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Archive for 31 agosto 2015

Al ser este blog de WordPress y el de Reyes Adorna de Blogger no PUEDO o no SÉ rebloguearlo directamente.

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Es un post con el que coincido al 99% con ella. Solo discrepo en la recomendación de un blog ¡Nadie es perfecto!

http://elorigendelainfelicidad.blogspot.com.es/2015/08/resiliencia-fortaleza-interior.html

EL LIBRO

http://www.edesclee.com/products.php/ISBN9788433026767/cPath,7_21

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Atmósferas emocionales

Anotación 1

He leído una novela ¿Debo preocuparme? Y si es así ¿por leerla o por no haber leído nada de ficción en probablemente mas de un año?

Anotación 2

Es una novela de ciencia-ficción y encima estoy haciendo un post a propósito de ella !Definitivamente debo preocuparme!

No importa. Intentaré que sea una entrada de psicología-ficción. El marciano

Anotación 3

Vi el trailer de la película Marte: Operación Rescate que se estrenara en España el próximo mes de octubre. Una peli sobre un astronauta que se queda solo en Marte y tiene que apañárselas hasta que lo rescaten.

Luego averigüé que se basaba en una novela: El Marciano de un tal Andy Weir (Ediciones B). Y también que era la primera y única novela de un señor que se la había autopublicado en un blog. Una editorial se fijó en ella y se la publicó comercialmente. Luego las críticas y las ventas la llevaron derechita a las pantallas de los cines.

No sé si es mas asombrosa la historia de la novela (la que cuenta) o la historia de la novela (la de ella en si misma)

Anotación 4

En tres días he devorado todas las nosecuantas páginas (lo he leído en una tablet) para ver como un tipo, inteligentísimo como buen astronauta pero tipo al fin y al cabo, se las ingeniaba en un medio más que hostil y superando todos los imprevistos posibles.

Lo único que el trailer de la película no cuenta es el final (todo lo demás sí) y el final no seré yo quien te lo destripe. Siempre cabe la posibilidad que Hollywood haya contratado a Matt Damon para una película épica en la que a cinco minutos del final su personaje muere.

 Anotación 5

La mayor parte del libro (no toda) se basa en las entradas del diario de abordo del protagonista y que yo burdamente estoy imitando en este post.

Cuando acabé de leerlo me descubrí a mi mismo pensando:

Día 7 de agosto

Mi módulo terrestre de transporte (flagoneta) tiene que pasar la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) El ingeniero mecánico que la tiene que preparar esta reponiendo sus propias baterías (vacaciones) Además la capacidad de financiación del proyecto es pésima y hay planteamientos diversos en la organización (familia)

¡Ya me gustaría a mi ver al “astronauta McGiver” resolviendo esto, como llegar a final de mes, o eligiendo colegio para su hijo y no las tonterías esas de conseguir agua o cultivar patatas en Marte!

Anotación 6

También me gustaría ver a mi al tipo ese sobrevivir no en una atmósfera física irrespirable sino en una atmósfera humana irrespirable o una atmósfera humana tóxica. Cualquiera de los niños o niñas que pasan por el Centro de Protección donde trabajo le da sopa con ondas al botánico-ingeniero de la novela de los… en eso de crecer en atmósferas con bajísimos niveles de afecto o con altísimos niveles de violencia.

Anotación 7

He repasado la anotación 6 que escribí ayer. Mal ejemplo. Los niños de mi centro no son representativos.

De hecho la mayoría de la gente no saben ni que existen. Y cuando los conocen provocan una reacción muy llamativa (un montón de ¡pobrecitos! y caras de pena y asombro) pero que pocas veces mueve nada. Los y las pobres ¡no sirven ni de ejemplo!

Anotación 8

Insisto. ¡Tanta habilidad para arreglar todo tipo de aparatos eléctricos y mecánicos!. Ya me gustaría a mi ver al protagonista de la novela intentando arreglar… ¡Una familia!

