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Archive for 30 octubre 2014

Lo reconozco. El titulo tiene trampa.

Aunque ya no entro compulsivamente a ver el número de visitas del blog, si puedo enganchar a alguien con el título de un post lo haré.

Y este post ni es un verdadero post, ni es que me he puesto trascendente o poético.

Pero aguantaré el tirón unas lineas más.

Sin renunciar al placer de leer un libro de papel, hay cosas que los libros electrónicos te permiten o te facilitan. Puedes plantearte comprar libros que no se han publicado en España (y quizá, y dado que las descargas no tienen fronteras, dentro de poco una editorial francesa o americana decidirá traducir sus libros a otros idiomas, y el español estará entre ellos).

Así que ayer estuve trasteando en Amazon y en un momento en el buscador puse resilience + cyrulnik+ kindle (para que me buscara sólo libros electrónicos) descubrí que mi admirado Boris tiene libros en francés y en inglés que no han sido publicados en España (todavía, espero). Algunos como coautor, otros como  como compilador. Algunos más antiguos pero alguno de este mismo año como “Resiliencia: de la investigación a la practica” (que son las actas del Primer Congreso Mundial sobre Resiliencia) o, junto con Louis Plotón “Resiliencia y personas mayores” (2014).

Además Amazon te permite descargar las primeras páginas de los libros (digitales) y así, muchas veces, consultar el índice lo que en este caso sirvió para quedarme “con la miel en los labios”.

Pero el caso es que, yendo de aquí para allá y por casualidad, descubrí que el pasado septiembre se publicó en Francia “Las almas heridas”. Nada más y nada menos que la continuación de “Salvaté, la vida te espera” y que se centra en su refugio en la psiquiatría para curar… y curarse.

Y ahora ya puedo corregir el título: Deseo leer “Las almas heridas”. Espero que la editorial Destino ya haya comprado los derechos.

Un guiño.

 

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He tenido el privilegio de compartir (primero en Bilbao y luego en Valencia) casi 20 horas de formación con más de 50 profesionales de los Centros y Programas de menores de la “Fundación Amigó”.

Además de lo cómodo que me he sentido con ellos y ellas he disfrutado de comprobar como no es muy complicado imaginar estrategias para introducir, en un determinado contexto socioeducativo como es un centro de protección de menores, elementos o actividades que ayuden a favorecer situaciones y recursos que, a su vez, pueden  facilitar la resiliencia.

Así, en el ejercicio principal que les propuse, 12 grupos de 4 ó 5 personas han sido capaces de, en apenas media hora, encontrar una forma de introducir en sus centros formas de trabajar el sentido del humor, el pedir (sin exigir) y dar ayuda, la creatividad, la introspección sobre la propia historia, etc.

A veces recurriendo a fórmulas más complejas, como la implantación de un taller (de teatro, por ejemplo) con un proyecto claro (representar una historia co-construida a partir de sus experiencias), a veces introduciendo simples elementos concretos (un tablón en la pared  o poniendo a disposición de los y las menores material para “re-crearse” – mediante la expresión plástica). Otras simplemente “haciendo cosas” con ellos (ayudarles a construir monólogos en una especie de “Club Amigoniano de la Comedia” o instaurar “la anécdota del mes”…) Y otras implicando a los y las menores en determinados procesos (como por ejemplo la recepción de un o nueva persona)

Es cierto que una “idea chula” no tiene porque ser eficaz. Habrá que ponerla en práctica y valorarla. Pero la idea no era encontrar ideas originales sino reflexionar, no tanto sobre las estrategias concretas, sino sobre algunos puntos que me atrevo a sintetizar:

  • Cada centro, en este caso de menores pero también de ancianos, de discapacitados, etc, es un contexto vivencial concreto.
  • Las personas podemos tener un comportamiento u otro en función del contexto. No somos los mismos exactamente igual en todos nuestros contextos.
  • Hay contextos que nos matan y otros que nos curan.
  • Igual que existen contextos más saludables que otros existen contextos más favorecedores de la resiliencia que otros.
  • Se pueden revisar las características particulares de un contexto donde quizá haya elementos que se mantienen simplemente por la rutina, la comodidad o la costumbre.
  • A veces en los centros se hacen cosas que funcionan pero que no se implantan como costumbre o hábito precisamente por lo anterior o porque depeden de la iniciativa de una persona concreta que no siempre está. Aquello que funciona debe anclarse en la dinámica del centro. Lo que hemos visto que ayuda a nuestros niños o niñas en nuestro centro concreto no debe ser borrado por las rutinas sino, al reves, insertado en las mismas.
  • Por ello es importante que el Proyecto Educativo de Centro no sea un documento que se diseño un día y que está encerrado en un cajón o carpeta sólo para “cubrir el expediente”

Pero también hemos tratado un poco el tema de los tutores de resiliencia.

