Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 5 agosto 2016

Hace un tiempo vi un documental (“Entrevista a un canibal”) acerca de un caso de muerte violenta muy macabra. Un hombre se había desangrado en una bañera después de que, a petición suya, otro hombre le hubiera seccionado el pene y luego se lo hubieran comido juntos en un ritual grabado en vídeo con tintes masoquistas en el primero y obsesiones caníbales especialmente en el segundo.

El crimen se descubrió por la confesión del ejecutor, Armin Meiwes, tras haberse comido casi totalmente a su víctima tras trocearlo y congelarlo. El documental contaba los hechos intercalándolo con fragmentos de una entrevista en prisión al ejecutor. Me llamó la atención que éste confesaba que lo que sintió al desarrollar su fantasía fue bastante decepcionante frente a lo sentido mientras fantaseaba con hacerlo. Algo así como “¿Sólo era esto?” (¡No hacían falta estas alforjas para este viaje, pero así somos!)

Pero lo traigo a colación porque para experimentar el placer de que te corten tu miembro sólo necesitas encontrar a alguien que desee intensamente probar un pene a la plancha. Hace 50 años estos dos tipos probablemente no se habrían encontrado jamás y, ni uno estaría muerto, ni el otro en prisión. Pero Internet ha cambiado el contexto.

¿Y si el contexto mundial actual ha cambiado de tal manera que ahora tenga más sentido matar para matarse que matarse a secas? ¿O que sea más fácil encontrar sentido a la muerte violenta que a la vida pacífica?

Ayer me desperté con la noticia – y es literal porque tengo el mal hábito de dormir con una radio bajo la almohada – de que un chico de 19 años había matado con un cuchillo a una desconocida en una céntrica plaza de Londres y había herido a varias personas. No se descartaba el atentado pero también se apuntaban problemas de salud mental. A lo largo del día se confirmó la patología psiquica y me atrevo a decir que muchos hemos suspirado aliviados. Aunque no creo que a los familiares de la fallecida y a los heridos les consuele lo más mínimo.

Me pregunto si este chico, mentalmente trastornado, habría salido a dar cuchilladas indiscriminadas en la calle en otro momento o lugar. ¿No estarán los atentados terroristas y su exhibición (informativa, propagandística o simplemente morbosa) siendo un caldo de cultivo para que personas con pulsiones violentas, suicidas o patologías mentales lleguen al tope de sus fantasías u obsesiones?

¿No habrá tenido el terrorismo yihadista la “suerte” de encontrarse con una legión de personas trastornadas, desintegradas, fragmentadas o atormentadas que les van a hacer la faena “de gratis”? Cuánto menos personas ya fascinadas de antemano por la violencia, el dolor y la muerte.

Deseos como “les reventaría la cara” “no quisiera morirme sin pegarle alguien cuatro tiros a…” “yo me mato pero me llevo por delante a…” ya no parecen tan irrealizables cuando todos los días te llegan noticias de que es posible y te enteras que hay seres humanos – por decir algo- que alardean de degollar o encerrar a varias personas en jaulas y hundirlas en agua y encima dicen hacerlo por un ideal.

Un número significativo de autores de los últimos atentados en Europa tenía antecedentes de violencia de género y problemas con la justicia al margen de las ideas que ahora esgrimieran. Algunos de los jóvenes autores de las últimas acciones violentas en el mundo occidental se habían radicalizado en un tiempo récord y al margen de las ideas y creencias recibidas de sus padres o familia. Otros estaban obsesionados por las matanzas colectivas.

Puede que existan los “lobos solitarios” que serán violentos en su momento para supuestamente defender una causa. Pero también es posible que los”locos” o desequilibrados, en el actual contexto, pueden sentirse unidos en una especie de fraternidad de la violencia que les permite dar el paso hacia el culmen de su obsesión o, incluso, encontrar un sentido, no a su vida, pero si a su muerte y la de otros.

Resultado de imagen de lobo solitario

Me decía una vez Rosa Herrera que en algunos suicidios puede haber no sólo un estado depresivo sino, o también, de rabia. Porque a veces la mejor manera de joderle – perdón – la vida a alguien cercano es matándote tú. ¿No podrían ser los atentados terroristas y las ideologías o creencias que supuestamente los justifican una manera de señalar el objetivo – cual láser – a misiles sin rumbo? ¿Han sembrado y cultivado terroristas o simplemente han conseguido activar bombas de relojería que ya existían?

Es muy posible que nada de esto tenga sentido. Es muy posible que siempre hayan existido personas locas que se han llevado por delante a inocentes. Es casi seguro que hace 5 años un joven con un brote psicótico apuñalara y matara a una mujer en Londres y que ni nos enteráramos. Pero el terror sembrado en los atentados brutales y el acceso instantáneo a la información ha cambiado el agua de la pecera. Cada vez que hay una muerte violenta sinsentido en un país occidental (los atentados en otras partes del mundo no nos afectan emocionalmente ni una décima parte) nos podemos descubrir deseando ¡que sea un loco! Porque si lo es: “muerto el perro, se acabó la rabia” Pero si no lo es… Si nuestra reacción ante estas noticias está condicionado por el contexto ¿por qué no puede estarlo el comportamiento de quien las produce?.

No pretendo descubrir las causas del terrorismo (seguro que son múltiples y sistémicas). No es el objetivo de este post. Pero nunca he aceptado que el análisis de las conductas humanas irracionales y dañinas se despache de un plumazo aludiendo simplemente a la salud mental de sus autores (por no decir a su bondad o maldad) Para mí es como no decir nada. Sólo estoy dispuesto a hablar de locura, maldad, etc si incluimos el contexto en la ecuación (sin negar los determinantes internos)

No digo que no haya “lobos solitarios”. Sólo mantengo que quizá también hay locos y violentos gregarios, que ahora, por el contexto, lo tienen mucho más fácil para conocerse, admirarse, reforzarse e incluso, comunicarse. Leí que los dos jóvenes que hace unos días degollaron a un cura y a un parroquiano en Francia se conocieron momentos antes de su crimen. Puede que alguien les pusiera en contacto desde no sé dónde. Pero el tema es que ya no necesitan de un inductor y planificador. Ellos mismos pueden encontrarse y quizá fue así.

Seguramente –y disculpad el toque de humor negro- que el preso come-penes después de la difusión del documental (y gracias a él, paradójicamente) ha tenido alguna que otra oferta de miembro bueno, bonito y barato.

EPÍLOGO

Si la resiliencia es el fenómeno por el que te rehaces de un golpe infringido por la vida o por alguien, el fenómeno por el que eres tú el que golpea duro a otras personas y les destrozas la vida ¿tiene puntos de conexión?

No lo sé. Pero de primeras creo que hay variables o condiciones internas comunes. Los verdugos, amateurs o profesionales, probablemente no puntúen muy alto ni en flexibilidad mental, ni en sentido del humor constructivo ni, por supuesto, en altruismo. Y en algunos casos quizá se han pasado mucho de la raya en trascendencia, hasta el punto que sus ideales son supuestamente tan altos que ya no ven ni a los que tienen al lado.

Y si analizo las condiciones externas ¿han tenido los pueblos donde germinan estas ideologías de la muerte los suficientes apoyos materiales, emocionales u oportunidades para que prospere una cultura de la paz y el bien común?

 

Read Full Post »