¿Animales racionales? Cuando un niño dice “No lo sé”

Imagina que estás en unos grandes almacenes con un hijo o hija de más de diez años (o con un sobrino o sobrina o cualquier niño o niña que te importa). Cuando has pagado y estais saliendo, el arco de seguridad pita y tras el desconcieto inicial descubres, y los empleados también, que el niño o niña lleva algo escondido que no has pagado. Sientes confusión y vergüenza. Solucionas la situación como puedes y, al alejarte, notas que sientes rabia hacia el chaval o chavala pero te controlas y le preguntas: “¿Por qué lo has hecho?” Necesitas entender su comportamiento ¿por que lo ha cogido si ni siquiera te l ha pedido? No te ha dado la oportunidad de comprárselo. Te mira notando tu enfado y se calla. Cuando le insistes te dice: “No lo sé”

¿Te lo crees?

Yo apuesto a que no le creerías puesto que como explica Kenneth. J.Gergen en su libro El ser relacional (Ed. DDB) desde el periodo de La Ilustración existe una tradición cultural que mantiene que ese niño o niña tiene un “yo delimitado” al igual que tú, que yo y que todo ser humano. Es decir que tras los ojos de ese niño o niña, existe una mente particular que es expresión de su esencia o naturaleza. Todos y todas tenemos un Yo íntimo al que sólo tenemos acceso nosotros mismos.Kenneth J. GERGEN

Por tanto como el niño o niña tiene una mente con pensamientos, sentimientos, intenciones, etc  necesitas, para entender lo que ha ocurrido, que te dé acceso a los mismos pues estos son la causa de su comportamiento. En consecuencia, si te dice “No lo sé” es simplemente que no se atreve a confensarte aquello de su yo que le ha impulsado a coger lo que no debía coger. Porque por muy condicionado que sea el comportamiento externo siempre tiene una causa en el comportamiento interno, el de la mente de cada uno.

Es posible que, más o menos cabreado o enfadada, inicies un diálogo tenso con él o ella (castigos a parte, más amaneza de más castigo por no explicarse) a través del que le irás guiando, con preguntas o alternativas, hasta que consigas una explicaciónque te convezca.

Pero ¿podría ser que realmente no lo supiera? ¿es posible que no sepa por qué lo ha hecho?

Vamos a analizar la situación como nos propone Gergen. Este autor no sólo mantiene que ese “yo limitado” (diferenciado del exterior) no está demostrado científicamente sino que la mente no es el motor de las relaciones (yo soy yo y tu eres tu, y por lo que sea tenemos una relación) Gergen propone que son las relaciones la que configuran tu mente y la mía. Aquello de Jorge Font de “nos configuramos en la mirada de los demás”.

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Pero no sólo como un hecho cultural (yo soy espàñol porque me relaciono con italianos, franceses, mexicanos, chinos… y soy valenciano porque me relaciono con catalanes, andaluces…) sino como un proceso cognitivo en si mismo. De tal manera que hasta mis pensamientos son siempre el fruto de una relación (se acaba de publicar un libro de diálogo entre los filósofos Emilio Lledó y Manuel Cruz llamado “Pensar es conversar” y no “Conversamos porque pensamos“)

Gergen cuestiona que los pensamientos sutjan espontáneamente en una mente solitaria y que esos pensamientos expliquen nuestro comportamiento y cómo nos relacionamos con el exterior. El mantiene que los pensamientos surgen en nuestra mente precisamente por la necesidad de “dar cuenta” de nuestra conducta ante aquellos o aquellas con quien nos relacionamos de una forma u otra. Es aquí donde me viene la frase “El ser humano no es un animal racional sino un animal que racionaliza”

Sé que el planteamiento de Gergen es muy radical pero me tranquiliza que ni siquiera lo propone como verdadero sino simplemente, y nada más y nada menos, como mucho más util para entendernos y entender-nos. Y con ello para mejorar nuestra convivencia, nuestras instituciones y nuestra sociedad.

Así que en lugar de mirar al supuesto niño o niña y pensar: “me está ocultando algo para que no se le caiga el pelo más todavía” planteaté también la posibilidad que lo único que le ocurra es que en realidad no sepa porque lo ha hecho. Es decir, no sepa racionalizar todavía su conducta.

