Coleccionando momentos definitorios (2): Momento y lamentos

“Mi padre estaba jugando un día con unos amigos al dominó. Yo tenía siete años. Él presumió de que yo iba a ser el mejor futbolista que México había dado en su historia. Lo dijo tan seguro que me quedé mirándole y pensé: “Ya verás como lo voy a ser para que no quedes mal con tus amigos”.

Mi madre me dijo: “Hugo, tienes que pensar en ser el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor estudiante, el mejor novio, el mejor futbolista… Tienes que ser el mejor en todo””.

Si pones en Wikipedia “Hugo Sánchez Márquez” verás que en el año 2000 la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol le nombró el mejor jugador mexicano del siglo XX.

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El fragmento anterior, de una entrevista concedida al periodista Juan Morenilla para su sección “En corto” publicada en El País , nos ofrece un claro ejemplo de lo que Chip y Dan Heath llaman “momentos definitorios”. Me refiero a la escena que cuenta con su padre, Lo que cuenta de su madre es otro cantar.

En primer lugar la anécdota de su padre (jugador de fútbol también pero no de primera línea) se la había visto contar ya en otra entrevista para la televisión. Es por tanto un momento concreto al que ha hecho repetidas veces referencia. No sabemos en cambio si al referirse a su madre se refiere a un momento concreto o si es una síntesis de lo que su madre le dijo en varios momentos en distinto tiempo y lugar. Los momentos definitorios los podemos ubicar claramente en el espacio y en el tiempo.

Además es curioso porque la pregunta del periodista fue “¿El mejor consejo que le dieron sus padres?” La referencia a su madre es una respuesta impecable a la pregunta. Sin embargo la anécdota de él entrando a casa y siendo cogido en brazos por su padre (así lo escuché yo) y presentado con solemnidad a sus amigos con una profecía sobre su futuro no encaja con el concepto de “consejo”. Sin embargo él no puede dejar de rememorarla y contarla de nuevo incluso anteponiéndola al consejo materno.

Es obvio que desde ese mismo instante la vida de Hugo Sánchez quedo cargada con la motivación de no defraudar a su padre, de no hacerle quedar mal. ¡Ojo! No estoy diciendo que triunfó por la frase de su padre. Quizá lo hubiera hecho igual aunque su padre hubiera estado concentrado con la partida de Dominó y no lo hubiera visto entrar. Estoy afirmando que fue un momento definitorio en su vida porque él así lo reconoce como tal. Para él hay un antes y un después de ese instante.

Además en él se observan, en mayor o menor grado las cuatro características que recogen los hermanos Heath en su libro “El poder de los momentos”.

ELEVACIÓN: Seguramente hubo más veces en que Huguito entró en casa y su padre estaba con otras personas, pero no en todas lo exponía ante ellas de tal manera solemne. No fue un momento normal. Fue un hecho extra-ordinario.

ORGULLO: No creo que haga falta explicar como se sentiría de orgulloso el padre y por contagio el hijo.

INSIGHT: Hugo debió de pensar: ¡Ostras! Mi padre (que es o fue futbolista y sabía de que hablaba) piensa que soy buenísimo. Así que debo serlo.

CONEXIÓN: El hecho de ser una manifestación pública (ante otros) le dió un plus de potencia al momento. Además lo conectaba no sólo con los amigos de su padre sino con toda su nación.

No todos los momentos definitorios tienen que tener todas estas características, con una bastaría. Pero me parece un ejemplo perfecto de momento en el que confluyen las cuatro características.

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Pero démosle una vueltecita más la diferencia entre la presentación celebrativa del padre y el mandato solemne de la madre. Y con esto ya he dicho casi todo lo que quería añadir. Porque aunque en la entrevista en El Pais dice “mi padre presumió” creo recordar que en la entrevista en vídeo lo contaba como que su padre lo sentó encima de él y dijo “Aquí tenéis al….”. Es decir, lo presentó a sus amigos. Fue un acto de traer el futuro al presente. Y fue un acto festivo.

Su madre, sin embargo le dio un consejo pero muy cercano a un mandato. Aunque no empleó (en el recuerdo de Hugo, pues es fácil que la frase o frases que componen este recuerdo no fueran exactamente esa) la expresión “tienes que ser”, no se quedó muy lejos. Es verdad que introdujo entre “que” y “ser” un “pensar en” que suaviza mucho la meta. La meta ya no es “ser” sino “pensar en ser”. Pero “pensar en ser” es un acto individual y solitario. Nada parecido al momento de conexión durante la partida de Dominó.

Por otra parte, ponte en el lugar del Hugo Sánchez de siete años… ¿qué meta te parece más inalcanzable? A mí, sin duda, la de la madre. Porque la del padre se basó en el realismo esperanzado (o la esperanza realista). En primer lugar porque era muy improbable pero nadie podría asegurarles que no era posible. En segundo lugar porque no partía sólo de un ilusión. Él era futbolista y ya habría visto jugar a su hijo durante muchas horas, aunque fuera con 6 ó 7 años tan solo. Algo habría visto en él.