Han dicho en la radio que en la estación espacial internacional han conseguido cultivar una lechuga. Pero en lo de conseguir que una familia atienda mejor a sus hijos; que una pareja no se destroce al separarse o que una persona no use el alcohol para afrontar la vida, vamos dando palos de ciego.

Anotación 9

Marte tiene una atmósfera irrespirable para el ser humano. Pero en el planeta Tierra, ¿cuántas atmósferas humanas son irrespirables para los propios seres humanos? Sólo hace falta leer un periódico para saber que hay muchas zonas del mundo, donde hay las condiciones físicas óptimas para la vida, pero donde el mismo ser humano ha conseguido que una vida humana valga menos que una mierda.

Anotación 10

Pero no pongamos casos extremos. ¿Como se las apañaría el héroe del libro y la película simplemente con un compañero o compañera tóxico?

Si ese compañero o compañera que solo mira por si mismo o misma pero lo hace metiendo el dedo en todas las llagas ajenas. El compañero o compañera que siempre consigue sacar lo peor de ti.

Anotación 11

Todos hemos tenido algún compañero o compañera con un problema de olor corporal realmente incómodo de soportar. Pero hay gente a la que lo que le huele es el alma. No quiero hacer un juicio moral. No soy quién para ello. Es una descripción. Hay personas que, probablemente sin saberlo, introducen en los que le rodean siempre malos pensamientos, emociones negativas, conflictos ¿Estoy exagerando ahora?

El aire se vuelve irrespirable a su alrededor.

Anotación 12

Estoy llegando al final del viaje de este post. Será mejor concluir.

La novela El Marciano o la película Marte: Operación Rescate se basan en un fenómeno que ya he señalado en otras ocasiones robándole la idea, creo, a Steve Hayes (Terapia de Aceptación y Compromiso) el cerebro humano es una máquina prodigiosa para solucionar problemas materiales pero es un puto desastre para entenderse a si mismo. Y de rebote para entender a los otros cerebros y en consecuencia para solucionar problemas interrelaciones.

Anotación 13

Podríamos ademas señalar, como cuestiones relacionadas con la resiliencia, que las entradas del diario de a bordo del astronauta están repletas de sentido del humor (ya veremos si la película lo refleja) y que lo que le impulsa a sobrevivir es el pensar que el existe para otros. Incluso cuando no tiene comunicación con la NASA el da por hecho que la NASA está ahí y que quieren que se salve. ¿Para qué sobrevivir si a nadie le importa que lo haga, si nadie me busca?

Anotación 14

En El marciano el protagonista no puede cambiar la atmósfera de Marte. Pero las atmósferas humanas si pueden cambiarse (otra cosa es que no sea fácil). Excepto que el perfume de moda llamado “Agua de Ti” consiga embriagarnos del todo y hacernos olvidar que somos un ser inevitablemente social.

Resultado de imagen de Marte operación rescate

El trailer de la película comienza con las palabras con las que culmina el libro: “Los seres humanos tienen un instinto básico: ayudarse unos a otros. Si un excursionista se pierde en las montañas. la gente organiza una búsqueda. Si un terremoto destruye una ciudad, la gente de todo el mundo envía suministros de emergencia. Este instinto se encuentra en todas las culturas sin excepción”.

Es cierto, pero los mismos capaces de todo eso son capaces de contaminar la Tierra y capaces de contaminar el contexto relacional en el que viven. Arreglar un purificador de aire puede ser fácil pero purificar un contexto relacional tóxico es muchísimo más complicado.

Anotación 15

Lo he hecho. He escrito un post a partir de una novela de ciencia-ficción ¿Debo preocuparme?

No creo. Gente a la que admiro como Iñigo Martínez de Manjadona, José Luis Rubio y Gema Puig han escrito cosas muy serias utilizando La Guerra de las Galaxias. 

¿Nos estamos convirtiendo en un puñado de freakis de la resiliencia?

¿O ya lo somos?

 

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Retomamos el libro “Out of the blue” de Bill O´Hanlon sobre 6 estrategias no médicas para ayudar a personas con depresión.

