Esta vez el robo va a ser a lo grande. Voy a publicar sin permiso de la editorial el prólogo a la edición española de un libro, cortito pero contundente. Si estoy un tiempo sin publicar. Ya sabes… estoy en la cárcel.  ¿Por qué lo hago? Porque los propios autores, Jonathan Haidt y Greg Lukianoff, se dirigen al potencial lector español y castellano parlante, para advertirnos. Y sospecho que ya tenemos la epidemia por España. Es cuestión de Salud Pública. Ese será mi alegato.

Este libro, escrito por dos estadounidenses —nosotros  —, trata sobre algunas cosas extrañas que empezaron a suceder en los campus de Estados Unidos en torno al año 2015. Cosas como que algunos estudiantes afirmaban que las palabras son violencia y después usaron la violencia para impedir que otras personas hablaran. Cosas como acallar a oradores invitados, exigir el despido de profesores por escribir correos electrónicos cuya intención era ayudar o hacer rehén al presidente de una universidad y no dejarle ir al baño. Estos sucesos eran tan extraños, y los vídeos que los mostraban tan fascinantes, que muchas de esas historias se difundieron por todo el mundo, lo que permitió que un público global se riera de la aparente locura de Estados Unidos: en el primer paladín mundial de la «libertad de expresión» y la investigación abierta, algunos estudiantes parecían estar exigiendo una protección frente al lenguaje, y muchas universidades se la estaban procurando.

Pero, aparte de echarse unas buenas risas, ¿por qué deberían los españoles y los latinoamericanos leer este libro? Porque las tendencias que empezaron en Estados Unidos se están extendiendo con rapidez a otros países. Como exponemos en este libro, la nueva cultura de la ultraseguridad (safetysm) es una respuesta a muchos cambios sociológicos y tecnológicos que interactúan. La nueva cultura viajó a muchas universidades canadienses y británicas en el lapso de un par de años. Se vio acelerada por nuestra lengua común y un mismo concepto de campus universitario, basado en el modelo de Oxford y Cambridge, donde los alumnos conviven durante cuatro años y pueden desarrollar su propia cultura.

¿Se extenderá esta nueva cultura a los jóvenes de España y América Latina? No lo sabemos, pero si lees este libro, podrás detectarlo antes que si no lo lees. Éstas son algunas de las condiciones precursoras, las tendencias sociales que dieron lugar a la nueva fragilidad y a la nueva cultura de la ultraseguridad. Pregúntate si existe alguna de ellas en tu país:

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1. ¿Están creciendo las tasas de depresión y ansiedad entre los adolescentes? Si es así, ¿están creciendo más rápido entre las chicas que entre los chicos, y son los preadolescentes los que presentan el aumento más rápido? (Capítulo 7).

2. ¿Trasladaron los adolescentes mucha parte de sus interacciones personales a las redes sociales en torno al año 2012? ¿Hay una mayoría de niños y niñas de doce años que pasan algún tiempo al día comparándose con otros, sobre su aspecto físico y su estatus social (cuantificado en número de «me gusta» en sus publicaciones en redes), y que experimentan el síndrome FOMO (temor a perderse algo) o FOBLO (temor a ser excluidos)? (Capítulo 7).

3. ¿Han facilitado las redes que personas de todas las edades sean avergonzadas o acusadas públicamente por utilizar palabras que alguien, en alguna parte, considera objetables? (Capítulo 3).

4. ¿Tienen los niños de ocho años tanta libertad como tuvieron sus padres para jugar en la calle, con los amigos y sin supervisión de los adultos? ¿O los padres se han vuelto tan temerosos por la seguridad de sus hijos que están dispuestos a privarlos del tipo de juego libre que mejor construye la confianza propia, la independencia y las habilidades interpersonales? (Capítulos 8 y 9).

5. ¿Existe una creciente polarización política, donde las tensiones entre la extrema derecha y la extrema izquierda van en aumento? ¿Son los adolescentes cada vez más conscientes de estas disputas y escogen bando y se juzgan unos a otros por sus opiniones políticas? (Capítulo 6).

6. ¿Están las universidades abiertas a todos los puntos de vista como lo estaban hace veinte años? ¿O los profesores y los alumnos dicen cada vez más que no se pueden sostener ciertas ideas y posturas políticas sin esperar un fuerte castigo social? (Capítulos 4 y 5).

Si tu país está experimentando estas tendencias, aunque sólo sean algunas, entonces deberíais vigilar si estáis contrayendo una infección intelectual de Estados Unidos (incluso podríais considerar la construcción de un muro muy alto alrededor de vuestro país para no permitir la entrada a los estadounidenses).

En este libro, explicamos que esta infección consiste en tres terribles ideas: «lo que no te mata te hace más débil», «confía siempre en tus sentimientos» y «la vida es una batalla entre las buenas personas y las malvadas». Las tres son ideas que están transmitiendo personas cuya intención es ayudar a los niños, pero las tres son nocivas: para los niños y para la sociedad en general. Cualquiera que acabe asumiendo las tres ideas corre un alto riesgo de convertirse en una persona frágil, ansiosa e irritada y, por tanto, en un mal estudiante, empleado o ciudadano. Tal vez estemos equivocados.

Tal vez haya algo único en tu país que lo va a proteger de las tendencias que se han extendido en el mundo angloparlante en los últimos años. Esperamos que sea así. Esperamos que lo principal que extraigas de este libro sean unas percepciones más profundas y una mejor comprensión de las tendencias en Estados Unidos, y que te eches una buena risa a nuestra costa.

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3 comentarios en “Posts robados: ¡Nene, tápate los oídos!

  1. Hola Javier, es imposible no reaccionar ante este post/prólogo o al menos, contenerse las ganas de salir a comprarse el libro. Gracias por compartir y difundir. Por salud pública, absolutamente de acuerdo. Creo que algunas personas (las que observamos y nos hacemos preguntas) sí nos hemos dado cuenta de que algo ha cambiado de un tiempo a esta parte. Basta observar a los más jóvenes, y no quedarse en lo superficial de “están todo el día con el móvil”, “por qué parecen amargados y lo tienen todo…” Vayamos más allá de eso. Qué les ha llevado a ese punto, ¿no se nos habrá estado escapando algo últimamente? Gracias de nuevo por compartir. Buen domingo!

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