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Archive for the ‘Ficción’ Category

Atmósferas emocionales

Anotación 1

He leído una novela ¿Debo preocuparme? Y si es así ¿por leerla o por no haber leído nada de ficción en probablemente mas de un año?

Anotación 2

Es una novela de ciencia-ficción y encima estoy haciendo un post a propósito de ella !Definitivamente debo preocuparme!

No importa. Intentaré que sea una entrada de psicología-ficción. El marciano

Anotación 3

Vi el trailer de la película Marte: Operación Rescate que se estrenara en España el próximo mes de octubre. Una peli sobre un astronauta que se queda solo en Marte y tiene que apañárselas hasta que lo rescaten.

Luego averigüé que se basaba en una novela: El Marciano de un tal Andy Weir (Ediciones B). Y también que era la primera y única novela de un señor que se la había autopublicado en un blog. Una editorial se fijó en ella y se la publicó comercialmente. Luego las críticas y las ventas la llevaron derechita a las pantallas de los cines.

No sé si es mas asombrosa la historia de la novela (la que cuenta) o la historia de la novela (la de ella en si misma)

Anotación 4

En tres días he devorado todas las nosecuantas páginas (lo he leído en una tablet) para ver como un tipo, inteligentísimo como buen astronauta pero tipo al fin y al cabo, se las ingeniaba en un medio más que hostil y superando todos los imprevistos posibles.

Lo único que el trailer de la película no cuenta es el final (todo lo demás sí) y el final no seré yo quien te lo destripe. Siempre cabe la posibilidad que Hollywood haya contratado a Matt Damon para una película épica en la que a cinco minutos del final su personaje muere.

 Anotación 5

La mayor parte del libro (no toda) se basa en las entradas del diario de abordo del protagonista y que yo burdamente estoy imitando en este post.

Cuando acabé de leerlo me descubrí a mi mismo pensando:

Día 7 de agosto

Mi módulo terrestre de transporte (flagoneta) tiene que pasar la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) El ingeniero mecánico que la tiene que preparar esta reponiendo sus propias baterías (vacaciones) Además la capacidad de financiación del proyecto es pésima y hay planteamientos diversos en la organización (familia)

¡Ya me gustaría a mi ver al “astronauta McGiver” resolviendo esto, como llegar a final de mes, o eligiendo colegio para su hijo y no las tonterías esas de conseguir agua o cultivar patatas en Marte!

Anotación 6

También me gustaría ver a mi al tipo ese sobrevivir no en una atmósfera física irrespirable sino en una atmósfera humana irrespirable o una atmósfera humana tóxica. Cualquiera de los niños o niñas que pasan por el Centro de Protección donde trabajo le da sopa con ondas al botánico-ingeniero de la novela de los… en eso de crecer en atmósferas con bajísimos niveles de afecto o con altísimos niveles de violencia.

Anotación 7

He repasado la anotación 6 que escribí ayer. Mal ejemplo. Los niños de mi centro no son representativos.

De hecho la mayoría de la gente no saben ni que existen. Y cuando los conocen provocan una reacción muy llamativa (un montón de ¡pobrecitos! y caras de pena y asombro) pero que pocas veces mueve nada. Los y las pobres ¡no sirven ni de ejemplo!

Anotación 8

Insisto. ¡Tanta habilidad para arreglar todo tipo de aparatos eléctricos y mecánicos!. Ya me gustaría a mi ver al protagonista de la novela intentando arreglar… ¡Una familia!

Han dicho en la radio que en la estación espacial internacional han conseguido cultivar una lechuga. Pero en lo de conseguir que una familia atienda mejor a sus hijos; que una pareja no se destroce al separarse o que una persona no use el alcohol para afrontar la vida, vamos dando palos de ciego.

Anotación 9

Marte tiene una atmósfera irrespirable para el ser humano. Pero en el planeta Tierra, ¿cuántas atmósferas humanas son irrespirables para los propios seres humanos? Sólo hace falta leer un periódico para saber que hay muchas zonas del mundo, donde hay las condiciones físicas óptimas para la vida, pero donde el mismo ser humano ha conseguido que una vida humana valga menos que una mierda.