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Recordemos que la primera de ellas, llamada “veteando la depresión”, consiste en intentar sacar a la persona deprimida de una especie de trance en el cual sólo es capaz de ver e interpretar la realidad de una única forma (deprimida). Para ello O´Hanlon propone, como ya vimos, una serie de técnicas para introducir en el discurso de la persona deprimida pequeñas variaciones más adaptativas, cual vetas de grasa en la carne o el jamón.

En segundo lugar, vimos técnicas de inclusión que intentan contrarrestar la “depresión de la depresión”, es decir, los sentimientos o pensamientos de culpa, frustración, etc. por estar deprimido.

Me quedaba por exponer la tercera gran vía para vetear o “marmorizar o marmolear” la depresión…

3. Excepciones

El estado de trance depresivo hace que la persona que lo sufre nos transmita su estado de una forma total: “No tengo hambre” “No duermo” “Lloro todo el rato” Pero la realidad es que la persona deprimida no tiene hambre, excepto cuando la tiene. No duerme, excepto cuando lo hace. Llora, pero sólo casi todo el rato.

Una persona deprimida puede reír ante un buen chiste y quizá pueda excitarse puntualmente ante un estímulo sexual, pero su forma de ver y de verse a si misma está focalizada en las conductas, sentimientos, pensamientos deprimidos o deprimentes y quizá no tenga ni conciencia de sus excepciones.

Así, el paciente le dirá al terapeuta que no puede levantarse de la cama para cumplir con sus obligaciones sin ni siquiera caer en la cuenta de algo obvio: ¡sí se ha levantado para ir a la consulta!

De igual modo las personas que le acompañan pueden caer perfectamente en la trampa y centrarse en las conductas propias de la depresión. Pero si se rastrea bien es posible que encontremos excepciones.

Por ello O´Hanlon propone escuchar atentamente al paciente para detectar y recoger las excepciones. Cualquiera que haya leído sobre terapia enfocada a las soluciones está familiarizado con la búsqueda de excepciones al problema.

Excepciones muy puntuales pero también “tiempos libres de depresión” Quizá una persona deprimida consigue “descansar de la depresión” viendo una película (al meterse en la historia se “olvida de si mismo”)

Quizá también hubo unos días en el pasado que inexplicablemente estuvo mucho mejor. Cabría preguntarse ¿hubo algo en esos días distinto al resto de los días que pueda explicar la mejoría? Si lo hubiera tendríamos algo con lo que trabajar.

Este planteamiento es especialmente útil cuando la persona empieza a salir de la depresión puesto que es más fácil encontrar las excepciones y apoyarse en ellas para abandonar la “visión en túnel” característica de la depresión.

Una última manera de trabajar las excepciones es plantearse ¿por qué no está peor? Un ejemplo muy claro lo tomo no de Bill O´Hanlon sino del mismísimo Víctor Frankl quien, en ocasiones, preguntaba al o la paciente: “¿Por qué no se suicida usted?” En la respuesta (por mis hijos, por mi familia…) afloraban probablemente las excepciones a pensamientos depresivos como “Nada vale la pena” “La vida no tiene sentido” “No valgo para nada ni para nadie

Pero con independencia de las distintas estrategias terapéuticas el capítulo “Veteando la depresión” aporta mucho más de lo que parece a los que no tratamos profesionalmente con la persona deprimida, sino que los hacemos en calidad de familiares, amigos, compañeros. Todas las técnicas anteriores son vacías sin un determinado espíritu o actitud ante la persona deprimida y que O´Hanlon llama “Reconocimiento y Posibilidad”

Ayudaremos a la persona deprimida en la medida que contribuyamos a ampliar el espectro de posibilidades, más allá de las que le avocan a la depresión. Pero de nada servirá si no lo hacemos desde el reconocimiento de su dolor y sufrimiento.

