¡Se me ha ocurrido una cosa… “pa” morirse de risa!

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Sigo dándole vueltas a como funciona nuestra mente (no nuestro cerebro, que no es exactamente lo mismo) pero esta vez, y dado el tiempo en el que estamos (vacaciones, calor, comidas ligeras y frescas…) con un poco más de ligereza.

Fecha: 15 de julio de 2013.

Hora: 21 h.

Ciudad: Valencia (España)

Lugar: Avda. Cardenal Benlloch (muy cerquita de mi casa, por cierto)

Hechos:

Un vehículo conducido por un Guardia Civil libre de servicio para en un semáforo y, en ese momento, ve como en el coche de al lado, un poco más adelantado que el suyo, una adolescente sujeta contra la ventanilla un papel donde en bolígrafo ha escrito “Socorro. Estoy secuestrada”.

El agente decide actuar. Avisa a la Policía Nacional,  y cuando puede adelanta al otro coche, y tras frenar sale del mismo con una pistola en la mano, encañona al conductor, y grita el famoso “¡Alto” ¡Guardia Civil!”

El conductor desconcertado y palideciendo por momentos obedece y sale del coche con las manos en alto.

El Guardia Civil le informa que la chavala ha pedido ayuda y que dice estar secuestrada. Supongo que con las manos sobre el capó y las piernas separadas el conductor explica que  la niña de 13 años que va detrás es su hija.

El susto del padre se va transformando rápidamente en cabreo contra la supuesta secuestrada, la cual acaba por reconocer, mientras como ella misma diría “alucina en colores”, que era todo una broma.

La noticia, tanto en las radios y periódicos locales, termina indicando que, tras la llegada de varios efectivos de la Policía Nacional y comprobar la pertinente documentación, se pudo aclarar lo ocurrido sin más consecuencias.

También podemos inferir por defecto, puesto que hubiera continuado la noticia, que el padre no arrancó la pistola de las manos del Guardia Civil y liquidó a su hija, ni que tuvo que llamarse a un SAMU para atenderle de un infarto.

También podemos sugerir a esta chavala que estudie Arte Dramático pues el careto que debió poner mientras sujetaba el papel debió de ser de Premio Goya para que el Guardia Civil se decidiera a actuar.

Y también podemos imaginar otros tantos finales alguno de ellos con final trágico. Por ejemplo, una salida confusa del padre y un disparo precipitado del Guardia Civil. O un frenazo brusco y un choque en cadena. O…

En definitiva, que a esta chavala habría que proponerla para los premios Darwin 2013 si no fuera porque hay varios requisitos que sabemos que no cumple.

Por si no lo sabes los Premios Darwin son unos premios irónicos que como nos informa Wikipedia se basan en el supuesto de que la humanidad mejora genéticamente cuando ciertas personas sufren accidentes, muertes o esterilizaciones por un error absurdo o un descuido.

Es decir que su mensaje en el fondo es “Has muerto de forma tan estúpida que gracias por eliminar tus genes de la cadena reproductiva”  Es por eso que los únicos premios que se conceden a personas vivas es en el caso de que, fruto de su acción estúpida, al menos hayan quedado estériles.

Por lo tanto los requisitos que deben cumplirse para poder recibirlo (casi siempre póstumamente) son:

“Imposibilidad de reproducción”

La persona candidata debe estar muerta o haber quedado estéril.

No es el caso de nuestra adolescente bromista aunque probablemente (eso espero) nunca haya estado ni estará más cerca de la candidatura.

“Excelencia”

Es decir “asombrosa falta de sensatez”.

Aquí nuestra chavala puntúa bastante bien.

“Autoselección”

Causar la muerte de uno mismo. Las estupideces supinas que provocan la muerte de otros (que las hay) no son premiadas por la lógica interna del propio premio.

