Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Bibliografía’ Category

Llego a casa sabiendo que tengo el tiempo justo para dar un bocado y marcharme con P. a empezar su tratamiento de ortodoncia. Me da tiempo a ver que ha llegado un paquete e identificarlo como un libro que estoy esperando. Así que simplemente le hago una foto y se la envío a su autor para que sepa que ya me ha llegado.

IMG-20170919-WA0005

En una Escuela de Odontología esperamos a que nos atiendan. Un joven odontólogo, que luego sabré que es alumno en el Máster en Ortodoncia de la misma, pregunta en voz alta por R. Nos levantamos y le aclaro que R, es acogido y que le llamamos P.

No nos saluda ni nos hace pasar a una consulta. Allí mismo, de pie, me hace una pregunta: ¿Por qué han venido a hacer la ortodoncia? Me quedo tan sorprendido que no sé que decirle. Insiste: ¿Quien les ha mandado? Cuando consigo reponerme  titubeando le contesto: No lo sé. Vosotros mismos. Fue aquí donde nos dijisteis que necesitaba ortodoncia y hasta nos la habéis financiado con un banco. Luego me daré cuenta, cuando le vea pedirle a la enfermera el expediente o historial, que no había tenido a bien leérselo antes de empezar.

Me pide que cumplimente una anamnesis (Yo creía que las anamnesis se preguntaban no se rellenaban por el paciente) Le advierto que muchas preguntas no se las podré contestar porque no sé los antecedentes familiares. Con un semblante digno de Buster Keaton me dice que rellene lo que pueda. Quizá exagero pero me siento un poquito cómo si me perdonara la vida.

Resultado de imagen de buster keaton

Le dice a P. que vaya con él y me brindo a acompañarle. Me dice que no hace falta y yo pienso: ¡Ya veremos!

A los dos minutos sale y me pide que baje a comprar un cepillo de dientes y que se quedará en la clínica para otras ocasiones. Le digo que OK pero sigo rellenando el cuestionario. Me apremia y me dice que ya lo acabaré luego. Me pregunto porque no nos habían avisado al citarnos. Bajo los cinco pisos, lo compro y vuelvo a subir.

Entrego el cepillo y sigo con la anammesis en la que reflejo que P. tiene un retraso mental ligero. Al acabar prefiero caminar a volver a sentarme. Al llegar al otro extremo del pasillo, por un cristal traslúcido, veo la sombra de P. cepillándose los dientes con el joven odontólogo al lado. Un minuto, dos minutos, cinco minutos, diez minutos. Finalmente desaparecen.

Al cabo de otros diez minutos se acerca hacia mi el joven profesional con una cámara reflex en la mano, mirando las fotos hechas en la pantalla y bufando. Mientras empieza a enseñármelas comienza también un discurso algo trágico sobre la higiene bucal de P. Le informo que sí se lava los dientes todos los días y es entonces cuando le digo: ¿Te has dado cuenta de que tiene una discapacidad psíquica? Pone cara de sorpresa pero balbucea: “Me ha parecido que le costaba entender”. Le aclaro que tiene algo menos de la mitad de edad mental que de edad cronológica. Entonces angustiado me pregunta: Pero ¿me entiende lo que le digo? Incapaz de contestar sí o no, contesto: “No lo sé. Según lo que le digas y como se lo digas”

Finalmente me dice en tono que a mi me suena un poquito a amenaza que si no se le desinflaman las encías la ortodoncia…  y yo me comprometo a supervisar en casa sus cepillados. No he querido justificarme en la discapacidad de P. Sólamente que entienda que no es tan sencillo como si se cepilla o no. Por su cara apostaría a que no lo he conseguido.

Me bajo con P. y con dos litros de mala leche. Son detalles quizá ínfimos pero mi sensación es que a este chico le han enseñado a tratar bocas pero no a personas.

En la planta baja tenemos cita para hacerle dos tipos de radiografías de la boca. Cuando entramos en la sala veo a la profesional encargada, esta vez no tan joven, atendiendo a otro niño. Su semblante es relajado y alegre. Nos saluda y nos invita a sentarnos y esperar. Le tiene que repetir la placa al niño, de la misma edad que P., porque se ha movido.

Resultado de imagen de ortopantomografia

Cuando nos toca el turno le advierto, esta vez sí, de que P. tiene una discapacidad psíquica. Su cara refleja un poquito de preocupación pero mucho interés. Lo trata con muchísimo cariño y tras colocarlo adecuadamente se brinda a quedarse dentro con él si yo disparo la máquina de rayos como ella me indica. No puedo dejar de pensar que se va a exponer a los rayos por P. Sé que es asumible pero también soy muy consciente de que no tiene porqué hacerlo. Noto que me recorre por el cuerpo una sensación agradable. Debe ser el correlato fisiológico del agradecimiento.

