El juez o la jueza que llevas dentro

Excepto por el incuestionable hecho de que estás leyendo este post, estoy seguro de que eres una persona sensata. Y como el ser humano tiende a juntarse con seres humanos parecidos (la diferencia suele darnos miedo) es también probable que tus familiares y amistades sean también personas sensatas.

Sin embargo, estoy seguro también de que has experimentado muchas veces una extraña sensación cuando en una reunión familiar o de amigos o amigas ha surgido una conversación sobre política o sobre religión (ambas cosas en su sentido más amplio).

Si es así y tienes curiosidad por saber porque ocurre eso quizá te interese el libro que se acaba de publicar en castellano (al menos en España)

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A estas alturas de la vida de este blog ya no debería preocuparme porque un libro encaje en la temática del mismo (entre otras cosas porque va de todo lo que implique relaciones humanas) pero es que en este caso me apetece dar algunas pinceladas para explicarlo.

haidt1.- El autor. Descubrí a Jonathan Haidt al comprar y leer un libro suyo titulado “La hipótesis de la felicidad”. Un libro en el que se planteó poner a prueba con el filtro de la psicología científica los consejos o la sabiduría propuesta por las grandes religiones o escuelas filosóficas. Ha sido para mí desde entonces un libro de referencia y también lo he visto citado por otros muchos autores de otros libros que he leído.

 

Además hace no mucho le robé un artículo del que es coautor para iniciar la serie “Post robados” (de la que este post va a formar parte también)

2.- La hipótesis. Siguiendo la costumbre se la voy a volver a robar. Así lo explica el mismo en la introducción.

“Las personas que han dedicado su vida a estudiar algo específico suelen creer que el objeto de su fascinación es la clave para entenderlo todo.” (Esta frase es para enmarcarla y colgarla delante de cualquiera que sea catalogado como experto)

“Yo estudio la psicología moral, y para mí la moralidad es la extraordinaria capacidad humana que ha hecho posible la civilización, e intentaré probar mi caso. Con esto no quiero decir que la cocina, la maternidad, la guerra o la sal no fueran también necesarias, pero en este libro te guiaré en un recorrido por la naturaleza humana y la historia desde la perspectiva de la psicología moral. Al final de este recorrido, espero haberte dado una nueva manera de pensar acerca de dos de los temas más importantes, irritantes y polémicos de la vida humana: la política y la religión.” (…) 

“La política y la religión son expresiones de nuestra psicología moral subyacente, y la comprensión de esa psicología puede contribuir a unir a las personas. Mi meta con este libro es drenar algo del calor, la ira y la división que generan estos temas y reemplazarlos con el asombro, la sorpresa y la curiosidad.” (…) “Mi esperanza es que este libro haga que las conversaciones sobre moralidad, política y religión sean más comunes y más divertidas, incluso en compañía heterogénea.” (…)

“Podía haber titulado este libro La mente moral (…) En cambio, he elegido La mente de los justos para transmitir el sentido de que la naturaleza humana no es sólo intrínsecamente moral, es también intrínsecamente moralista, crítica y sentenciosa.” (Las negritas son mías)

“Quiero mostrar que la obsesión con la rectitud (que conduce inevitablemente a la arrogancia) es lo normal en la condición humana. Es característico de nuestro diseño evolutivo, no un bug o un error que se infiltró en unas mentes que de otro modo hubiesen sido objetivas y racionales. Nuestra mente justa ha permitido a los seres humanos, y no a otros animales, producir grandes grupos cooperativos, tribus y naciones sin el «pegamento» del parentesco. Y al mismo tiempo, nuestra mente justa ha garantizado que estos grupos cooperativos siempre estarán condenados a conflictos morales.”

3.- Las implicaciones. Espero que la lectura de este libro me ayude también a entender fenómenos para mí hasta ahora incomprensibles como por ejemplo la actual tiranía de lo políticamente correcto.

Algo que hace que yo piense y repiense lo que escribo en este blog y como lo escribo (y por lo tanto no es que necesariamente sea negativo) o que hace que inexplicablemente ayer en la gala de los Premios Goya el público se levantara para aplaudir dos intervenciones que, en el fondo y para mí, eran incompatibles. Y probablemente sin darse ni cuenta.

Así que no puedo dejar de implorar:

¡Qué Haidt nos asista!

Puedes visitar la página de la editorial y te dejo también un vídeo promocional donde el propio autor explica el fundamento de su teoría y sus pretensión al escribirlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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