Encogimiento familiar

Llevo trabajando en protección de menores desde principios de los años 90 y siendo Familia Acogedora desde un poquito después. Muchas cosas han cambiado desde entonces, al menos por las tierras en las que vivo, y ya las he analizado en otros momentos (como por ejemplo en este post sobre los acogimientos permanentes). Pero entre ellas no están los modos, estrategias y procedimientos técnicos para abordar el acogimiento de menores en familia ajena.

Probablemente se deba a que en la acción social hay una clara tendencia a andar una y otra vez por el camino ya marcado sin plantearse si es el mejor. Pero ¿y si, además, se trata de que tenemos una visión del acogimiento atractiva y sugerente pero totalmente desajustada de la realidad?

Quien acoge a quien 5.0 (2)
¿Representan estas imágenes bien al acogimiento familiar?

No soy ningún innovador ni un revolucionario. Como mucho soy curioso. Esa curiosidad me permitió disfrutar hace unos años de “a dos tipos requete finos, medios chiflaos, casi divinos y desbarataos” (porque al ser de Bilbao se pueden permitir ser lo que quieran) que no se encontraban en una esquina sino en una misma Cooperativa de Iniciativa Social (Agintzari).

Javier
Alberto

Cuando conocí a Javier Múgica él ya estaba trabajando más en el campo de la adopción, pero su enorme generosidad y calidad humana me permitió acceder a muchos de sus materiales que son una gozada.

Por su parte Alberto Rodríguez se pasó algunas veces por aquí para avisarnos con amabilidad y un admirable sentido del humor: “Me parece que tenéis, suponiendo que lo tengáis, un modelo equivocado sobre el acogimiento familiar”. Sus argumentos me convencieron de inmediato y, en la medida de mis posibilidades, he intentado actuar como un eco del modelo que ellos tenían (seguro que lo han perfeccionado o cambiado pero eso no es lo que importa, lo que importa es tomar conciencia del modelo que tenemos en la cabeza).

Ahora hay dos hechos que me invitan a volver al ataque. Por un lado mi propia experiencia como acogedor. ¿Cómo es posible, que si no me arrepiento de ella, cada vez me cueste más entender a quien está empezando su camino como familia acogedora? Es como si pensará: “La caminata vale la pena pero… ¡no tienes ni idea de lo que te espera!”.

Me da la sensación que es como el torero que sueña con la gran faena de su vida. Esa en la que la plaza en pie le aclama, le aplaude y lo sacan a hombros por la puerta grande. Pero antes tendrá que pasar por un montón de tardes en las que recibirá pitos, almohadillas y alguna cornada que otra. Si es que no muere en el intento.

¿Y si resulta que nos hemos creído y hemos vendido un modelo en que los únicos sustos te los puede dar el niño o la niña acogida? Creo que hacerlo así es preparar a las familias para torear un novillo y no el toro de 400 kilos y afilados pitones que les espera y que se llama “Relaciones de acogimiento”

Sólo pondré un ejemplo que además servirá para explicar el título del post. La mayoría de las personas que se ofrecen a acoger a menores lo proyectan como una forma u otra de “desarrollo familiar”. Yo, si vivo sólo o sóla, o nosotros o nosotras, vamos a construir, con el acogimiento, una realidad familiar mejor (nadie se “apunta” para empeorar) Sin embargo la realidad es que lo que va a ocurrir es que él, ella o su familia van a pasar a estar condicionados, no sólo por lo que haga el niño o niña acogida, sino por lo que haga: la familia de el o la menor; los técnicos implicados, la Administración e incluso la reacción de su propio entorno sociofamiliar. ¡Vaya desarrollo! A  esto es lo que yo llamo, con todo el sentido del humor del que soy capaz, encogimiento familiar. Es más, en los acogimientos permanentes se te va a pedir algo paradójico: “sé para él o ella como un padre o una madre aunque yo, todos los días, te recordaré que no lo eres

No se nos acaba de meter en la cabeza que el acogimiento familiar no es una solución. Es simplemente un problema con el que intentamos solucionar o paliar otro problema. Pero claro… ¿Cómo vamos a captar nuevas familias con el eslogan “Este niño tiene problemas ¿quiere acompañarle en los mismos? (Y si no tiene bastante con esos… ¡no se preocupe!  ¡Nosotros le proporcionaremos más!)”

