BLOG DE NOTAS: Reseña de libro con sorpresa final.

En mayo del año pasado escribí un post llamado Libros recomendados a… mi mismo en el que yo mismo me apuntaba, para no olvidarme, 4 libros que quería leer. Poco a poco van cayendo y ahora tengo a medias “Pequeño tratado del abandono” de Alexandre Jollien.

En él el autor va desgranando, en pequeños capítulos de no más de dos o tres páginas y a modo de meditaciones, aspectos de la vida o actitudes que le ayudan a vivir la vida.

Muchas de estas ideas están cogidas de la filosofía, el zen, el budismo, el cristianismo… Por tanto podría tratarse de un libro más de autoayuda o de new age que podría ser denostado por personas muy racionalistas (aquellas que confían tanto en la razón que olvidan que la mente es un desastre para entenderse y manejarse consigo misma) Pero si me atrevo a recomendarlo es por tres motivos.

1.- Este sí es un verdadero libro de autoayuda. Es decir un libro donde el autor cuenta LO QUE LE AYUDA A ÉL. ¿Por qué se llaman de Autoayuda los libros donde alguien me dice lo que tengo que hacer? ¿Simplemente porque no me lo dice sino que lo leo yo? Al menos, en lo que llevo leído (más de la mitad) Alexandre Joillen no menciona ni una sola vez que yo, lector, deba o me convenga hacer nada. Simplemente repasa aquellas cosas que le han ayudado a él.

2.- Este libro está encarnado. Si no supiera quien es su autor yo mismo pensaría que es una serie de bonitos pensamientos sin más. Pero cuando conoces que su autor padece parálisis cerebral por lo que pasó 17 años instucionalizado en un centro para discapacitados; cuando lees que para él el simple hecho de levantarse le lleva frecuentemente a pensar “Estoy harto” y que necesita de la ayuda de sus hijos pequeños hasta para tomarse un yogurt… estas páginas adquieren otro color.

3.- Teniendo en cuenta lo anterior, y si somos serios analizando la resiliencia, tenemos que reconocer que entre los recursos internos para la resiliencia la introspección ocupa un lugar importante. Estoy por recurrir a mis queridas cebras… pero por no enrollarme me remitiré al post De cebras y hombres.

A mi me podrán parecer chorradas lo que la gente piensa de la vida, de si mismo, de lo que sea… pero lo que no puedo negar es que, quien es capaz de no sólo vivir la vida sino de también pensarla, es más probable que encuentre (en combinación con otros recursos internos y externo) un sentido a lo que aparentemente no lo tiene.

En definitiva, por su carácter tan íntimo, tan personal, tan sencillo y tan poco científico no me atrevo a recomendarlo encarecidamente.

Pero sí puedo afirmar que a mí me da a dar mucha pena terminarlo.

Y la sorpresa a la que hace referencia el título del post es debida a que, buscando más información sobre el autor, he encontrado una entrevista de 50 minutos en francés pero con subtítulos en castellano junto a…. ¿sabes quien?… ¡el mismísimo Boris Cyrulnik!

(Quizá no salgan los subtítulos de primera. Tienes que activarlos con una opción que tienes debajo de la imagen)

No la he visto aún. Prefiero hacerlo tranquilamente. No vaya a ser que me entusiasme y me fastidie la publicación inmediata de este post. Si tu la quieres y puedes ver, tus comentarios serán bienvenidos.

Quizá también te pueda interesar esta entrevista en La Vanguardia de Jollien con el llamativo titular “La vida no tiene solución… porque no es un problema”. Que por cierto me recuerda a otra frase magnífica de Boris: “Soy optimista… porque vamos hacia el desastre” (cuando todo se derrumba algo nuevo y mejor tendrá que surgir)

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