Anotación 10

Pero no pongamos casos extremos. ¿Como se las apañaría el héroe del libro y la película simplemente con un compañero o compañera tóxico?

Si ese compañero o compañera que solo mira por si mismo o misma pero lo hace metiendo el dedo en todas las llagas ajenas. El compañero o compañera que siempre consigue sacar lo peor de ti.

Anotación 11

Todos hemos tenido algún compañero o compañera con un problema de olor corporal realmente incómodo de soportar. Pero hay gente a la que lo que le huele es el alma. No quiero hacer un juicio moral. No soy quién para ello. Es una descripción. Hay personas que, probablemente sin saberlo, introducen en los que le rodean siempre malos pensamientos, emociones negativas, conflictos ¿Estoy exagerando ahora?

El aire se vuelve irrespirable a su alrededor.

Anotación 12

Estoy llegando al final del viaje de este post. Será mejor concluir.

La novela El Marciano o la película Marte: Operación Rescate se basan en un fenómeno que ya he señalado en otras ocasiones robándole la idea, creo, a Steve Hayes (Terapia de Aceptación y Compromiso) el cerebro humano es una máquina prodigiosa para solucionar problemas materiales pero es un puto desastre para entenderse a si mismo. Y de rebote para entender a los otros cerebros y en consecuencia para solucionar problemas interrelaciones.

Anotación 13

Podríamos ademas señalar, como cuestiones relacionadas con la resiliencia, que las entradas del diario de a bordo del astronauta están repletas de sentido del humor (ya veremos si la película lo refleja) y que lo que le impulsa a sobrevivir es el pensar que el existe para otros. Incluso cuando no tiene comunicación con la NASA el da por hecho que la NASA está ahí y que quieren que se salve. ¿Para qué sobrevivir si a nadie le importa que lo haga, si nadie me busca?

Anotación 14

En El marciano el protagonista no puede cambiar la atmósfera de Marte. Pero las atmósferas humanas si pueden cambiarse (otra cosa es que no sea fácil). Excepto que el perfume de moda llamado “Agua de Ti” consiga embriagarnos del todo y hacernos olvidar que somos un ser inevitablemente social.

Resultado de imagen de Marte operación rescate

El trailer de la película comienza con las palabras con las que culmina el libro: “Los seres humanos tienen un instinto básico: ayudarse unos a otros. Si un excursionista se pierde en las montañas. la gente organiza una búsqueda. Si un terremoto destruye una ciudad, la gente de todo el mundo envía suministros de emergencia. Este instinto se encuentra en todas las culturas sin excepción”.

Es cierto, pero los mismos capaces de todo eso son capaces de contaminar la Tierra y capaces de contaminar el contexto relacional en el que viven. Arreglar un purificador de aire puede ser fácil pero purificar un contexto relacional tóxico es muchísimo más complicado.

Anotación 15

Lo he hecho. He escrito un post a partir de una novela de ciencia-ficción ¿Debo preocuparme?

No creo. Gente a la que admiro como Iñigo Martínez de Manjadona, José Luis Rubio y Gema Puig han escrito cosas muy serias utilizando La Guerra de las Galaxias. 

¿Nos estamos convirtiendo en un puñado de freakis de la resiliencia?

¿O ya lo somos?

 

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En el post que publiqué el domingo pasado hice una NO-reseña de la película Invencible (Unbroken). Le llamo así porque en él señalaba que la misma me estimuló más por lo que no contaba que por lo que veíamos en ella. Así que he ido a la fuente que es el libro de Laura Hillenbrand (Inquebrantable en Ed. Aguilar y cuyo título original es Unbroken: A World War II Story os Survival, Resilience and Redemption). He disfrutado tanto o más de su lectura (de los capítulos de infancia y post-liberación) como de la película.

Pero antes de hacer algunas reflexiones es preciso aclarar que el libro es el fruto de siete años de dedicación de su autora. La lista de agradecimientos a todas y cada una de sus fuentes de información es apabullante. Sólo con ella podría justificar el libro pero si se le añade que mantuvo 65 entrevistas con Louis Zamperini podemos entender que este mismo bromeara: Cuando quiero saber lo que me pasó en la Segunda Guerra Mundial se lo pregunto a Laura.

