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Archive for 29 octubre 2015

Sigo sin saber si se puede rebloguear en WordPress un post de Blogger, y sí es así, cómo hacerlo. Si alguien lo sabe… Agradecido

Y necesito traerme a este blog, para mis apuntes sobre RelaciónES, un post genial de Reyes Adorna sobre los conflictos generados en suposiciones. Cada día puedo descubrir en mi mismo unas decenas de molestias relacionales que no existirían sin la maldita costumbre de nuestra mente de suponer.

Foto extraída del post de Reyes

Y por ponerlo de actualidad, aunque sea con un tema intrascendente, y reservándome la posibilidad de un futuro post, me planteo lo siguiente: la patada de Valentino Rossi con la que derribó a Marc Márquez en la última carrera del mundial de moto GP ¿es simplemente un lance de una carrera disputada? ¿O el resultado de un conflicto basado en suposiciones que cada uno llevaba en la moto ya desde la línea de salida?

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Gracias Reyes por este post tan lúcido.

http://elorigendelainfelicidad.blogspot.com.es/2015/10/los-conflictos-y-las-suposiciones.html

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BLOG DE NOTAS: Noticias de Milly

Milly Cohen (Doctora en Educación, escritora, conferenciante…) es, desde México D.F., una de las personas que más ha animado y contribuido a que este humilde blog se consolidara y mantuviera. Tanto con numerosos comentarios a los post, como con una entrada a medias conmigo y permitiéndome colgar el vídeo de una estupenda entrevista que le hicieron en una televisión de su país.

Por ello es de justicia, y un placer, daros dos noticias relacionadas con ella.

La primera es la publicación de su libro Escuela y Familia de la mano” en la editorial Trillas. Un libro centrado en la atención familiar y escolar a la discapacidad con la resiliencia muy presente.

Y en segundo lugar transmitiros su invitación, como el año pasado, al tercer encuentro CONOSER (Seminario en Resiliencia 2016) que ella misma organiza y que se celebrará el próximo mes de febrero en México D.F. y del cual os dejo el flyer que la propia Milly ha sido tan amable de enviarme.

 

FLYER CONOSER 3

 

 

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Quiero y debo continuar comentando el libro “Out of the blue. Six non-medication ways to relieve depression”(W.W. Norton & Company, N.York -London, 2014) del terapeuta Bill O´Hanlon al que ya he dedicado tres post antes que éste.

crecer a partir de las crisis: como convertir una situacion dific il o traumatica en una oportunidad de cambio personal-bill o hanlon-9788449317583

He comentado (en el post 2a y 2b de la serie) la primera de las seis líneas de actuación  no médica que él propone para ayudar a las personas que presentan un estado anímico claramente deprimido y que él llama “vetear o jaspear la depresión”.

La segunda línea la denomina “Deshaciendo la depresión” y parte de la idea de que la depresión es un proceso. algo que se va haciendo poco a poco y que, por tanto, se puede revertir. Y también del hecho contrastable de que las personas deprimidas tienden a pensar todo el rato el mismo tipo de cosas, permanecer en los mismos ambientes e interactuar con la misma gente.

Por tanto la segunda estrategia consiste en llevar al paciente a hacer cosas incompatibles con las pautas de actuación depresivas o deprimentes. Se trata de introducir en su vida nuevos estímulos o experiencias que reanimen el cerebro adormecido de la persona deprimida.

Milton Erickson. Psicoterapeuta.

Un ejemplo típico es el caso en que Milton Erickson, con quien O´Hanlon se formó, le pidió al paciente que, con ganas o sin ella fuera, todas las mañanas a una biblioteca pública en lugar de quedarse en casa. Un día el paciente, ya que estaba allí, buscó la sección donde estaban los libros sobre espeolología (una actividad que anteriormente le había interesado) y coincidió con otro aficionado a la misma. La relación entre los dos se fue consolidando y el paciente se empezó a sentir menos sólo y el proceso depresivo comenzó a invertirse.