Sin embargo como la técnico ve que P. muerde bien y se está quieto no hace falta que dispare yo. Le cambia de máquina para la otra radiografía. Ambas salen bien a la primera (Orgulloso de P. me entran ganas de buscar al niño anterior y restregárselo por la cara) Se despide de P. de forma muy cariñosa y alabándole por su colaboración

Llegamos a casa y saco el libro de su envoltorio. “Profesionales portadores de oxitocina. Los buenos tratos profesionales” de Iñigo Martínez de Mandojana Valle publicado por Ediciones El Hilo. Conozco ya su contenido porque Iñigo fue tan amable de compartir conmigo los primeros borradores.

Así que como sólo tengo un ejemplar dudo de si volver a la Clínica y arrojárselo a la cabeza al odontólogo o regalárselo con agradecimiento a la técnico de radiología. Opto por quedármelo, leerlo de nuevo (dominando las ganas de subrayar pues me ha encantado la edición) y tenerlo en casa como un libro de referencia.

Eso sí. Si me toca la lotería pediré 20, 30 o 50 ejemplares. Y me daré el gustazo de lanzarlo o regalarlo a diestro y siniestro.

EPÍLOGO

He usado esta estrategia narrativa para el post en primer lugar porque todo lo que cuento es absolutamente cierto (subjetivo pero por eso cierto… para mí)

Y en segundo lugar porque he querido que tuviera un poco del estilo canalla y barrio-bajero que algunas veces se le escapa a Iñigo y que me encanta. Hace bien en controlarse. Lo sé. Pero a mi me gusta. Mucha oxitocina con ligerísimos toques de mala leche. Una combinación perfecta.

Pero como no sé si este enfoque es el mejor para invitar a su lectura me quedo más tranquilo añadiendo algunas ideas de forma sintética:

  • Lo que plantea el libro no es una elucubración teórica. Todos nosotros, todos los días, nos cruzamos con profesionales que, como díria Tim Guenard, nos arrugan el alma o nos la planchan.
  • Y no se trata de algo tan simple como el “buen rollito” sino de algo tan profundo y tan concreto como el “buen trato”. Algo que no sólo  se traduce en bienestar sino también en eficacia de la intervención.
  • .Lo que pretende este libro debería ser un eje fundamental en la formación de cualquier profesional, del campo que sea, que deba tratar con personas.
  • Y como sugiere Iñigo Ochoa de Alda en su estupendo prólogo también sirve para que los que ya estamos un poco pasaditos de vuelta podamos ver reflejados lo que no supimos hacer bien. No para flagelarnos sino para rehacernos

Ahí lo dejo.

Resultado de imagen de mandojana Valle

 

 

Read Full Post »

Resultado de imagen de unfinished puzzle

¿Son todas las piezas de un puzzle igual de importantes?

Imagina que ves en casa de un amigo o amiga un puzzle cuya imagen te encanta y te dice que te lo puedes llevar pero que cree que le faltan dos o tres piezas ¿lo descartarías?

A la hora de hacer el rompecabezas las piezas con un lado recto, suponiendo que sea cuadrado o rectangular, nos permiten delimitar la imagen. Las piezas internas monocromas nos las dejaremos para el final pues sólo las ubicaremos por la forma.Y todos sabemos que algunas piezas son clave porque, al tener dos colores claramente diferentes, nos permiten identificar su posición estratégica en la imagen y a partir de ella seguir avanzando.

Pero a la hora de contemplar el puzzle tampoco todas las piezas son exactamente igual de importantes. Por ejemplo, si me faltan piezas del borde puedo solucionarlo quitando todas las del borde. Probablemente la imagen no se verá afectada y puede quedar un efecto artístico. Tampoco pasara mucho si la pieza o piezas que faltan no afectan a elementos sustanciales de la imagen. Incluso un vacío en un lugar concreto de la imagen puede llegar a aportar un cierto valor simbólico.

Sin embargo la ausencia de una sola pieza en un punto determinado puede alterar completamente la impresión que cause la imagen. En la imagen de un rostro las piezas de las comisuras de los labios pueden afectar totalmente a la identificación de la expresión. Por tanto hay piezas de un puzzle que son clave para su construcción y hay piezas claves para su contemplación.

Lo mismo pasa con algunos libros. Y “Educando la alegría” de Pepa Horno recién publicado por la Editorial Desclée De Brouwer es a mi entender un libro clave. No sólo porque ocupa un espacio vacío sino, además, tanto por lo que muestra como por lo que permitirá que se construya después y alrededor de él.

