El otro día en las noticias de una televisión española salía un chico  que se dedicaba al reparto de mensajería. Comentaba que en estos días de pandemia y confinamiento notaba como la gente se dirigía a él con mucha más cordialidad e, incluso, con cierto tono de agradecimiento por su trabajo. Pedía que cuando todo esto pasara la gente mantuviera la misma actitud de respeto hacia su trabajo y el de sus compañeros o compañeras.

No cabe duda de que la pandemia ha traído cambios sociológicos. No me atrevo a aventurar cuáles se mantendrán y cuáles no. Pero es indudable de que la sociedad ha tomado conciencia de la importancia de muchas profesiones que culturalmente se han considerado de bajo nivel. Transporte, comercio, limpieza, cuidado de ancianos…

Pero y… ¿Cuidado de niños y niñas? Y es más ¿Cuidado de niños y niñas en situación de riesgo o desamparo?

Mi admirado Bernardo Ortin tituló a su tesis doctoral en Ciencias de la Educación, posteriormente publicada, “Los niños invisibles”. Por eso me he permitido robarle la expresión e insertarle “y sus cuidadores” para anunciar una estupenda iniciativa de UNICEF España con la participación de Espirales Consultoría de Infancia (Pepa Horno y Javier Romeo)  de cara a ayudar a un colectivo de profesionales o trabajadores que son tan invisibles como la infancia a la que se dedican.

Os dejo los links tanto de Espirales como de Unicef. En ellos podréis encontrar un vídeo de Pepa de presentación de la iniciativa, unos primeros materiales para descargar y la posibilidad de consultas para abordar lo mejor posible estos momentos tan especiales que estamos viviendo.

Nuevo Presentación de Microsoft PowerPoint

Por otra parte esta mañana me ha llegado un artículo en castellano de una publicación americana sobre el impacto de la pandemia en el sistema de protección a la infancia en EEUU.

Conclusión: en todos sitios cuecen habas.

Me permito extraer un trozo del mismo y copiarlo a continuación. Cuando leas “Hogares temporales ” puedes referirlo tanto a los centros de menores como a las familias de acogida.

A continuación, una lista de los problemas que, según Children’s Rights, aquejan al sistema, ahora que la pandemia ha obligado a más de la mitad de la población a vivir en cuarentena o bajo prácticas de distanciamiento social:

Suspensión de visitas familiares.— Para reducir el riesgo de contagio del coronavirus, muchos hogares temporales han cancelado las visitas en persona de padres biológicos, y las han sustituido por llamadas telefónicas o videoconferencias. Esto dificulta la conexión y la reunificación de familias, especialmente si ya atravesaban crisis.

Postergación de citas en tribunales.— Padres de familia que quieren recuperar a sus hijos ahora afrontan largas esperas para nuevas citas en los tribunales -a veces la espera es de meses-, o tienen que bregar con la cancelación de clases obligatorias sobre la crianza de niños y tratamiento para la drogadicción, entre otros requisitos impuestos por un juez. (Aplícalo en España al trabajo desde los Servicios Sociales)

Muy pocos estados cuentan con audiencias virtuales, y muchas familias afrontan trabas para demostrar que están cumpliendo con los planes trazados por las cortes para recuperar la custodia de menores.

Mientras tanto, los padres que desean adoptar – o acoger– a los menores bajo su cargo también afrontan la postergación de sus casos.

Restricciones en la inspección de hogares.— El gobierno federal exige visitas mensuales de investigadores en los hogares pero, desde el inicio de la pandemia, ha permitido que la revisión se realice por teléfono o videoconferencia. Pero eso limita la capacidad de los investigadores de detectar posibles abusos. (Cambia investigadores por técnicos de servicios sociales)

En algunos estados, las trabajadoras sociales, por su parte, llaman a los hogares de antemano para evaluar el riesgo de contagio de coronavirus antes de visitar en persona a los menores, o de lo contrario realizan reuniones virtuales.

Menos posibilidad de denuncias.— El sistema depende en parte de las denuncias que realicen médicos, maestros, y demás profesionales que tienen contacto directo con los niños.

Más de la mitad de los casos de abuso o negligencia provienen de estos profesionales, pero con el cierre de escuelas,  estos niños “se han vuelto completamente invisibles a personas que normalmente detectarían moretones o cambios de conducta”, advirtió Santana de Children’s Rights.

(…)

Menos cupo en hogares temporales.—Por temor al contagio, muchas familias a cargo de hogares temporales, que acogen a niños abusados y les dan afecto y cuidado, se niegan a aceptar nuevos casos.

La falta de cupo supone un reto mayúsculo para agencias estatales que intentan proteger a los menores de situaciones de abuso en sus casas.  

Menos personal en residencias juveniles.— Bajo el sistema actual, también hay hogares de acogida transicionales (“group homes”) y albergues para jóvenes mayores de 17 años pero, con la pandemia, muchos afrontan escasez de personal. (Personal sobrecargado que seguro agradecerán la iniciativa de UNICEF y la consultoria de Espirales)

 

5 comentarios en “BLOG DE NOTAS: Los niños (y sus cuidadores) invisibles

  1. Querido Javier, espero que estéis bien en casa. Acabo de ver tu post y me encantó. Me alegró de que te acordaras del libro. Un abrazo

    Bernardo Ortín Pérez

    Zen-Tre

    C/ Sta. Mª Micaela, 18-27ª

    46008-Valencia

    Tel. 963845544

    De: Diseñando pasados Recordando futuros Enviado el: viernes, 17 de abril de 2020 16:19 Para: bernardo@zen-tre.com Asunto: [New post] BLOG DE NOTAS: Los niños (y sus cuidadores) invisibles

    F. Javier Romeu Soriano posted: “El otro día en las noticias de una televisión española salía un chico que se dedicaba al reparto de mensajería. Comentaba que en estos días de pandemia y confinamiento notaba como la gente se dirigía a él con mucha más cordialidad e, incluso, con cierto “

  2. Muy honrado de que un gran profesional de protección (y una gran persona) como tú valore esta iniciativa de UNICEF Comité Español que dinamizamos Pepa Horno y yo desde Espirales Consultoría de Infancia.
    Tenemos la esperanza de que os sirva a los equipos de centros de protección como el tuyo, que acompañáis a los niños, niñas y adolescentes en estos momentos especialmente difíciles.
    Muchas gracias por tu trabajo, por tu blog y por tu amistad.
    Un abrazo,

    Javier (tu tocayo casi doble)

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