Al parecer las editoriales españolas consideran que la lectura es una afición propiciada por la mantita de sofá y no por la hamaca de playa. En todo caso el otoño, que hoy comienza, llega en forma de primavera editorial. A continuación dejo un listado de novedades que recibo con interés.

En este caso, la simple lectura de las primeras páginas ha hecho que pase de la expectación (provocada por la solvencia de sus autores) al entusiasmo. Si te preocupa como a mi la toma de decisiones en el ámbito de la protección a la infancia, o en otros muchos campos, no dudes en hacerte con esta joya.

Estaba convencido de que me jubilaría sin atisbar en el horizonte un cambio en lo que muchos venimos constatando y comentando en petit comité sobre la arbitrariedad en las medidas y recursos de protección.

Quizá ahora, con un texto divulgativo, serio y consistente, sobre los procesos de evaluacion, valoración y toma de decisiones, sea más fácil que nos podamos poner de acuerdo -en lugar de tirarnos los trastos a la cabeza- sobre lo que no estamos haciendo bien o sobre lo que directamente estamos haciendo mal.

Por mi parte empezaré por intentar hacer y compartir en un post una proyección de este libro sobre como decidimos sobre la vida de niños y niñas y sus familias. Ya veremos si lo consigo.

Un libro que llamó mi atención con su publicación en inglés al ser avalado por autores a los que sigo. Ahora se traduce y publica en castellano. No lo he leído aún pero, de primeras, parte de una premisa interesante: no se trata de qué hacer para cambiar (como paradójicamente pregonan los libros de autoayuda) sino de detectar y encontrar estrategias para vencer lo que, a ti y en cada momento, te impide cambiar.

Como cualquier persona me dejo llevar por modas. Aunque mi mujer diría que mi problema es quizás el contrario. Y por ello como psicólogo light o de baja intensidad desconfío de los conceptos, técnicas y terapias que se expanden a gran velocidad. De hecho, es una suerte que la ola del concepto de resiliencia ya comience a deshacerse.

La atención plena indudablemente puede ayudar a desestresarte y otras muchas cosas. Pero para otras, como ir en bicicleta, conducir, practicar deporte a un buen nivel o reaccionar ante una amenaza te recomiendo la desatención plena. Mejor deja que tus automatismos aprendidos tomen el control. Si pones plenamente tu atención en como pedaleas y como te reequilibras constantemente es muy probable que no veas el camión que por la carretera de la derecha se ha saltado el stop. O el que no verás tu stop será tú. A veces la atención plena puede ser mortal.

Yo lo dejaré en este punto: mindfulness para todo, no. Por favor. El autor del libro va mucho más allá: la expansión del Mindfulness se basa en los beneficios del mismo. Pero quizá no sólo en los de quien lo practican sino de quien lo vende cual hamburguesa de amplio espectro. Para desengrasar.

El por qué alguien intenta o decide quitarse de en medio me interroga profundamente. O por qué alguien se mata sabiendo que dejara algunos cadáveres vivos entre sus seres queridos. Por ello los libros escritos por quienes han pensado en el suicidio, lo han intentado o han perdido a un ser querido de este modo, merecen mi respeto y mi interés.

Si el sentido o significado permite afrontar cualquier infortunio, en algunos casos, una minoría probablemente, la fortuna en ausencia de sentido pueda explicar esta decisión.

De una manera u otra tiraremos adelante tras la pandemia del COVID-19 pero ¿cómo acabamos con la pandemia de la soledad? Los indicadores sociológicos, según leo, son claros: en el mundo occidental, tan hiperconectado, cada vez más gente vive y se siente profundamente sola. Yo mismo, aunque no sufro de soledad, aquí estoy compartiendo mis intereses bibliográficos contigo que no sé ni quien eres.

Cualquier libro que trate con seriedad el tema de la resiliencia, desde la perspectiva que sea, merece mi atención – automática y plena – y más si he tenido el placer de tratar y compartir ideas y un café con uno o una de sus autoras. María de las Olas, si por casualidad lees esto, te traslado mi felicitación por el libro y espero que la vida me regale otro encuentro personal para que me lo firmes.

No lo puedo negar. Si Boris Cyrulnik escribiera un libro sobre el apego en el murciélago australiano gigante yo lo compraria. Pero además en la sinopsis de este se anticipa su concepto de psicoecología e intuyo que tiene mucha miga. Hoy en día la cultura del “yomimeconmigo” nos ha vendido que todo depende de uno mismo. Por eso los españoles leemos en otoño. Porque unánimemente lo hemos decidido cada uno de nosotros o porque tenemos una alteración cromosómica que así nos lo impone. No vayas a pensar que es porque el buen tiempo del verano nos haga aprovechar para salir, viajar, etc….

Y como en EEUU y en Gran Bretaña también es otoño… Con suerte el otoño del 2022 caigan tambien de un árbol español.

Me gustan los libros que presentan ideas contraituitivas. Paul Bloom en “Contra la empatía” (Ed. Taurus) ya nos avisó de que la empatía podía tener efectos indeseables como los linchamientos, físicos o en la red; leyes o normas absurdas, etc

Ahora nos plantea ¿y si el sufrimiento y el dolor fuera necesario para ser feliz?

La periodista Oprah Winfrey ya compartió su infancia de maltrato y abuso en su libro “lo que he aprendido en la vida” (Ed. Aguilar) . Pero ahora entremezcla su experiencia con la de un experto en trauma infantil, Bruce D. Perry, que muchos conocemos por su libro “El chico a quien criaron como un perro”

Un comentario en “En otoño caen las hojas… y los libros

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