Septiembre de 2021

La pandemia del COVID19 está remitiendo. O al menos hemos aprendido a vivir con ella. Necesitas consultar a tu médico y ya vuelven a dar cita presencial de forma habitual. Tras muchos meses, gracias a Dios, sin pisar tu Centro de Salud te sientas en la sala de espera y notas algo raro. Te cuesta un par de minutos identificar lo que no te resulta normal pero finalmente caes en la cuenta. Te fijas en la pared que tienes enfrente y te preguntas ¿publicidad en el ambulatorio?

Te giras y miras en otras direcciones. Efectivamente. No das crédito. Entre los habituales posters de distintas campañas de salud, de recomendaciones saludables o de avisos de funcionamiento se han colado carteles publicitarios. Ropa, coches y hasta alimentación y no siempre saludable.

Por eso, cuando oyes a tu doctora decir tu nombre y estás entrando en la consulta, no puedes dejar de transmitirle tu asombro. Tras saludarte amablemente, pero sin inmutarse, coge un folleto de un montón que tiene encima de la mesa y te lo ofrece diciéndote:

– Luego cuando terminemos léase esto que ahí se lo explica todo.

De esta forma un rato después descubres que tu Área de Salud se ha acogido a un Convenio de la Administración Sanitaria y la empresa ATENSA. A cambio de ceder espacios para la publicidad, el Centro de Salud recibe una importante cantidad de dinero en forma de equipamiento médico de primera calidad del cual todos las personas atendidas se beneficiarán. Hay algo que de principio no ves claro pero acabas pensando que en el fondo todos ganamos. Lo asumes.

Septiembre de 2022

De nuevo sentado o sentada frente a la puerta de tu doctora. Pero esta vez en el espacio libre de la pared no cuelga un anuncio de la última campaña de unos grandes almacenes. Esta vez un finísimo plasma, y de calidad de imagen espectacular, proyecta publicidades estáticas o en vídeo que se suceden unas a otras.

Mientras se proyecta el anuncio de un coche suburbano oyes que la pareja que se sienta en la fila de atrás comenta que ese coche sería una buena opción para sustituir el que tienen. Después de ese anuncio una publicidad estática de un concesionario de coches. Tu coche es todavía muy nuevo y estás satisfecho con él, así que te dispones a abrir un libro que te has llevado para la espera. Pero en el último instante aparece en la pantalla una noticia anunciando la novela ganadora del Premio Planeta de este año. Te quedas intrigado y desbloqueas el móvil para ver si existe edición digital. Cuando acabas y levantas la vista se proyecta el trailer de una película que se estrena mañana. Escuchas a la pareja hacer planes para ir a verla. Cuando te llama la doctora han pasado 20 minutos pero tu no has abierto el libro.

Gracias a la información de la banda magnética de tu tarjeta sanitaria el plasma ha sabido quien espera delante de la puerta de la Doctora Menganita. Y un algoritmo recibe información de otros algoritmos que le informan que la pareja de detrás tuyo busca en internet opciones para un nuevo coche y que frecuentemente compran entradas de cine online. El algoritmo del plasma también sabe que buscas y compras libros en Internet.

Ahora

¿Cuál es el problema? – puedes pensar. ¿No es bueno para mí que me ofrezcan productos y noticias que me interesan?. Yo también lo pienso y lo he pensado desde hace años. Pero ahora quizá haya que contemplar otra variable: tú has dejado de leer 20 minutos y la pareja de atrás no ha hablado sobre su relación en un rato que estaban solos. Quizá pocos meses después de estrenar el coche ya no sean pareja. Tu vida y su vida se ha visto afectada.

Al menos en tu caso, y a pesar de mis limitaciones lingüísticas, es obvio que has llegado hasta este párrafo. Aunque sólo sea por la necesidad de averiguar a dónde quiere llegar este mequetrefe. Ha sido apenas un minuto o dos. Pero el hecho es que ahora tengo tu atención para decirte que harías bien en ver el documental “The social dilemma” (2020) cuyo título en castellano es “El dilema de las redes“.

Si la empresa ATENTSA existiera quizá me pagaría 0´01 euros por cada vez que un lector de este post pulsara el link que he puesto en el titulo en castellano y 0,02 por cada play en el trailer ¿Por qué? Porque por ello ATENSA recibiría 0´015 de la web Filmaffinity y 0´025 de Youtube..

