Ayudar a conseguir una buena depresión (1)

A veces la relación de ayuda no es neutra: te ayudo pero si no lo consigo te quedas como estás. Hay asuntos para los que es perfectamente válido aquello de “Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”. Probablemente uno de ellos es el de la depresión.

Estoy leyendo un libro sobre la misma de uno de los terapeutas orientados a la solución más admirados por mi: Bill O´Hanlon, del cual he leído todos sus libros publicados en castellano (que no son pocos) y de quien he usado muchas veces la historia de cómo una amiga (y no un psiquiatra o una psicóloga) le salvo del suicidio y de cómo la depresión le llevó a hacerse terapeuta.

Esta vez el libro no está traducido pero con Kindle y su acceso directo a diccionarios y traductores, la posibilidad de subrayar y de incluir notas, voy tirando. El libro de llama “Out of the blue. Six non-medication ways to relieve depression” (W.W. Norton & Company, N.York -London, 2014)

Se podría traducir por “De la nada. Seis maneras no médicas de aliviar la depresión

Lo que sigue en este post, y otros posteriores, no pretende ser unos apuntes o resumen del libro, pues uno es tan ególatra que se resiste a no poner algo de la propia cosecha. Es más bien el poso que la lectura de su libro está dejando en el menda.

Pero sí es suya la expresión “conseguir una buena depresión” con la cual consiguió sacar la sonrisa de una paciente deprimida al pedirle que le ayudara a comprender como se construía una depresión de alta calidad. La expresión tiene su mucha miga porque deja entrever muchas cosas: que las depresiones se construyen; que no salen de la nada (aunque ellas luego supongan hundirse en la nada) que son un proceso y no un estado;  que aliviar una depresión es ayudar a construir “una mierda de depresión” y que, sobre todo, con nuestras reacciones a la depresión de alguien la podemos agrandar o disminuir.

El libro, muy sencillo y claro, está dirigido muy especialmente a personas que se relacionan con personas con depresión en calidad de terapeutas pero, por lo que llevo leído, es válido e interesante para las personas que se relacionan con ellas por otros motivos (parentesco, convivencia, amistad…)

Y para empezar, un preámbulo.

¿Y si la depresión no fuera una enfermedad?

O´Hanlon, sin dedicar muchas líneas, cuestiona que podamos hablar de la depresión como una enfermedad equiparándola por ejemplo a la diabetes. En el caso de la segunda, la medicina conoce perfectamente el proceso por el cual se produce: qué falla, que efectos produce, qué hacer para… Ese estado del conocimiento científico de la depresión no es, ni por asomo, el mismo.

No olvidemos que en psiquiatría muchos medicamentos fueron creados para otras cosas y que, vete tú a saber por qué, se descubrió que tenían un efecto beneficioso en algunas patologías mentales. Si mañana sale al mercado una bebida llamada ChuchiCola y, muchos de los deprimidos que la toman mejoran, no por ello nos aventuraremos a afirmar que la causa de la depresión es una carencia en el organismo de ChuchiCola, o alguno de sus componentes.  Y si las casas con puertas blindadas reciben menos robos que las casas con puertas normales no diremos que las puertas no blindadas son la causa de los robos. Que yo sepa la causa de los robos son las y los ladrones ¡de toda la vida!

Pero no se trata de dilucidar la calidad del conocimiento científico que permitiría afirmar que la depresión es una enfermedad “como otra cualquiera”. Lo que pretendo es sacudir, para que caigan, los frutos de esa concepción.

El psicólogo social Kenneth J. Gergen ha cuestionado la idea de autoconcepto e incluso de identidad o self como una estructura cognitiva privada y personal y la redefine como el resultado de una red de relaciones. Nos relacionamos y en base a esas relaciones construimos historias o narraciones que nos definen y con las que definimos a los demás. Pero sin entrar en más profundidades, podemos aplicar el mismo cambio de foco a la depresión.

Podríamos ver a la depresión como el resultado de la narración que hacemos de nuestras relaciones: con los otros (la pareja, la familia, los amigos, la empresa, la sociedad,…) pero también conmigo mismo (me gusto, ya no me gusto, sin comentarios…) la misma vida (con o sin sentido) o mis propias ideas y creencias (religiosas o laicas) En esta visión la depresión ya no es simplemente una cuestión de neurotransmisores sino de transmisiones, de relaciones, en general.

