POST 300: SIGNIFICADO Y SENTIDO

conchi
Conchi Martínez Vazquez

Este es el post 300 del blog de Javier y me ha pedido que se lo regale yo (espero que no se arrepienta).

Si tuvieras que escoger diez fragmentos de tu vida que resumieran lo mejor posible cómo ha sido ¿Cuáles serían? ¿Son todos recuerdos bonitos?¿Qué emoción asociarías en cada uno de ellos? ¿Tienen un significado para ti o tienen un sentido?. En esta lucha dialéctica entre sentido y significado me vais a permitir que me meta en vuestro ordenador primero, en vuestra mente después y, si es posible, en la reflexión posterior que espero salga de esta humilde aportación. No es mi intención entrometerme en cuestiones lingüítisticas, sino humanas, y por tanto afectivas. Empecemos…

Todo surge tras una sesión con una persona con la que trabajo y su reflexión personal acerca de la falta de recuerdos bonitos en su infancia (le pedí que escribiera una carta a su madre, con la que no convivió desde bebé hasta bien entrada la adolescencia). No es que no tuviera recuerdos bonitos, es que ninguno de ellos podía ligarlo a su progenitora. Analizando cómo había hecho la tarea que le pedí, la persona refería que la emoción asociada a la realización de la carta fue, en primer lugar, la de sorpresa (al no poder encontrar ni un vestigio de situación agradable vivida con su madre), seguida de rabia e impotencia. ¿Cómo puede una hija no tener recuerdos positivos de su madre?

En las narraciones que construimos acerca de nuestra propia vida, los hechos, las situaciones, al ser integrados en la propia experiencia,Resultado de imagen de patchwork dejan de tener significado en sí mismos para transformarse en “trozos de sentido” o patchwork de vida. El significado viene a ser el mensaje objetivo que la persona o el entorno quieren transmitir. La celebración de un cumpleaños para un niño de 5 años tiene un significado de celebración, pero si la misma tiene lugar sin la presencia de su madre porque está en el hospital, la emoción asociada a la palabra cumpleaños no será precisamente de alegría, y el sentido que le dé a la misma será distinto al de otros niños o incluso al suyo propio en otros tiempos.

El sentido, unido inevitablemente a la emoción subjetiva, es la representación que hacemos de aquello que nos ha ocurrido o hemos experimentado, el pincel emocional con el que pixelamos la historia en cada momento, en cada situación. Sin embargo, no todo es tan fácil. Un hecho aislado, un pixel emocional no es más que un píxel. Nada más y nada menos.

Nuestra historia, la tuya y la mía de manera individual, están formadas por millones de píxeles emocionales cada uno de los cuales contribuye a la imagen total que nos hacemos de lo que nos ha pasado en la vida. Resulta curioso que cuanto más acerquemos el objetivo para centrarnos en un pixel emocional concreto (el primer día de colegio, la primera vez que me insultaron, el día de la Primera Comunión, esa comida en la que acabaron llorando y discutiendo mis familiares, etc.), menos nítido veremos al perder la perspectiva, cuando en realidad, lo que estamos haciendo es acercar más la imagen y verla más agrandada, con más detalle. Cada pixel individual no ofrece una pista de la imagen total, de igual modo que un hecho aislado, o dos o tres, no permiten formar una historia. Se necesita mucho más.

Tener una madre alcohólica puede tener un significado horrible si los únicos “pixeles” emocionales tienen que ver con la dejación de sus funciones marentales y su actitud autocentrada en satResultado de imagen de pixelesisfacer su adicción sin atender a las necesidades de su pequeño. Pero si además de este tipo de píxeles pueden darse hechos y por tanto representaciones de afecto y ternura, juegos e incluso momentos de complicidad, la diversidad emocional, los “colores” de la relación dejan de ser monocromáticos y podrá entonces alejarse el foco para poder tener una visión a la que se pueda dar sentido y no sólo significado. De ahí que muchos niños y niñas que no han sido bien tratados por sus progenitores siguen mostrando y manifestando amor incondicional. Son capaces de apreciar, por pocas que sean, las vivencias de afecto sentidas, e incluso magnificarlas. El recuerdo se convierte en algo soportable.

Claro, luego están los “efectos del sentido”, el dolor que se siente cuando en ese juego inconsciente de acercar y alejar el objetivo, de mirar de cerca el hecho, el pixel emocional de un grito, un tortazo o un llanto sin atender, cobra la magnitud de un gigante y coloca al niño ante el horror del abandono o la angustia del rechazo. Estos efectos son devastadores más allá de la infancia incluso. Dice Cyrulnik: “uno no le culpa a la piedra contra la que se golpea, siente dolor y nada más. Sin embargo, cuando el golpe proviene de una persona con la que se ha establecido una relación afectiva, una vez soportado el golpe, se sufre por segunda vez con su representación”. O lo que es lo mismo, cuando la representación del golpe es: “no me quieren”, “no soy importante para nadie”, “no merezco la pena”, el sentido del acto cobra un terrible color negro. Significado y sentido no son iguales. El primero es el recipiente de cristal transparente, el continente (el golpe) el segundo es el color de la emoción, la significación emocional, el contenido (quien me debiera cuidarme y quererme me daña).

Dice también Cyrulnik que “cuando un hecho no se integra en nuestra historia porque no tiene sentido, se borra. Por mucho que escribamos en un diario íntimo todos los hechos del día, casi ninguno se transformará en recuerdo”. O puede pasar lo contrario, que algunas experiencias, al no tener sentido y puesto que sobrepasan los recursos del niño o niña para hacer frente a dicho suceso, se “desconectan” esos pixeles asociados a imágenes horribles a las que no se puede encontrar explicación (¿cómo darle sentido a la sinrazón del maltrato de tus progenitores o a la desidia de sentir el abandono?) Una frase que leí recientemente decía “Que creamos no recordar no significa que no recordemos. Que no tengamos una historia que contar sobre nosotros mismos, sobre lo que nos ocurrió, no limita, ni mucho menos anula, las posibilidades de que aquello ocurriese”. La desconexión en ocasiones permite otorgar sentido cuando no lo hay.