El equilibrio tiene que ser finísimo. Si me limitó simplemente a devolverle una visión menos dramática de la vida, de él y de su situación, puede no sentirse comprendida y aceptada, no sintonizará con nosotros y no le serviremos de apoyo. Pero si me meto tanto en su sufrimiento, probablemente yo también entraré en un  “trance sobre su trance depresivo”.

Debo mirar a la persona deprimida con unas gafas muy especiales. Un cristal para reconocer y acoger su estado anímico y otro cristal para ver y reflejarle realidades y posibilidades más allá de la depresión.

Y eso nos lleva necesariamente al delicado tema del reconocimiento del dolor ajeno y a la respuesta adecuada al mismo que tan importante es para un blog como éste.

¡Qué difícil es mantenerse al lado de una persona deprimida!

Cuando la relación no se sustenta en la profesionalidad (“te aguanto porque para eso me pagas/pagan”) es muy difícil mantenerse por encima de las propias necesidades.

Si llego de mi trabajo cansado o cansada y me encuentro a mi pareja a oscuras, en la cama, donde ha estado todo el día, durmiendo o llorando es muy probable que, en mi necesidad de descanso, físico o mental, se me lleven los demonios y se apodere de mi la rabia. Nada constructivo saldrá de mi boca.

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En un instante mi querida persona enferma se convierte en mi enemiga, en quien me está quitando la vida. La persona que NO PUEDE se convierte en un segundo en la idiota o el idiota que NO QUIERE.

¿Somos monstruos si nos pasa esto? ¿Malas personas por juzgar o criticar a la persona deprimida? No lo creo. Simplemente somos humanos.

Hace muchos años oí a una madre de familia numerosa contar que le preguntaban a menudo ¿No te subes por las paredes? Solía contestar: Por supuesto. Me subo, me bajo, me vuelvo a subir… De igual modo un día podré aceptar la “depresión vecina” y al día siguiente no. Otro tampoco pero otro sí.

Pero lo que está claro es que, si pienso que mi familiar, amigo o amiga, compañero o compañera deprimida está así porque quiere, o pienso que en realidad no lo está y tiene mucho morro, nada constructivo voy a aportar. Puedo estar a su lado (loable) o no estar (comprensible) pero estar para empeorarlo es inútil.

Por eso creo que no perder de vista el binomio “Reconocimiento y Posibilidad” es importante. No para hacernos terapeutas de nuestro familiar, amigo o amiga, compañero o compañera. Sino para ofrecerle, como diría la gente de ADDIMA, un punto de apoyo para reiluminar su mundo.

En el próximo post de la serie entraremos en la segunda gran vía propuesta por O´Hanlon y que el llama “Deshaciendo la depresión”

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Microcasos (4)

Apariencias

El agente de bolsa, con la chaqueta y la gabardina todavía en el brazo, salió tan precipitadamente que sin querer le pegó una patada al cartel de “Una alluda para mis tres ijos” del indigente que se sentaba en la acera.

Llegaba tarde a hacer voluntariado en el comedor social de su barrio de toda la vida.

El comedor social en el que comían los hijos del mendigo cuando su padre se bebía las limosnas recogidas el día anterior.

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Fe

Dos hijas mías sufrieron la repentina muerte de su madre. Una de ellas se acercó a mí en busca de consuelo. La otra me culpó de lo sucedido y se alejó de mí. A las dos las entiendo, las quiero y las creo.

                                                                                                                                                             Dios

 

Mirar adentro, mirar afuera

– Maestro… ¿qué es el Mindfulness del que tanto oigo hablar?

Cerebro que no se ve, corazón que no se sienta

– Y… ¿es bueno?

– Siempre que no olvides que: Cerebro que no sabe ver, corazón que se duerme

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Desequilibrio

Una madre discutió con su hija adolescente y terminaron cada una en su cuarto. Bastaron 20 minutos para que la madre recordara su adolescencia y entendiera a su hija. Pero como sabía que su hija necesitaba 20 años para entenderla a ella decidió esperar sin darle demasiada importancia.

 

Esencia

“He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta”

Blaise Pascal (a un amigo)

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