O´Hanlon bromea con el hecho de que Milton EricKson no le contó a cuantos pacientes había mandado a la biblioteca o lugar equivalente y no había pasado nada. Pero eso no es lo importante sino impedir que la persona siga haciendo lo mismo un día tras otro, con lo cual la posibilidad de que surja algo diferente es prácticamente nula. Es aquí donde O´Hanlon vuelve a citar un proverbio indio que ya le leí en otro libro y que me parece magnífico: “Cuando descubres que estas cabalgando en un caballo muerto, lo mejor que puedes hacer es desmontarte”

O´Hanlon explica que a veces bromea con sus pacientes deprimidos y les dice que él sabe como hacer una muy buena depresión:

  • Estándose quieto y no haciendo nada que me haga respirar rápido o fuerte.
  • Quedándome en la cama si puedo o sentándome en la misma silla o diván.
  • Aislarme, evitar a los otros (Me viene otra vez la frase “Según me coloco, me encuentro a la gente o no veo ni a Dios” del cantante Migueli)
  • Si no pudiera evitarlos, hablar siempre con la misma persona o sólo con unas pocas.
  • Hablar con ellos siempre de los mismos temas, si puede ser de lo deprimidos que estamos o lo infelices que somos.
  • Dormir durante el día y permanecer insomnes durante la noche.
  • Ensimismarme en mi pasado, mis miedos, mis errores y mis remordimientos.
  • Imaginar que el futuro sera igual o peor que el pasado o el presente.
  • Comer terriblemente: no comer, comer mucho o comer fatal.
  • Ver un montón de televisión, especialmente prográmas estúpidos.
  • No insistir en las propias aficiones, pasiones o intereses espirituales.
  • Beber alcohol, fumar tabaco y/o otras drogas.
  • No pidiendo ayuda.

Los pacientes suelen cabecear asintiendo en varios de estos items, así que O´Hanlon aprovecha para preguntarles cómo están haciendo ellos su depresión y, así, se hace una idea de las pautas en las que puede proponer conductas incompatibles. Conjuntamente con el paciente pueden encontrar momentos para hacer algo diferente. Se busca cualquier acción, foco de atención, conducta corporal, opción de vestido, decisión de comida u otra pauta que el paciente pueda cambiar.

pequeños grandes cambios: diez maneras sencillas de transformar t u vida-bill o hanlon-9788449314131

Es importante señalar que O´Hanlon es muy consciente de que no se puede saber de antemano qué cosa provocará cambios significativos (como en el caso de la biblioteca) pero no se trata tanto de esto. Lo que se pretende es ofrecer al cerebro del paciente una nueva estimulación que le ayude a salir de esa especie de estado de trance en que el mismo se encuentra durante la depresión. Y, en todo caso, hay que tomarlo como simples experimentos en su sentido más literal (pruebo y espero a ver los resultados)

Nos da alguna pista de en qué áreas podemos experimentar (proponer cambios) y en cual no es conveniente. Un ejemplo de lo último es en lo que podríamos llamar el Ser de la persona, en su forma de ser, en su personalidad, o como queramos llamarle. El paciente podría sentir una propuesta de cambio en “su forma de ser” como una agresión, sentirse humillado, no entendido o comprendido, no escuchado… Y consecuentemente se resistiría al cambio. Y además es poco realista. Un ejemplo (mío, no de O´Hanlon) sería pedirle a una persona deprimida que haga algo de deporte cuando no era una persona aficionada al deporte antes de la depresión.

Sí se pueden proponer experimentos en el Hacer, la Percepción y el Contexto de el o la paciente. En el Hacer propone la técnica de la “videoconferencia” por la cual si el paciente describe su conducta como “Estaba muy desalentada” le pedirá que le describa que es lo que él habría visto si hubiera habido una cámara (“me fui a mi habitación, cerré la puerta, me metí en la cama, apagué la luz y me giré hacia la pared…”) Porque no le puedo pedir “No te desalientes más” pero si le puedo pedir que la próxima vez, simplemente no apague la luz, por ejemplo.

