ADVERTENCIAS

1.- El tema de este post es la protección de menores aunque para analizarlo se use conceptos de autores que no proceden de este campo. Y además no me extenderé mucho.

2.- Para variar, en él no se va a hacer referencia a ninguna novedad editorial. Bueno… sólo una y sólo la portada (no  lo puedo evitar).

3.- Es un post que nace en mis tripas, como me enseñó a identificar Pepa Horno, pero sale al exterior por mi cabeza y no por mi…

4.- Intentará argumentar que el motivo por el cuál el sistema de protección de menores que yo conozco (y conozco sólo en el que trabajo espacial y temporalmente) se ha atrofiado. No lo extiendo más allá de mi provincia.

EN LAS TRIPAS

Llevo días o semanas con mala digestión. Me cuesta digerir que, cuando empiezo a vislumbrar mi jubilación, mi visión de la calidad del sistema de protección de menores es más negativa que cuando empecé a trabajar hace ya más de 30 años.

Y además con la paradoja de que lo que se ha avanzado en España en conocimiento sobre temas como apego, trauma infantil y desarrollo neurológico es impresionante.

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Esta mala digestión se concreta en algunos dolores en el alma y en algunos episodios de gases que producen exabruptos como «Eramos pioneros en España en acogimiento familiar y nos hemos quedado en la cola» «La toma de decisiones en protección de menores es como jugar a la ruleta«… Pero sobre todo se manifiesta en la infección de la desesperanza.

¿CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTO?

«Hemos» porque yo no estoy fuera. He sido espectador y partícipe. No eludo mi responsabilidad. Y sin embargo mi intención era buena. ¿Por qué dudar de la intención de los demás? No hay motivo. He conocido y aprendido de grandes profesionales y de gente con vocación. Sería injusto no reconocerlo. No, no todo está mal.

Además He perdido mucho tiempo en culpabilizar a las estructuras; a los cargos y a alguna persona que otra. Estaba equivocado.

El sistema por estas tierras se ha atrofiado debido a la tendencia de sus elementos de evitar los conflictos y los estresores. Proteger a un niño, niña o adolescente de sus propios padres es entrar en el reino del conflicto.

Y el acogimiento familiar está sentado en el trono del reino. He mantenido siempre que el acogimiento familiar no es una solución sino un problema con el que intentamos solucionar otro problema. Quemar parte del bosque para parar un incendio. Pero cuando hemos resuelto un acogimiento no lo hemos afrontado pertrechados con todo el equipamiento necesario ni con la tensión necesaria. Hemos encendido un cigarrito y luego simplemente hemos tirado la cerilla al matorral. Y cuando hemos acabado de fumar, el incendio preventivo se nos ha ido de las manos.

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Así que tenemos más literatura especializada que nunca; mejoras legales indudables; más presupuestos que nunca (no he dicho suficientes sino mayor que antes…); más experiencias distintas en las que inspirarnos (presencialmente o por la red)… y sin embargo nada de esto sirve de nada si el sistema sigue orientado y obsesionado con evitar el conflicto.

Que los padres están cabreados… que mejor vayan a la otra ventanilla.

Que las visitas alteran a alguien… suprimámoslas.

Que las visitas son situaciones de riesgo… al Punto de Encuentro que para eso les pagan.

Que los padres no van a cambiar… protejamos al menor no sólo mientras sea menor sino para toda su vida: adopción por defecto.

Qué tu no ves el caso como yo… votemos y se acabó. O decide tú que la competencia es tuya.

Que pagar dietas y compensar horarios es un follón… haced la formación por las mañanas y en la capi.

Qué no está usted de acuerdo… haga alegaciones y ya le contestaremos (el procedimiento administrativo no como garantía sino como escudo)

Que el caso puede salir en prensa…. Cuidado… Que ya ha salido…!Pánico! ¡Sálvese quien pueda!

¿Es todo esto culpa de alguien en concreto? No lo creo. No encuentro que la culpa se concentre en una o unas personas malintencionadas. Es la suma de pequeñas renuncias, de pequeñas evasiones, de pequeñas deserciones de todos los que participamos. Incluso de pequeñas buenas intenciones equivocadas.

En mi caso sería más constructivo que dejará de fijarme en las de los otros y me centrara en las mías.

EN LA CABEZA

Dice Nassim Nicholas Taleb que muchos sistemas importantes de nuestra vida son como nuestro sistema inmune: necesitan estresores y desafios para aprender, adaptarse y crecer.

Y lo ejemplifica: los músculos, los huesos y los niños son antifrágiles y por lo tanto si se les evita todo estrés se atrofian. Los sistemas antifrágiles se fortalecen enfrentando el estrés, no evitándolo. Y así se da la paradoja de que quienes bienintencionadamente más intentan proteger y ayudar, con la ultraseguridad, son quienes más perjudican.

No metemos a los niños en burbujas de plástico estériles sino que les inoculamos dosis pequeñas de virus para que su sistema inmunológico reaccione y se prepare contra los mismos. Paradójicamente, podría ser que las infecciones en el primer año de vida pueden evitar uno de los tipos más comunes de leucemia infantil. Pásate por este link más tarde si quieres.