 La resistencia lo es hasta que no lo es.

Si sólo vemos la película, que acaba con el reencuentro con su familia, podemos concluir que Zamperini  fue efectivamente “unbroken” (inquebrantable o invencible) pero cuando seguimos leyendo su historia descubrimos pasajes como estos (y son sólo una pequeña muestra) :

“Pronto comenzó a beber tanto que se quedaba inconsciente”

“La ira comenzó a consumirlo. Una vez gritó a un hombre por cruzar demasiado lento frente a su coche y el hombre terminó por escupirle. Louie subió el coche a la acera, salió y golpeó al hombre hasta dejarlo tirado mientras Cynthia– su mujer- gritaba que se detuviera ya. En otra ocasión, cuando un hombre dejó que la puerta de un bar se abatiera sobre él sin querer, Louie lo provocó hasta protagonizar un penoso incidente en que restregó el rostro del supuesto infractor contra la tierra”

“Cynthia estaba desconsolada al ver al hombre en que su marido se había convertido. En público su conducta daba miedo y era vergonzosa. En privado solía mostrarse susceptible y duro con ella”

“En Hollywood Louie bebía aún más. Nadie podía llegar a Louie porque en realidad nunca había vuelto a casa. En la prisión había sido golpeado hasta caer en una obediencia deshumanizada, en un mundo gobernado absolutamente por el Pájaro – como los presos llamaban al militar japonés al mando y que se ensañó con él –, y Louie seguía viviendo en ese mundo. El Pájaro – Mutsuhiro Watanabe – se había llevado su dignidad, dejándolo humillado, avergonzado e impotente. Así, Louie creía que sólo el Pájaro podía restaurarlo si sufría y moría en sus manos (…) Durante la guerra el Pájaro no había permitido que Louie escapara de sus manos; después de ésta, era Louie quien no podía soltar al Pájaro”

La película no muestra esto, ni tampoco los subtitulos finales hacen mención a esta etapa de su vida. Saltan al segundo resurgimiento señalando que rehízo su vida y que viajó a Japón y perdonó en persona a sus captores. No pudo hacerlo con El Pájaro porque este se negó.

Pero la verdad es que, como es normal y se ejemplifica con los fragmentos anteriores, Zamperini sí se quebró psicológicamente y fue vencido porque ya liberado siguió preso de sus pesadillas con El Pájaro, su principal captor.

De hecho tengo que decir que la parte que la autora dedica a explicar los efectos del estrés post-traumático es de lo mejor que he leído nunca al respecto. Tanto que debería ser de lectura obligada para cualquier persona que se dedique a ayudar, no a víctimas de guerra, sino a cualquier persona, incluidos niños y niñas, que haya sufrido malos tratos. Los ejemplos de cómo estímulos aparentemente inocentes “gatillaban” la reacción automática de miedo o defensa son impresionantes.

Particularmente admiro más a Zamperini cuando descubro que su perdón no fue neurosis ni alienación, sino camino para la liberación.

Resistencia y resiliencia son antagónicas.

Porque la resistencia significa aguantar, no bajarse del burro, insistir… pero la resiliencia significa cambiar de rumbo, dejar de empeñarse, ser flexible, re-surgir.

Efectivamente, Zamperini resistió un naufragio de más de un mes y resistió las torturas y malos tratos durante meses.  Pero como decía Iñigo en un comentario al anterior post resurgió dos veces. Gracias al atletismo, de una infancia y pubertad al margen de lo exigido por la sociedad y resurgió a la vida tras varios años de estrés post-traumático y alcoholismo.

Resistió o, mejor, sobrevivió (el survival del título en inglés) donde no tenía otra opción: en mitad del océano y siendo prisionero. Pero resilió (si el verbo existiera) en dos momentos de su vida donde, estando abocado al desastre,  pudo cambiar de rumbo.

La primera cuando pasó de llamar la atención de todo el mundo con sus constantes conductas asociales a buscar la atención de sus conciudadanos destacando en un deporte. La segunda cuando pudo releer su trágica historia para dejar de verse como víctima y verse como afortunado.