La Percepción o Visión hace referencia a dos cosas: a lo que el paciente atiende o en lo que se focaliza y a sus ideas sobre las cosas. Algunos pacientes atienden más a estímulos auditivos y otros a estímulos visuales. Algunos se centran más en el pasado y otros más en el futuro y el presente (Esto me recuerda las ideas de Philipp Zimbardo sobre la orientación temporal personal)

Y los pacientes dan o no sentido o significado a lo que les sucede. Y tienen opiniones, interpretaciones, juicios, comparaciones, valoraciones… Algunos se centran más en detalles o incidentes específicos, otros más en generalidades… Unos se centran más en lo que está mal en ellos; otros en lo que está mal en los otros y, otros en lo que está mal en el mundo o la sociedad. Podemos proponer cambios en estos enfoques sin que por ello la persona deprimida se sienta cuestionada en su Ser.

Y finalmente queda tener en cuento el Contexto, que incluye cosas como: el bagaje o dinámica familiar y cultural; patrones bioquímicos y neurológicos; bagaje espiritual o creencias; relaciones sociales y vínculos; contexto espacial y situacional; orientación sexual; las historias que nos cuentan y nos contamos a nosotros mismos; y muchos otros aspectos.

La idea, por tanto, es ayudar a la persona a hacer, ver o cambiar a cosas que no son compatibles en principio con una proceso depresivo (O´Hanlon no afirma que la depresión sea un proceso sino que verlo como tal nos ayuda a introducir pequeños cambios)

En el próximo post de la serie sintetizaré la tercera gran línea de actuación: mover a la persona de su posición respecto a la propia depresión.

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Microcasos (5)

 

El microcaso más corto que he escrito pero que hubiera preferido no escribir nunca porque quizá no me lo he inventado

Cuando tenía cuatro años sus padres le pegaban si no robaba. A los nueve sus padres adoptivos le pegaban por hacerlo.

 
 
En clase

Cuando la tecnología, las autoridades y los padres lo permitieron, el primer día del curso se transferían a los cerebros de los alumnos y alumnas todos los contenidos de todas las asignaturas, de forma que el segundo día de clase ya los tenían en sus mentes. Muchas y muchos profesores no supieron qué hacer el resto del curso.

Pero pronto resurgieron los maestros y maestras.

 

Maldita creatividad

Se le veía serio y concentrado. Su cabeza era una orgía de ideas interesantes y sugerentes.

De repente sus ojos se abrieron como platos y exclamó: ¡Eureka! ¡Ya no las tengo!

Y siguió recogiendo la ropa y doblándola con cara relajada y sonriente.

 

El segundo golpe

En una clase de una universidad, mientras la clase trabajaba en grupos, un alumno se acercó a la profesora:

No he entendido bien lo de la resiliencia, me lo podría explicar…

Ésta se quedó pensativa por un momento y de repente se levantó, cogió sus cosas y dirigiéndose al alumno gritó:

¡Eres un estúpido! ¿Cómo puedes no entenderlo? ¡Es imposible que apruebe la carrera un zoquete como tú! ¡Ni se os ocurra juntaros para un trabajo con este macaco!

Toda la clase levantó la cabeza y quedó atónita viendo como la profesora, con aire despechado, pasaba al lado de su compañero y salia de clase. Tras el desconcierto inicial el alumno salió tras ella y la alcanzó en el pasillo. Antes de que él dijera nada ella, con semblante sereno, le dijo:

-Si consigues sobreponerte a este golpe sabrás lo que es la resiliencia-

El alumno comprendió y sonriendo dijo:

-¡Ya le he hecho! ¡Si ha sido una broma para que yo, entonces no…!

La profesora le interrumpió:

-No me refiero al primer golpe. Me refiero al segundo golpe-

-¿Que segundo golpe?

-El que te espera cuando vuelvas a entrar en clase y cuando el incidente se comente por toda la facultad.

Y mientras se daba la vuelta añadió:

-Ven a verme a mi despacho en un mes y me cuentas.
 
 

La vida ante sus ojos

Aquella persona desarrolló increíblemente su capacidad de atención plena a sus emociones y pensamientos.

Murió atropellada al saltarse un semáforo.