Estudios médicos demostraron que en EEUU el número de alergias al cacahuete había crecido considerablemente por la precaución de muchas guarderías de prohibir a los padres «por si acaso»,  que los niños llevaran cualquier producto que contuviera cacahuete. (1)

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Ya Jorge Colapinto, terapeuta familiar argentino y supervisor para la ciudad de Nueva York en temas de acogimiento, nos lo enseñó en Mallorca hace años a un grupo de privilegiados: si le mientes o le ocultas a un niño acogido el motivo de por qué su madre o padre no ha acudido a la última visita le privas del derecho de enfadarse con ellos. Le evitas un sufrimiento pero le incapacitas para generar las defensas contra el mismo.

CONCLUYENDO, QUE NO (CONL)HUYENDO

En estas tierras, allá por finales de los 70 y en los 80 se construyó un sistema de protección gracias al ímpetu de políticos y profesionales que creían estar – y era cierto – construyendo una catedral o un palacio. Había un sentimiento de significado, de sentido.

Pero el sistema una vez en marcha se ha ido atrofiando por la tendencia a acomodarse – hacer todo lo posible por estar cómodo o cómoda – No estresemos a los niños y niñas, no estresemos a las familias, no estresemos a los y las profesionales; no estresemos a los cargos o políticos.

Mientras no construyamos procedimientos, protocolos y carreras profesionales desde la idea que el conflicto es intrínseco en la protección social a la infancia sólo generaremos sistemas avocados a la atrofia.

No hace mucho me plantearon la posibilidad de participar en un foro con el tema de la «prevención de conflictos en acogimiento familiar». No creo que se concrete esta iniciativa pero quizá sea mejor que así sea. Porque el mismo hecho de escoger el tema de la prevención del conflicto puede ser un indicador de esa tendencia a la acomodación.

Pero además ¿de qué sirve mejorar la prevención del conflicto si todavía no hemos querido  manejarlo o aprendido a hacerlo? Quizá evito 4 de los 5 potenciales conflictos pero si no sé gestionar el que se ha colado….

El corredor que murió aplastado por un cabestro lo hizo feliz porque había conseguido esquivar a todos los toros.

Trabajar en acogimiento y acoger no es como pastorear vacas. Es como correr los San Fermines. Y me imagino que ser acogido o acogida o tener a tu hijo o hija acogida, también. Habrá que ponerse en forma en lugar de intentar amansar a los toros.

 

Dedicado a P.B. porque la desesperanza no le atrofia ni un ápice

 

(1) Esa investigación y la idea central que me ha llevado a poder pasar de las tripas a la cabeza esta sacada del libro que presenté en el último post. En él también se sintetizan las ideas de Nassim Nicholas Taleb.

 

 

9 comentarios en “Atrofia

  1. Gran reflexión Javier… (voy a hablar solo por lo que yo conozco en mi experiencia, que por el hecho de serla es subjetiva)
    Creo que al sistema (institucional) de protección a la infancia le falta algo importante, que se da por hecho, que está en boca de todas pero que, “ni está ni se le espera”: poner al menor en el centro.
    Y digo institucional porque el sistema de protección debería ser realmente un sistema en el que interaccionen los diferentes subsistemas: los y las menores, la familia de origen, la familia de acogida, los profesionales de la administración… pero no es así. No es un sistema, es una jerarquía en la que, por azares de la vida “te toca” un técnico u otro y, con su mayor o menor motivación, su menor o mayor implicación, su mayor o menor formación, debe tomar decisiones sobre otros.
    Y aquí entronco con el tema de los conflictos. Los conflictos son inherentes a nuestra condición humana, al hecho de ser seres que socializamos, a las interacciones… y son necesarios para evolucionar, como personas y como sistemas. Hay técnicos que no toman decisiones por evitar esos conflictos, generando otros, más grandes, quizás mas adelante… pero que ya no serán su responsabilidad (al menos técnica, no voy a hablar de la ética).
    Un buen título para ese foro que te proponen sería “Gestión de conflictos en acogimiento familiar”. Porque, como tu dices, necesitamos las herramientas y las aptitudes para poder hacerles frente, para poder seguir “corriendo los san fermines”.
    ¡Perdona que me haya quedado taaaan largo!
    ¡Un abrazo!

    1. Totalmente de acuerdo. El problema es que muchos piensan, o inconscientemente pensamos, que el superior interés del menor es una vida plácida. Sin conflictos. Y eso es imposible. No he conocido ningún niño o niña (y cálculo que he visto a más de mil en los últimos 10 años) que pueda vivir plácidamente la separación de sus padres. Porque al menos siempre habrá un conflicto de lealtades. Y la separación estará más que justificada pero mirara alrededor y dirá… Yo no soy «un niño o niña normal». Es lo que pensaba M. cuando con 15 años quiso intentar vivir con su padre. Y yo la entiendo. Otra cosa es como le vaya la vida. Gracias a ti y a todas por vuestros comentarios y reflexiones.

  2. No has podido definirlo mejor!! Como acogedora me siento corriendo delante de los toros constantemente,con el peligro sumado de los toros que no van con la manada(eso son los más peligrosos). Creo que con la ayuda de personas como tú, lograremos que esa atrofia desaparezca y dejen de acomodarse. Me too!

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