Te puede parecer que el matiz no aporta mucho pero, como mantiene Gergen, si nos enfocamos en lo relacional descubriremos matices muy distintos que antes no veíamos. Matices que quizá aporten esperanza.

Pasar de “Este niño o niña ES un predelincuente“, “Este niño o niña no confía en mí“, “Este niño o niña me tiene miedo” o a “A este niño o niña le importo un pito” a “Esté niño o niña no puede todavía entenderse“. Y si encima el niño o niña es acogido, adoptada o vive en un centro te permitirá liberarte de pensar “Este niño o niña ES así como su padre o su madre” o “ES (y SERÁ) así por la historia que ha tenido” Y además podremos abrirnos a otras valoraciones como por ejemplo:

  1. A los tipos que diseñaron el merchadaising del producto y de la tienda habría que darles un premio pues se trata de disponer los elementos para que sea irresistible no llevarse todo lo que está a la venta-
  2. Todos los niños o niñas de su cole lo tienen porque está de moda. Una moda inducida por el sistema económico en el que vivimos.
  3. El tampoco entiende como tú no puedes dejar de coger esa bebida o esa comida que tanto te gusta aunque siempre dices que no te conviene.
  4. Etc.

EL SER RELACIONAL. MÁS ALLÁ DEL YO Y DE LA COMUNIDAD

Gergen no cae en una postura en la que el individuo nunca es responsable de su conducta. Pero al considerar la mente como el resultado de una “acción conjunta” las responsabilidades, por decirlo de alguna manera, se reparten.

En resumen: si busco la causa de su trastada en su “yo delimitado” sólo me queda juzgarlo, condenarlo y reeducarlo. Si me planteo qué relación, o conjunto de relaciones en la que el niño está inmerso, ha podido confluir en su conducta lo que tendré son más opciones de actuar en su beneficio y su mejor desarrollo como persona (social)

Hace ya bastante tiempo, Javi, de 7 años, pasó de vivir con su madre a vivir en mi casa junto con una hermana más pequeña. Nos había conocido dos horas antes. Dos años más tarde, poco antes de volver con su madre, bromeabamos y recordábamos aquel día. Alguien le preguntó sobre la primera noche en mi casa: ¿y tú qué pensabas? Su respuesta nos hizo sonreir: “NO LO SÉ… Yo sólo sé que tenía miedo”

Antes pensaba que no es que no lo supiera sino que no recordaba lo que pensaba aquel día. Pero después de leer a Gergen pienso que probablemente es que realmente no supo que pensar.

Cada vez que me enfrente a un nuevo NOLOSE de un niño cuando le pregunte el POR QUÉ de su comportamiento intentaré acordarme de Gergen y pensar que la respuesta final no será tanto una expresión de lo que ese niño o niña SEA, sino de lo que él y yo ESTEMOS CONSTRUYENDO en nuestro diálogo. Yo también tendré responsabilidad de lo que de esa conversación salga.

EPÍLOGO

Imagina ahora que el niño o niña tiene tres años. Mientras pagas sale con algo en las manos. El arco de seguridad se activa. ¿A que la situación es muy diferente? Es probable que no aparezca la vergüenza porque todo se saldará con un ¡cosa de niños! Tu sonreirás y la cajera sonreirá. Simplemente le quitarás lo que ha cogido o lo pagarás, pero no habrá interrogatorio, ni sermón, ni castigo.

¿Significa eso que entre los tres y los diez años en la mente de los niños y niñas aparece un “yo delimitado” que les hace pasar de la categoría de “niño o niña en general” a “este o esta niña”? Ha surgido, en el caso de que lo hubiera ¿por un proceso intrapsíquico propio de la naturaleza humana? ¿O surgirá porque los que le rodeamos le hemos enseñado a racionalizar-se? O más aún ¿no será que lo que pasa es que a él mismo le hemos vendido la cabra de que el o ella… ES como ES?

2 Comments

  1. Interesante, muy interesante, gracias por acercarme este libro, voy a buscarlo y a leerlo, estoy segura q me aportará una visión q será útil. Vivir y trabajar con personas, ser persona, interser, está claro q el aspecto relacional nos traspasa en todos los ámbitos…

  2. Desde luego da q pensar. Desde luego la del supermercado no es una situación inusual. Si vuelve a suceder seguro q lo valoro diferente. Gracias x darnos diferentes puntos de prisma

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