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Las ventajas que nos da cruzar el umbral digital (asomarnos a Internet, por ejemplo) son innumerables. Durante la mayor parte de mi vida para mí sólo han existido los libros que las editoriales españolas, o de países de habla hispana, tenían a bien publicar. El resto simplemente no existía y sólo podía llegar a conocerlo por alguna reseña en prensa, radio o televisión.

Ahora sin embargo puedo: conocer lo que se publica en todo el mundo; rastrear lo que ha publicado cualquier autor o autora; ver, en muchas ocasiones, conferencias suyas subtituladas e incluso conocer si una editorial española va a traducir alguna de sus obras.

Es lo que me ha pasado con Jon Ronson, periodista y escritor de libros como “Los hombres que miraban fijamente a las cabras” o “El test de la psicopatía” (en España “¿Es usted un psicópata?”) publicadas ambas en Ediciones B Este último me gustó y divirtió tanto que hace poco volví a cruzar el umbral y descubrí que en Reino Unido había publicado recientemente “So you’ve been publicly shamed“. Así que mandé un email a Ediciones B y muy amablemente me informaron que el próximo mes de noviembre lo publicarán con el título de Humillaciones en la red.

Paradójicamente lo positivo del mundo digital me ha permitido llegar a un libro sobre cómo una metedura de pata en ese mismo mundo puede desencadenar un linchamiento digital de tal calibre que acabará saltando al mundo offline. Con consecuencias reales como, por ejemplo, la depresión, perder el trabajo, el suicidio…

También conocemos todos casos en la otra dirección. Una metedura de pata en la vida offline puede saltar al mundo online de forma que en pocas horas todo el mundo esté opinando y juzgando lo ocurrido sin oportunidad de defensa o justificación.

Es el caso de, por ejemplo, Monica Lewinsky quien en una charla TED nos habla de “El precio de la humillación

(Si prefieres leerla entra aquí y selecciona Spanish en View Interactive Transcript)

No sólo se limita a su experiencia sino también cita otros casos y analiza lo que ella llama “el mercado de la humillación”. He aquí un párrafo de su intervención:

Esta invasión de los demás -se refiere a los ataques de hackers a empresas como Snapchat, Sony, Ashley Madison, etc y que dejan al descubierto información privada de los usuarios – es una materia prima, aprovechada eficientemente y sin piedad, empaquetada y vendida por beneficio. Ha surgido un mercado en el que la humillación pública es un producto y la vergüenza es una industria. ¿Cómo se hace el dinero? Clics. A mayor vergüenza, más clics. A más clics, más dólares de publicidad. Estamos en un ciclo peligroso. Cuanto más clics damos a este tipo de chismes, más insensibles nos hacemos a las vidas humanas detrás de los clics, y cuanto más insensibles nos hacemos, más clics hacemos. Al tiempo, alguien está haciendo dinero entre bambalinas a costa del sufrimiento de otra persona. Con cada clic, hacemos una elección.

Curiosamente la charla de Monica Lewinsky y la de Jon Ronson (también en TED y que sintetiza la idea principal de su libro) tienen varias ideas en común.

No sólo que alguien acaba ingresando dinero a medida que gente es ajusticiada en la red, sino también que una herramienta – Internet – que sirvió en un principio (y aún sirve) para darnos voz para limitar el poder de los poderosos, privilegiados e intransigentes nos da también poder para hacer precisamente aquello que criticamos.

¿Que comportamiento humano te parece más reprobable y hasta qué punto?

A.- Una periodista húngara le pone una zancadilla a un refugiado sirio con un niño en brazos

B.- Un tipo al ver el vídeo de A. se siente indignado y le manda a esa periodista el siguiente tweet: “Hija de Puta, ójala te arrincone un grupo de refugiados, te violen y te den una paliza hasta que te mueras

En todo caso la realidad es que la periodista acabó despedida pero los miles de tuiteros que le desearon lo peor (y por ser mujer, lo peor de lo peor) siguen su vida como si nada hubiera pasado.

Podrás argumentar que también Internet facilitó que al refugiado sirio y a su hijo alguien le ofreciera un trabajo y casa en España. Es cierto. Las herramientas no son ni buenas ni malas sino que se usan para cosas buenas o malas.

Por eso mismo el tema no es si el mundo digital es bueno o malo, sino si las relaciones humanas en él siguen las mismas pautas que en el mundo real.