El sentido o significado aparece muchas veces por un cambio de mirada: de los demás hacia nosotros o de nosotros a nuestra vida.

La resiliencia se detecta alrededor de un punto de inflexión

Es curioso, pero el hombre puesto en una situación límite puede resistir más allá de él. Y eso es una virtud, algo admirable. Pero el hombre libre abocado al desastre también puede empeñarse en seguir y seguir en el mismo camino. Se pierde por no detectar el límite. Tan admirable como superar el límite es saber encontrar el límite.

Ser capaz de discriminar que un camino es intransitable o que no lleva a nada bueno es para mí la clave de la resiliencia. Zamperini, con ayuda de personas que lo querían, pudo bajarse de un tren y tomar otro en el sentido contrario o con otro rumbo (cosa que hizo literalmente cuando como adolescente obstinado se marchó de su casa ante la mirada angustiada de sus padres)

Resurgir no es surgir en el mismo sitio y de la misma manera que antes. Resurgir es volver a surgir (aunque sea en otro lugar o de otra manera).

La clave no es contar ni no contar, sino contar en su justo momento o tiempo

Siempre he utilizado la comparación que hace Cyrulnik de los porcentajes de trastornos mentales entre los soldados supervivientes de la II Guerra Mundial y de la guerra del Vietnam. Fue mucho mayor en los segundos porque fueron tratados como asesinos a su regreso y tuvieron que permanecer en un silencio devastador.

No fue el caso de Zamperini que fue recibido como un héroe e invitado constantemente a contar su historia. Esto podía ser sanador. Pero justo eso fue, según Hillenbrand, lo que le abocó a la bebida.  Tener que enfrentarse constantemente a la recreación (que no recuerdo, como bien señala la autora) de los malos tratos le llevó a encontrar en el alcohol un anestésico.

Mucho más tarde, en su segundo resurgimiento:

“Louie iba alegremente por el mundo relatando su historia a auditorios maravillados”

Contar su historia lo acabó matando en un momento dado y en otra lo salvó.

En diciembre les decía a familias acogedoras en Albacete que los niños acogidos necesitan poder hablar de su historia familiar pero que hay que tener una sensibilidad extrema para saber cuando es el momento de favorecerlo y cuando hay que respetar su silencio.

Quiero pensar, como no, que la experiencia de Zamperini nos aconseja lo mismo.

Lo que ayuda a la resiliencia en una ocasión puede no hacerlo en otra.

Zamperini encontró (gracias a su hermano, a una humillación ante unas compañeras y a descubrir una habilidad especial) el atletismo como punto de apoyo (que dirían José Luis y Gema de ADDIMA) para cambiar de trayectoria.

Cuando regresó de la guerra y empezó a verle las orejas al lobo intento agarrarse a él y volver a la alta competición. Es cierto que las secuelas físicas de las torturas recibidas acabaron por impedírselo. Pero incluso antes de llegar a ese punto:

“… el atletismo no era igual que antes. Lo sentía forzado y no liberador como lo había sido en un principio. No sentía alegría alguna al correr”

Esta es la belleza de los tutores de resiliencia. No se pueden crear. Surgen cuando menos te lo esperan y no estarán ahí para siempre. Por eso hay que esperarlos. Porque no los podemos atrapar.

La resiliencia es restitutiva

El Louie adolescente era mal visto por la práctica totalidad de sus conciudadanos en Torrance. No sólo había sido marginado por su origen italiano sino que ya se había encargado él mismo con sus robos y tropelías que así fuera. Pero cuando se transformó en un deportista de élite y llegó a participar en los Juegos Olímpicos la ciudad de Torrence pasó del odio a la exaltación. De alguna manera con la fama restituyó a sus vecinos todo lo que les había quitado.

Cuando Zamperini se liberó del estrés post-traumático, rehizo su matrimonio roto, y encontró un sentido a su vida se dedicó a un proyecto social muy concreto: creó un campamento para chicos y jóvenes con problemas de marginalidad. Durante años se implicó totalmente y compartió horas y horas con ellos. Cerró el círculo. El niño que fumaba desde los cinco años, bebía alcohol desde los siete, y robaba sin parar acabó dedicando su vida a intentar ayudar a chicos como él.