Y puesto que no podemos autoconstituirnos en tutor de resiliencia de nadie ¿podemos hacer algo con ellos?

Creo que sí.

En primer lugar podemos estar atentos a los potenciales tutores de resiliencia de nuestros y nuestras menores. Ponernos gafas “ultra-desgracia” y ver dónde y a quién miran ellos y ellas cuando se sienten desamparados.

Y en segundo lugar preguntarnos ¿cuando el chaval o la chavala me ve a mí, ve reflejada las condiciones para le resiliencia?

Siempre se ha dicho que en educación el ejemplo es esencial. Por tanto para “educar resiliencia” se necesitará personas…. no, no voy a caer en error de decir “personas resilientes”… flexibles. ¿Podemos pedirle que vea las cosas, su vida, sus posibilidades… de otra manera cuando nosotros nos mostramos rígidos, inflexibles, egoístas, intrascendentes, mecánicos o rutinarios…?

Por eso se me ocurrió que si el mejor recurso educativo somos nosotros mismos o mismas ¿no deberíamos hacernos periódicamente una revisión técnica? Cualquier coche pasa cada tiempo y obligatoriamente una Inspección Técnica de Vehículos. Cualquier instalación de gas tiene que ser revisada. Tenemos que renovar el carnet de conducir cada cierto tiempo. Y los que tenemos el encargo de proteger y educar a menores en situación de riesgo ¿no nos revisamos nunca?

Es muy posible que, de partida, tengamos actitudes y comportamientos que le muestren a nuestros educandos una cierta flexibilidad psicológica necesaria para la resiliencia. Pero también es muy probable que el estrés, el cansancio, la falta de recursos nos afecten y nos vayamos quedando “tiesos como la mojama”. Por tanto el chaval y chaval nos irá percibiendo cada vez más serios, más crispado, más bordes, con menos interés en él o en ella.

Por tanto si éramos buenos espejos de los recursos internos para la resiliencia pasaremos a ser como espejos llenos de polvo en los cuales ya no se refleja nada. Y las gafas “ultra-desgracia” se nos irán llenando también de polvo.

Y pensé que si Stefan Vanistendael nos ofreció un cuestionario para limpiar esas gafas y descubrir posibles tutores de resiliencia de nuestros niños y niñas ¿por que no un cuestionario similar para autoaplicarnoslo? Sería como una especie de Inspección Técnica de Educadores/as.

Puede parecer el “examen de conciencia” de la confesión católica.  ¿Por qué no? En todo caso sería un “examen de resiliencia”. Pero también los pilotos de avión y los cirujanos usan “cheklist” de comprobación y todos se lo agradecemos.

¿Que pasaría si me propusiera autoaplicarmelo una vez al mes? ¿O cada quince días? ¿O una vez a la semana? ¿Me ayudaría a darme cuenta en que aspectos me estoy cubriendo de polvo y así pasarme un paño y empezar de nuevo?

Yo creo que sí. No se trata de un cuestionario para agrandar o achicar nuestro orgullo. Sólo pretende tomar conciencia de en qué aspectos no estamos reflejando resiliencia (o los recursos internos para ella). Cuánto peor salga el resultado más oportunidad para mirar adelante y volver a empezar.

Que de eso se trata la resiliencia ¿no?

Pero si alguien se atreve a probarlo. Aquí lo tiene. Ya me diréis.

