Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 junio 2016

Alguna vez, pocas gracias a Dios, me han presentado ante un auditorio como experto en resiliencia o en protección de menores. Me he sentido muy incómodo. Naturalmente mi vanidad se ha inflamado entusiasmada por un momento. Pero en milisegundos se ha deshinchado porque soy consciente de que yo no soy experto. Y no por humildad, sino por evidencia. En resiliencia, ni por asomo. En ese terreno sólo soy curioso. Y en protección de menores lo que me pasa no es que sea experto. Es que estoy resabiado. Que es muy distinto.

Es algo que, como casi siempre, descubro de la confluencia de experiencias personales y lecturas aparentemente sin relación.

Anoche empecé a leer el libro “Freakonomics” de Steven D. Leavitt y Stephen J. Dubner (Ediciones B) con el subtitulo “Un economista políticamente incorreto explora el lado oculto de lo que nos afecta”.

En la introducción los autores ponen varios ejemplos de fenómenos humanos a los que solemos dar una explicación sencilla pero que los datos se empeñan en demostrar que estamos equivocados. Eso es debido a que Levitt es un jóven y brillante economista al que no le interesa la macroeconomía sino la utiidad del análisis económico para entender lo que ocurre en la vida cotidiana de las personas.

Por ejemplo, casi todos confiamos la venta o compra de nuestras casas a agentes inmobiliarios en la creencia de que son expertos en el mercado y que su interés es el nuestro. Pero los datos no demuestran esto.

Los autores tuvieron acceso al registro de 100.000 ventas de viviendas en la ciudad de Chicago. Dentro de las cuáles 3.000 correspondían a viviendas de los propios agentes inmobiliarios. Los datos demuestran que los agentes inmobiliarios venden sus casas por precios mayores que las de sus clientes y que casi nunca aceptan la primera o segunda oferta, pero sí suelen aconsejar a sus clientes que lo hagan.

Hay una explicación muy clara. El agente inmobiliario es experto. No cabe duda. Pero hay un momento que su interés y el de su cliente entran en conflicto. Si yo quiero vender mi casa por 200.000 euros, la agencia se llevará, por ejemplo, 1.200 euros (según el libro el porcentaje habitual está alrededor del 6%). Si aparece un vendedor que ofrece 170.000 y vendo, yo perderé 30.000 euros (que darían para comprarme un coche, por ejemplo) y el o la agente dejará de ganar 198 euros (¿una buena cena familiar?) pero seguirá ganando 1.002 euros. Si la casa fuera suya seguramente mantendría el precio inicial en espera de otro cliente. Si yo fuera el agente inmobiliario, aceptaría a la primera. Nuestros intereses comunes se han desajustado.

Y pensaba yo si en protección de menores, un campo donde lo que se hace es tomar constantemente decisiones no podrá ocurrir lo mismo que en la venta inmobiliaria. Es decir, que en la toma de decisiones de los expertos (entendiendo estos simplemente como los que llevamos mucho tiempo trabajando en esto) se propongan cosas que, no es que perjudiquen a los menores, pero que en realidad nos proporciona a nosotros  una “pequeña tajada”. No me refiero, claro está, a una ganancia económica. Como explican Levitt y Dubner en su libro los incentivos pueden ser materiales, sociales o morales.

Siendo sincero tengo que responderme a mi mismo que sí. Qué quizá muchos menores están teniendo mala suerte a la hora de que sus vidas caigan en manos de profesionales (y me pongo el primero de la lista) no sé si expertos pero sí resabiados. Profesionales que llevamos a las propuestas no sólo el interés superior del menor sino también el interés, no tan superior, de mi institución, la entidad para la que trabajo, mis compañeros y compañeras o quizá, el propio (aunque sólamente sea el de la superioridad moral sobre los otros profesionales). Estoy seguro de que muchas veces el interés superior del menor más el interés inferior del profesional producen verdaderas distorsiones de los casos.

