La idea

Esta serie está pensada para quienes tengan algún tipo de interés en el acogimiento familiar de menores. Si no es así en tu caso puedes dejar de leer este post y todos los que veas con este título.

Pretendo compartir en ella experiencias de relaciones positivas y satisfactorias entre las distintas partes implicadas en un acogimiento. Relación de una familia acogedora con la familia de un o una menor o menores. O relación de una familia acogedora con el, la o los técnicos que llevan el seguimiento de un acogimiento. O de una familia acogedora con la Administración competente, personificada en funcionarios o cargos políticos. Pero también ¿por qué no? de técnicos de seguimiento y Administración; o de buena relación entre familia de origen y niño o niña acogida; o de Administración y menor… O cualquier otro par relacional que se dé en el acogimiento familiar (Todavía quedan más: menor y profesor o profesora; familia de acogida y menor ex-acogido o acogida; menor acogido o acogida e hijo o hija acogedora….)

Ciudad Real 3.0

Si has tenido o conocido una experiencia de este tipo, y la quieres compartir, este espacio está a tu disposición. El único requisito es que haya sido una buena experiencia para ti y que pienses que también para quien estaba en la otra orilla. Una experiencia que mantenga la esperanza realista en el panorama del acogimiento familiar: aquello que funcionó bien una vez puede volver a funcionar.

El origen

Esta idea surge de haber tenido el privilegio de ser invitado a participar en el pasado VIII Encuentro Estatal de Acogimiento Familiar organizado por la Asociación MAGALE de Navarra como miembro de ASEAF (Asociación Estatal de Acogimiento Familiar). El hecho de haberlo sido no tanto en calidad de familia acogedora ni tampoco como técnico en protección de menores, sino más bien a raíz de que en este blog se toca con cierta frecuencia el tema del acogimiento, me llevó a ofrecerlo, a tal fin, en mi participación en una de las mesas redondas.

A: Jesús Caso F: 13-10-2018 P:  L: Pamplona.

La justificación

Desde mi posición esquizofrènica llevo años escuchando (y teniendo) quejas de un lado y de otro. De familias acogedoras, de técnicos, de familias de los y las menores. Cada uno desahogándose manifestando los desastres del otro lado.

Años hasta descubrir que lo que circula entre unos y otros es información pero sobre todo emoción. Y que mientras no cuidemos las emociones que circulan por el sistema estamos perdidos.

Frase Boris

Por eso cada vez que me cuentan una experiencia relacional positiva y satisfactoria en el acogimiento es como una bocanada de aire fresco un día de calor. Es por eso que quizá en otros post podamos tratar lo que no funciona, pero esta serie es SÓLO para lo que ha valido la pena.

En Pamplona (y en varios post que publiqué los días previos) mantuve que:

Uno. Ser o estar acogido o acogida es algo ya de por si muy raro y complicado de gestionar como para que encima se lo pongamos más difícil a los «nanos y nanas» no poniendo de nuestra parte para entender al otro u otra.

Dos. El reto de futuro no debería ser el de más cantidad de acogimientos sino el de más cantidad de calidad en los acogimientos. He conocido muchas personas sufriendo en el acogimiento  como para aspirar sólo a más cantidad (¿de sufrimiento?)

Tres. A estas alturas ya no me motivan, aunque sean necesarias,  las «buenas prácticas» a nivel de leyes y protocolos. Me apetece conocer las «buenas prácticas» concretas, con nombre y apellidos. Quizá no sean replicables en todos los sitios, pero inspiran. Y para respirar, y no morirse, se necesita inspirar y expirar. No basta decir como debemos actuar sino nutrirnos de las actuaciones ejemplares.

El titulo

Una de las características de las relaciones que funcionan es que permiten la comunicación fluida entre las partes pero sin que una parte invada o se sienta invadida por la otra. Por eso creo que un puente levadizo o móvil es una buena metàfora de este tipo de relaciones.

Estos puentes cumplen dos funciones. Unen dos territorios pero si fuera necesario también los separan. Y permiten combinar la comunicación terrestre y la fluvial.

La clave no está en si la relación se debe dar o no (familias de acogida-familia de los menores; técnicos de seguimiento-familias de los menores; menores-técnicos de la Administración; etc) si no más bien en cuándo y cómo se debe dar.

La inauguración

He esperado a inaugurar la serie a tener un post para arrancar y por eso, junto con éste, me siento feliz de publicar al mismo tiempo «Construyendo puentes levadizos (1) Cada caso es diferente«. Un texto que me ha remitido una familia acogedora castellano-leonesa a la que no sé cómo agradecérselo. Han cambiado algunos datos para proteger la intimidad de los y las menores. Me han autorizado a recortarlo para que no fuera demasiado largo. Me he negado. No tiene desperdicio.

Si te animas a aportar una experiencia vivida o conocida por ti, y tienes el tiempo y la paciencia de escribirla me la puedes enviar a javier.romeu@gmail.com. Este es un humilde blog que visitáis cuatro gatos. No te harás famoso o famosa. Pero te recuerdo que la escritura es una estrategia maravillosa para la resiliencia.

Te lo digo yo que tengo un blog para ello.

inauguracion

Un comentario en “Construyendo puentes levadizos. Presentación de la serie.

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