Educando la alegría

Libros sobre inteligencia emocional tenemos muchos desde que Daniel Goleman abrió el melón ya hace años. Y libros sobre educación de las emociones en general nos han llegado bastantes a modo de ola o a ola de moda en los últimos años. Pero no conozco ningún libro específicamente dedicado a proponer y guiar en el cultivo de la alegría en nuestros niños y niñas.

Por eso cuando a través de www.espiralesci.es me enteré de su publicación me apresuré a apuntar en un comentario que me parecía un libro sugerente y necesario.

Ahora que lo estoy leyendo podría reseñarlo comentando su contenido pero ¿no será mejor que vayáis a la fuente directamente? Podría también desarrollar una reflexión personal a partir de su libro pero… ¿quien me ha dado vela en este entierro?

Pero sí puedo afirmar, ya con conocimiento de causa, que el planteamiento del libro, efectivamente, es sugerente, conveniente y necesario. Usaré solo dos argumentos.

Aunque Pepa cuestiona con razón la clasificación que la psicología positiva hace entre emociones negativas y positivas, pues es muy engañosa, podemos admitirla por un breve momento. El momento necesario para recordar la imagen de Barbara Fredrickson de un velero.

Resultado de imagen de velero

Las llamadas emociones negativas (miedo, ira…), con su valor fundamental para la supervivencia serían el casco y estructura del barco. Las emociones positivas (alegría, amor, curiosidad…) son las velas. Son la base de la motivación, de la exploración… Educar con las emociones negativas pero no hacerlo con y para las positivas es como dotar a nuestros niños y niñas de un velero sin velas. Quizá no se ahoguen pero no irán a ninguna parte. “Educando la alegría” nos lo recuerda y nos proporciona material para tejer.

En segundo lugar y recurriendo de nuevo a la psicología positiva. Si fuera cierto lo que se apunta desde ésta de que más o menos el 50% de nuestra felicidad viene de serie con nosotros; un 10% de la misma depende de las circunstancias y el 40% restante depende de que hagamos cosas concretas que la fomenten, la idea vertebradora del libro de Pepa de que la alegría se puede cultivar (sin caer en planteamientos ingenuos e irreales) es crucial.

Tenemos la responsabilidad de enseñar o no a nuestros niños una manera de manejarse en la vida que puede suponer pasar de un 0 en felicidad a un 4, o de un 5 a un 9. Por tanto educar la alegría puede marcar la diferencia claramente entre la desesperación y un mínimo bienestar o entre una vida mediocre o una vida plena.

Quizá me ha quedado algo exagerado. Pero prefiero pasarme de largo que de corto.

Resultado de imagen de Pepa Horno

Quiero aclarar que yo no conozco personalmente a Pepa. Pero si pudiera definir nuestra relación virtual diría, y espero que ella esté de acuerdo, que consiste en que “nos seguimos la pista” y por eso nos cruzamos en el ciberespacio con cierta frecuenciaAl menos, cuando yo anuncié que cerraba el blog por un tiempo por, digamoslo así, saturación, Pepa estuvo ahí para acompañarme en mi dolor. 

Así que es lícito que pienses que hablo de este libro por agradecimiento y en parte es cierto. No importa. Este post lo vais a leer cuatro gatos. Ni Pepa ni Desclée de Brouwer necesitan mi publicidad. Sólo me importa que te plantees que “Educar en la alegría” tiene mucho sentido. Es un libro aparentemente “ligero” pero, a mi entender, clave a la hora de plantearnos la educación de nuestros niños y niñas.

Me pasó con “Educar en el asombro” de Catherine L´Ecuyer; he visto nacer “Profesionales portadores de Oxitocina” de Iñigo Martinez de Mandojana (del que ya hablaremos) y me ha pasado ahora con “Educar en la alegría” de Pepa Horno.

Son libros que ya ayudan sólo por el mero hecho de haber sido escritos y estar ahí. Si los tienes en tu estantería o en tu tablet o libro electrónico mejor que  mejor.

Pero con que una de tus neuronas los tenga registrados ya es mucho.

Es lo que pretendo.

 

 

 

 

 

 

 

Read Full Post »

Post/eridad

(Como nunca se sabe… he preparado este borrador para Wikipedia)

Resultado de imagen de wikipedia libre

Psicoflexología

Psicoflexología (Del griego psique; del latin, flexum y del griego logos) Rama de la psicología que se interesa, teóricamente y de forma aplicada, por la flexibilidad cognitiva o mental, como un elemento esencial del fenómeno de la resiliencia humana.