En todo esto el poder de la palabra se convierte en algo mágico, en el chamán de las experiencias de vida. Poder narrar, contar, re-vivir con un adulto (profesional o no) que contenga, calme, y sea capaz de transmitir que “se sienta sentido” y escuchado, sin juicios de valor y con la suficiente empatía y fortaleza para soportar el sufrimiento del otro, pueden ser formas eficaces de sanar y crecer emocionalmente.

En busca del sentido podría llamarse alguna de las asignaturas en la escuela. O viaje al fondo de mi historia. O mejor quizás, relatos de mi existencia. Si pretendemos acompañar y enseñar a nuestros niños y niñas en el camino de la resiliencia tendremos que ayudarles a encontrar un sentido a las experiencias, a que analicen sus capacidades y aptitudes también en relación a su historia y circunstancias. ¿qué he aprendido de esta situación?¿cómo encontrar pepitas de oro en mi río de piedras?¿quién me da un lugar en la vida y me hace sentir importante?¿para qué tengo que esforzarme?¿es posible nadar en el lodo?¿cómo protegerme de la “maravillosa desgracia” de pertenecer a una familia que no sabe o puede cuidarme?

Acabo con otra cita de Cyrulnik: “Nadie afirma que la resiliencia sea una receta para la felicidad. Es una estrategia de lucha contra la desdicha que permite arrancarle placer a la vida”.

Hasta aquí mi turno….ahora te toca a ti.

Concepción Martínez Vazquez

Psicóloga y Pedagoga

resilienciainfantil.blogspot.com

10 Comments

  1. Antes de que alguien quiera comentar yo quiero darte las gracias por tres cosas
    En primer lugar por elegir el tema del sentido pues es uno de los que más me interesas. Tu post me ha sugerido un montón de cosas que ya habrá tiempo para compartir pues en este post yo quiero no estar.
    En segundo lugar porque sé lo liada que vas y que has tenido que hacer un esfuerzo aún a costa de no poder escribir para tu propio blog
    Y en tercer lugar porque este blog se existe en un porcentaje muy imprtante por tu mirada hacia él y hacia el que lo administra.
    Un beso muy fuerte.

    1. Hola Javier!! Tres respuestas a tus tres “gracias”:
      La primera, cuando se regala a un amigo se busca que el presente sea de su agrado (me alegra acertar hasta la talla).
      Segundo, ir liada no impide sacar tiempo de donde no lo hay en el pozo de la amistad y disfrutar con la tarea, algo así como una especie de altruismo extraño pero que pienso seguir haciendo mientras pueda.
      Tercero, somos de la misma manada de mujeres y hombre buenos de que dice Barudy, pero además del subgrupo inquietos con labia y con un ordenador…por lo que la mirada es mutua ,y además múltiple con los buenos ojos de otros grandes amigos.
      Así es que, solo me queda decirte FELICIDADES POR ESOS 300 POST Y QUE ESCRIBAS MUCHOS MÁS!! Una fuerte abrazo

  2. Muchas gracias Conchi.
    Muchas gracias Javier, por estos 300 post con tanto SENTIDO.
    Sentido común, sentido del humor y sobre todo sentido del amor y la esperanza.

    GRACIAS,

  3. Acabo de leerlo y leerte, porque, aunque te conozco poco (uno o dos encuentros apegas) tengo la sensación de leerte en este texto sobre el sentido y el significado. Me has llevado a, mientras te leía, entretejer procesos de las personas a las que atiendo, escucho, cuido y de todas ellas, la de una chica, su cicatriz y una vaca que le daba sentido a esa cicatriz.
    Muchas gracias Conchi.

    1. Isabel, cuanto me alegro que te sirva. No hay nada más gratificante que el estusiasmo y el aprendizaje compartidos. Cierto es que nos hemos visto poco pese a ser “hermanas apega”, supongo que el vínculo formativo te ayuda a mirar con mis ojos y sentir con mi corazón. Cuando se entra en este mundo de resiliencia, buenos tratos, apego y mirada apreciativa de la mano de ciertos profesionales ya nada se mira ni se siente como antes. Qué bueno es que podamos seguir compartiendo y crecer como profesionales y como personas. Espero verte pronto en algún encuentro formativo y darte un abrazo, mientras tanto te envío otro virtual!

  4. Menudo regalazo, y qué maravilla leerte “en casa” de Javier.No, no pasaba por aquí por casualidad, estoy subscrita también a este interesantísimo blog y ha sido como ir a visitar a un “viejo” 🙂 conocido y encontrarse con una buena amiga, asistir a una reunión tan agradable y enriquecedora como esta y soplar con vosotros esas 300 velas imaginarias de tantos y buenos artículos y pensamientos en voz escrita. Felicidades y un abrazo para ambos!
    Mercedes Moya

    1. Mercedes ¡qué buena metáfora la tuya!, Eso es, buenos amigos que se encuentran en espacios comunes. La verdad que esto de ser “ocupa” en otros sitios virtuales es un lujo. El blog de Javier es donde comencé a hacer mis pintos internautas, es como mi padrino virtual, y acompañarle en esta celebración es muy grato. En cualquier caso, las pastas y el café siguientes ya sabes dónde vamos a tomarlas (va poniendo el mantel). Un abrazo fuerte para tí Mercedes.

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