No pienses que estoy en una posición emocional de frustración o decepción. Acoger a mis “chonis pijas” y a mi “taruguete” ha sido probablemente lo único valioso que yo haya aportado y aporte jamás al sistema de protección, sin obviar lo que ellas y él, junto con mis hijos, han aportado a nuestra vida. Hasta el punto de que no podría asegurar quién ha acogido a quien.

Mi posición es, como buen estudioso de la resiliencia, de esperanza realista. Porque he dado, por mi dichosa curiosidad, con un modelo teórico que permite analizar las cosas de otra manera. Es poco conocido y, lo reconozco, muy controvertido por su radicalidad. Ya me he referido muchas veces a él. Cada vez que he citado el impacto de la lectura del libro “El ser relacional. Más allá deñ yo y de la comunidad” (Editorial DDB) de Kenneth J. Gergen.DSC_0004

Todo esto lo escribo en un tren de camino de Valencia a Zaragoza donde mañana por la mañana saltaré al ruedo de una sesión de formación de ADAFA (ASOCIACIÓN DE ACOGIMIENTOS FAMILIARES DE ARAGÓN) quienes han cometido la imprudencia de invitarme. Les propuse el tema ¿Quién acoge a quién? ¡Y va y me lo aceptan! ¡Qué gente! Y he disfrutado mucho preparándolo. Así que les doy las gracias de todo corazón.

Me gustaría redactar el trabajo preparado y compartirlo pero no sé cuándo podrá ser y cómo (pdf, serie de post…) así que al menos dejó aquí la presentación, que aunque no se entiende por si sola, sí puede dar una idea de por dónde van los tiros.

Por favor, Nines, ya que tú eres la responsable de esta corrida, si quedo tendido por los golpes del tendido, llama a mi mujer y dile que la quiero mucho.

P.D. No me gustan los toros ni soy antitaurino. Simplemente me encantan las metáforas. Sin ellas yo no entendería nada.

15 Comments

  1. Javier, me ha gustado mucho la reflexión que realizas. Soy una incondicional de Alberto y Javier. Mi enhorabuena a Zaragoza por alentarte a escribir y formar parte de su formación. Y desde Valencia, y Afevac (asociación de familias educadoras de Valencia, Alicante y Castellón) te invitamos a que lo escribas y puedas compartirlo tb con nosotras/OS!!!! Buen viaje!!

  2. !!Braaaavo!!. Por fin encuentro un marciano en un mundo de “normales”: Siento perderme tu exposicion en Zaragoza , estare atento cuando repitas.Nos han servido de mucho tus reflexiones. Gracias.

  3. genial post javier Romeu. cuanto dices en unas lineas… esperemos que muchos puedan leerlas y reflexionar sobre ello. si es necesario revoloteemos las antenas jaja

  4. Javier,
    Sigo tu blog, pero no suelo comentar, menos este post. Has dado en la miga mas profunda de la hogaza!
    Soy todavia una becaria del Acogimiento, pero cuando escucho a personas que se plantean este tema como un proyecto personal o familiar no puedo evitar una sonrisa interna… ¿¿Un proyecto con objetivos, desarrollo y metas?? Preparaos para la aventura inabarcable del “encogimiento familiar”!!
    Muchas gracias por el blog y en especial por este post… Es un reflejo de nuestro dia a dia.
    Espero verte pronto!!
    Un abrazo!!
    Ana

  5. Javierrrrrr!un placer descubrirte. Como madre acogedora y Psicologa coincido plenamente en todo lo q has escrito con tan buen humor!espero poder oírte en persona en algún momento.

  6. Hola Javier, soy un de los “requete finos, medios chiflaos, casi divinos y desbarataos” que sigue tu blogg con mucho interés y ganas. Primero agradecerte la metáfora, me siento muy en esa línea en mi día a día y he de ser justo diciendo que tu forma de expresar con naturalidad las vivencias del acogimiento fueron una inspiración desde mi desembarco en el acogimiento. Como bien dices, se hace necesario ayudar a que el sistema sea capaz de encontrar un modelo sobre cómo comprender y actuar en los acogimientos, especialmente en los permanentes. Pero lo mas importante es que acoger es ponerse en el lugar de y ser capaz de zambullirse y salir a respirar las emociones de los menores e intentar que las del resto de los protagonistas puedan ser canalizadas y contenidas. Gracias por tu generosidad como siempre. Un fuerte abrazo de un desbaratao a otro loquito generoso y comprometido llamado Javier.

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