Por tanto, considerar la depresión como una enfermedad bioquímica sin más es muy tentador. Y no me refiero a los grandes laboratorios (contra los que Bill O´Hanlon no arremete) sino para todos y cada uno de nosotros: Mi padre, mi mujer, mi cuñada, mi hijo, mi prima, mi empleado, mi amiga… no se levanta de la cama y se quiere morir ¿Qué le pasa? Tiene una depresión ¡Yo no tengo nada que ver!¡A mi que me registren!¡Es algo que pasa en su sistema nervioso y cerebro. ¡Ni un 0´005 % de lo que le pasa depende de mi!

Es curioso que, si por el contrario, mi pareja, mi padre, mi madre, mi hijo o hija, etc proclama a los cuatro vientos que es la persona más feliz del mundo ¿seré capaz de decir exactamente lo mismo? O, por el contrario ¿me atribuiré un pedacito de su felicidad en una proporción incluso de más de una cifra?

No se trata por tanto de negar la conexión entre química y emociones, entre cuerpo y mente. Se trata solamente de pensar lo que estamos diciendo cuando decimos que la depresión es una enfermedad y que, por tanto, debemos dejarla en manos de los médicos y, como mucho, de los terapeutas. Según eso mismo el que haya diferencias estadísticamente significativas en los índices de suicidio de unos países y de otros o entre unas culturas y otras ¿debe ser también entendido como el resultado de una especie de mala suerte colectiva?

La concepción de la depresión como “enfermedad” es una idea de las que yo llamo seductoras: no es necesariamente verdadera pero es tan atractiva que la aceptamos como tal y se propaga como la pólvora por lo bien que se vende.

Tras está disquisición (más mía que de Bill) el autor propone 6 caminos para ayudar a aliviar la depresión y que de momento sólo citaré para ir comentando en sucesivos posts (si no acabo deprimiéndome yo mismo)

1. Vetear la depresión.

Las personas deprimidas no tienen todo el día y a todas horas ideas, sentimientos o actuaciones propias de la depresión. Podemos ayudarles no centrándonos todo el rato en lo que está mal, focalizándolos cada vez más en la oscuridad, sino combinando el reconocimiento de su sufrimiento con la atención a los mejores momentos pasados, presentes o futuros.

2. Deshacer la depresión.

Quizá la persona no pueda no hacer cosas “deprimentes” pero si conseguimos ayudarle a hacer cosas incompatibles con la depresión estaremos contribuyendo a deshacerla.

3.  Mover o desplazar la relación del la persona deprimida con su propia depresión.

Ese movimiento se puede conseguir de distintas maneras:  interiorizándola (Mindfulness) externalizándola (yo no soy el problema, yo tengo un problema) compadeciéndonos a nosotros mismos o valorándola a ella (la depresión).

4. Cambiando el aislamiento, restaurando y fortaleciendo las conexiones.

Me viene de nuevo a la cabeza una de mis frases preferidas “Según me coloco, me encuentro a la gente o no veo ni a Dios” (de la canción “A tiro de la vida nueva” de Migueli)

5. Un futuro con posibilidades

Y ahora me viene aquello del “realismo de la esperanza” o lo que es lo mismo: que la esperanza es real con independencia de que la tengamos, la sintamos o no.

6. Reiniciando el crecimiento cerebral.

La hipotesis del déficit de serotonina como causa de la depresión está siendo desbancada por la hipóteis neurogénica o neurotrofica. Bill O´Hanlon nos introduce en sus implicaciones.

3 Comments

      1. Jajaj, te puedes creer que no habia oído hablar de este autor en mi facultad (estudié Psicología). He sacado de la biblioteca, “En busca de soluciones”, y me está encantado. Coincido en muchos puntos con él, y es realmente lo que pienso de lo que debería ser la psicoterapia. Y resulta que yo no me dediqué a ella, o la “clínica”, porque no me veía capaz y no me gustaban otros enfoques…Gracias de nuevo, por las gracias de tus gracias…Ja ja un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s