LIMPIANDO(NOS) LOS CRISTALES – F. Javier Romeu

Fecha:

Última revisión:

 

En este último periodo, con los niños, niñas o jóvenes con los que trabajo…

  • ¿He mostrado interés especial por alguno de ellos o ellas y se lo he hecho saber? ¿Por quién?
  • Si alguno o alguna ha compartido conmigo una preocupación ¿le he escuchado o me lo he quitado de encima?
  • ¿He contribuido a o conseguido que alguno o alguna de ellos o ellas haya tenido una experiencia nueva por sencilla que sea? ¿Le/les ha gustado?
  • ¿Les he contado alguna historia o les he puesto el ejemplo de alguien que haya salido adelante positivamente a pesar de sus limitaciones o dificultades? ¿Les he contado alguna experiencia personal?
  • ¿Le he ofrecido a alguno o alguna un reto a su alcance?
  • ¿Le he pedido ayuda a algún compañero/a o incluso a algún niño, niña o jóven ¿a quién? ¿He sido agradecido?
  • ¿Le he pedido por favor a alguno o alguna de los o las niños, niñas o jóvenes que ayude a otro u otra?
  • ¿He usado en alguna ocasión el sentido del humor (sano) para rebajar algún momento de tensión? ¿O para sobrellevar momentos complicados?
  • ¿Ha habido momentos divertidos en este periodo? ¿Cuándo? ¿Con quién?
  • ¿He ayudado a alguno o alguna a reflexionar sobre su conducta o la de otros?
  • ¿He favorecido que pudieran dedicar un rato a crear algo (dibujar, escribir, construir…)?
  • ¿He favorecido que alguno/a tuviera tiempo para ejercitar una de sus habilidades especiales?
  • ¿He compartido, sin imponer, mis creencias (religiosas o laicas) o mis valores con alguno o alguna de mis educandos?

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En cada post que publico la Real Academia Española de la Lengua podría denunciarme por asesinato del castellano. Ninguno, incluso este, saldría indemne de la corrección, no de un académico, sino de muchos de los y las que los leéis y que tenéis un dominio de la lengua y de la redacción mayor que el mío (para mi es todavía un caballo salvaje).

Pero hoy soy yo el que se va a permitir el lujazo gratuito de corregir a la Real Academia.

Imagen de la cubierta del nuevo «Diccionario de la lengua española».

Hoy sale a la venta la 23ª edición de su Diccionario. Y si no se ha caído en el último momento aparecerá junto a tuitear o hacker (¡Si los españoles no van al inglés el inglés vendrá a ellos!) la palabra resiliencia

En el avance online de esta edición el término quedaba definido como:

1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

2. f. Mec. Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.

Nada que objetar a la segunda acepción puesto que no soy físico. Pero sí soy Licenciado en Psicología aunque me autodefina como psicólogo light o de baja intensidad.

Reconozco que cuando descubrí esta definición, de primeras, no me pareció mal. Y sigue pareciéndome un digno punto de partida para alguien que te pregunta… resi ¿qué?

Creo que tiene algunas virtudes.

La primera es que el Diccionario de la RAE es lo que es. Pero no es un tratado técnico. Cuando en la cuarta acepción de Depresión leo “síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos” no me pongo a buscarle los tres pies al gato ni a compararla con el DSM IV o V.

Otra virtud, para mi gusto, es la expresión con flexibilidad. ¡Un 10 por mi parte para los académicos! Me parece estupendo que quede claro que la resiliencia tiene que ver más con la flexibilidad que con la fortaleza. Menos fortaleza y menos ¡podemos! y más flexibilidad y más ¡A veces no se puede!

No se puede superar una violación (y si lo decimos estamos agrediendo de nuevo a la víctima) Pero quizá, no soy yo quien puede afirmarlo, se puede vivir satisfactoriamente a pesar de haberla sufrido.

Pero vamos a las pegas.

1.- No me gusta la palabra capacidad.

Soy muy pesado pero, para mí, la resiliencia es simplemente un fenómeno, un suceso, algo que ocurre.

Nadie definiría la salud como una capacidad (como algo que nos podemos dar o garantizar a nosotros mismos) La salud es, según la misma RAE un estado o una condición.

Y no es que la resiliencia sea un estado. La resiliencia, a mi humilde entender, es en todo caso un proceso. De hecho no podemos apreciar si existe resiliencia o no sino observamos una secuencia.

2.- Me parece pobre y antropocéntrico limitarlo a una capacidad humana.

El término tiene su origen en la física, en el mundo de la materia no orgánica, y dio el salto a emplease para describir fenómenos humanos pero ¿por qué descartar a las gallinas, las bacterias o las palmeras? Los mejores ejemplos o metáforas de la resiliencia los encontramos en el mundo vivo no humano, como cuando Cyrulnik dice que el mejor ejemplo de resiliencia es lo que ocurre en la reforestación natural (o no) tras un incendio.