La resistencia aguanta el mal. La resiliencia lo transforma en bien.

¿Se entiende porque la lectura de lo que no sale en la película me ha emocionado más que lo que sí sale?

Quizá me esté haciendo mayor. Pero siempre hay esperanza…

Zamperini aprendió a ir en monopatín a los 70 años.

 

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Hoy se estrena en España la película “Espacio interior” basada en la experiencia de secuestro del arquitecto Bosco Gutierrez  que ya analicé en un post anterior y que tantas veces he utilizado en cursos o charlas.

Espacio interior

Aunque conocía de su producción me he enterado de su estreno al leer una entrevista en la que el director y guionista explica como consiguieron que el propio Bosco aceptara una película sobre su experiencia cuando era reacio pues ya la ha contado numerosas veces (la puedes encontrar en Youtube, por ejemplo) o existe un libro reciente sobre ella.

“Fue todo un reto” – explica Kai Parlange  el director – “Yo había hecho unos vídeos de publicidad con él y un día me contó su historia. Esa historia me cambió. Era la historia de un hombre que renacía, que salía de una situación límite.”

Así que aunque se cambia la identidad (nombre) de los personajes la historia es fiel a la experiencia de Bosco Gutierrez que acabó colaborando y supervisando la historia.

Espero que la película sirva para difundir una historia que tiene que ver con la resiliencia. Pero antes de que Iñigo Martínez de Manjodana piense que he vuelto a la idolatría de los XXL de la resiliencia tengo que aclarar dos cosas.

1. La resiliencia de Bosco (en la película Laszlo) no estriba en resistir un secuestro. Eso es resistencia, fuerza o tener una familia rica. La verdadera resiliencia de este personaje (el ficticio y el real) estriba en haber entrado en un proceso de agonía psíquica, abandonándose a la muerte (por el sentimiento de culpa de haber dado información sobre su propia familia) y sin embargo renacer anímicamente gracias a un movimiento interno sorprendente que te adelanto pero no revelo en el siguiente fotograma.

2. Gracias a Dios es altamente improbable que tengamos que vivir una experiencia como la de Bosco-Laszlo. Pero, si la vida no nos sorprende acabándose de golpe, es seguro que vamos a vivir un “gran secuestro”. Porque cuando las facultades (se nota que ya tengo 53 añitos) se van yendo estamos abocados a la dependencia. Y poco a poco experimentaremos que ya no decidimos nosotros; que dependemos de nuestra pareja, o nuestros hijos o familiares o, espero que no, de profesionales. Y no debe ser nada fácil. Al menos para mí no. La vida, que es puñeteramente lista, ha dispuesto lo más difícil para el final.

Por eso te invito a que si ves esta película no la veas como un ejemplo de gran adversidad sino como una lección para lo que, si todo va bien, te puede esperar. Porque te aseguro que las estrategias que el usó te permitirían renacer cada día.

No importa que el fuera un hombre religioso. No te quedes en eso.

Bosco demostró tener un “yo flexible” y un espacio interior más grande que el zulo en el que fue encerrado.

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Llevo semanas esperando para ver la película Short Term 12 pretitulada en España como Las vidas de Grace . “Short term” significa “Corto plazo” y es que el título hace referencia al nombre de un centro de menores en el que se supone que los jóvenes con problemas sociofamiliares que ingresan estarán allí hasta que la Administración encuentre una solución más estable o definitiva. ¿Cómo no me iba a interesar cuando trabajo en un Centro de Recepción de Menores o de Primera Acogida? También sabía que había ganado varios premios de cine independiente y que las críticas no eran malas.

Finalmente ayer pude hacerlo en versión original con subtítulos en castellano y no me arrepiento de haberlo hecho.

Pero no puedo dedicar el post a analizar la película puesto que entonces seguramente te desvelaría partes importantes del argumento.

