Dentro de poco mas de 20 días la Editorial Paidos del Grupo Planeta publicará

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En este libro la autora, conocida entre otras cosas por sus obra teatral «Monólogos sobre la vagina», escribe la disculpa que le hubiera gustado recibir de su padre por haber abusado sexualmente de ella hasta los diez años y emocionalmente mucho más allá. La disculpa que nunca llegó. Ni por asomo.

El TED que traigo al blog es la síntesis, en apenas 8 minutos del mismo. A continuación me permitiré conectarlo con distintos temas o aspectos de la resiliencia que ya se han tratado en este blog.

Si no tienes mucho tiempo o muchas ganas renuncia claramente a mis infructuosas elucubraciones pero no te pierdas la charla. Apuesto que no te dejará indiferente.

Te recuerdo que también puedes leer directamente la transcripción de los subtitulos  (para eso clica en la flecha que sale de un cuadrado y se te abrirá la charla en la plataforma TED y abajo puedes ver todos los subtítulos y en el idioma que prefieras).

Nos vemos luego.

O no.

 

Lo tuyo tiene mérito ¡Sigues leyendo!

Literatura y resiliencia

Le acabo de robar el titulo del epígrafe a la editorial Gedisa pues así es como subtitula el nuevo libro «Escribí soles en la noche» del mismísimo Boris Cyrulnik y que aún no he podido leer, aunque repasar su bibliografía me ha proporcionado una impactante noticia que me reservo para otro post.

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Hace no mucho reflexionaba, en un post llamado «La verdadera autoayuda«, sobre la relación entre escritura de no ficción y resiliencia. Y en este blog se ha tratado con cierta frecuencia el tema de la escritura terapéutica (puedes usar el buscador que está más abajo de texto). Pero lo de este libro es algo muy especial. En realidad el epígrafe debería ser «Literatura, acrobacias mentales y resiliencia«

El arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez durante su secuestro (puedes recuperar esta historia en el post «Resiliencia extrema: el espacio interior«) decidió escribir una carta familiar. Pero no escribió una carta A su familia, sino la carta DE su familia que le gustaría recibir en su cautiverio. Esta pirueta mental le llevó a darse cuenta de que le gustaría saber que su familia estaba haciendo todo lo posible por liberarlo y que, en consecuencia, su familia necesitaría que él hiciera todo lo posible por mantenerse vivo. Ponerse en el lugar de su familia le permitió redefinirse. De «prefiero dejarme morir» a «tengo que resistir». Algo que otro mexicano (con raíces valencianas) Agustín Font  sintetiza maravillosamente en la frase «En la mirada de los otros es donde te vuelves a construir«

Es la misma acrobacia mental que ha realizado Eve Ensler. Podría haber escrito un texto dirigido a su padre. Un reproche. Un ajuste de cuentas. Esto es diferente. En lugar de decirle al padre muerto lo que ella piensa o lo que ella siente (mentalizarse)  ha pensado lo que él podría haber pensado o lo que el podría haber sentido (mentalizarlo) para hacer lo que hizo.

Creo que lo importante no es a la explicación a la que llega, porque sólo para ella tiene que ser válida. Lo importante es el cambio que ese ejercicio provoca en ella en relación a los demás y que en la charla queda muy claro: de rechazar a los hombres a invitarles a cambiar.

Un ejercicio de este estilo se usa en algunos lugares para formar y preparar a familias de acogida pidiéndoles que escriban una carta desde la perspectiva de o parecida a la de la familia de origen de los niños y niñas susceptibles de acogimiento. Me gusta por su potencia este que me contó Alberto Rodríguez de la Cooperativa Social Agintzari: escribir una carta a un padre para decirle y explicarle que él es importante para su hija a pesar de que haya abusado sexualmente de ella. Creo que el TED y el libro La disculpa demuestran que este ejercicio duro que Alberto propone no es ningún desproposito sino algo con mucho sentido.

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Odiar al padre, matar al padre, adoptar a un padre o imaginar a un padre.

Cualquier cristiano ha escuchado el texto evangélico en el que Jesús invita a odiar al padre para seguirle. Algo parecido a lo que Sigmund Freud o algunos de sus seguidores han llamado «matar» al padre.

Quien escuchó a Tim Guenard en Valencia conoce su propuesta de adoptar- emocionalmente- a un padre. (Lo puedes leer en este otro post)

Lo de Ensler no es odiar, ni matar al padre ni adoptar a otro. Es más bien imaginar a un padre diferente. Imaginar a un padre arrepentido.

Pero démosle una vuelta más. No es la imaginación ligada a la esperanza. No es el niño que imagina que su padre esta noche no vendrá borracho. Que imagina que está noche le dirá algo bonito o que jugará con él.