Precisamente por seguir en activo en este campo no puedo ni debo poner ejemplos concretos pero si señalar algunos fenómenos para mí, por desgracia, habituales (y vuelvo a incluirme como protagonista):

  • Coordinaciones que no se hacen simplemente por evitar una relación directa con otros profesionales. Puede haber una evidente ganancia en no tener que relacionarte con según que otros seres humanos. Porque no me caen bien o porque simplemente no me apetece.
  • Reuniones de coordinación a las que no se va aprender más del caso sino a convencer a los demás de mi visión del mismo.
  • Reuniones donde todos y cada uno de los participantes consideran que ellos tienen criterios pero los demás simples opiniones.
  • Propuestas para menores que no elijen el mejor camino para ellos y sus familias sino para el menor y para nosotros (al igual que los agentes inmobiliarios) O propuestas que ya no hacemos simplemente porque ya no creemos en los milagros (no divinos sino humanos)

Quiera o no quiera lo tengo que dejar ahí. Y cómo lo más probable es que no te dediques a la protección de menores te planteo que lo proyectes sobre tu trabajo si es que te dedicas de algun modo a la relación de ayuda. Y si ni siquiera eso ¿eres padre o madre? (es la gran relación de ayuda aunque no sea profesional)

Las actuaciones de las y los profesores ¿son siempre pensando en el o la alumna? ¿Las personas que trabajan en sanidad siempre miran por el o la paciente? (Levitt y Dubner aseguran que hay datos que demuestran que cuando los ginecólogos privados tienen menos partos acaban haciendo más cesáreas)  O cuando tu hija o tu hijo te pide ayuda para resolver un problema y le dices que tiene que intentar resolverlo él o ella sóla ¿es realmente así? ¿O puede tener que ver que has tenido un día agotador y te acababas de sentar a leer el periódico?

Se me ocurre una pregunta para cribar un exceso de ganancias colaterales en las decisiones y actuaciones de la relación de ayuda: ¿Habrías dicho, hecho o pensado lo mismo si tu “cliente” “paciente” “usuario” fuera una sobrina, tio o prima tuya? Al menos en las peliculas a los médicos se les dice: “Doctor, si fuera su hijo el que tuviera que pasar por esa operación ¿que haría?” ¿Podría yo pasar un filtro semejante en todas las propuestas que he hecho o posturas que he mantenido? Lo dudo.

No pretendo demostrar que todos los sistemas para la relación de ayuda son perversos (aunque sí pueden pervertirse) Simplemente pretendo poner de relieve que en este campo de la relación de ayuda lo de que “la experiencia es un grado” es una frase vacía porque puede ser que lo sea o que sea todo lo contrario.

Reconozco que algunas veces he alardeado de llevar mucho tiempo trabajando en lo que trabajo. Pero que lo sepas. No soy un experto. Soy un profesional resabiado que no sé si es lo mejor para los casos en los que participo.

Quizá deba dedicarme a otra cosa.

Mientras tanto deberé vigilarme.

Al menos para que el lado oculto no llegue a ser el lado oscuro.

Read Full Post »

Microcasos (7)

El arte de desconcertar

El discípulo le preguntó al maestro:

-¿Qué puedo decirle a alguien para ayudarle a ver las cosas de otra manera?

– ¿De qué manera? ¿Cómo las ves tú?- preguntó el maestro.

-¡No!… no… De la manera que le ayude a estar mejor.

-Quieres darle un nuevo punto de vista ¿pero no sabes cual?- volvió a preguntar el maestro.

El discípulo se sintió desconcertado:

-Sí… bueno… claro… visto así… quizá no sea posible.

-Déjame que te pregunte de nuevo- añadió el maestro- ¿ves esto igual que al principio?

-No, ya no.

-¿Te he dicho algo yo algo para que cambiaras tu punto de vista?

-No, maestro- y añadió con cara de entender- Usted sólo me ha hecho preguntas.

Resultado de imagen de preguntas

Preguntas que ayudan

– ¡Tengo que dejar de comer tanto! No sé si podré.

– Tanto… ¿qué?

– Tengo que dejar de comer tanto… pan. ¡Venga! ¡Hoy no lo compro!

Resultado de imagen de preguntas

Preguntas que relativizan

– ¡Estoy fatal!

– ¿Comparado con quién?

– Estoy…

Resultado de imagen de preguntas

Preguntas “bisturí”

-¡Este niño esta fatal! ¡No se le puede aguantar! Habría que ver si es necesaria la medicación

-¿Para quién?

Resultado de imagen de preguntas

La gran pregunta

-¡Dios mío!¡Este post es una mierda!

-¿Y?

Read Full Post »