Así que me limitaré a decirte que el director y guionista, Denis Cretton, trabajó antes de dedicarse al cine (este es su segundo largometraje) en un centro de tales características. Por tanto no sólo escribe o filma de oídas. Cuando estudiaba cinematografía ya realizó un Corto llamado Short Term 12 y ahora, con el apoyo financiero necesario, lo ha desarrollado en esta película.

Un tema que conoce por tanto y sobre el que debe estar sensibilizado  puesto que su tercera obra será una adaptación del libro El Castillo de Cristal en el que la periodista Jeannette Walls novela su infancia a cargo de unos padres bohemios y negligentes.

Espero que te guste cuando la puedas ver. Si trabajas en esto creo que te dejará un buen sabor de boca.

El que deja saber que la relación de ayuda nunca es unidireccional y que, a veces, los recursos de protección sí ayudan a romper el círculo.

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Hace una media hora he publicado el post 200 de este blog (¡quién me iba a decir a mi, en noviembre de 2009, que cuatro años más tarde aún seguiría con el blog!)

Y para celebrarlo… ¡voy a publicar el 201 antes de que acabe al día!

En realidad es un post que me apetece desde hace unos días en que mi mujer y yo vimos una peli que nos dejó muy buen sabor de boca y que, en mi opinión, ejemplifica perfectamente lo que es un tutor de resiliencia (humano).

Se trata de una película de ficción y no sé si pensar que los guionistas y directores (Nat Faxon y Jim Rash) han reflejado una situación que puede darse o han construido la historia después de haberse leído un tratado sobre resiliencia.El camino de vuelta

Se trata de “El camino de vuelta” (The way, way back, 2013)

No creo que se trate de una obra maestra y las críticas no son deslumbrantes ni mucho menos. Pero la recomendaría a cualquier persona que quiera entender que es un tutor de resiliencia.

La sinopsis de www.filmaffinitty.com dice así:

Duncan (Liam James) es un adolescente de 14 años que, en el transcurso de un verano, tratará de encontrar la fuerza que precisa para poder encontrarse a sí mismo, y de paso, enfrentarse a su padrastro (Steve Carell), que bebe, consume drogas y se va de juerga con otras mujeres, y para volver a relacionarse con su madre (Toni Collette).

No seré yo quien cuente más del argumento para no fastidiársela a nadie. Pero sí señalaré que frente al padrastro, que quiere establecer una relación de confianza con el hijo de su pareja, la película propone otro personaje (interpretado por Sam Rockwell) que sin pretenderlo ejerce una influencia totalmente inesperada sobre el adolescente protagonista.

Creo que la película tiene buenas interpretaciones; una banda sonora muy agradable y situaciones humanas reales. Y te hace pasar un rato agradable.

Pero lo que si sé es que si todavía existiera aquel famoso y añorado programa de TV llamado “La Clave” y se dedicara una semana a la resiliencia, esta película (con la que siempre se ejemplificaba el tema de debate) sería “que ni pintada”

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No pensaba escribir un post porque otras obligaciones con el “Grupo de Trabajo de Resiliencia de Valencia” acaparan mi (poco) tiempo. Pero no puedo dejar de hacer esta pequeña reseña.

Ayer mi mujer y yo vimos la película “Las sesiones”. Llevábamos tiempo queriendo verla pero sin conocer que estaba inspirada en hechos reales.

Ya sé que la resiliencia no sólo es aplicable a grandes desgracias o adversidades pero es verdad que, en las situaciones límite, es donde brilla más.

En este blog nos hemos hecho eco de otras películas o libros que muestran como el ser humano puede encontrar caminos satisfactorios aún cuando la vida le haya privado de algo que parece esencial para la misma. Si no recuerdo mal la última referencia pudo ser la de “Intocable” también sobre una persona tetrapléjica.

Nadie puede negar que vivir en un cuerpo que no responde de cuello para abajo es una situación límite.

Así que creo que la historia de Mark O´Brien debe ocupar un lugar en este blog.

