A propósito de Málaga (I) … una de Argentina

Mi breve pero intensa y gozosa estancia en tierras Malagueñas ha dejado en mi note-book un archivo de texto con tres futuras entradas en este blog (las recojo aquí puesto que los archivos informáticos se pierden igual o más fácilmente que los objetos reales):

  • En contraste con el título del taller “Rompiendo el círculo. Ayudando a nuestros menores a no repetir la historia” una reflexión (más) sobre aquellas personas que tuvieron gran éxito personal y social y que, sin embargo, iniciaron una espiral de tragedias humanas en las siguientes generaciones. Todo ello a propósito de mi visita a la Casa Natalicia y el Museo Pablo Picasso.
  • Un apunte sobre el dilema “Funcional” versus “Bello” en el diseño, decoración y otros aspectos de los “Centros residenciales” (de cualquier sector de la intervención social).
  • Un anticipo de una línea de trabajo que surge en mi interior en los últimos tiempos: el desarrollo de lo que podríamos llamar una LOGO-PROTECCIÓN DE MENORES. O, de otra forma, una “protección de los menores a través del o para el sentido” .

Pero como ya veo en mi horizonte otros molinos (uno en Zaragoza, otro en Guadalajara…) no sé cuando podré encontrar el tiempo para desarrollar estos temas.

Así que aprovecho este Note-post para recoger otra sorpresa agradable del viaje a Málaga.

Entro en una conocida librería de la ciudad a curiosear y me encuentro de bruces con el libro “Resiliencia. De vidrio roto a vitreaux” de Gloria Husmann y Graciela Chiale publicado en el Grupo Editorial argentino Del Nuevo Extremo.

Ya conocía la existencia de este libro, y otros dos de su colección sobre resiliencia a través del grupo “Resiliencia” en Facebook que coordina Pilar Surjo, y en el cual la propia editorial participa (el verano pasado nos hizo saber que pronto estarían en Amazon). También intuía que se estaban distribuyendo en España porque aparecía en la venta online de, por ejemplo, La Casa del Libro. Pero el sábado tuve la suerte de… ¡toparme con él! Un lujo.

Y como además es un libro de pocas páginas y ameno, el viaje de regreso en tren me permitió empezarlo… y acabarlo.

Y lo más importante que puedo decir de él es que se trata de un libro “honesto” (¿Hay libros deshonestos?)

Digo honesto porque se basa en la experiencia de las autoras con testimonios de personas concretas. Podrían haber cogido esa experiencia y (como hacemos algunos) empezar a darle vueltas y vomitar alguna idea supuestamente original, brillante…. (repito: supuestamente).

Sin embargo Gloria y Graciela han respetado exquisitamente el testimonio de las personas que compartieron con ellas sus historias. La voz del libro es, por tanto, la voz de las personas que se rehicieron de diversos golpes de la vida. Todo un mérito.

El libro tiene para mi otras virtudes que no puedo ahora desgranar pero además de éstas, y de lo anterior, es también obvio que la metáfora de la resiliencia como la construcción de una vidriera a partir de los fragmentos de un vidrio roto es muy sugerente.

Yo, desde luego, aunque no tenga un contenido digamos “denso”, no me arrepiento de haberlo comprado.

Os dejo el enlace de la editorial y el de un video de presentación de la colección en Argentina.

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