Orígen

Con independencia de distintas tradiciones religiosas y filosóficas que habían abordado el tema, así como otras disciplinas o escuelas psicológicas modernas o contemporáneas (como la Terapia de Aceptación y Compromiso, por ejemplo) se puede fechar el inicio de la Psicoflexología el 16 de octubre de 2016 cuando el psicólogo valenciano (España) Francisco Javier Romeu Soriano (1960 –        ) publica un post un su blog http://www.disparefuturo.wordpress.com recomendando un libro de Matteo Rampin para favorecer la flexibilidad mental de un potencial interlocutor.

El autor propuso este nombre dado que ya aparecían en Internet expresiones como “Pilates Mental”

dscf5243

Fundamentos

Romeu mantenía que:

  • la resiliencia es un fenómeno complejo en el que se interrelacionan aspectos culturales, sociales, afectivos, cognitivos, biológicos…
  • consideraba que los aspectos cognitivos han sido los menos estudiados hasta el momento y por ello se decide a impulsar esta nueva disciplina.
  • desde el punto de vista cognitivo o mental la cualidad favorecedora de la resiliencia no es la fortaleza sino la flexibilidad, es decir, la capacidad de adaptarnos mentalmente a una nueva situación cuando la vida nos ha golpèado con fuerza o persistentemente.
  • mantenía que se pueden reconocer en las personas en las que se ha dado la resiliencia movimientos mentales caracteristicos de dicha flexibilidad mental. Algunos de ellos son:
    • el reconocimiento de límites
    • el contraste o la comparación. Puede ser temporal o histórica o no, real o imaginada
    • el cambio de lenguaje
    • el cambio de perspectiva

Desarrollos posteriores

Aunque F. J. Romeu fue capaz de intuir aplicaciones comerciales en terrenos hoy en voga como el Coaching o el tirón editorial de la felicidad, y a pesar de su privilegiada pero ajustada economía familiar, renunció a cualquier aventura en este terreno.

Más bien, y en consonancia con el título y subtitulo de su blog (“Diseñando pasados Recordando Futuros. La relación de ayuda desde el fenómeno de la resiliencia) estába más interesado en las aplicaciones encaminadas a mejorar la relación de ayuda, profesional o no. Es célebre su frase: “Dejémonos de una vez de buscar y vender la puñetera felicidad personal y esforcémonos en preparar a nuestros hijos, alumnos… para una vida cambiante y en ayudar a quien ha sido golpeado por ella. Y quizá de paso consigamos lo primero. O no.”

Lenguaje y resiliencia

Aún hoy en día, Romeu da una gran importancia al lenguaje como elemento modulador de la realidad. No obstante, como algunos pretenden, no recomendaría enfrentarse a un tigre repitiendose hasta la saciedad “¡Qué lindo gatito! ¡Que lindo…!

Resultado de imagen de matteo rampin miralo maneraMuchos ejemplos de cómo un cambio en el lenguaje puede provocar una interpretación de la realidad mucho más adaptativa se pueden encontrar en el libro motivo al post iniciatico de la Psicoflexología:  “Míralo de esta manera. Prontuario para cambiar la realidad cambiando las palabras” (Editorial Alianza, 2016) del terapetua estratégico italiano Matteo Rampin (Había sido ya publicado por la misma editorial con el título de “El trigo y la cizaña” y el mismo subtitulo)

Este autor ya había publicado en España “Vender la moto. Trucos de la manipulación del lenguaje” y “Pensar como un mago. Resolver problemas con el pensamiento ilusionista” (Alianza Editorial) y “La palabra justa. Aforsimos para una comunicación eficaz” (Editorial Paidos) todos ellos recomendados por Romeu.

Resultado de imagen de matteo rampin miralo manera

Resultado de imagen de matteo rampin miralo manera

Resultado de imagen de matteo rampin pensar mago

Libros muy paradójicos, especialmente el ahora reeditado, pues con un tamaño siempre de bolsillo y muy pocas páginas (y un precio en consonancia) se tarda mucho en leerlos dado que es muy fácil que tras cada capítulito el lector se quede unos minutos dándole vueltas al contenido. Son libros de “leer y rumiar” ha afirmado Romeu.

En “Míralo de esta manera…” (con una portada acertadísima) Rampín nos condensa, en una o dos frases, una manera de ayudar a un interlocutor atrapado en una situación mental que no favorece para nada su bienestar. Rampin ofrece 72 respuestas a otras tantas “frases-trampa” muy habituales. Por ejemplo si alguien afirma que “No tengo la fuerza para cambiar” le podemos reconocer que “Ello requiere un gran esfuerzo” porque es prácticamente imposible no cambiar dado que en la vida todo cambia. O a quien te dice que siempre fracasa le podrás preguntar cómo consigue no fracasar en fracasar.