ATENSA, de existir, sería lo que Tim Wu denomina un “Comerciante de Atención” y en cuya anécdota real, con la que arranca, el libro en el me he inspirado para este post (cambia centro de salud por colegio).

ATENSA habría conseguido, a cambio de equipamiento médico, captar la atención de los cientos de personas que esperan, día tras día, delante de la puerta de un médico. Y la vendería a todas las empresas que la necesiten para conseguir clientes. Bueno. ¿Y qué? Al fin y al cabo, esto ha sido así desde que se inventó la publicidad.

La diferencia está en la escena de 2022. Los algoritmos de las redes sociales y otras muchas plataformas, casi todas ellas gratuitas, son tan potentes en conocer nuestros intereses, materiales y mentales, y no parar de ofrecernos notificaciones que es heroico, al usar las pantallas e internet, no distraernos de lo que tengamos, o incluso queramos, hacer.

En mi fantasía de centros de salud con publicidad tu pérdida es personal (no haber leído). La de la pareja, relacional. Al convertirnos en producto y no en clientes de las redes, plataformas y aplicaciones ¿puede ser que haya insospechadas consecuencias a nivel social?

Los participantes en el documental, la mayoría de ellos antiguos desarrolladores de redes sociales, consideran que fenómenos sociales como el auge del populismo, de la radicalización política, de la desinformación, del aumento de teorías de la conspiración o del negacionismo de evidencias es resultado en gran parte de la entrada con internet de lo que se ha llamado el “capitalismo de vigilancia”: la red permite vigilar nuestros intereses para recolectar millones de minutos de atención que vender a las empresas. Y el resultado es que podemos acabar prestando atención sólo a… lo que me interesa a mí, a los que piensan como yo… pero sobre todo dejar de tener en cuenta el bien común y alejarnos de una actitud Ubuntu (no puedo ser feliz si los que me rodean también lo son”)

Como quizá no tengas de momento acceso al documental te dejo también la portada y link de algunos de los libros de algunos de los participantes en el documental y de otros relacionados con el tema.

Te prometo que la ATENSA de este post no existe y que no recibo ni un céntimo de ninguno de los clicks que tu hagas en este post. Ni siquiera te pido tu comentario. Aunque lo reconozco… ¡Me haría una ilusión!

Si alguna vez he escrito o escribo que este blog es para mi mismo, no te lo creas del todo.

De hecho cada vez me linkeo más a mi mismo, conectando un post con otros anteriores. Para que te quedes un ratito más conmigo. Lo reconozco.

4 comentarios en “Documentando: Tu ganas, yo gano y todos perdemos

  1. Soy médica de familia y me he asustado, pensando que era verdad que en alguna provincia había ocurrido en los centros de salud privatizados.
    Sólo me queda el alivio de que no es así. No alcanzo a ver más. Me voy a la cama aliviada, que mañana tengo guardia

  2. ¡Hola Javier! Me ha pasado que no he leído bien la primera frase de tu post (“Septiembre de 2021”) y he dado por hecho que ponía “Septiembre de 2020”. Y, tras alegrarme de que en tu provincia hubieran retomado la atención presencial tan rápido, tengo que decirte que no me ha extrañado nada (de nada) la situación que planteabas.
    Cuando he llegado a “la del futuro”, me he dado cuenta de que algo había leído mal y he ido para atrás. Aunque también he de decir que no me extraña que pudiera darse esta situación en un futuro “no muy muy lejano”.
    Como siempre, ¡gracias por tus recomendaciones!

    1. Esta claro que como narrador dejo mucho que desear y que no lo tenía que haber redactado en presente por mucho que pusiera antes la fecha. O podía haber cambiado el mes para que se notara que no es ahora… ja ja ja…. Es que cuando no hay….. Lo preocupante no es que en un futuro cercano los centros de salud y los colegios puedan tener este tipo de “pantallas” . Lo interesante es que ese “plasma” de la pared del ambulatorio ya lo llevamos a todas horas en el bolsillo o en la mano. Al final del documental hay una especie de tomas falsas donde los participantes hacen algunas sugerencias para a nivel individual liberarnos del secuestro de nuestra atención o la de nuestros hijos. Gracias por tu comentario.

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