Es indudable que una broma en la que se focaliza a otro como posible delincuente tiene más probabilidades de acabar con ese otro que contigo mismo (excepto paliza posterior de la víctima de la broma)

“Madurez”

La persona debe estar en su sano juicio.

Dada la edad de la protagonista tampoco podemos dar por cumplido este requisito.

“Veracidad”

El acontecimiento debe ser verificado.

Aquí el suceso vuelve a puntuar altísimo.

Y queda un último requisito: se descartan la muertes intencionales (suicidio) por muy estúpidas que sean. Aunque se le puede otorgar una “Mención Honorable” como a aquel individuo que tragó cápsulas de nitroglicerina e intentó suicidarse estampándose repetidas veces contra una pared.

En definitiva, que si conociera en persona a la protagonista de la noticia, al menos la felicitaría por ser una joven promesa para obtener el Premio Darwin dentro de unos años.

Pero por darle un poquito de sustancia al post (pero poco, como el gazpacho andaluz) intentemos hipotetizar por lo que “pasó por la cabeza” de la adolescente.

Me atrevo a imaginar que todo empezaría con un “me aburro” (no quiero pensar que fue incitada por amigas o amigos por Whatsapp) Hay bastantes personas a las que esta frase generada por su cerebro las traspasa como una espada. Y la adolescencia es especialmente sensible a la misma.

Así que ante un estado de malestar psicológico, dado que el aburrimiento es intolerable, el cerebro, que está fabricado para resolver problemas, comenzó a presentar opciones. Y así tras descartarse— “Hablar con mi padre”… “Jugar al veo, veo”….”Contar coches rojos o sumar las cifras de las matrículas”… aparecieron las propuestas del sector bromista del cerebro… “Decirle a mi padre que estoy embarazada”… “Simular un secuestro”… ¡Ajá!

Pero no podemos criticar a esta chavala por tener ideas. Incluso por ser creativa. Nada más lejos de mi intención.

Lo que sí es más penoso (aunque sea una pena evolutiva) es que la mente de esta niña demostró tener la misma capacidad de introspección o reflexividad que una rana.

Porque solemos pensar en la introspección como algo muy “sesudo”, algo muy profundo… Y yo no quiero que mis hijos púberes o adolescentes se conviertan en el nuevo o nueva Schopenhauer o Kierkegaard, pero sí que sean reflexivos y que puedan anticipar las consecuencias de sus actos “más allá de un punto o una sola secuencia”

Nuestra adolescente (yo ya la tengo cariño) tuvo una idea (simular un secuestro), la sintió (como “guay”) y la ejecutó. No se le ocurrió analizar más allá de ese punto.

Cómo no se les ocurre a muchos descerebrados (nunca mejor dicho)  y especialmente en mi ciudad en Fallas cuando tiran un “masclet” (un petardo más que capaz de reventar una mano, un ojo o un tímpano) en una acera. Su mente solo procesa “que machote soy” “que susto se van a dar” y “no pasa nada porque yo controlo donde lo tiro”. No cabe en su análisis que pueda salir en ese momento un niño corriendo de un patio y coincidir en el espacio y en el tiempo con su “bromita”

Por eso cuando conozco a alguien que dice con rotundidad, y perdóname si tu alguna vez lo has dicho: “Yo lo que pienso, lo digo” para mis adentros concluyo “… es decir… que no piensas” Una cosa es la sinceridad y otra…

Porque el cerebro tiene ideas pero la mente debe valorarlas antes de llevarlas a la vida.

Pero ya se me está espesando el gazpachito. Mejor lo dejamos aquí.

Solo añadir que el continuo Trágico- Cómico en ocasiones puede doblarse sobre si mismo y recorrerse en los dos sentidos. Por eso te dejo una canción del grupo Extreme que me gusta mucho y que se llama precisamente así: Tragic Comic

(Tiene antes un anuncio de 20 segundos pero vale la pena porque, al ser el video oficial, el sonido es bueno y la historia también tiene su gracia)

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