EL PROGRAMA DE PROTECCIÓN DE MENORES “SIGNS OF SAFETY” (“SEÑALES DE SEGURIDAD”) DE TURNELL Y EDWARDS. APUNTES Y COMENTARIOS (2)

Link del primer post de la serie

Según sus autores el programa Señales de Seguridad intenta ser una respuesta real y práctica a esta pregunta:

¿Es posible desarrollar una relación de cooperación o colaboración con los clientes en un contexto emocionalmente “cargado” como es el de la investigación en protección de menores y su trabajo aplicado donde los niños están, cuanto menos, en situación de riesgo?

Pero no se trata de una respuesta tras un proceso de consulta con expertos y revisión bibliográfica. El programa actual es el resultado de un proceso que empezó con la inquietud de sus iniciadores de aplicar técnicas de terapia breve del contexto clínico al contexto de los servicios sociales. Un proceso que empieza en 1991 a partir de una visita a Perth (Australia) de Steve de Shazer y Insoo Kim Berg, fundadores de la Terapia Breve centrada en las soluciones. Andrew Turnell y Steve Edwards asistían a ese encuentro.

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Steve De Shazer e Insoo Kim Berg

Berg ya estaba trabajando esta posibilidad y puso el ejemplo de un caso en el que había participado en una  serie de entrevistas con un padre que había maltratado físicamente a su hija durante años. En un momento de la entrevista le preguntó al padre maltratador: “¿ha habido alguna ocasión en la que usted ha estado furioso/enojado pero ha resistido la tentación/el impulso de pegar a su hija?”. Esta simple técnica de rastreo de excepciones al problema abrió un camino de trabajo con ese padre que nunca se había explorado.

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Turnell y Edwards empezaron a probar algunas técnicas de este enfoque terapéutico y algunas sorpresas fueron alimentando su motivación para seguir haciéndolo. Como cuando en una de esas ocasiones, Steve estaba entrevistando a una niña y sentía que el caso estaba estancado.

Cambió de táctica y utilizó una variación de la “pregunta milagro” (de Shazer, 1988): “Vamos a imaginar que esta noche te vas a la cama y, mientras estás durmiendo, ocurre un milagro. Como resultado de ese milagro, cuando tú te despiertas mañana por la mañana todos los problemas de los que estamos hablando se han resuelto. ¿Cómo sabrías que se han resuelto? ¿Qué ocurriría de manera diferente, qué habría de diferente?” La niña contestó “Mi padre estaría muerto”  Steve ofreció a la niña la oportunidad de hablar con una profesional de la protección de menores, a quién le reveló, que estaba siendo sexualmente abusada por su padre. En este caso la técnica no abrió un camino para la intervención sino un camino para la toma de decisiones.

En otro caso Steve Edwards se vio involucrado en un caso en el que a una madre con problemas psiquiátricos se le había tenido que proteger a su único hijo sacándolo temporalmente de la casa por dos veces en los últimos dos años. En una visita domiciliaria junto a la Trabajadora Social,  Edwards inició un diálogo centrado alrededor de las ideas que la mujer tenía acerca de la solución del problema y pudo apreciar que la mujer estaba comprometida. No obstante la Trabajadora Social, dado su escepticismo al respecto, siguió adelante con su propuesta de separación. Pero Edwards se quedó con la impresión de que dicha propuesta no era quizá la correcta.

Estos pequeños indicios de la utilidad de la terapia breve en el trabajo de campo en protección de menores, llevaron a Steve a acometer un ambicioso proyecto de trabajo social y una tesina (Edwards, 1991), analizando la utilidad del enfoque de terapia breve orientado a las soluciones.

Comenzó así un proceso de profundización y colaboración entre Turnell y Edwards y entre ellos con otros profesionales de la protección de menores que ellos describen bastante minuciosamente en la introducción de su libro. Nosotros hemos  preferido utilizar los ejemplos concretos en la esperanza de que eso permita, a quien no conoce las técnicas de terapia centrada en soluciones, ir haciéndose una idea de lo que estamos hablando.

