Los Niños Perdidos. Cosas que les pasaron. El brazo derecho.

Alguna vez…

… has tenido una relación con una persona muy celosa?

… has querido tanto a alguien que has sentido miedo de que pudiera dejar de quererte?

… te ha llamado un jefe o jefa y no sabías si era para recriminarte algo o para felicitarte?

… has sentido ansiedad porque has notado que algo que has dicho le ha sentado muy mal a tu pareja, sabes que va a haber bronca y antes de que te diga nada ya estás a la defensiva?

… has vivido o trabajado con una persona con cambios de humor inexplicables?

 

Sandra, 11 años.

Quiero a mi madre y quiero vivir con ella. Si pudiera no habría dicho lo que dije. Estaba harta de que a veces se pusiera así conmigo y por eso lo hablé con mi profesora.

Lo que más me duele no es que a veces mi madre me pegue cuando se enfada. Me duele mucho más cuando me dice: “!Tendrías que haberte quedado en Colombia!¡Todos estaríamos mejor!”

Pero si llego a saber que iba a tener que salir de mi casa, de mi barrio y de mi cole no habría dicho nada.

Total yo ya sé las cosas que le ponen nerviosa.

 

Julia, 10 años.

No entiendo porque mi madre ahora tiene a ese novio al que siempre ha odiado. Y me gustaría que se cortaran un poco cuando yo estoy delante.

Quiero estar con ella. Me ha prometido que no volverá a tocarme.

Me aprendo las lecciones de memoria porque ella me obliga. Dice que ella estudio así y que no entiende porque ahora ya no se nos exige.

Mi madre quería estudiar Medicina pero nací yo y…

Se preocupa mucho por mí y quiero volver con ella aunque…

 

Miguel, 7 años.

¡Por favor, que mi madre no se enteré de lo que yo he contado de su novio!

Y no le voy a contar que he sacado un 6 y medio en inglés. Para ella eso es muy poco.

Cuando ella está bien, estamos bien pero cuando se enfada…

 

Para pensar

Imagina que paseas abrazada o abrazado a tu pareja. O a tu padre o a tu madre. O a un amigo o amiga.

Tiene su brazo izquierdo descansando sobre tus hombros en gesto de afecto, de familiaridad. Pero el derecho… ¡Ay! ¡El derecho!

Porque el derecho no lo ves. Y para ti el derecho es la vida o la muerte. Porque a veces de él recibes una caricia; una flor; un bombón… pero es el mismo brazo que a veces aparece inesperadamente con un cigarro encendido y te quema; o con el puño cerrado golpeando en tu cara; o haciendo presa en tu cuello….

Por eso nunca estás relajado o tranquila. Siempre miras de reojo intentando averiguar en su lado izquierdo de la cara si el brazo derecho está feliz o crispado. Cuando paseáis no miras el paisaje. No puedes despistarte . Tienes que mirar su cara para saber a qué atenerte. Y harás lo que sea para que en la comisura de sus labios, la que tú ves, se esboce una sonrisa.

Pero si percibes una pequeña mueca de desagrado te protegerás; protestarás y si pudieras huirías. Sólo que entonces te das cuenta de que su brazo izquierdo amorosamente te retiene.

Por eso te llaman La Persona que Siempre Vigila.

Y la gente no entiende porque ahora eres tú la persona que cambia de humor continuamente. Que puedes ser adorable u odiosa. No entienden que no soportas cualquier indicio de rechazo porque no pueden imaginar que quien más te tenía que querer más daño te hizo.

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