Cómo no dispongo de mucho tiempo, y para quien le interese, os dejo varios enlaces:

1.- La reseña de Wikipedia en español (es una pena que su autobiografía no esté, creo, que traducida al español)

2.- El tráiler de la película en español

3.- Un video con el comentario de la película del crítico de El País Carlos Boyero (la segunda parte se refiere a otra película que habrá que seguirle la pista)

2.- El principio del documental “Breathing Lessons” (Lecciones de respiración) de Jessica Yu sobre Mark O´Brien (no he encontrado el documental entero por desgracia) pero salen unas imágenes del protagonista real.

Espero poder detenerme en otro momento a a analizar las condiciones de resiliencia que se pueden contemplar en esta historia (la real y la película) pero vaya como adelanto: sustento físico y emocional, experiencias como tutor de resiliencia, retos, un gran sentido del  humor, introspección, creatividad, escritura, y mirada trascendente de la vida. Ahí es ná.

P.D. Me ha llamado la atención el título de la autobiografía de Mark O´Brien: How I Became a Human Being: A Disabled Man’s Quest for Independence (Cómo me convertí en un ser humano: aventuras de un discapacitado en busca de independencia") Me recuerda lo que Jorge Font explica del impacto emocional de la tragedia (en su caso también la parálisis): el sentimiento de no pertenencia. Y desde ese punto de vista la resiliencia humana sería un proceso de “vuelta a casa”. De volver a conectar a la víctima con el mundo, con la gente.

UN FAVOR: Si alguien conoce como acceder a material filmado o escrito sobre Mark O´Brien le ruego nos lo indique. GRACIAS.

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¿Qué permite a un niño sobrevivir de una situación traumática? ¿Qué herramientas pueden poner en marcha ante el sinsentido del maltrato, la humillación, vejación al que muchos están sometidos por los adultos que en principio le tienen que proteger?

Muchos estudios nos pueden dar alguna respuesta a estas preguntas.  Conocer el sufrimiento de las personas que han sobrevivido a estos traumas nos permite entender los mecanismos internos que se ponen en marcha para paliar el dolor.

Uno de estos puede ser la imaginación (Cyrulnik). Crear un mundo imaginario donde pasan a ser protagonistas de una historia feliz, donde se sienten aceptados, queridos, respetados por los demás, donde son capaces que eliminar las etiquetas que les han ido poniendo y les permite paliar la soledad a la que están sometidos. Se dice que uno de los peores maltratos a los que pueden someter a los seres humanos es la soledad, la incomunicación absoluta. ¿Cómo sobrevivir a esto? Las historias contadas por los protagonistas de estas situaciones nos ayudan a entender. En el cine tenemos varios ejemplos de la importancia de la imaginación o la fantasía que nos permite adentrarnos a un mundo que no es el nuestro (conscientes de ello), pero a la vez nos permite proyectarnos en un futuro por el que se puede luchar, si se dan también las condiciones externas necesarias.

Uno de estos ejemplos es “La vida es bella”. La imaginación del padre, la historia paralela a la realidad en la que introduce a su hijo, consigue el objetivo que persigue. La supervivencia de su hijo ante un mundo hostil.

Otra película quizá menos analizada en estos términos es “Nell”, basada en la historia del niño perdido de Avignon. No voy a desmenuzar la historia simplemente me centraré en su relación con la resiliencia.

 

A lo largo de la película aparecen diferentes escenas donde la protagonista juega con una niña, su hermana gemela muerta siendo pequeña. El recuerdo de esa hermana le permite sobrevivir del aislamiento social a la que está sometida por su madre como forma de protegerlas de la maldad de los hombres. Utiliza este recurso hasta que aparecen en su vida personas con la intención de ayudarla y “salvarla” de las condiciones de vida en las que vive. En este momento el director utiliza una metáfora muy significativa donde Nell imagina a su hermana hundiéndose en el agua, metáfora que nos ayuda a entender el cierre del duelo por su hermana y el inicio de una nueva vida acompañada de personas que le quieren.

Las personas necesitan cerrar heridas creadas por la adversidad para poder aprovechar las oportunidades que la vida les da e iniciarse su proceso de resiliencia, las personas que  permanecen centradas en el victimismo ante su adversidad difícilmente podrán coger la mano que se les tiende ni disfrutar de las pequeñas cosas cosas que la vida les da.