Porque además son estos casos concretos, en los que algo distinto pasaba, los que continuamente retroalimentaban a los grupos de trabajo y profesionales que se iban incorporando a la experiencia, a veces a título particular y a veces con colaboración de responsables e instituciones de la protección de menores. El proceso de retroalimentación era evidente: los profesionales buscaban herramientas útiles para su difícil trabajo y sus experiencias proporcionaban al “embrión de programa” pistas para perfilarse y definirse.

Al mismo tiempo se inició una revisión de la literatura relacionada con la investigación  existente acerca de los usuarios de los servicios de protección infantil que llevó a los autores al punto central del enfoque de Señales de Seguridad.

En su opinión, la información proveniente de los usuarios acerca de su experiencia como sujetos de la intervención en protección infantil, es una información vital para desarrollar una buena práctica. Obviar la forma en que los usuarios perciben el problema es el primer paso para que un programa de este tipo no funcione.

Aún así era irreal esperar que los trabajadores en protección infantil asumieran un enfoque recién elaborado, que se les había descrito en muy pocos días, además de que es bastante habitual en cualquier agencia de bienestar infantil, que los trabajadores tengan diferentes orientaciones profesionales  y experiencia, desde los recién graduados hasta los trabajadores con muchos años de dura experiencia adquirida.

Para romper estas naturales resistencias decidieron basarse mucho en los ejemplos de casos en los que algún compañero había tenido resultados interesantes (precisamente uno de los enfoques típicos de terapia breve es centrarse en lo que funciona y no en lo que no funciona)

Algunos ejemplos particularmente proporcionaron esta “catalítica” experiencia. En uno de ellos se pudo manejar la protección de una adolescente de la nueva pareja de su madre con antecedentes por abusos sexuales de la forma más satisfactoria o beneficiosa para todos los implicados. En otro el empleo de la pregunta milagro en una conversación telefónica evitó una intervención que hubiera podido provocar una respuesta violenta hacia el profesional.

En definitiva el programa fue construyéndose:

  • Asumiendo y sacando a la luz la experiencia y buenas prácticas de los profesionales que el mismo programa formaba.
  • Basando en casos reales dicha formación y el desarrollo del programa
  • Colaborando con los profesionales por un período largo de tiempo y aprendiendo de su experiencia en la utilización del modelo de señales de seguridad.
  • Haciendo especial énfasis en los aspectos relacionados con la seguridad potencial o existente en las familias, pero tras el asesoramiento, por parte de profesionales especializados en la evaluación del riesgo de las familias. Se consigue con ello un enfoque equilibrado en la evaluación tanto de fortalezas como de riesgos.

Posteriormente el programa fue completado y perfeccionado sobre la base de la conexión con otras experiencias, programas y recursos de protección infantil en el resto de Australia y otros países (Nueva Zelanda, Reino Unido, EEUU) con un enfoque de cooperación con los padres.

International Signs of Safety Gathering held in Leicester, UK in April 2014
Encuentro internacional de Sign of Safety. Leicester, Reino Unido.2014

EUGENIO: Me apetece destacar una idea que aparece en esta introducción del libro y que, desde mi punto de vista, es importante. Tiene que ver con la pregunta fundamental que los autores se plantean en el mismo: “¿Es posible (y cómo) desarrollar una relación de cooperación o colaboración con los clientes en un contexto emocionalmente “cargado” como es el de la investigación en protección de menores y su trabajo aplicado donde los niños están, cuanto menos, en situación de riesgo?”

Entiendo que bajo esta pregunta, hay una idea básica para la utilidad de este libro y todo lo que en él se propone para los que trabajamos en el ámbito de la protección infantil. Y es la de que pensemos que merece la pena tener en cuenta la opinión y el punto de vista de las familias con las que intervenimos. Merece la pena saber qué piensan acerca de su situación, qué necesitarían para mejorar la misma, qué objetivos se podrían plantear y conseguir, etc., En definitiva, merece la pena intentar entablar una relación de colaboración. Si no es así, el libro puede no sernos muy útil.

