo mejor para los y las menores.

Porque además estos casos se pueden detectar fácilmente. Esta madre, este padre, SABE Y QUIERE hacerse cargo de su hija o hijo. Pero NO PUEDE. Y además SABE QUE NO PUEDE. Una combinación que no siempre se da pero algunas sí.

El “café para todos” no es siempre (o casi nunca) lo mejor, querido sistema.

4 Comments

  1. Hola;
    tengo la gran suerte de tener una buena relación con la madre biológica de mi niño de acogida. Digo que es una suerte porque de vez en cuando, cuando nos toca visita, puedo hablar unos 20 minutos con ella y me sirve de aprendizaje, su manera de sobrevivir, de compartir lo que más quiere y sobre todo cuando me manifiesta que está feliz porque yo cuido de su hijo.
    Ahora desde que nos han cambiado el punto de encuentro no he tenido ocasión de verla, aunque ya lo he solicitado.
    Para nosotros ese pequeño contacto entraba dentro de la “normalidad” y el peque pregunta el por qué no coincidimos ahora. Esperamos seguir viéndola, porque fortalece nuestra relación con el niño.

    1. Carmina:
      Te agradezco que compartas tu experiencia que viene al pelo del postecillo. Además me sirve para explicar mejor lo de “las dificultades del sistema para gestionar conflictos”. Lo que tu tienes en tu caso debería ser el punto de partida en todos los casos. Así surgió el recurso en Valencia. Pero como a veces había broncas o malestares “el sistema” tendió a que no hubiera contacto en NINGÚN CASO COMO NORMA (“muerto el perro, muerta la rabia”). Así que ahora tu tienes que solicitar que se haga una excepción en función del beneficio del niño (y vuestro.
      Pero en tu caso estoy seguro que imperará el sentido común.
      Un saludo.

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