En la película, que no tiene desperdicio desde el principio hasta el fin,  podemos ver como se inicia la relación de ayuda y como esta relación nunca es unidireccional sino la que la relación de ayuda ofrece siempre una doble vía donde todas las personas implicadas en el proceso ganan.

Los protagonistas de la historia lo resumen así: “creíamos que nosotros la íbamos a ayudar y sin embargo tengo la sensación que ella es la que nos ha ayudado a nosotros” “No te diste cuenta, tú fuiste la primera en necesitarla”.

Otra de las reflexiones a las que nos puede llevar la película es la necesidad que en ocasiones tenemos de patologizar las cosas. Cualquier terapeuta nos diría que esta imaginación proviene de una patología mental, lo podríamos incluso tildar de brote psicótico donde Nell tiene y mantiene una alucinación con la que juega.

Visto desde fuera esta sería una interpretación válida de la historia, de hecho en un momento de la película el Doctor diagnostica a Nell con el síndrome de Aspenger por su incapacidad de relacionarse con los demás, y a partir de este momento no necesitamos ir más allá, tenemos la explicación perfecta para la conducta del sujeto y se inicia el proceso de tratar esta patología.

Cuantas veces interpretamos los síntomas sin conocer realmente lo que esta ocurriendo en el interior de la persona. En lugar de ver la imaginación como un recurso interno que favorece la supervivencia de la persona y el proceso de resiliencia, etiquetamos interpretando a partir de este momento toda conducta del sujeto en aras a confirmar nuestro diagnóstico.

Ejemplo claro lo vemos constantemente en consulta cuando nos llegan niños diagnosticados de hiperactividad en el mejor de los casos y que a partir de este momento tanto los padres como los profesionales tienen la excusa perfecta para explicar su comportamiento sin necesidad de reflexionar que estamos haciendo entre todos para mantener esta conducta.

Con esto no quiero evidentemente mantener que no exista la patología ni que haya que tratarla, sino simplemente que para poder diagnosticar tendremos que conocer realmente la historia del sujeto, los componentes externos e internos que mantienen las conductas y la función que cumple el síntoma tanto para el sujeto como para las redes sociales con las que cuenta.

Sirva como ilustración un caso que trate cuando me iniciaba en esto de la psicología, un profesor me derivó un niño al que califico de insufrible, movido, inquieto, incontrolable, falto de atención…. Es decir, la sintomatología de libro de una hiperactividad. La definición que hizo del niño fue simple: es malo. Al entrevistarme con él  a la pregunta de ¿cómo es Pepito? el niño contestó: Soy malo. ¿Que te hace decir esto?- le pregunté. El niño contestó: está claromi madre dice que soy malo, mi padre también igual que mis hermanos y mi profesor, por tanto soy malo.

A este niño sólo le quedaba una cosa: cumplir lo que le habían dicho de si mismo para lograr la atención de los demás.

A través de su conducta lo único que buscaba era encontrar un sitio en su familia, mantener la atención de una madre sobrepasada por la ansiedad y de un padre ausente cuya principal función era ganar dinero para mantener una familia numerosa y de paso huir de la locura y descontrol que se vivía en su casa. Su único contacto con el niño era para reñirle y castigarle por la retahíla de cosas que le contaba su mujer nada más abrir la puerta casa. Modificar la dinámica familiar sirvió para descargar a  Pepito de la etiqueta que le habían puesto. Podía tener otro lugar diferente al que le habían otorgado.

Quizá lo más sencillo sea medicar al niño para tranquilizarlo pero quizá también esto no haga más que enmascarar el problema latente y que en muchas ocasiones nos cuesta ponerle un nombre. Al fin y al cabo en las familias puede aparecer una voz disfrazada de síntoma que nos esté diciendo que algo no funciona bien.

Los mecanismos internos para la resiliencia pueden ser variados y uno de ellos es la imaginación. Intentemos por tanto favorecer este recurso en los niños que viven situaciones adversas estando atentos a la fina línea que separa un recurso adaptativo de una patología.

Cuando la vida se vuelve insufrible imaginar otros mundos posibles puede ser un tutor de resiliencia.

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