¿Podrá un ciego guiar a otro ciego?

Siento contradecir a Jesucristo, y entiendo lo que quiso decir con esta pregunta retórica, pero si la aplicamos al terreno de la resiliencia, mi contestación es: rotundamente sí. Todos sabemos que quien mejor puede marcar el camino para la resiliencia de una víctima es otra víctima que haya retomado el camino, aunque sea otro. Pero ahora me estoy refiriendo a los ciegos, no en sentido figurado como lo hizo el de Nazaret, sino en sentido literal.

ONCE

Ayer tuve la fortuna de compartir la mañana, en la sed de la ONCE en Valencia, con un grupo de padres de niños, niñas, chavales y chavalas con discapacidad visual, así como con profesionales de dicha organización. Todo ello en el marco de su oferta formativa anual a estos padres.

Conchi Martinez Váquez y yo fuimos invitados por los organizadores (gracias Juan Carlos, Beatriz y Elena) a presentar el tema de la resiliencia pero, por desgracia para ellos, Conchi tiene tantos frentes de trabajo que decidimos que me aguantarían a mí. Primero intenté ofrecerles algunas “Claves para posibilitar la resiliencia infantil y parental” bajo una perspectiva que he querido llamar “Una visión relacional de la no visión“. Pero lo mejor fue cuando, después de un agradable café, pude disfrutar de uno de los grupos de trabajo y de la puesta en común de todos ellos.

Podría señalar muchas cosas que he aprendido de estos padres que de repente la vida les interroga con las dificultades, mayores o menores pero siempre serias, en la visión de uno  o una de sus hijos. No es el momento. Pero no puedo dejar de compartir como delante de mí se ha evidenciado que la resiliencia es un proceso. Y como, entre los más de 70 padres y madres que han asistido, cada uno de ellos se encontraba en un momento diferente en el proceso de asumir la discapacidad de su hijo o hija.

Algunos era la primera vez que asistían a estas reuniones formativas porque el diagnóstico había llegado hace poquitos meses. Otros tienen hijos o hijas más mayores quienes les han ayudado a ayudarles y ya tienen un trecho bien largo recorrido. Unos y otros se benefician del encuentro. Los novatos porque ven en los veteranos que es posible la vida más allá del golpe. Estos últimos porque sienten que su sufrimiento ahora sirve para ayudar a otros. Todos agradeciendo tener un lugar, la ONCE, donde recibir el apoyo material, técnico y emocional que necesitan.

Y yo haber tenido la fortuna de conocerlos. En lo que a mi concierne, muchas personas con discapacidad visual y sus familiares son maravillosos guías en esto de la vida y la resiliencia.

ONxxCE

Dejo aquí  una síntesis de la charla que escribí como modo de prepararla y la presentación en la que me apoyé (si bien es más un guión para mi mismo)

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