Sólo me sentiría cómodo con el término capacidad si se le añadiera “de un determinado contexto” (la capacidad de un determinado contexto para permitir asumir con flexibilidad a alguno de sus elementos una situación límite) Pero si para que encaje una palabra tengo que añadir más de diez para matizarla, mejor cambiarla.

3.- Situaciones límíte. Sí pero no sólo ellas.

Quiero pensar que los académicos empezaron a recopilar registros de su uso más allá de la física en publicaciones que hablaban de hechos extraordinarios como por ejemplo “Más fuerte que el odio” (las memorias de Tim Guenard) o testimonios de supervivencia a grandes desgracias.

Pero, hoy en día, los que contemplamos la resiliencia también lo hacemos en “desgracias más humildes”, en adversidades que no te tumban en la lona pero te desgastan poco a poco.

En mi trabajo estoy rodeado de niños y niñas a los que a su situación sociofamiliar (están en un Centro de Protección) no les encaja bien la expresión “situación límite”. De hecho ellos están adaptados y adaptadas a ella. Demasiado quizá.

Mi admirado Iñigo Martínez de Manjodana siempre se ha rebelado contra lo que el llama “los XXL de la resiliencia” (Guenard y Cia) porque sus historias son tan extremas que quedan muy lejos de los menores y familias con las que trabaja.

Y, digo yo,  porque no está tan claro que sea más duro que tu madre, cuando tienes 5 años, te ate a un árbol y te abandone (Tim Guenard) a que no lo haga y te designe chivo expiatorio de su sensación de fracaso matrimonial (Dave Pelzer) o a que simplemente que tu padre o tu madre no quieran, no sepan o no puedan cuidarte adecuadamente (los niños y niñas de mi “resi”).

Reconozco que al principio no entendía del todo la rebeldía de Iñigo pero ahora no sólo la entiendo sino que la comparto (¡Que cabrito!)

Pero también esto tiene fácil solución jugando con la palabra límite… pongamos “situaciones limites o limitantes” La resiliencia es bienvenida tanto cuando un desarrollo vital ha quedado truncado como cuando está seriamente comprometido. Puedo impedir que el agua de un río llegué al mar con una presa o simplemente desviando continuamente parte de su caudal.

Por otra parte, no cabe duda de que la definición de la RAE nos deja en un territorio de gran subjetividad porque ni la flexibilidad ni las situaciones límite son fáciles de objetivar.

Concluyendo. Prefiero que el Diccionario recoja el término resiliencia como lo va a hacer desde hoy aunque luego tengamos que matizar o perfeccionar muchos aspectos de la misma. Y además podría haber sido mucho peor si en vez de sobreponerse (ponerse por encima, me imagino) a ellas se les hubiera colado superarlas. Sobreponerse es un verbo muy interesante para hablar de resiliencia y no es tampoco lo mismo que reponerse.

Peo como he dicho al principio me voy a dar el gustado de corregir al la RAE. Disculpadme.

Capacidad humana Fenómeno por el cual, y si se dan unas determinadas condiciones, un organismo, persona, grupo o institución es capaz de asumir con flexibilidad situaciones límite y limitantes de la vida y sobreponerse a ellas.

Aún así esta definición corregida y ampliada podría servir para describir lo que le pasó al pequeño Adolf que aprendió a no llorar cuando su padre le golpeaba con la correa y que de jóven no le dejó estudiar Bellas Artes. Se transformó en un Fuhrer y cada lágrima no derramada se multiplicó por cientos de miles del resto de la humanidad.

Por eso me parece que tiene toda la razón Stefan Vanistendael cuando afirma que la resiliencia tiene un componente ético ineludible. O, como digo a veces, la resiliencia humana es humana o no lo es. Así que añadamos un poco más y cerremos:

Fenómeno por el cual, y si se dan unas determinadas condiciones, un organismo, persona, grupo o institución es capaz de asumir con flexibilidad situaciones límite y limitantes de la vida y sobreponerse a ellas de forma satisfactoria para si mismo y para los que le rodean.

En fin… ¡qué a gusto me he quedado!

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PARENTOXIC

Los laboratorios Martínez-Romeu, dentro de la Campaña informativa del Buentrato, presentan el nuevo prospecto de un viejo producto: Parentoxic.

Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a hacer uso del producto.

Conserve este prospecto. Puede tener que volver a leerlo.

Si tiene alguna duda consulte con su profesional de la psicología o la educación

¿Qué  es Parentoxic?

Parentoxic es un inhibidor de la parentalidad que actúa sobre las actitudes y habilidades necesarias para la formación de un apego seguro.

Pertenece al grupo de los destructores de la autoestima y de las habilidades de interacción interpersonal.

La principal característica de Parentoxic se encuentra en su potente efecto en terceras personas, principalmente hijos e hijas expuestos al mismo.

Indicaciones

Parentoxic está indicado para aquellas personas que han tenido un hijo o hija, o que sin tener una parentalidad biológica,tengan a su cargo un niño o una niña y

a) ni hacen ni dejan hacer, es decir, no les cuidan,les protegen, les estimulan ni les dan afecto pero tampoco dejan que otros lo hagan.

b) esperan de los hijos que hagan o digan aquello que ellos no pueden, no saben o no quieren  hacer, por ejemplo ser responsables, atentos, estudiosos, etc.

c) eligen como diana a los más indefensos para descargar los conflictos no resueltos, proyectando rabia, frustraciones y un sin fin de proyectiles tierra-aire para aliviar su dolor.

Antes de tomar Parentoxic

No tome Parentoxic:

-Si pretende educar hijos sanos y felices, miembros de una sociedad compleja pero por la que merece la pena luchar.

-Si su objetivo es contribuir al desarrollo de hijos emocionalmente equilibrados, capaces de regularse a sí mismos y desenvolverse adecuadamente en el entorno.

-Si tiene alergia a sus componentes como efecto de haber estado expuesto/a ellos en la infancia, adolescencia o cualquier momento de su ciclo vital y decidió vacunarse con Resiamor.

Tenga especial cuidado con Parentoxic si se da alguna de estas circunstancias:

-Presenta dificultad para controlar sus actos, tiene un pobre concepto de sí mismo/a, se siente aislado socialmente, no sabe manejar las situaciones cotidianas o conductas de sus hijos, pues pueden potenciarse los efectos de Parentoxic y sentirse omnipotente.

-Ha tenido una infancia dura, cargada de pérdidas, abandonos, situaciones estresantes, malos tratos o cualquier otro suceso capaz de haber afectado su capacidad afectiva, emocional y conductual…y no ha encontrado aún a alguien en su camino que le explique que usted es usted y su hijo/a no es responsable de su historia, ya que puede provocar regurgitaciones, reflujo o dolor reflejo.

Embarazo y lactancia

El empleo de Parentoxic durante el embarazo y la lactancia está indicado si lo que se pretende es la eliminación total o parcial del vínculo de apego. El producto alcanza las más altas cuotas de eficacia en el período de 0 a 3 años, siendo un potente inhibidor de oxitocinas y serototinas que son reemplazadas por altas dosis de cortisol que actúan en el cerebro produciendo alteraciones importantes.

Interacciones

Parentoxic es incompatible con cualquier manifestación de empatía, afecto y buen trato.

Si cree que ha tomado Parentoxic desde hace tiempo y actualmente está bajo los efectos de la parentalidad positiva, no se preocupe, acaba de elegir el tratamiento idóneo y aconsejable por todos los especialistas.

Cómo tomar Parentoxic

Siga estas instrucciones a menos que un especialista le haya dado otras indicaciones distintas (¡confiamos que así sea!). En estos casos es conveniente solicitar al profesional las instrucciones para asegurarse que ha entendido todo bien.

Parentoxic puede administrarse por vía oral (insultando, amenazando, ofendiendo, chantajeando varias veces al día a su hijo o hija) o por vía cutánea, en forma de golpes, manotadas, empujones y pellizcos. A veces se puede administrar en forma de aerosollanzando al aire comentarios en los que puede tratar a su hijo o hija como si fuera un o una colega o amigo/a, compartiendo sus preocupaciones, sus problemas, etc,  como si él o ella fuera su fuente de seguridad y no al revés.

En cualquiera de sus presentaciones no dude de su potente efecto que adquiere un carácter multiplicador si se usan de forma conjunta.

