Adiós y Hola

Adiós Reyes:

He acudido a tu libro “Practicando la escritura terapéutica” (DDB) buscando ayuda para poder despedirme – ¡qué puñetera es la vida! – de ti.

Practicando la escritura terapéutica

No puedo dejar de pensar que cuando decidiste incluir el ejercicio para “Después de una pérdida” quizá se te pasó por la cabeza que alguien tuviera que hacerlo cuando tú ya no estuvieras. Pero teniendo en cuenta que cuando lo escribías ya estabas en el combate  pienso que es bastante probable. No puedo dejar de sobrecogerme.

Escribes en la introducción al ejercicio que “A veces estas personas se marchan sin que hayamos resuelto algunos asuntos con ellas, o dejándonos la necesidad de haberle dicho algunas cosas, o seguir contándole otras”

En nuestro caso te has marchado sin que hayamos podido conocernos en persona. Compartir un café, en Sevilla, en Valencia o en cualquier otro lugar. No puedo llamarte amiga porque nuestra relación no llegó a ese punto, pero “conocida” ¡dice tan poco de lo que significaban para mí tus comentarios en el blog, tu generosidad compartiendo ejercicios y reflexiones (es imposible releer tu texto “Calígula o la vida como tutor de resiliencia” sin emocionarse) tus correos electrónicos y las dos conversaciones telefónicas que mantuvimos!

Por eso siento que tengo que hacer el ejercicio y en eso estoy. Tengo que elaborar el duelo de perderte sin habernos encontrado como nos hubiese gustado.

Y como dices “o seguir contándole otras” te contaré, ahora que no se entera nadie, que si consigo acabar el proyecto que te comenté llevará el subtitulo de “Un prodigioso duelo“. Está sacado de la liturgia de la noche de Pascua de Resurreción que dice:

Muerte y vida se han enfrentado
en un prodigioso duelo
el autor de la Vida estaba muerto,
mas ahora está vivo y triunfa

Como ves creo tanto en la resiliencia que hasta espero que también exista la Gran Resiliencia: la Resurreción. Pero ese no es el tema. Sí que lo es que en estos últimos años has vivido un prodigioso duelo y ahora la Muerte parece victoriosa. Pero no es cierto.

Un día me atreví a citarte un libro de Fabrice Hadjadj, un pensador francés de origen judío y criado por unos padres de ideología maoísta, que en 1998 se convirtió al catolicismo. Su título es una verdadera provocación: Tenga usted éxito en su muerte. Anti-método para vivir. ¿El éxito en la Vida es lo mismo que el éxito en la Muerte? El éxito en la vida es bastante fácil de medir pero ¿qué queda de él cuando ésta termina? El prestigio, la fama, el dinero… no cruzan el umbral de la vida ¿como se mide entonces el éxito en la muerte?

Creo que con tu segundo libro (“El origen de la infelicidad”) ya rondabas esta idea aunque desde un plano completamente racional. ¿No será nuestra naturaleza, conformada a lo largo de miles de años de evolución, un lastre para la felicidad? Tu pensabas, y lo comparto,  que tomar conciencia de esos lastres evolutivos podría ayudar a liberarnos. Has intentado, y lo has hecho muy bien, que trascendamos de nosotros mismos en aquellas reacciones que ya no son adaptativas. Creo que en esta postura había un deseo de ir más allá. De reconocer lo que somos, pero no para justificarnos, sino para ir más allá.

El origen de la infelicidad

En esta percepción mía de ti me atrevo a afirmar que en tu caso la Muerte no ha sido la ganadora del duelo. Que como dice otro verso pascual “La Muerte ha sido absorbida en la Victoria” La muerte ha asolado a los tuyos y llenado de tristeza seguramente a todos los que te conocimos aunque, como en mi caso, fuera en la distancia. Pero no a ti . Y a ti te estoy escribiendo.

No sé si he hecho el ejercicio bien y dejaré de sentir un trallazo de melancolía cuando me tope en mi correo con los emails que nos cruzamos y que no me sale de las narices borrar. O cuando vea un libro tuyo en las estanterías de mi casa, o cuando tenga en mis manos y lea el que escribiste en los últimos meses (en colaboración con Jaime Covarsi) y que hoy mismo se publica.

Poesía terapéutica

Sólo sé que he escrito lo que quizá te hubiera escrito en un email si todavía estuvieras con nosotros.

Por eso me atrevo a decirte:

Hola Reyes.

Un beso.

Quizá un día me atreva a escribir un poema pensando en ti.

