Algunas veces alguna persona conocida me pregunta ¿por qué tu blog se llama «Diseñando pasados, recordando futuros»? Y cuando intento explicárselo suelo notar en sus ojos una mirada de compasión hacia mí y me la imagino pensando: ¡Pobrecillo! !Se le va la olla bastante!. Por eso cuando leí lo siguiente en el nuevo libro de Daniel H. Pink llamado «The power of regret» (El poder del arrepentimiento) tuve una sensación de alivio. Igual no estoy tan mal.

Este proceso (el arrepentimiento) comienza con dos habilidades, dos capacidades únicas de nuestra mente. Podemos visitar el pasado y el futuro en nuestras cabezas. Y podemos contar la historia de algo que en realidad nunca sucedió. Los seres humanos son a la vez viajeros experimentados en el tiempo y hábiles invetores de historias. Estas dos capacidades se entrelazan para formar la doble hélice cognitiva que da vida al arrepentimiento.

Considere este arrepentimiento, uno de los muchos miles presentados en la encuesta mundial de arrepentimiento que he realizado para este libro:

«Ojalá hubiera seguido mi deseo de obtener un título de posgrado en el campo que elegí en lugar de ceder a los deseos de mi padre y luego abandonar ese programa. Mi vida estaría en una trayectoria diferente ahora. Sería más satisfactorio, gratificante y me habría dado una mayor sensación de logro«

En pocas palabras, esta mujer de cincuenta y dos años de Virginia logra una asombrosa proeza de agilidad cerebral. Descontenta con el presente, regresa mentalmente al pasado, décadas antes, cuando era una mujer joven que contemplaba su camino educativo y profesional. Una vez allí, ella niega lo que realmente sucedió, cediendo a los deseos de su padre. Y lo sustituye por una alternativa: se matricula en el posgrado que prefiere. Luego regresa a su máquina del tiempo y se precipita hacia adelante. Pero debido a que ha reconfigurado el pasado, el presente que encuentra cuando llega es muy diferente del que dejó momentos antes. En este mundo recién remodelado, está satisfecha, realizada y realizada. Esta combinación de viaje en el tiempo y capacidad de fabular es una superpotencia humana. Es difícil imaginar a otra especie haciendo algo tan complejo, así como es difícil imaginar a una medusa componiendo un soneto o a un mapache reconfigurando una lámpara de pie.

Por tanto podemos diseñar pasados porque podemos ir a un recuerdo, cambiar algo para luego recordar el futuro que se derivaría de ese cambio.

Y una vez más tranquilo puedo seguir recomendandote este libro, todavía no publicado en España. Pero te dejo la charla TED del autor en el que, ya con subtitulos en castellano, puedes disfrutar de la explicación de los 4 tipos esenciales de arrepentimiento que ha destilado de su investigación y de cómo podemos usarlos para mejorar nuestra vida.

También te dejo la charla de 10 minutos de Werner Reich, un supeviviente del Holocausto, ahora que estamos viviendo otra barbarie mundial, que no me atrevo a incluir en la serie de «momentos decisivos». No puedo afirmar que su vida pueda diferenciarse en un antes o un después de presenciar un truco de magia. Pero sí puedo decir que me parece un bello ejemplo de lo que Iñigo Martínez de Mandojanoa suele llamar «las pequeñas nadas»

Y por último dejo una charla de Yuko Munakata sobre lo que la ciencia dice sobre el efecto de los padres en la crianza de sus hijos. De ahí he sacado la frase del subtitulo de este post. «Misma situación, experiencias diferentes».

Si yo regresara al pasado, e incrustara el recuerdo de haber visto esta charla cuando mis hijos eran pequeños, podría recordar que había vivido la tarea de criarlos con un poquito más de…

¿eficacia?

No

… serenidad.

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