Otro ejemplo de la relación entre lenguaje y resiliencia, pero en el sentido inverso, es el de como algunas personas que han experimentado la resiliencia han sido capaces de condensarla en una sóla frase para titular el relato de las mismas.

Resultado de imagen de llenare tus dias de vidaResultado de imagen de ensanchar la vidaResultado de imagen de vas a morir vive

Tres ejemplos de una gran flexibilidad mental. La necesaria para dejar todo para cuidar a una hija con una enfermedad incurable; para pasar de campeón de esquí acuático a campeón de la silla de ruedas; y para pasar de médico a enfermo.

Read Full Post »

A mi biblioteca Kindle han entrado en las últimas semanas dos libros que llevan en el titulo la palabra GRATITUD. Pero no pueden ser más diferentes el uno del otro.

Uno de ellos, de hecho, no lleva más palabras. Se llama así “Gratitud” y el autor es Oliver Sacks (Editorial Anagrama)

Se trata de una recopilación póstuma de cuatro cartas o textos que el famoso neurólogo escribió tras terminar, con 80 años, de escribir sus memorias. Y tres de ellos tras conocer, unos meses después, que los médicos no podrían hacer mucho más ante la metástasis de un cáncer con el que habían estado luchando los últimos años.

El libro se lee literalmente en veinte minutos o media hora como mucho. En los cuatros textos, y especialmente en el llamado como el resto del libro, la gratitud aparece como el resultado de una persona que, conociendo que la vida se le acaba, se siente agradecido por lo vivido. La gratitud en este caso es algo que parece brotar de forma natural en una persona afortunada o con un carácter y una entereza envidiable.

Sin embargo el libro El Diario de la Gratitud (Editorial Planeta) es casi lo contrario. La autora, Janice Kaplan, editora y escritora, se propone un día de Año Nuevo aumentar su nivel de felicidad y la de los suyos practicando conscientemente la gratitud. Una elección que hace al recordar un estudio sobre la misma que conoció gracias a su actividad como editora.

portada_el-diario-de-la-gratitud_janice-kaplan_201510281240.jpg

El libro es por tanto la crónica de un esfuerzo deliberado de la autora de, por un lado, ejercitar la gratitud (como quien ejercita la resistencia aeróbica haciendo running) y, por otro, investigar acerca de lo que sabemos de la misma.

Y yo lo que le agradezco a ella de todo corazón es que no haya escrito un libro de autoayuda más. Porque no nos dice lo que tenemos que hacer sino que nos cuenta lo que ella hizo. De tal modo que cuando lo empecé pensé que el libro no podía dar para mucho más de 15 páginas. Pero llevo un tercio del mismo y todavía no me he cansado.  Por sus páginas aparecen no sólo sus ejercicios para aumentar la gratitud sino entrevistas con reconocidos investigadores del tema como el mismísimo Martin Seligman.

Me ha gustado especialmente el capítulo en el que se trata de la especial dificultad de los adolescentes para agradecer algo a sus padres, no como fruto de locura transitoria sino por su propia posición vital. También la larga referencia a las investigaciones, que yo conocía pero no su autor,  y que demuestran que se invierte más en felicidad gastándose el dinero en experiencias que en cosas.

Por tanto, los dos libros me parecen de interés pero… ¿Cuál de los dos ejemplifica la verdadera esencia de la gratitud? Todos podemos conocer personas como Sacks que parecen disfrutar hasta en un funeral, y personas que, por el contrario, viven prisioneras de la queja. Es difícil negar que las personas somos muy diferentes en nuestra capacidad de ser agradecidos.

Pero si Kaplan tiene razón, la gratitud es un hábito como otro cualquiera. Igual que podemos entrenar a nuestro cuerpo para resistir 42 kilómetros corriendo podemos entrenar nuestra mente para ser o estar agradecidos.

La solución a este dilema la da el propio Martin Seligman en el libro de Kaplan: hay personas que de forma natural son agradecidas, pero eso no significa que quien no es así no tenga un margen de maniobra para, mediante la práctica, aumentar su nivel de gratitud.

Me viene a la memoria una investigación que atribuye el 50% de la felicidad de una persona a factores individuales o propios de la persona; sólo un sorprendente 10% a las circunstancias, y un 40% a lo que se haga en la práctica para cultivarla.