Y en este sentido creo que son clave las palabras finales de Jon Ronson en su charla TED:

Tal vez hay dos tipos de personas en el mundo: aquellas que favorecen a los seres humanos sobre la ideología, y aquellas que favorecen a la ideología sobre el ser humano. Estoy a favor del ser humano sobre la ideología, pero en este momento, los ideólogos están ganando, y crean un escenario de dramas constantes muy artificiales donde todo el mundo es o un magnífico héroe o un villano repugnante, aunque eso no es la verdad de nuestros congéneres humanos. Lo que es cierto es que somos listos y tontos; lo que es cierto es que estamos en zonas grises. Lo genial de los medios sociales es cómo dieron voz a las personas sin voz, pero ahora estamos creando una sociedad de la vigilancia, donde la forma más inteligente de sobrevivir es volver a no tener voz. No hagamos eso.

Intuyo que antes de La Red los ideólogos eran los ideólogos profesionales: los políticos, los dirigentes, los líderes… Pero me parece que la red potencia o facilita que surja el ideólogo que hay en cada uno de nosotros.

¿No estoy yo escribiendo este post para transmitir “mis ideas”? Y tú, que probablemente no me conozcas personalmente, las catalogarás como interesantes, sugerentes, etc o, por el contrario, como pura bazofia. Y en función de ello decirás que continúe o no tu relación conmigo (seguir entrando o no en el blog)

Creo que volveré en otro post sobre lo de los “ideólogos” que llevamos dentro y cómo en las redes sociales virtuales se desenvuelven de maravilla (mucho mejor que en las redes sociales “presenciales”)

Pero de momento sólo quiero recomendar el libro de Ronson (si pudiera obligar a mis hijos a leerlo, lo haría) puesto que su charla TED (en Youtube titulada “Cómo un sólo tweet puede arruinar tu vida“) me parece imprescindible para saber lo que nos jugamos al cruzar el umbral digital. Nos jugamos acabar siendo linchados si colgamos algo desafortunado.

Pero también, y no sé si es peor, nos jugamos descubrir un día que nos hemos convertido, sin darnos cuenta, en un verdugo.

(Puedes leerla si entras aquí)

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Adam Gran es el autor de “Dar y recibir. Por qué ayudar a los demás conduce al éxito” (Editorial Gestión 2000) uno de los mejores libros que he leido en los últimos meses.

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A raíz de él me suscribí a su Newsletter y en el último que he recibido veo una columna de el mismo en The New York Times llamada “Paremos la locura de la meditación

El enlace es este por si te apañas con el inglés ( a mi me ayuda bastante el Sr. Traductor de Google):

Grant dice sentirse acechado por los “evangelistas de la meditación” (mindfulness, meditación trascendental, Zen…)

Básicamente su planteamiento se puede resumir en los siguientes puntos:

1.- Quien quiera que medite pero no le haga sentir un bicho raro por no hacerlo

2.- La meditación sirve para lo que sirve pero no sirve para todo. Y para lo que sirve también sirven otras cosas. Si por ejemplo la utilizamos para combatir el estrés también lo sirven otras cosas: pasear, una pelicula, etc (aporta la referencia a una reciente investigación en la que no se evidencia que la meditación o el mindfulness obtenga mejores resultados que los métodos usualmente utilizados para abordar ciertos problemas)

3.- Da un dato curioso: el estrés provoca más enfermedades.. ¡pero sólo en aquellas personas que se les ha informado que el estrés provoca más enfermedades! (Un dato que gustará mucho a los autores del “construccionismo social” entre los que está Kenneth J. Gergen con el que ahora me codeo mucho)

4.- Ni siquiera para conseguir atención plena es el único método. Apunta dos pequeñas estrategias cognitivas para ello (cambiar el verbo “ser” por “poder ser” y buscar respuestas a una pregunta en lugar de “la respuesta”)

5.- Cita a un tipo de una Universidad que conoce algunos casos de efectos perjudiciales de la meditación.

