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Archive for the ‘Altruismo’ Category

Esta mañana he conocido la historia de dos animales muy distintos, un cisne y un perro, pero con dos cosas en común: ambos viven en Australia y se dedican a rehabilitar personas. Si quieres saber cómo, te lo contaré enseguida pero déjame unos párrafos primero.

En uno de los primeros textos sobre resiliencia que leí de Cyrulnik o Vanistendael se apuntaba, como quien no quiere la cosa, que personas en situación de vulnerabilidad o dependencia, como niños en contextos de marginalidad o ancianos en residencias, podían beneficiarse de tener que cuidar plantas o animales o cualquier otra pequeña responsabilidad.

Le seguí la pista a esta idea y pronto entendí que debía incluir el altruismo entre las condiciones internas de la resiliencia. De vez en cuando me encontraba con historias, con ejemplos, con autores que apoyaban la idea de que el centrarse en el alter, en el otro u otra, era una buena manera de retomar un camino positivo después de haber recibido una bofetada de la vida. Y además había distintos argumentos para justificarlo:

– Las víctimas que adoptan una posición activa ante la desgracia (ayudando a otras víctimas) se recuperan mejor que las que reaccionan pasivamente.

– Centrarse en el tú implica descentrarse del yo. Cuanto menos me centre en mi yo herido (sin llegar a la negación o la alienación) mejor. Si estoy atento a ti, es más difícil que esté atento a mí.

– La posición de víctima suele desequilibrar la relación entre el dar y el recibir. Dar más que recibir es agotador, recibir más que dar es incómodo y mucho más difícil de gestionar de lo que parece.

– Conocer el dolor de otra persona me permite poner en perspectiva mi propio dolor. Casi nada es absoluto, muchas cosas (no todas) son relativas. El sufrimiento es objetivo en si mismo pero su nivel, probablemente, no. Mi gran dolor al lado del tuyo ya no parece tan gran.

– Los grupos de ayuda, que funcionan en casi todas las problemáticas humanas, se basan, entre otras cosas, en la idea de que ayudándote, me ayudo. Ayudándome, te ayudas.

No está nada claro que el altruismo se pueda considerar una condición interna (y se pueda clasificar a la gente en altruista o no) pues si el contexto no te ofrece oportunidades para ayudar es difícil hacerlo. Si en las residencias de ancianos no se permite tener perro, gato o peces los ancianos no podrán cuidar animales. Hay contextos que favorecen la generosidad y otros que la inhiben. Pero en todo caso no podemos negar que hay personas (todos conocemos algunas) que son más desprendidas y entregadas a los demás que otras.

El otro día me pidieron tomar un café para ejercer de lo que yo llamo “psicólogo de cabecera”. Yo te cuento, Javier, y me dices cómo lo ves. Así que durante bastantes minutos me iban contando las hazañas de un chico o chica de veintipocos años. Yo preguntaba y poco a poco un retrato humano se iba dibujando en mis pocas entendederas. Descartada la patología clínica pura y dura se acercaba el momento angustiante del ¿y qué hacer? Soy consciente de las limitaciones de una intervención tan poco profesional pero a mi mente llegó la idea de que esta persona, por circunstancias que no vienen al cuento, tenía un balance anómalo entre el dar y el recibir. Vivía, en mi imaginación, para si mismo en una espiral que apuntaba hacia cada vez menos relaciones humanas positivas y sanas. Del relato de las personas preocupadas por él o ella se desprendía que sus únicos valores en la vida eran el éxito y el dinero, y encima aún estaba muy lejos de ambas cosas.

Así que les propuse que intentaran ayudarle a ayudar a otros u otras. Ayudarle a entender que los dones que se poseen no necesariamente se tienen que traducir en éxito o en dinero sino en… ¡vínculos! Probablemente mis interlocutores no entendieron nada o no les servirá para mucho pero yo lo vi clarito.

A mí, sirva yo mismo también de ejemplo, me gustaría poder ganarme la vida con el blog o la escritura pero si no es así, y probablemente no lo será nunca, no pasa nada porque en realidad escribo para conectarme (también para resistir y resurgir y para encontrar sentido) ¡para que me quieran!.