Olver Sacks representaría quizá al tipo que trae puesta casi la mitad de su felicidad en sus propios rasgos de personalidad. Janice Kaplan a la persona que se ha dado cuenta de que hay maneras más sabias de vivir que otras y ha optado por una de las mejores según la filosofía, la teología y ahora la psicología social y positiva.

Pero hay un punto por el cual el libro de Kaplan me interesa especialmente. En su introspección sobre sus sentimientos y pensamientos de queja o de gratitud, la autora va desgranando muchos matices clave para poder entrar en el agradecimiento. Me interesa mucho la revolución interior que se produce casi siempre en las víctimas de la adversidad. Se trata de una especie de movimiento mental. Por eso siempre he defendido que la resiliencia no necesita de fortaleza mental sino de flexibilidad mental.

Y por ello me atrevo a mantener que quién no se consuela no es porque no quiere… sino porque no puede pero también porque no sabe. Dicen que existen “trucos” para tener una mente más creativa. ¿Los habrá para ser más resiliente (aunque odie este adjetivo)? Soy un convencido de que cambios en el contexto pueden favorecer la resiliencia (que no provocarla). Pero también de que la resiliencia necesita un movimiento interior ¿podremos encontrar pistas para favorecerlo?

Deberé consultar, cuando lo compre, también el libro de Brené Brown llamado “Más fuertes que nunca” (ediciones Urano) a pesar de que no me gusta el modo “yankee” de entender la resiliencia que se desprende de título y planteamiento, pues “examina el complejo viaje que requiere trascender las catástrofes de la vida con valor y resiliencia, ya sea el final de una relación o un colapso profesional. (…) la autora examina las cualidades, patrones emocionales y hábitos mentales que permiten a las personas transformar el desastre en coraje, generosidad y sentido de la propia valía…” (La cita es de la sinopsis editorial y la negrita mía)

P.D.: Parece ser que hablar o leer sobre la gratitud ya tiene de por si un efecto favorecer de  la misma. Así que aprovecho para señalar que gracias a Emilio he podido corregir un montón de errores tipográficos, ortográficos, gramaticales, etc del post. Y encima me envía esta viñeta que le viene “al pelo” (de perro)

perro-feliz

Read Full Post »

El teatro ofrece muchos ejemplos de pequeñas tareas que, si no se realizan bien, pueden tener consecuencias catastróficas.

Imagina un tramoyista que levanta el fondo del escenario antes de que haya bajado el telón. O un apuntador que canta el texto cuando el actor o actriz no lo necesita distrayéndole. O un telón que no baja cuando la representación ha terminado, dejando a actores y público desconcertados. O, lo que sería, peor: justo lo contrario.

Estas tareas requieren dos cosas esenciales. La primera, claro está, la precisión. Una precision en forma de estar atento. Si el encargado o encargada de lanzar el trueno y el humo que permite al alcalde de El diluvio que viene ser fulminado por un rayo delante de todos los espectadores se retrasa un solo segundo el gag perderá toda su eficacia.

Resultado de imagen de el diluvio que viene

Pero este tipo de tareas requiere también algo no tan obvio, algo más sutil: aprender, tanto o más, a no hacer que a hacer. Aparentemente es un trabajo donde apenas tienes que hacer nada. En dos horas tienes que intervenir en, a lo mejor, dos, tres, cuatro o cinco instantes. Pero implica un gran trabajo de no hacer y de esperar.

En la relación de ayuda emocional  es muchísimo más difícil aprender a no hacer o decir, aprender a esperar, que a lo contrario. Ante el sufrimiento de un interlocutor es muy dificil quedarse callado. Cuando empatizamos el sufrimiento se hace también un poco nuestro y nuestra mente no para de buscar soluciones. Y si no controlamos la lengua, el órgano mas peligroso de todo el cuerpo, es probable que vomitemos algún consejo, sugerencia o incluso  recriminación (eso te pasa por… si no hubieras….) Quizá con el consejo o la sugerencia tengamos suerte y acertemos. Es posible. Pero no probable.

Por eso pienso que la mejor preparación para una persona que quiera dedicarse a la psicología, psiquiatría, educación o trabajo social, etc. es la que viene de acompañar a personas con problemas que no tienen solución. Es lo que ocurre, por ejemplo, en las Unidades de Cuidados Paliativos.

Pero es evidente que los y las pacientes que se encuentran en ellas no estan precisamente para hacer de conejillos de indias. Y sin embargo hay una solucion: leer un libro.

COUNSELLING Y CUIDADOS PALIATIVOS

Un libro concreto editado en España hace tan solo unas semanas.

Se titula Counselling y cuidados paliativos, y está escrito por Esperanza Santos y José Carlos Bermejo, publicado hace unas semanas por Descleé De Brouwer.