Concluye con esta frase dirigida a los proselitistas de la meditación:

“La próxima vez que se encuentren con alguien que elije no meditar, respiren profundamente y dejennos descansar en paz”

Ahí lo dejo porque esto no es un post sino un post-ecillo.

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Imagina que estás en unos grandes almacenes con un hijo o hija de más de diez años (o con un sobrino o sobrina o cualquier niño o niña que te importa). Cuando has pagado y estais saliendo, el arco de seguridad pita y tras el desconcieto inicial descubres, y los empleados también, que el niño o niña lleva algo escondido que no has pagado. Sientes confusión y vergüenza. Solucionas la situación como puedes y, al alejarte, notas que sientes rabia hacia el chaval o chavala pero te controlas y le preguntas: “¿Por qué lo has hecho?” Necesitas entender su comportamiento ¿por que lo ha cogido si ni siquiera te l ha pedido? No te ha dado la oportunidad de comprárselo. Te mira notando tu enfado y se calla. Cuando le insistes te dice: “No lo sé”

¿Te lo crees?

Yo apuesto a que no le creerías puesto que como explica Kenneth. J.Gergen en su libro El ser relacional (Ed. DDB) desde el periodo de La Ilustración existe una tradición cultural que mantiene que ese niño o niña tiene un “yo delimitado” al igual que tú, que yo y que todo ser humano. Es decir que tras los ojos de ese niño o niña, existe una mente particular que es expresión de su esencia o naturaleza. Todos y todas tenemos un Yo íntimo al que sólo tenemos acceso nosotros mismos.Kenneth J. GERGEN

Por tanto como el niño o niña tiene una mente con pensamientos, sentimientos, intenciones, etc  necesitas, para entender lo que ha ocurrido, que te dé acceso a los mismos pues estos son la causa de su comportamiento. En consecuencia, si te dice “No lo sé” es simplemente que no se atreve a confensarte aquello de su yo que le ha impulsado a coger lo que no debía coger. Porque por muy condicionado que sea el comportamiento externo siempre tiene una causa en el comportamiento interno, el de la mente de cada uno.

Es posible que, más o menos cabreado o enfadada, inicies un diálogo tenso con él o ella (castigos a parte, más amaneza de más castigo por no explicarse) a través del que le irás guiando, con preguntas o alternativas, hasta que consigas una explicaciónque te convezca.

Pero ¿podría ser que realmente no lo supiera? ¿es posible que no sepa por qué lo ha hecho?

Vamos a analizar la situación como nos propone Gergen. Este autor no sólo mantiene que ese “yo limitado” (diferenciado del exterior) no está demostrado científicamente sino que la mente no es el motor de las relaciones (yo soy yo y tu eres tu, y por lo que sea tenemos una relación) Gergen propone que son las relaciones la que configuran tu mente y la mía. Aquello de Jorge Font de “nos configuramos en la mirada de los demás”.

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Pero no sólo como un hecho cultural (yo soy espàñol porque me relaciono con italianos, franceses, mexicanos, chinos… y soy valenciano porque me relaciono con catalanes, andaluces…) sino como un proceso cognitivo en si mismo. De tal manera que hasta mis pensamientos son siempre el fruto de una relación (se acaba de publicar un libro de diálogo entre los filósofos Emilio Lledó y Manuel Cruz llamado “Pensar es conversar” y no “Conversamos porque pensamos“)

Gergen cuestiona que los pensamientos sutjan espontáneamente en una mente solitaria y que esos pensamientos expliquen nuestro comportamiento y cómo nos relacionamos con el exterior. El mantiene que los pensamientos surgen en nuestra mente precisamente por la necesidad de “dar cuenta” de nuestra conducta ante aquellos o aquellas con quien nos relacionamos de una forma u otra. Es aquí donde me viene la frase “El ser humano no es un animal racional sino un animal que racionaliza”

Sé que el planteamiento de Gergen es muy radical pero me tranquiliza que ni siquiera lo propone como verdadero sino simplemente, y nada más y nada menos, como mucho más util para entendernos y entender-nos. Y con ello para mejorar nuestra convivencia, nuestras instituciones y nuestra sociedad.

