Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 22 enero 2016

Adiós y Hola

Adiós Reyes:

He acudido a tu libro “Practicando la escritura terapéutica” (DDB) buscando ayuda para poder despedirme – ¡qué puñetera es la vida! – de ti.

Practicando la escritura terapéutica

No puedo dejar de pensar que cuando decidiste incluir el ejercicio para “Después de una pérdida” quizá se te pasó por la cabeza que alguien tuviera que hacerlo cuando tú ya no estuvieras. Pero teniendo en cuenta que cuando lo escribías ya estabas en el combate  pienso que es bastante probable. No puedo dejar de sobrecogerme.

Escribes en la introducción al ejercicio que “A veces estas personas se marchan sin que hayamos resuelto algunos asuntos con ellas, o dejándonos la necesidad de haberle dicho algunas cosas, o seguir contándole otras”

En nuestro caso te has marchado sin que hayamos podido conocernos en persona. Compartir un café, en Sevilla, en Valencia o en cualquier otro lugar. No puedo llamarte amiga porque nuestra relación no llegó a ese punto, pero “conocida” ¡dice tan poco de lo que significaban para mí tus comentarios en el blog, tu generosidad compartiendo ejercicios y reflexiones (es imposible releer tu texto “Calígula o la vida como tutor de resiliencia” sin emocionarse) tus correos electrónicos y las dos conversaciones telefónicas que mantuvimos!

Por eso siento que tengo que hacer el ejercicio y en eso estoy. Tengo que elaborar el duelo de perderte sin habernos encontrado como nos hubiese gustado.

Y como dices “o seguir contándole otras” te contaré, ahora que no se entera nadie, que si consigo acabar el proyecto que te comenté llevará el subtitulo de “Un prodigioso duelo“. Está sacado de la liturgia de la noche de Pascua de Resurreción que dice:

Muerte y vida se han enfrentado
en un prodigioso duelo
el autor de la Vida estaba muerto,
mas ahora está vivo y triunfa

Como ves creo tanto en la resiliencia que hasta espero que también exista la Gran Resiliencia: la Resurreción. Pero ese no es el tema. Sí que lo es que en estos últimos años has vivido un prodigioso duelo y ahora la Muerte parece victoriosa. Pero no es cierto.

Un día me atreví a citarte un libro de Fabrice Hadjadj, un pensador francés de origen judío y criado por unos padres de ideología maoísta, que en 1998 se convirtió al catolicismo. Su título es una verdadera provocación: Tenga usted éxito en su muerte. Anti-método para vivir. ¿El éxito en la Vida es lo mismo que el éxito en la Muerte? El éxito en la vida es bastante fácil de medir pero ¿qué queda de él cuando ésta termina? El prestigio, la fama, el dinero… no cruzan el umbral de la vida ¿como se mide entonces el éxito en la muerte?

Creo que con tu segundo libro (“El origen de la infelicidad”) ya rondabas esta idea aunque desde un plano completamente racional. ¿No será nuestra naturaleza, conformada a lo largo de miles de años de evolución, un lastre para la felicidad? Tu pensabas, y lo comparto,  que tomar conciencia de esos lastres evolutivos podría ayudar a liberarnos. Has intentado, y lo has hecho muy bien, que trascendamos de nosotros mismos en aquellas reacciones que ya no son adaptativas. Creo que en esta postura había un deseo de ir más allá. De reconocer lo que somos, pero no para justificarnos, sino para ir más allá.

El origen de la infelicidad

En esta percepción mía de ti me atrevo a afirmar que en tu caso la Muerte no ha sido la ganadora del duelo. Que como dice otro verso pascual “La Muerte ha sido absorbida en la Victoria” La muerte ha asolado a los tuyos y llenado de tristeza seguramente a todos los que te conocimos aunque, como en mi caso, fuera en la distancia. Pero no a ti . Y a ti te estoy escribiendo.

No sé si he hecho el ejercicio bien y dejaré de sentir un trallazo de melancolía cuando me tope en mi correo con los emails que nos cruzamos y que no me sale de las narices borrar. O cuando vea un libro tuyo en las estanterías de mi casa, o cuando tenga en mis manos y lea el que escribiste en los últimos meses (en colaboración con Jaime Covarsi) y que hoy mismo se publica.

Poesía terapéutica

Sólo sé que he escrito lo que quizá te hubiera escrito en un email si todavía estuvieras con nosotros.

Por eso me atrevo a decirte:

Hola Reyes.

Un beso.

Quizá un día me atreva a escribir un poema pensando en ti.

Read Full Post »

Día 1 de enero de 2016.

Nos hemos hartado de desearnos Feliz Año Nuevo. Con frases hechas y con memes. Y también más sincera e intimamente. Han surgido palabras como salud, trabajo, dinero, amor y paz.

Sebastián ya no necesita trabajo a sus 70 años y para esa edad su salud es estupenda. Su pension y algunos ahorrillos le permiten pasar el mes sin demasiados apuros, aunque sea porque es un tipo austero. Sigue gustando del amor de su vida aunque ella ya no esté con nosotros. Y no tiene grandes conflictos con nadie. ¿Que le podemos desear para el 2016?

Si Sebastián existiera le podríamos preguntar y quizá nos dijera que hay algo que a veces le causa deshazón y se llama soledad.

¿Y sí Sebastán somos todos? Es muy dificil tener notas altas en todas las asignaturas de la vida: Salud, Trabajo, Amor, Paz, Dinero. Pero aunque fuera así ¿bastaría?

En el post RelacionES ¿Servicios? ¿Sociales? señalaba como Hilary Cottam avisaba de que la soledad causa tantos o más extragos que el tabaco ¿Pero cuantas campañas institucionales conoces para prevenirla? Y ¿es algo demostrapo?

Te dejo esta charla en TED de Robert Waldinge, sin subtitulos en castellano a 1 de enero de 2016, y titulada “What makes a good life? Lessons from the longest study on happiness” (Algo así como : ¿Cómo se consigue una buena vida? Lecciones del estudio más largo sobre la felicidad)

Waldinge es el depositario de un estudio sobre el desarrollo humano adulto que dura ya 75 años. Un verdadero lujo dado lo casi milagroso que es mantener este tipo de estudios longitudinales. Gracias a él se ha podido rastrear la vida de 724 personas de estratos sociales muy dispares desde su infancia o juventud hasta su fallecimiento.

La principal conclusión es la de que las buenas relaciones nos mantienen felices y sanos, pudiendo descomponer la misma en tres afirmaciones acerca de las relaciones:

La primera es que las relaciones sociales son muy buenas para nosotros, y que la soledad mata.

La segunda es que no sólo se trata del número de amigos o amigas que tienes sino pero es la calidad de nuestras relaciones más cercanas lo que importa.

Y la tercera cosa que muestra el estudio las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos sino también nuestro cerebro. Tener una relación segura, con personas con las que spuedes contar en tiempos de necesidad, es un factor para que los recuerdos permanezcan más nítidamente más tiempo. Por el contrario las personas que sienten que realmente no pueden contar con el otro experimentan pérdida de memoria antes.

Por el momento no quiero entrar en más comentarios sobre este estudio  sobre el efecto desolador de la soledad (desolador significa “que causa extrema aflicción) De momento me basta con deserarte que el 2016:

  • Te traiga nuevas buenas relaciones
  • Te libre de nuevas malas relaciones (sin que nadie tenga que morir o sufrir)
  • Y por pedir… que alguna antigua mala relación se transforme en buena

Un abrazo

Read Full Post »