12 Comments

  1. Gracias de nuevo Javier. Desde un escrito de homenaje y dolor, has conseguido sentir el Hola a Reyes, una persona que no conocía pero que espero conocer mejor a través de sus libros, que no he podido por menos comprarme. Gracias como siempre por seguir siendo generoso y una persona auténtica. Un abrazo

  2. Estimado, desconocido, Javier.
    La vida es algo caprichosa en asuntos de tiempos. Hay personas que sobreviven 100 años y viven apenas algunos. Reyes fué de las del caso contrario. Hay amistades largas y vacías, y otras breves, casi inmensurables pero sorprendentemente profundas. En vuestro caso se mezclaron la admiración y la química mutuas, y puedo asegurarte que te consideraba su amigo. O aún más, que ella te incluía entre sus queridos extraños (*).

    Siempre te agradeceré la sonrisa que yo disfrutaba cuando hablaba de Javier Romeu.

    (*) “Que es muy distinto de lo habitual, natural o normal y tiene algo de extraordinario o inexplicable que excita la curiosidad, sorpresa o admiración”.

    1. Hola Felix. Cómo ves, aún sin estar y a través tuyo, Reyes sigue siendo… sí, amiga, pues me da (dais) ese punto de apoyo que la amistad proporciona. Ahora ofreciéndome esta genial expresión de “queridos extraños” como tantas veces animándome a mantener el blog, a escribir o, simplemente, compartiendo sus intereses intelectuales. Y todo ello mientras peleaba con su enfermedad. Un abrazo. Gracias por tus palabras y tu tiempo.

  3. Ufffff,… emocionada con tus palabras Javier y con las de Felix,…. Verlas escritas en este blog, éste que Reyes me mostró con tanta ilusión y que charlamos y desgranamos en tantas ocasiones…..
    Cierto es, como apunta Felix ,que Reyes se emocionaba hablando sobre tus palabras y también sobre ti, un “querido extraño” que desde la distancia le acompañaba con sus palabras, con la forma de entender y de explicar tantas cuestiones que a ella le interesaban.
    Bueno,ahí quedan sus libros para que todxs aprendamos o al menos pensemos. Y a lxs que tuvimos la suerte de caminar un rato con ella, nos queda el aprendizaje de la vida, de esta que no sabemos cuanto durará y que por eso hay que vivirla en absoluto presente. Mis hijos que la extrañan, dicen que ojalá sepamos vivir siempre con lo que ella nos enseñó, con esa manera de vivir tan autentica.

    Gracias por tus palabras, de vez en cuando entraré por aquí para releer sus entradas preferidas, aún duele demasiado pero se que pronto podré hacerlo.

    Un saludo y ánimo para ese libro

  4. Hola, Javier, conociéndola como la conocía sí puedo asegurarte que escribió ese ejercicio “Para después de una pérdida” pensando en los que dejaría porque ella fue generosa hasta el último de sus momentos y quería que estuviéramos preparados para su pérdida. Tal era su entereza, su fortaleza mental como para preparar su duelo y el de los suyos con la profundidad y practicidad que la caracterizaban.
    Siempre queriendo hacer más fácil la vida a los demás, a los cercanos y a los menos cercanos por encima de sus intereses o preocupaciones personales.

    Disfrutó mucho con lo que compartísteis juntos.

    Gracias por este homenaje

  5. Gracias por este post, en este blog que Reyes me mostró con ilusión, Sinceramente, desde su pérdida, cada vez que me llega una nueva entrada esperaba un post así de Javier Romeu y Reyes y sus libros, donde ahora buscamos las respuestas a muchas cuestiones.

    Reyes, una persona muy especial, quién siempre te escuchaba y ayudaba por encima de sus preocupaciones personales, fue una suerte caminar a su lado. Como dicen los niños de María: ojalá sepamos vivir siempre con lo que ella nos enseñó.

    Emocionada al toparme con las palabras de Javier, Felix, María y Marta!
    Carmen

  6. Yo sí tuve la suerte de conocerla, de ser su compañera de profesión y compartir dos años con ella lejos de casa, dos años en los q íbamos y volvíamos juntas en coche. No te la voy a descubrir xq ya leo q la conoces bastante bien (a pesar de q no hubiera un cara a cara). Te voy a hacer otro “regalo” q nos dejó, q no sé si conoces: su blog. Se llama “celebrar la vida”. Allí tiene verdaderas píldoras q esperábamos ansiosos los q la conocimos. Reyes en estado puro. Inolvidable.

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