La dueña de la casa se llevó un susto enorme cuando salió al jardín y se encontró a Wyne tirado en el suelo y moribundo. Estaba tan débil que no tenía fuerzas ni para mover el cuello y no podía recordar su nombre. En su caso lo primero era gravísimo y lo segundo normal, pues Wyne era un cisne negro. Presentación2

Para socorrerlo se llamó al mas templado de los protagonistas de Bondi Vet (serie conocida en España como Veterinario al rescate) Fue éste, Chris Brown, el que bautizará al cisne con el nombre de un político no muy de su agrado. Wyne estaba debilitado como fruto de una invasión brutal de parásitos. Una vez curado el cisne necesitaba un tiempo prolongado de rehabilitación para recuperar las fuerzas para poder volar y ser liberado de nuevo. Así que fue llevado a un Centro para recuperación de animales salvajes.

En otro capítulo el veterinario se desplaza hasta este centro para supervisar su recuperación. Y resulta que dicho centro se encuentra dentro de una prisión para mujeres. La oficial al cargo explica: “Uno de los aspectos más positivo del trabajo de las internas con los animales es que los animales no juzgan. Es una iniciativa muy positiva para ambos” La primera frase es una obviedad pero tiene más miga de lo que parece porque apunta que para la rehabilitación social es importante la mirada social hacia las personas que se han equivocado en la vida.

Y una interna, Marie, ha sido la principal cuidadora del cisne desde que este llegó. Le ha dado los antibióticos, la ha hecho fisioterapia en las alas, y aguaterapia.

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Unos días después el cisne ya estará suficientemente fuerte para soltarlo en un estanque dentro de las instalaciones del centro penitenciario (mejor que lo veas para creerlo) y que él decida si volar otro lugar o permanecer en él. Marie, la persona condenada a cuidarla explica. “Este programa te da la oportunidad de aprender mucho de la fauna australiana y, además, es muy gratificante porque puedes ayudar”  

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Tras soltar al cisne el veterinario comenta a la cámara: “Basta mirar un momento a Marie para darse cuenta de que rebosa de orgullo por lo que ha logrado hacer aquí. Estoy seguro de que en su vida en prisión no habrá muchos buenos momentos pero hoy es uno de ellos”. ¿Será esto una concreción de la cursilería que digo muchas veces de la importancia de introducir belleza en la vida de las personas que necesitan ayuda? Ahí lo dejo.

Pero en otro episodio de la misma serie Chris Brown vuelve a entrar en una prisión para atender, esta vez, el parto de una perra. El narrador del programa explica: “Desde hace diez años los reclusos de varios centros penitenciarios de Australia adiestran cachorros de perros de asistencia (guía)” Sin embargo esta es la primera vez que una camada nace en el interior de una de las cárceles. Una de las reclusas ha cuidado de Briel, la perra asignada a ella, durante cuatro meses y ha ayudado al nacimiento del primer cachorro.

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Tras asistir el parto de diez perritos la presa comenta:“Esto es solo el comienzo de algo monumental, juegan un papel importantísimo para ayudar a las personas discapacitadas. Nacen para dar lo mejor a alguien que no puede conseguirlo por si solo. Jamás me habría imaginado que formaría de algo así (…) No puedo describir el amor que siento por Briel y sus cachorros”

Supongo que es difícil evaluar un programa de este tipo en términos de reducción de tasas de reincidiencia o algún criterio objetivo. Pero de partida me parece interesante la lógica que subyace detrás. Necesitamos perros de asistencia, criarlos necesita tiempo ¿Y no es lo que más tienen las personas privadas de libertad?

Y en todo caso, siempre he mantenido que la resiliencia no la podemos planificar o provocar pero sí crear contextos o condiciones donde ésta sea más probable. Y cuando pienso en experiencias como las anteriores y abro la mente a su abanico de posibilidades casi todas ellas me parecen positivas. Positivas para la sociedad, en general o la de las personas con discapacidad. Positivas para los animales (incuestionable). Positivas para los presos, al menos para sentirse útiles.

Es cierto. Me puedo imaginar a algún preso o presa usando el ano del cisne o del perro para entrar o sacar droga de la cárcel. Pero ¿quien ha dicho que en la rehabilitación no haya riesgos?

Generemos contextos sanos y favorecedores de la resiliencia, partamos de que rehabilitar puede ayudar a rehabilitarse y luego ya evitaremos otras cosas.

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