Es una imaginación retrógrada. Es el diseño de un pasado (el enrevesado título de este blog me persigue). Diseño una escena de mi pasado que sé que no ocurrió pero que la imagino de otra manera. El resultado no es el consuelo puesto que no me engaño: no ocurrió. El resultado es más que consuelo. Es liberación. Puedo desligarme mejor de mi verdugo si consigo entenderlo un poquito- no justificarlo -que si sigo situándolo en el sinsentido.

Justicia sin reparación y reparación imaginada.

Piensa en alguien que te haya hecho daño. Es natural que desees que lo pague. Imagina que lo hace. Cumple su castigo y él se libera de su «pena». ¿Y tú? ¿Te liberas de tu «pena»? No lo creo. Incluso tu pena se reavive porque el ya no tiene la suya. Porque su pena es externa, y ya se la ha quitado de encima. La tuya sin embargo es interna y sigue dentro.

Ahora imagina que hace todo lo que Ensler propone: ha reconocido sin ambages lo que te ha hecho, sin justificarse te ofrece una explicación de por qué lo hizo; te demuestra que se ha puesto en tu lugar y ha sentido algo del dolor que te causó y por último asume la responsabilidad y acepta reparar el daño si eso es posible. ¿Te será más fácil o difícil que antes liberarte? Ahora su pena ha pasado de ser externa – si había tenido castigo- y ha pasado a ser interna. Eso si es justicia. Os habéis igualado. El dolor que tu sientes ha penetrado en el agresor o agresora. Y entrando en él o ella es más fácil que salga de ti.

¿Seguro que esto funciona así? Javier… ¿no te estarás rayando?

Quizá sí, Pero veamos lo que pasa en el lado contrario.

Algunas veces somos ofendidos. Pero otras veces simplemente imaginamos que alguien nos puede haber ofendido. ¿Sientes algo cualitativamente diferente en la ofensa sospechada o imaginada que en la ofensa sospechada o imaginada? Yo creo que no.

Pues si es posible que la ofensa imaginada, bien imaginada, pueda ser tan dañina como la ofensa real ¿por qué no puede ser igual de liberadora la reparación imaginada, y no sólo deseada, que la reparación real?

Ensler deseo la reparación. Con la muerte de su padre también murió ese deseo. Y el deseo frustrado la mantuvo ligada al padre muerto. Pero escribiendo diseñó una disculpa. La disculpa perfecta. Y el deseo ya no es frustrado. Ya hay disculpa (aunque la haya tenido que hacer yo misma). Y el deseo puede dejar el pasado y regresar al futuro.

Algo parecido al camello que alguien prestó a tres hermanos árabes para que pudieran repartir el rebaño heredado del padre, les sobrara ese camello y se lo devolvieran.

Protección con o sin reparación

Pero el defender de que la reparación imaginada ayuda a liberarse no significa que haya que renunciar a la reparación real.

He conocido muchos niños y niñas que han sido corregidos pos sus padres con castigos físicos. Era lo normal en su cultura (como la nuestra hace no tantos años). De ellos no recuerdo ninguno que se sintieran mejor pensando que sus padres podrían ir a la cárcel. Casi todos ellos lo único que sus padres dejen de pegarles.

Pero aunque el sistema los proteja y se consiga que los padres dejen de usar el dolor físico para corregirles si no hay una verdadera reparación (reconocer, explicar, empatizar, compensar…) podría ocurrir que de adultos repitan la historia.

Por desgracia el Sistema de Protección que yo conozco se limita a proteger pero escasísimas veces se acompaña a los padres en ese proceso de reparación que sus hijos e hijas necesitan. En el riesgo acompañaremos e intentaremos que los padres adquieran formas adecuadas de cuidado y en la separación nos interpondremos como un escudo dejando en suspenso la patria protestad.

Pero creo que pocas veces, muy pocas, quizá casi ninguna vez he visto que el Sistema de Protección, cual Eve Ensler, convoque a los padres negligentes a reparar el daño a sus hijos e hijas.

Mucho hay que cambiar

 

2 comentarios en “Mis TED favoritos, otros posts y algo más: Reparación

  1. Gracias, Javier, por este post.
    Esta sería la deferencia entre un sistema de protección que entiende la separación del niño de su «maltratador» como una orden de alejamiento y un sistema que pudiera entender la misma protección como una convocatoria al maltratador para que inicie un proceso reparador de reconocimiento (auto-concimiento) y disculpa. Quan distinta puede ser la vivencia del niño en uno y otro modo!
    No será así mientras sigamos viendo al » maltratador» como alguién con quién no merece la pena perder ni un minuto de tiempo.
    A veces he escuchado esta frase en boca de un acogedor (que lo ha oido del Sistema): » lo que deberían hacer, si quieren lo mejor para sus hijos (prueba irrefutable de que todavía les queda algo de humanidad), es entregarlos y desaparecer».

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