Cruzando el umbral digital (III) Disquisiciones sobre inquisiciones

Las ventajas que nos da cruzar el umbral digital (asomarnos a Internet, por ejemplo) son innumerables. Durante la mayor parte de mi vida para mí sólo han existido los libros que las editoriales españolas, o de países de habla hispana, tenían a bien publicar. El resto simplemente no existía y sólo podía llegar a conocerlo por alguna reseña en prensa, radio o televisión.

Ahora sin embargo puedo: conocer lo que se publica en todo el mundo; rastrear lo que ha publicado cualquier autor o autora; ver, en muchas ocasiones, conferencias suyas subtituladas e incluso conocer si una editorial española va a traducir alguna de sus obras.

Es lo que me ha pasado con Jon Ronson, periodista y escritor de libros como “Los hombres que miraban fijamente a las cabras” o “El test de la psicopatía” (en España “¿Es usted un psicópata?”) publicadas ambas en Ediciones B Este último me gustó y divirtió tanto que hace poco volví a cruzar el umbral y descubrí que en Reino Unido había publicado recientemente “So you’ve been publicly shamed“. Así que mandé un email a Ediciones B y muy amablemente me informaron que el próximo mes de noviembre lo publicarán con el título de Humillaciones en la red.

Paradójicamente lo positivo del mundo digital me ha permitido llegar a un libro sobre cómo una metedura de pata en ese mismo mundo puede desencadenar un linchamiento digital de tal calibre que acabará saltando al mundo offline. Con consecuencias reales como, por ejemplo, la depresión, perder el trabajo, el suicidio…

También conocemos todos casos en la otra dirección. Una metedura de pata en la vida offline puede saltar al mundo online de forma que en pocas horas todo el mundo esté opinando y juzgando lo ocurrido sin oportunidad de defensa o justificación.

Es el caso de, por ejemplo, Monica Lewinsky quien en una charla TED nos habla de “El precio de la humillación

(Si prefieres leerla entra aquí y selecciona Spanish en View Interactive Transcript)

No sólo se limita a su experiencia sino también cita otros casos y analiza lo que ella llama “el mercado de la humillación”. He aquí un párrafo de su intervención:

Esta invasión de los demás -se refiere a los ataques de hackers a empresas como Snapchat, Sony, Ashley Madison, etc y que dejan al descubierto información privada de los usuarios – es una materia prima, aprovechada eficientemente y sin piedad, empaquetada y vendida por beneficio. Ha surgido un mercado en el que la humillación pública es un producto y la vergüenza es una industria. ¿Cómo se hace el dinero? Clics. A mayor vergüenza, más clics. A más clics, más dólares de publicidad. Estamos en un ciclo peligroso. Cuanto más clics damos a este tipo de chismes, más insensibles nos hacemos a las vidas humanas detrás de los clics, y cuanto más insensibles nos hacemos, más clics hacemos. Al tiempo, alguien está haciendo dinero entre bambalinas a costa del sufrimiento de otra persona. Con cada clic, hacemos una elección.

Curiosamente la charla de Monica Lewinsky y la de Jon Ronson (también en TED y que sintetiza la idea principal de su libro) tienen varias ideas en común.

No sólo que alguien acaba ingresando dinero a medida que gente es ajusticiada en la red, sino también que una herramienta – Internet – que sirvió en un principio (y aún sirve) para darnos voz para limitar el poder de los poderosos, privilegiados e intransigentes nos da también poder para hacer precisamente aquello que criticamos.

¿Que comportamiento humano te parece más reprobable y hasta qué punto?

A.- Una periodista húngara le pone una zancadilla a un refugiado sirio con un niño en brazos

B.- Un tipo al ver el vídeo de A. se siente indignado y le manda a esa periodista el siguiente tweet: “Hija de Puta, ójala te arrincone un grupo de refugiados, te violen y te den una paliza hasta que te mueras

En todo caso la realidad es que la periodista acabó despedida pero los miles de tuiteros que le desearon lo peor (y por ser mujer, lo peor de lo peor) siguen su vida como si nada hubiera pasado.

Podrás argumentar que también Internet facilitó que al refugiado sirio y a su hijo alguien le ofreciera un trabajo y casa en España. Es cierto. Las herramientas no son ni buenas ni malas sino que se usan para cosas buenas o malas.

Por eso mismo el tema no es si el mundo digital es bueno o malo, sino si las relaciones humanas en él siguen las mismas pautas que en el mundo real.

Y en este sentido creo que son clave las palabras finales de Jon Ronson en su charla TED:

Tal vez hay dos tipos de personas en el mundo: aquellas que favorecen a los seres humanos sobre la ideología, y aquellas que favorecen a la ideología sobre el ser humano. Estoy a favor del ser humano sobre la ideología, pero en este momento, los ideólogos están ganando, y crean un escenario de dramas constantes muy artificiales donde todo el mundo es o un magnífico héroe o un villano repugnante, aunque eso no es la verdad de nuestros congéneres humanos. Lo que es cierto es que somos listos y tontos; lo que es cierto es que estamos en zonas grises. Lo genial de los medios sociales es cómo dieron voz a las personas sin voz, pero ahora estamos creando una sociedad de la vigilancia, donde la forma más inteligente de sobrevivir es volver a no tener voz. No hagamos eso.

Intuyo que antes de La Red los ideólogos eran los ideólogos profesionales: los políticos, los dirigentes, los líderes… Pero me parece que la red potencia o facilita que surja el ideólogo que hay en cada uno de nosotros.

¿No estoy yo escribiendo este post para transmitir “mis ideas”? Y tú, que probablemente no me conozcas personalmente, las catalogarás como interesantes, sugerentes, etc o, por el contrario, como pura bazofia. Y en función de ello decirás que continúe o no tu relación conmigo (seguir entrando o no en el blog)

Creo que volveré en otro post sobre lo de los “ideólogos” que llevamos dentro y cómo en las redes sociales virtuales se desenvuelven de maravilla (mucho mejor que en las redes sociales “presenciales”)

Pero de momento sólo quiero recomendar el libro de Ronson (si pudiera obligar a mis hijos a leerlo, lo haría) puesto que su charla TED (en Youtube titulada “Cómo un sólo tweet puede arruinar tu vida“) me parece imprescindible para saber lo que nos jugamos al cruzar el umbral digital. Nos jugamos acabar siendo linchados si colgamos algo desafortunado.

Pero también, y no sé si es peor, nos jugamos descubrir un día que nos hemos convertido, sin darnos cuenta, en un verdugo.

(Puedes leerla si entras aquí)

3 Comments

  1. Buenísimo tu post, como siempre. Enriqueces mucho, A MI; con tus sugerencias, el video me ha parecido sensacional y muero de ganas de leer el libro, gracias mil gracias Javier por lo que aportas. Un abrazo.

  2. una vez más, muy buena reflexión. En este sentido hay una peli (no vale mucho) pero sí el contenido o la idea primaria. “rastro oculto” donde el aesino en serie dispone y los ciberseguidores disponen.
    un saludo

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