Desde esta idea de que la opinión de los “receptores” de nuestras intervenciones es importante, me gusta mucho que en el proceso de elaboración del enfoque, uno de los pasos estratégicos (y al que los autores tratan de tema fundamental) haya sido la revisión de la literatura existente y la bibliografía al respecto. Conocer estudios o experiencias relacionadas con lo que opinan los usuarios de los servicios sociales y la experiencia que han tenido como “sujetos” de la intervención por parte de los distintos servicios.

Así se ha podido dar a este enfoque una relevancia a lo que los usuarios opinan, qué es lo que esperan de los técnicos, cómo piensan que les podemos ayudar, etc. Creo que esto, aparte de ser esencial en la creación del programa, le da un plus de coherencia que hace más interesante el profundizar sobre el mismo.

JAVIER: Particularmente le doy mucho valor a que un programa de ayuda se construya desde la práctica hacia la teoría y no desde la teoría hacia la práctica. Y usaré un ejemplo tonto para explicarlo. Cuando llamo a un técnico porque se ha estropeado la lavadora o el lavavajillas no quiero que llegue un tipo y se ponga a estudiar el manual del  electrodoméstico o que me diga que se tiene que estudiar las especificaciones técnicas del modelo. Quiero que llegue una persona que ha visto tantas lavadoras que tenga rápidamente hipótesis de dónde puede estar la avería y que sepa como comprobarlas.

Me gusta la lógica explicada una y otra vez por Giorgio Nardone de “conocer a través del cambio”. Son los resultados que se producen (o no) cambiando y probando cosas los que me permiten conocer la verdadera naturaleza de un problema. O de otro modo. No se trata de conocer para poder cambiar algo sino de cambiar algo para conocerlo.

Otro ejemplo muy interesante es uno que le escuché a Jorge Colapinto hace unos años. Nos contó que trabajaba de supervisor de un programa de acogimiento familiar en la ciudad de Nueva York pero los sábados se desplazaba a Canadá para hacer supervisión de terapia familiar sistémica. Una mañana, mientras varios colegas estaban visionando una sesión tras el espejo unidireccional, compartían unos Donuts y unos cafés para desayunar. A alguien se le ocurrió entonces preguntar a todas las familias de esa mañana si solían desayunar juntas. Descubrieron que nadie lo hacía. Ninguna compartía el momento del desayuno sino que cada miembro tomaba algo cuando y como quería. Así que pensaron que en la próxima sesión les iban a prescribir que lo hicieran. Pero además, cuando el lunes por la mañana Jorge Colapinto iba en metro a su trabajo en Nueva York pudo leer unos carteles de los Servicios Sociales de la ciudad que decían: “Si nos traes a tu hijo al colegio le daremos de desayunar” Era un programa para combatir el absentismo escolar.

Fue una idea, en principio absurda o sin lógica alguna, surgida en un terreno practico la que le levó a darse cuenta (conocer) como en la medida que los servicios sociales crecen y se complejizan disminuye la cohesión y la potencia de las familias para resolver sus propios problemas y los de sus miembros.

Steve de Shazer ha llegado a defender que podemos ayudar a una persona a resolver un problema sin necesidad de conocer cuál es su problema. Bastaría con usar la técnica de las escalas numéricas para ello (si su problema según usted está ahora en 7 ¿qué tendría que pasar para que usted pensara que está en 6?) Por cierto una técnica empleada, como ya veremos, en el programa Señales de Seguridad.

Pero en todo caso un enfoque basado en cosas que han funcionado y no sólo en cosas que creemos que van a funcionar. Estoy acostumbrado a recursos, servicios y programas que se ponen en práctica simplemente porque a alguien le ha parecido “bueno, bonito o barato” pero que no se han testado y nunca se evaluaran. Bastantes de las propuestas de este programa se han testado aunque sen el terreno clínico y con él se hace un esfuerzo por trasvasar sus efectos al ámbito social.

javier.romeu@gmail.com

eugenioap@cop.es

 

 

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