Sin embargo el consejo de la madre partía sólo del deseo pues ¿qué pistas tendría para saber que el nano de 7 años podría ser el mejor novio, el mejor marido, el mejor profesional, el mejor en todo. ¿Y que significa ser el mejor marido? ¿El mejor hijo? ¿El mejor en todo? La meta es tan extensa que acaba por diluirse pues es inalcanzable por inespecífica y ambigua. (Sabemos que Hugo Sánchez cumplió el deseo de su padre porque nos lo atestigua una institución de historia y… ¡Estadística!)

Creo que esta anécdota permite descubrir la potencia de los momentos definitorios y por eso la he querido traer a la colección. Pero al buscar vídeos o textos para poder contrastarlo he descubierto otra historia que en México es muy conocida pero no tanto en España. Pasemos a los lamentos.

¿Podría ser que el momento de la partida de Dominó de Hector Sánchez marcara la trayectoria vital de Hugo Sánchez Márquez pero también, y no para bien, la de Hugo Sánchez Portugal?

Esta historia esta documentada de primera mano por sus protagonistas pues todos ellos han dado ante los medios su versión de la misma. Yo la descubrí dando saltos de un vídeo a otro pero ahora la voy a poner en orden.

Hugo Sanchez tuvo en 1984 un hijo, cuando jugaba en el Atlético de Madrid, fruto de su relación con Emma Portugal.  En la temporada 1989-1990, en el Real Madrid, Hugo Sánchez llega al culmen de su carrera deportiva en España: consigue el Trofeo Pichichi (máximo goleador de la Liga Española), el Premio Don Balón y sobre todo, la Bota de Oro (un premio de ya no sólo de la Liga Española sino de todas las Ligas Europeas).

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He oído a Hugo Sánchez Portugal recordarse, en el césped de un estadio y en los hombros de su padre, celebrando alguna de las hazañas de esta fenomenal temporada. Pero en ese mismo tiempo la ruptura matrimonial es ya un hecho y los caminos de los dos Hugos se separan.

Hugo Sánchez Portugal también jugará al fútbol en su país y a un buen nivel, pero nunca llegando a las cotas de éxito de su padre. Según el mismo cuenta a distintos medios de comunicación no se siente apoyado por su padre en su carrera deportiva (lamento).

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En esta entrevista de 2007 no sólo se evidencia el malestar general con su padre (lamentos) sino que llega a acusarlo de boicotear una posibilidad que tuvo para regresar al fútbol. Y dice: “yo me percato que para él no fue o no es una prioridad de que yo jugara (o siguiera jugando). Fue un peso bastante fuerte para él … igual pensó que para mi fue muy pesado – y lo fue- el hecho de las comparaciones o cosas de este estilo” Dejo esta frase aquí por un momento para continuar la historia.

En noviembre de 2014 Hugo Sánchez Portugal fallece accidentalmente por un escape de monóxido de carbono de la caldera de su casa. Poco tiempo después su madre Enma Portugal concede una entrevista en la que confirma que su hijo murió sin haberse podido reconciliar con su padre (lamentos).

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Tanto ella como su pareja, otro conocido futbolista brasileño y que ejerció de padre emocional de su hijo, dejan caer que hubo una desproporción entre los hechos y el motivo por el que Hugo Sánchez Márquez dejó de hablarse con su hijo.

En una entrevista más reciente el propio Hugo Sánchez Márquez reconoce (lamentos) que efectivamente no se pudo reconciliar con su hijo en vida y que el motivo de su distanciamento fue la decisión del mismo de dejar los estudios de Arquitectura cuando sólo le quedaba un año para terminarlos (el mismo había estudiado Odontología a pesar de su éxito deportivo).

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He leído especulaciones sobre otros motivos para el distanciamiento pero no nos aportan nada. El hecho es que Hugo Sánchez Portugal buscó o reclamó públicamente el apoyo de su padre en una faceta de su vida concreta: el deporte. Y no lo obtuvo. Creo que el mismo dio con la clave en la frase que he extraido del video.

Hector Sánchez, jugador bueno pero no de primera linea pudo desear para su hijo el triunfo que el no tuvo. Pero Hugo Sánchez estaba incapacitado para hacer lo mismo con su hijo. Porque si su hijo lo conseguía su propio padre quedaba mal ante sus amigos. Si yo he conseguido ser el mejor jugador mexicano de la historia ya no es posible que lo sea mi hijo. Mejor que sea arquitecto que odontólogo y, si puede ser que lo es, el mejor arquitecto de México.

Quizá, y esto si que es pura especulación que aquí dejo, el momento de la partida de Dominó fue directamente definitorio de la trayectoria de Hugo Sánchez Márquez ya indirectamente definitorio y en sentido contrario de la de su hijo. El padre de Hugo Sánchez colocó una ficha en la mesa que le dio la partida  a su hijo pero se la quitó a su nieto.

Hay que tener cuidado con esta colección de momentos definitorios. Porque no puede hacer pensar que los momentos definitorios sólo lo son si acaban en éxito. El problema es que, para que yo los conozca, al poseedor de el momento le tiene que haber pasado algo para que su historia sea conocida y,  muchas veces, será el éxito.

Pero… ¡Cuidado! Porque un momento definitorio indica un punto de inflexión para bien  (sino sería un momento traumático) en la trayectoria vital, pero que acabe en éxitos o en lamentos es otra cosa.

Y para evitar el sesgo de lo público hay una solución. Si reconoces en ti un momento definitorio en tu trayectoria y quieres compartirlo puedes Comentar o contactar conmigo.

Un saludo.

 

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