Un acogimiento en observación

Cuando el escritor C.S. Lewis perdió a su mujer, Joy Gresham, escribió una serie de reflexiones, supongo que para mitigar y dar sentido a su dolor, que se publicaron, primero bajo pseudónimo, bajo el título de Una pena en observación.

No hizo un tratado sobre el duelo sino que se observó a si mismo en duelo.

Hoy en Santiago de Compostela trataré de hacer algo parecido.

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En el marco de un curso organizado por Cruz Roja Española sobre acogimiento familiar intentaré usar una perspectiva parecida. No pienso que mi yo “técnico de menores” tenga nada especial que aportar a los y las técnicos de acogimiento que asistan al mismo.

Pero últimamente me he descubierto pensando en mi propia experiencia como acogedor y he pensado que por una vez debía dejar que mi yo “acogedor” sugiriera algunas cosas a mi yo técnico.

Espero poder compartir algunas de estas reflexiones en futuros post pero como me conozco voy a dejar aquí los enlaces para descargar los materiales preparados para esta participación o de referencia en la misma.

Intervención redactada (previamente)

No será exactamente que mi exposición pero con ello me cubro las espaldas de despistes o de falta de tiempo (Aviso: son 21 folios)

La presentación en Powerpoint utilizada

La cuelgo en pdf. Aunque se pierden las animaciones me aseguro que el formato se mantiene. En esta he eliminado, por cuestiones obvias, la foto de mi familia.

Material para el trabajo en grupo

Pues eso.

Otra intervención sobre acogimientos permanentes

Ya redactada hace un tiempo y colgada en el blog en otro post pero que permite contextualizar mejor la presente

Botiquín para familias acogedoras de menores

Un documento que redacté hace unos años para la Conselleria de Bienestar Social valenciana y que al releerlo para preparar esta intervención pensé que no desentonaba con la misma.

Y finalmente, la convocatoria y programa del presente curso organizado por Cruz Roja Española a quien aprovecho para agradecerles la confianza temeraria que han puesto en mí al invitarme.

Si has participado en el curso o has decidido descargar y leer la intervención te agradeceré cualquier comentario que quieras y puedas compartir.

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5 Comments

  1. Quisiera agradecer tu generosidad pero no estoy pudiendo incluir mi comentario en el blog.

    As que: GRACIAS.

    Lo leer con detenimiento, mucha suerte!

    Un abrazo.

  2. Enhorabuena Javier!.Una vez más te has superado adaptándote incluso a la moda actual con esas metáforas que nos recuerdan los programas televisivos que están teniendo tanto auge…Un “tecnochef” eres ahora.

    Me encanta tu descripción de hijos en almíbar para tus/vuestros niño y niñas. ¡Ojala todos los niños/as acogidos/as se sintieran en un contexto tan dulce y fluido!!! Pero la realidad no es así y sobre todo en los acogimientos en familia extensa, donde se “coloca” al niño o niña sin preparar el terreno muchas veces y otras…aún ni preparándolo!!! Cuando la tierra no es fértil no se puede cultivar…y encontramos niños y niñas viviendo con sus abuelitos o con unos tíos por la conciencia moral de “no llevar al niño/a a un centro..eso lo último!…aceptando un acogimiento con calzador que se convierte, siguiendo tu metáfora, no en una emulsión, sino en pepinillos en vinagre . Todos mal, los acogedores porque no entienden la conducta del niño/a (ni aunque se la expliquen los profesionales que trabajamos con ellos) atribuyendo mala intención a sus actos y añadiendo al coletilla …”es igual que su padre/madre..no va a cambiar…”. ..y el nivel reviviendo el rechazo que se convierte en una doble victimización en lugar de disfrutar de los que son de su familia.
    Yo tampoco entraré en el debate acogimiento familiar-acogimiento residencial (¿o se dice resiliencial?), pero creo que no es tanto la elección de uno u otro, sino ¿con que materiales trabajamos? ¿lo que tenemos es suficientemente bueno como alternativa a la familia de origen de la que ha de salir el menor? Generalizar no es bueno y aplicar normativas a todos por igual aunque ayuda a veces no es lo más adecuado. Habrá niños de 3 años que ninguno de sus familiares extensos sea idóneo para acogerle y una familia acogedora pueda hacerlo si se prevee un no retorno seguro para darle la oportunidad al niño/a de un modelo de familia bientratante…pero habrá otros de la misma edad en la que quizás sacando al niño de toda la familia extensa por un tiempo puedan movilizarse los cambios necesarios para que vuelva y ahí el acogimiento residencial tiene mucho sentido….

    Bueno, a seguir produciendo, que lo haces muy bien. Un abrazo

    1. Hola Conchi:
      De buena mañana mi neurona si ha podido procesar la densidad de tu comentario. Disculpa que anoche no fuera así.
      No tengo ni que añadir a tus comentarios ni una coma. Comparto todo lo que dices y por mi cabeza pasa lo bien que “ligan” mis reflexiones sobre el acogimiento en familia ajena (desde fuera y desde dentro) con tu experiencia en primera fila de combate en acogimiento en familia extensa. Si no tuvieras tu estupendo blog te invitaría a colaborar en el mio para reflejar las peculiaridades del acogimiento en familia extensa. Pero que cada uno administre su blog no quiere decír que no sea posible esta colaboración ¿no?
      Efectivamente igual que mantengo que las diferencias legales entre los tipos de acogimiento producen lo que llamo “mundos mentales” distintos creo que es muy interesante analizar el mundo mental del acogimiento en familia extensa. ¿Qué implica vivir con los papás de mi mamá cuando mi mamá ni fue una buena hija o ellos no fueron unos buenos padres? ¿Que implica vivir con mi tía, la hermana buena de la “oveja negra” de la familia, que por cierto, es mi madre? Creo que tu metáfora de “pepinillos en vinagre” en lugar de almíbar es buenísima. Y creo que siendo tu también una “Tecno” bicéfala (igual te haces una intervención familiar que una terapia infantil individual) no hay nadie mejor que ti para analizar y reflexionar sobre el acogimiento en familia extensa. ¿Te animas? (En tu blog claro)
      Y completamente de acuerdo. A veces (recalco, a veces) seria mejor que un niño fuera un tiempo a un centro par ver cómo se posicionaba su familia o simplemente para que lo sacaran los fines de semana. Y si la relación se consolidará y no se detectaran “elementos tóxicos” entonces ya proponer el acogimiento.El problema es que en la Administración siempre tenemos mucha prisa y eso de combinar recursos… no encaja con matar moscas a cañonazos que es lo que solemos hacer.

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