No conocía a Esperanza pero sí le sigo la pista a José Carlos desde hace tiempo a través de sus muchos (más de 40) libros publicados. Me interesa mucho su interés por re-humanizar la atención sanitaria, comparto su pasión por los cuentos como instrumento terapéutico y su interés por la resiliencia.

Es difícil poner en tan pocas paginas (no es un libro voluminoso) un material tan interesante y práctico sobre el acompañamiento humano en las escenas finales de la vida cuando la medicina ya no tiene argumentos para retrasar el desenlace.

Con pinceladas teóricas concisas y precisas para introducirnos en muchos ejemplos, ejercicios y preguntas para la reflexión, su lectura es una experiencia de inmersión en el acompañamiento a pacientes y familiares.

Se nota que no es un libro escrito desde la teoría o la investigación sino que me atrevo a decir, sin conocerlos personalmente, que es el resultado de haber exprimido al máximo la experiencia de muchos años de sus autores y colaboradores.

Esperanza SANTOS - José Carlos BERMEJO

Se nota también la experiencia de los autores en la formación pues podría ser perfectamente la transcripción de un taller práctico. Un taller donde encontraremos temas esenciales como la conspiración del silencio ante la enfermedad sin solución, la claudicación familiar, la comunicación de malas noticias, el sentido y el perdón, o el propio desgaste psíquico de los profesionales implicados. ¿Qué más se puede pedir?

Un libro imprescindible no solo para los que se dediquen o se dedicarán algún día a los Cuidados Paliativos sino para toda persona que le interese el Counselling en general, definido por la OMS como un proceso dinámico de diálogo a través del cual una persona ayuda a otra en una atmósfera de entendimiento mutuo (tomado del mismo libro)

Un libro que se complementa maravillosamente con otro que tengo entre manos. Se trata de “Ser mortal” del medico y escritor Atul Gawande y editado en Galaxia Gutenberg.

Un libro en el que no me detengo solamente por no desviar la atención de el de Esperanza y José Carlos y porque seguro que lo citaré en más ocasiones dado el impacto que me está produciendo

Sólo te dejaré su hipótesis central: hemos dejado la atención a las personas con enfermedades crónicas; terminales o en la tercera edad en manos de criterios exclusivamente médicos. Un gran error que hay que remediar cuanto antes.

Read Full Post »

Antes, cuando sólo existían los libros en papel, si veía un libro interesante pero que no me venía bien comprarlo o sabía que no iba a leer, por estar liado o tener otros pendientes, intentaba recordar el título o el autor para en un futuro quizá comprarlo o buscarlo en una biblioteca. Luego normalmente se me olvidaba o perdía el papel donde lo había apuntado. ¡Cuantas referencias bibliográficas interesantes habré perdido en mi vida! Pero ahora las cosas han cambiado.

El otro día surgió esa oportunidad de dedicarme media horita al placer de entrar en una librería y ver las novedades. En mis secciones habituales (no ficción) descubrí 3 ó 4 libros que me llamaron la atención pero que estaban en la categoría de libros que acabo definir. Así que, y esta es la realidad actual, saqué mi smartphone y entré en Kindle. Tecleé el titulo de uno de ellos y comprobé que sí estaba editado en castellano en formato electrónico. Pulsé la opción “leer un fragmento” y al instante las primeras páginas del mismo estaban en el carrusel de Mi Kindle (Android) al que además puedo acceder desde cualquier dispositivo (por si alguien está pensando en que se me puede perder el móvil)

De los 4 libros, 2 estaban en formato electrónico en castellano y 2 en otros idiomas. También decirte, por si no estás puesto o puesta en esto del libro electrónico, que con lo que valía uno en papel podía comprar tres en digital (el epub se cargará a los libreros, es cierto, pero no a las editoriales, a los y las autoras, ni a la cultura) Y no desprotejo y envio a alguien un libro electrónico más veces que las que pueda dejar un libro en papel (sólo que ahora no me preocupa que no me lo devuelvan)

Así que ahora los libros interesantes que quizá nunca lea están guardados en un lugar de “mi nube” esperando que un día quizá haga un click y los compre (en electrónico o en digital) para leerlos.

Y he pensado que si a mi me parecen interesantes quizá a ti también. A lo mejor ya lo has leído y puedes darme o darnos tu opinión. A lo mejor tú sí quieres y puedes leerlo ahora y el post seguirá aquí. Igual conozcas algo de los y las autores que nos pueda interesar.El arte de pedir

No conocía a esta artista neoyorkina que hace punk-cabaret pero me llamó la atención el título. De partida estoy de acuerdo que pedir es un arte, porque si te pasas te quedarás sólo pero si te quedas corto a lo mejor te mueres de asco. Orgulloso u orgullosa, pero muerto o muerta.