Así que en lugar de mirar al supuesto niño o niña y pensar: “me está ocultando algo para que no se le caiga el pelo más todavía” planteaté también la posibilidad que lo único que le ocurra es que en realidad no sepa porque lo ha hecho. Es decir, no sepa racionalizar todavía su conducta.

Te puede parecer que el matiz no aporta mucho pero, como mantiene Gergen, si nos enfocamos en lo relacional descubriremos matices muy distintos que antes no veíamos. Matices que quizá aporten esperanza.

Pasar de “Este niño o niña ES un predelincuente“, “Este niño o niña no confía en mí“, “Este niño o niña me tiene miedo” o a “A este niño o niña le importo un pito” a “Esté niño o niña no puede todavía entenderse“. Y si encima el niño o niña es acogido, adoptada o vive en un centro te permitirá liberarte de pensar “Este niño o niña ES así como su padre o su madre” o “ES (y SERÁ) así por la historia que ha tenido” Y además podremos abrirnos a otras valoraciones como por ejemplo:

  1. A los tipos que diseñaron el merchadaising del producto y de la tienda habría que darles un premio pues se trata de disponer los elementos para que sea irresistible no llevarse todo lo que está a la venta-
  2. Todos los niños o niñas de su cole lo tienen porque está de moda. Una moda inducida por el sistema económico en el que vivimos.
  3. El tampoco entiende como tú no puedes dejar de coger esa bebida o esa comida que tanto te gusta aunque siempre dices que no te conviene.
  4. Etc.

EL SER RELACIONAL. MÁS ALLÁ DEL YO Y DE LA COMUNIDAD

Gergen no cae en una postura en la que el individuo nunca es responsable de su conducta. Pero al considerar la mente como el resultado de una “acción conjunta” las responsabilidades, por decirlo de alguna manera, se reparten.

En resumen: si busco la causa de su trastada en su “yo delimitado” sólo me queda juzgarlo, condenarlo y reeducarlo. Si me planteo qué relación, o conjunto de relaciones en la que el niño está inmerso, ha podido confluir en su conducta lo que tendré son más opciones de actuar en su beneficio y su mejor desarrollo como persona (social)

Hace ya bastante tiempo, Javi, de 7 años, pasó de vivir con su madre a vivir en mi casa junto con una hermana más pequeña. Nos había conocido dos horas antes. Dos años más tarde, poco antes de volver con su madre, bromeabamos y recordábamos aquel día. Alguien le preguntó sobre la primera noche en mi casa: ¿y tú qué pensabas? Su respuesta nos hizo sonreir: “NO LO SÉ… Yo sólo sé que tenía miedo”

Antes pensaba que no es que no lo supiera sino que no recordaba lo que pensaba aquel día. Pero después de leer a Gergen pienso que probablemente es que realmente no supo que pensar.

Cada vez que me enfrente a un nuevo NOLOSE de un niño cuando le pregunte el POR QUÉ de su comportamiento intentaré acordarme de Gergen y pensar que la respuesta final no será tanto una expresión de lo que ese niño o niña SEA, sino de lo que él y yo ESTEMOS CONSTRUYENDO en nuestro diálogo. Yo también tendré responsabilidad de lo que de esa conversación salga.

EPÍLOGO

Imagina ahora que el niño o niña tiene tres años. Mientras pagas sale con algo en las manos. El arco de seguridad se activa. ¿A que la situación es muy diferente? Es probable que no aparezca la vergüenza porque todo se saldará con un ¡cosa de niños! Tu sonreirás y la cajera sonreirá. Simplemente le quitarás lo que ha cogido o lo pagarás, pero no habrá interrogatorio, ni sermón, ni castigo.

¿Significa eso que entre los tres y los diez años en la mente de los niños y niñas aparece un “yo delimitado” que les hace pasar de la categoría de “niño o niña en general” a “este o esta niña”? Ha surgido, en el caso de que lo hubiera ¿por un proceso intrapsíquico propio de la naturaleza humana? ¿O surgirá porque los que le rodeamos le hemos enseñado a racionalizar-se? O más aún ¿no será que lo que pasa es que a él mismo le hemos vendido la cabra de que el o ella… ES como ES?

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