Como puedes ver…

cocina

…en mi cocina, y gracias a mi, hay dos cubos de basura de 50 litros (aún seguimos siendo bastantes). Uno es para restos orgánicos y otro para plástico. Y si te fijas, a la izquierda, una caja para cartón y papel. El vidrio va al carro de la compra. Pero esto es desde hace poco más de un año.

¿Quiere decir que tuve un ataque repentino de conciencia ecológica? Va a ser que no. ¿Entonces? Simplemente me he habituado. Y no por un esfuerzo deliberado para ello. Te explico.

Todo comenzó cuando en el trabajo de mi mujer, hace dos o tres años, empezaron a recoger tapones de plástico para ayudar a alguna persona o familia que necesitaba dinero para alguna intervención o tratamiento médico. Era sencillo, tan solo había que meter los tapones en una botella o garrafa vacía de agua y que de vez en cuando mi mujer se los llevara al trabajo.

El siguiente paso fue que tuvimos que reemplazar el cubo de la basura y optamos por el modelo que ves y que descubrimos en Ikea. Nos gusto lo de la tapa que se abre sola dando un golpecito. Pero como soy el único que baja la basura sistemáticamente, cuando se llenaba demasiado los numerosos envases de plástico deformaban la bolsa y esta se atascaba en las paredes cuadradas haciéndome blasfemar en arameo.

Así que empecé a usar las bolsas de plástico de las tiendas para meter los envases de plástico. Las bolsas quedaban colgando hasta llenarse en cualquier lugar de la cocina. Así que en otra visita a Ikea cayó el segundo cubo. ¡Sorpresa! Los restos orgánicos por muchos kilos que pesaran no se atascaban al sacar la bolsa. ¡Y los plásticos como nunca pesan mucho y no se comprimen apenas también salen sin dificultad del cubo!

Quedaba el problema del cartón. No es orgánico y no es plástico. ¿Que mejor que una caja de cartón para el cartón? Una caja en la que además caben justo las bolsas de papel que ahora puedes elegir en Mercadona. Se pone en la caja y cuando se llena se baja la bolsa.

Y finalmente el vidrio… cada vez que voy a comprar paso por un contenedor de vidrio. Pues al carro.

Como ves habituarme a reciclar no ha sido cuestión ideológica. Empezó por una decisión de AYUDA A UNA PERSONA CONCRETA y no al “mundo mundial” que se dice a veces en lenguaje coloquial. Y luego se ha ido completando por cuestiones de practicidad.

Mi fuerza de voluntad suele estar a la altura de la de los protozoos. Por eso nunca me han atraído los libros de autoayuda basados en los hábitos. Pero el que se acaba de publicar en castellano (al parecer existía ya una edición en la Editorial Urano México) me viene avalado por una doble vía.

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En primer lugar porque el anterior del autor me pareció interesante

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Y en segundo lugar porque Anna Forés y Jordi Grané se refieren a él en su último libro. Ahora lo tenemos en castellano.

Pero si quieres un verdadero curso, de tan sólo 2 minutos y medio, para adquirir hábitos te dejo este vídeo de Miquel Serrano. Es muy probable que te rías. Pero luego piensa si no tiene bastante razón.

NOTA: Este post NO ha sido patrocinado ni por IKEA ni por MERCADONA

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