Dado que el tema del equilibrio entre el dar y el recibir es uno de mis preferidos lo estuve ojeando (virtualmente)

No descarto descargarlo entero pero de momento he podido ver una charla de ella en TED que en apenas 14 minutos nos cuenta sus planteamientos.

Te la recomiendo

 de cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo-jon gnarr-9788494367618

¿Votarías a un partido llamado el Mejor Partido que promete un oso polar para el zoológico de tu ciudad o que las piscinas municipales regalen las toallas? Pues eso ocurrió hace unos años en la capital de Islandia, ganaron con mayoría simple y gobernaron durante 4 años en coalición. El alcalde y fundador del partido era un conocido humorista.

No tenía muy claro si poner este libro en este post puesto que la relación con el tema general del blog está cogidita por los pelos, como no sea ¿es el sentido del humor una vía para recuperar el sentido perdido de la política? Pero indagando en Internet me encuentro un artículo en La Vanguardia y leo estos párrafos:

Nació en 1967, en el seno de una familia de clase media. Su madre trabajaba en una cafetería y su padre era policía. Su nombre original no era Jón Gnarr sino Jón Gunnar Kristinsson. Pero su difícil infancia, en la que llegó a sufrir violencia doméstica y tuvo que hacer frente a varios estigmas como la dislexia o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), le llevaron a cambiarse de nombre cuando tenía 14 años.

“Jón Gunnar Kristinsson era un niño pequeño abandonado que consideraban un retrasado mental. Jón Gnarr, por el contrario, es un adulto optimista, creativo, honrado y valiente”, explica ahora. Sin embargo, las férreas leyes islandesas sobre nombres y apellidos nunca le han dejado oficializar el cambio.

(…) Tal desenlace revela, por ejemplo, lo equivocado que estaba uno de sus profesores de adolescencia cuando le decía que con sus “tonterías” nunca llegaría a nada. “Desde entonces y hasta ahora, he constatado todo lo contrario. Sin mi sólido sentido del humor, hoy quizá estaría metido en algún psiquiátrico”, bromea.

¿A qué cambia la cosa? Por cierto en pocos meses es el segundo caso  que conozco de persona que cambia de nombre para marcar un renacer. El otro lo tienes en el caso de Édouard Louis antes Eddie Belleguele y que puedes conocer en este otro post.

Y por cierto, por ser también un caso de resistencia y resurgimiento, ante una situación de acoso por la condición sexual, es también interesante el libro…

Resultado de imagen de andraka uno bastaSe trata de la historia de Jack Andraka un adolescente y científico amateur quien parece (hay cierta polémica al respecto) haber dado con la clave para un sistema de detección temprana del cáncer de páncreas y quizá otros tipos de enfermedad oncológica.

Pero la historia de Jack no es solo la del éxito internacional debido a sus capacidades inventivas, sino que también nos muestra como se ha sobrepuesto a la depresión por el bullying homofóbico sufrido en el colegio y la resiliencia necesaria para poder sortear esos obstáculos y salirse con la suya y perseguir sus propios sueños. (De la reseña editorial del libro)

Puedes ver un video de 20 minutos en la que el mismo explica la clave de su descubrimiento ciéntifico.

Quizá también te interese esta otra charla de Josef Schovanec que habla sobre el autismo (Asperger) Le avala para ello padecer (el no estaría de acuerdo con este verbo) dicho Síndrome

Lo menciono porque el último libro de este post es de él y se llama “Yo pienso diferente”. Después de ver el vídeo creo que el titulo del libro es preciso pues, como el mismo explica, no hay mucha diferencia entre interesarse por los decimales del número Pi que por recordar los resultados de los partidos de fútbol. ¡Ahí me has dado!

Yo pienso diferente

Read Full Post »

Hace un mes publiqué un post recomendando la lectura del nuevo libro de Reyes Adorna “El origen de la infelicidad” (DDB).

Ahora os dejo el enlace al nuevo blog www.elorigendelainfelicidad.blogspot.com que Reyes ha decido crear para poder compartiendo reflexiones y materiales que tienen que ver con los temas que aparecen en el libro.

Adorna BlogEspero que, además, nuestras visitas y comentarios le sirvan para inspirar nuevas publicaciones, o simplemente que se convierta en un foro donde poder seguir aprendiendo de eso tan apasionante que es nuestra propia naturaleza.

Gracias, Reyes, por abrir este blog.

Si te parece interesante ¿me ayudas a difundirlo?

Read Full Post »

Older Posts »