Puede tomar Parentoxic antes o después de una comida. No es necesario que se acompañe de líquidos, si bien se han comprobado que sus efectos aumentan cuando se ingiere acompañado de alcohol y otras sustancias que alteran el estado de ánimo de la persona.

Posibles efectos adversos

Los siguientes efectos adversos son descritos en los hijos e hijas de quienes emplean Parentoxic:

Desorganización y fallas del funcionamiento del sistema límbico

  • Trastornos de las capacidades sensoriales, o lo que es lo mismo, dificultad para percibir las amenazas o los peligros del entorno o distinguir los que es producto de su imaginación o de sus deseos de la realidad.
  • Deficiencias en el reconocimiento y manejo de las emociones, pudiendo actuar de forma estereotipada con agresividad o con temor.
  • Trastornos de la empatía, de sintonizar emocionalmente con el otro y actuar en consecuencia.
  • Memorias emocionales traumáticas. Los niños y niñas que han recibido malos tratos en su primera infancia por efecto de Parentoxic no tienen un recuerdo o memoria explícita de lo que sucedió, pero todas esas experiencias quedan registradas en la memoria implícita en forma de sensaciones dolorosas, estrés, dolor físico. Son recuerdos que no se pueden traducir en palabras porque el cerebro en esa etapa no puede simbolizar lo que está pasando.
  • Trastornos en la regulación del apetito, agresividad, frustración y la excitación sexual, al no haberse desarrollado por parte el niño la capacidad de modular y educar las pulsiones, que solo un contexto de buen trato es capaz de proveer.

Alteraciones de la organización y del desarrollo de la corteza prefrontal

  • Dificultad para calmarse y detener su conducta obedeciendo lo que el adulto le pide, porque los lóbulos prefrontales mal organizados no pueden facilitar la modulación emocional a través de la reflexión y el pensamiento. El niño no puede pensar antes de actuar, autocontrolarse.
  • Dificultad para representarse y asumir la responsabilidad de sus actos, por su apercepción de si mismos fragilizada, no pueden asociar causa-efecto.
  • Alteración de las capacidades de pensar, reflexionar, hacer proyectos y verbalizar sus experiencias.
  • Dificultades para participar en relaciones interpersonales recíprocas, no logran superar la fase egocéntrica y autorreferencial a causa del sufrimiento, que le impide desarrollar conductas prosociales y empáticas.
  • Tendencia a pasar al acto con la menor frustración, con comportamientos disruptivos y violentos.
  • Miedos, ansiedad y crisis de pánico “irracionales”, difíciles de manejar, ya que las emociones inundan el cerebro inmaduro del niño maltratado, dejando huellas imborrables.

Los efectos de Parentoxic son de acción muy prolongada según investigaciones recientes pudiendo tener consecuencias permanentes que solo un contexto de buen trato y tutores de resiliencia secundaria pueden minimizar.

Conservación

Mantenga Parentoxic fuera del alcance y de la vista de los niños y niñas.

No conservar de ninguna de las formas. En caso de que haya estado empleándolo, deshágase de Parentoxic lo antes posible si comprueba que alguna de las cuestiones descritas anteriormente han llegado a su sistema límbico produciendo malestar o signos de empatía por sus hijos e hijas.

Información adicional

Los laboratorios Martínez-Romeu no fabrican Parentoxic, simplemente garantizan que el contenido de lo expuesto en este prospecto es resultado de la experiencia profesional y el estudio detallado de investigaciones sobre resiliencia, apego y buenos tratos, y dados sus efectos devastadores, se considera imprescindible la difusión del prospecto a nivel mundial.

Dicho laboratorio no se hace responsable del uso que se haga de Parentoxic si después de haber leído el prospecto decide emplearlo.

Por el contrario, desde los laboratorios Martínez-Romeu se está trabajando en la creación de productos antagónicos al Parentoxic que permitan aliviar los síntomas parentales presentados pero con efectos positivos sobre los niños y niñas a través de fórmulas formativas y literarias.

P.D.: Los autores de los blogs implicados expresan sus más sinceras disculpas si el contenido o la forma ha herido la sensibilidad de algún lector/a, ya que su único interés es contribuir a la promoción de la resiliencia, el buentrato y el apego seguro y en ninguno de los casos frivolizar o no tomar en serio el tema abordado.

(Este post se ha publicado también en el blog de Conchi Martínez Vázquez  http://resilienciainfantil.blogspot.com.es/)

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