Es pura casualidad. La idea de redactar esta elucubración mental no surge directamente por el Día del Padre, aunque se publique un 19 de marzo. Fecha, que por otra parte, en mi familia se celebra casi con la misma emoción que el Día de la Diversión en el Trabajo (el próximo día 1 de abril estás legitimado para irte a trabajar con una nariz de payaso)

Pero sí hay una cierta conexión. En un programa de televisión se presenta el libro, traído a cuenta de esta festividad, de Fernando Vidal llamado «El día del padre. Cuatro hombres que revolucionaron la paternidad» (Ed. San Pablo). El autor explica que, en su opinión, en estos tiempos existe un déficit de modelos referenciales para los hombres en el ejercicio de su paternidad. El propone cuatro figuras de distintas procedencias culturales: Abrahán, Akhenatón, Dédalo y Confucio.

Sin mucho entusiasmo rastreo el libro pero éste me lleva a otro del mismo autor.

9788427141827

Como existe edición digital puedo entrar a ver las primeras páginas y descubro, ahora el entusiasmo se desborda, que de 7 capítulos los 2 primeros están dedicados a analizar la paternidad en tres generaciones de la familia Lennon: Alf Lennon, John Lennon, Julian Lennon. Es suficiente para que compre el libro. Y lo hago.

Del resto no te puedo decir nada todavía pero esos dos capítulos son una gozada para quien, como a mi, le llame la atención como John Lennon repitió en Julian su historia como hijo. Ya me he referido a este hecho en otras ocasiones. De forma más genérica, si te interesa el fenómeno de la repetición intergeneracional de la historia.

Y si trabajas o colaboras en el Sistema de Protección de Menores quizá te interese si te lo has planteado no solo como proporcionarles bienestar en el presente, sino también como la posibilidad de que rompan el círculo del abandono y la desprotección en la siguiente generación. Es una propuesta radical: Trabajemos para que niños y niñas desprotegidos sean buenos padres y madres. Pero dicen que los montañeros planifican las escaladas desde la cumbre hasta el principio y no al revés.

Volviendo a la historia de los Lennon, me atrevo a asegurarte que no encontrarás un análisis más completo y profundo de la relación paterno-filial entre estos tres Lennon que en el libro de Fernando Vidal. Además con la gozada de tener acceso a fragmentos de libros, como el de la propia Cynthia, la madre de Julian, que son díficiles de conseguir en castellano.

Se desgajan múltiples matices de la experiencia de lo que el autor denomina ser «huérfano de padres vivos» una expresión que coge prestada de la jurista Blanca Gómez Béngoechea y que seguro que a Marta Llauradó de Urgènciaidiagnostic (bromita entre blogueros) le hace dar un respingo en la silla

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Y además Fernando Vidal llega mucho más allá de lo que yo hice en su día sobre el impacto sobre Julian y recoge un giro copernicano respecto a su segundo hijo, Sean.

Así que se me ocurre seguir la pista de la paternidad del último de la trilogía: Julian, a quien sí seguí como artista, pues su casi muerta carrera musical valió bastante la pena. 

De momento lo única referencia que he encontrado es en la versión en inglés de Wikipedia:

Julian nunca se ha casado ni tiene hijos propios, lo que revela que su difícil relación con su famoso padre lo había desanimado a hacerlo. Dijo que, a diferencia de su padre, quería ser lo suficientemente maduro para hacer frente a la paternidad. «Era joven y no sabía qué demonios estaba haciendo», dijo Julian. «Esa es la razón por la que todavía no he tenido hijos. No quería hacer lo mismo. No, no estoy listo. Quiero saber quién soy yo primero «.

No sé si la fuente es fiable y no sé si a sus 55 años sigue sin saber quién es pero me pregunto ¿es esta una forma de romper el círculo? Según como se mire, me imagino.

Y como es el Día del Padre me voy a regalar un libro que salió a la venta ayer y cuyo indice y primeras páginas me incitan sin dudar a ello. Se trata de

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¿Estoy dando un giro al post? No tanto. Porque lo que nos contamos a veces depende de lo que nos han contado.

John dio una oportunidad a su padre, después de habérsela negado muchos años, cuando un tío suyo, al que él daba cierta credibilidad, le contó una versión distinta de su padre de la que él tenía.

Por el contrario Julian, con 17 años pudo leer en una entrevista a su padre:

«No voy a mentirle a Julian. El 90% de la gente de este planeta, en especial en Occidente, es hijo de una botella de whisky y de un sábado por la noche y nunca hubo una intención de tener ese hijo. Julian está dentro de esa mayoría. Como yo y como todos. Julian no fue un hijo deseado y ahí reside la diferencia con Sean. No quiero menos a Julian por eso. Sigue siendo mi hijo, aunque haya partido de una botella de whishy o porque entonces no existiera la píldora. Está aquí, es mi hijo y siempre lo será»

Este fragmento incluye una dato: «No quiero menos a Julian por eso». Pero el relato en el que está inscrito lo cambia todo ¿O no?

Habrá que seguir leyendo a Fernando Vidal y continuar con Vilarroya.

 

 

 

 

5 comentarios en “En el nombre del padre, del hijo y del nieto

  1. Feliz día estimado Javier! Me gustan estas propuestas de libros, mis hijos son padres y son varones y hoy todo tiene que ver con la maternidad y con las mujeres, hay que rescatar a los padres, hay que hablar sobre la paternidad, gracias, les regalaré estos libros a mis hijos cuando lleguen a México (en diez años, yo creo!!).

  2. Me encanta tu propuesta radical. Y creo que es fundamental dar herramientas a niños y niñas para que sus relaciones futuras tengan más posibilidades de romper esos círculos.
    Ya nos contarás que tal el libro de Fernando vida, ¡tiene muy buena pinta!
    Un abrazo

    1. La idea de «romper el círculo» me vino en agosto de 2011 después de escuchar una conferencia de Chris Gradner (el personaje real que encarna Will Smith en la película «En busca de la felicidad») Lo recogí en un post de aquellas fechas (https://disparefuturo.wordpress.com/2011/08/05/resiliencia-y-xito-social-3-la-historia-de-christopher) y me ha servido de guía muchas veces para poder seguir encontrándole el sentido a esto tan complejo de la protección de menores.
      Un abrazo

  3. que interesante… tampoco conocía la historia de Chris Gradner (y no he visto “En busca de la felicidad”). Da para pensar… ¿Cuál es el “click” (o los “clicks”) que hacen que ciertas personas rompan ese círculo y otras no?
    ¡Gracias!

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