Criando tigres

No suelo rebloguear (no por nada… sino por ir acelerado, por no saber exactamente cómo…) pero al leer este post no he podido dejarlo pasar

una madre de Marte

Primer día de clase.

Me paro en la esquina a hablar con A., madre de un niño del colegio de mis hijos, adoptado en nacional a los pocos meses de nacer.

Hablamos de cómo nos ha ido el verano, de cómo nos ha ido con nuestros hijos.

Al despedirme le comento que algunas cosas que pasan en casa, sólo puedo hablarlas con personas como ella: que tienen en su casa situaciones parejas.

Me resulta muy difícil comunicarme con el resto del mundo, porque, incluso aunque sean sensibles, les falta el contexto.

Es como si ellos criaran vacas, y yo, nosotras, tigres.

Por esto, los consejos bienintencionados que te da la familia, las otras madres, los vecinos, incluso a veces los desconocidos… no funcionan: estamos criando una bestia distinta.

No en todos los casos: leí en una ocasión, en uno de los mejores libros sobre adopción que he leído, “Consejos de…

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