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Archive for the ‘Crónicas sociales desde el más allá’ Category

En diciembre David Serra, jóven diplomado en Trabajo Social, español y ahora residente en Escocia, y yo iniciamos esta serie con la idea de aprovechar su experiencia de intentar abrirse paso como profesional de lo social en el Reino Unido. Y en esa línea David me ha mandado el siguiente texto:

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Ha pasado ya bastante tiempo desde que tuve la oportunidad de escribir en este blog por primera vez. Desde luego que mi intención era aportar algún post más. No ha podido ser y, pese a todo, aquí vuelvo.

Hace unos meses contaba que estaba a punto de empezar un voluntariado en un centro de menores en Inverness (Escocia) pero mucho han cambiado las cosas desde entonces. Estaba en principio todo pendiente de que consiguiera mi criminal records y reunirme por segunda vez con el responsable del centro.

Al volver de vacaciones en Navidad, tuve que hacer una nueva mudanza y cambiar de trabajo, lo que unido a que nunca recibí respuesta al correo que mandé al director, hizo que tuviera que buscarme la vida por otro lado.

Pese a que mi nivel de inglés está lejos de ser el necesario para poder trabajar en el mundo de los servicios sociales anglosajones, no renuncio a ir conociendo desde dentro su realidad para poder compararla con la española.

Así que hace un par de meses surgió la posibilidad de hacer otro voluntariado con discapacitados psíquicos en una asociación llamada “L´Arche”. Voy a explicar en qué consistía y me decís si alguien ha oído algo parecido: comprometerse a vivir en la propia residencia, por lo que incluye alojamiento y comida, durante un año y recibiendo una remuneración de algo más de £200 libras al mes (unos 250€). A cambio, debes dedicarle 48 horas a la semana en 6 días de trabajo incluyendo algunas guardias nocturnas (normalmente una a la semana). En definitiva, un voluntariado por un año de 8 horas al día, 6 días a la semana.

Hice la entrevista en el centro, pero no pude aceptar precisamente por ser incompatible con otro tipo de actividades que, hoy por hoy, tengo que priorizar. En el futuro nunca se sabe.

Cuando hice la entrevista, una de las condiciones indispensables para poder entrar en el centro eran (y son) las “references”. Además del currículum, la entrevista y el “criminal convictions”, hace falta que aportes los datos de 3 personas distintas que den referencias tuyas.

Y es que es condición indispensable en UK para iniciar cualquier voluntariado aportar las “references”, algo que yo creo que choca frontalmente con lo que estamos acostumbrados en España. ¿Qué pensaríamos nosotros? Algo así como: ¿De qué sirven las referencias aportadas por la propia persona que quiere acceder a un puesto de voluntariado? ¿No serán referencias sesgadas?

Parece que, por estas tierras, hay demasiadas condiciones para empezar cualquier voluntariado (los “penales”, horarios intensivos, compromisos, las “referencias”…) quizá sea así, y aunque no hay un sistema infalible para este tipo de actividades, un mínimo nivel de exigencia es importante para que el trabajo funcione.

Al fin y al cabo se trata de personas.

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La carta de David me parece una joya para darnos cuenta de que cuando nos acostumbramos a una forma de actuar podemos llegar a olvidarnos de que existen modelos distintos a los nuestros. Su experiencia me sugiere varias cosas:

1.- Es evidente que en el Reino Unido, y a diferencia de lo que ocurre en España, para el voluntariado social no basta la voluntad.

2.- En España un voluntariado como el que describe David podría ser fácilmente denunciable como una manera de eludir la contratación laboral.

3.- Las “references” pueden ser consideradas inútiles en España. Recuerdo perfectamente cuando hace años se me encargó preparar un protocolo para la valoración y formación de Familias Educadoras (Familias Acogedoras Ajenas). Planteé en una reunión con compañeros técnicos en protección de menores esta pòsibilidad que había encontrado en materiales británicos. La respuesta casi unánime fue similar a la que ha planteado David.

Ni David ni yo pretendemos contrastar modelos de actuación en lo social para pronunciarnos en este blog sobre uno o sobre otro. Nos interesa sobre todo resaltar la diferencia (“las cosas son así pero podrían ser de otro modo”). ¿No es esa una de las ventajas que se le atribuyen a viajar o residir en regiones o paises distintos? Pero sobre las “references” quisiera matizar algo puesto que he tenido la ocasión de comprobar su uso en el caso de una menor escocesa tutelada en España.

Las “references” serían inútiles si las entendemos como “cartas de recomendación”. En mi infancia se utilizaban mucho y la gente itentaba abrirse camino con una carta del cura, del alcalde, de…. en la que decía que eras un tipo muy majete. Pero las “references” británicas no son exactamente eso. Simplemente se le pide a la gente que solicita un voluntariado, acoger a un menor, etc que aporten el nombre y teléfono de alguna persona (normalmente 3) QUE TE CONOCE Y A LA QUE AUTORIZAS QUE SE LE PREGUNTE POR TI.

Es evidente que no daras la referencia de un antiguo jefe o jefa a la que le pusiste de los nervios. Pero lo que si he podido comprobar en el caso señalado es que a la persona a la que se le preguntará no lo hará delante de la persona que le solicitó dar su referencia. Evidentemente se partirá de una valoración inicial favorable pero esa es sólo la puerta de entrada a una entrevista con el o la “Social Worker” que tendrá toda la libertad para profundizar y preguntar detalles o aspectos particulares. Y serán estos los que le darán muchas información sobre la persona que tiene que valorar.

Pero insisto. No seré yo quien me parta la cara por defender este sistema. 

Pero de la misma manera que tampoco me la partiré por defender la infalibilidad de sistemas de valoración basados simplemente en entrevistas o test psicométricos. (Recuerdo que hace no mucho cuando en Cataluña se dio el caso de unos presuntos abusos sexuales por parte de un acogedor la respuesta de la Generalitat consistió en obligar a la aplicación de uno de los test clínicos de mayor número de items del “mercado”, el MMPI. Y esto se vendió – al menos en la prensa- como la panacea para solucionar el problema)

 

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Si siguiéramos la moda, esta nueva serie de post debería llamarse “Interventores sociales por el mundo” pero cómo de momento sólo he fichado a uno…

Conozco a David desde que nació pues somos amigos de sus padres desde muy jóvenes. Pero me unen más cosas a él. Entre ellas el gusto por los cuentos, las metáforas, las historias… y ambos administramos un blog. El mío es como un Cuaderno de Campo y el suyo como un Cuaderno de Bitácora. Yo contemplo la vida y el navega por ella a toda vela.

Os dejo con él.

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¿Os imagináis que un día Javier recibe un correo de Malcolm Gladwell invitándole a colaborar en su próximo libro? Algo parecido es lo que me ocurrió a mi hace unas semanas.

Así que aquí estoy intentando estar a la altura de las circunstancias.

Quiero comenzar por presentarme: me llamo David y soy un caso más entre los miles de jóvenes que están saliendo de España estos últimos años con la ilusión, el miedo y la esperanza de vivir una nueva experiencia que nos ayude en nuestra formación.

Soy Trabajador Social y desde hace dos meses estoy viviendo en el norte de Escocia, en las Highlands , aprendiendo inglés con el objetivo de dentro de un tiempo poder trabajar en los Servicios Sociales de aquí.

Me propone Javier ir poniendo en común algunas de mis experiencias para que nos sirva a todos para conocer otra forma de hacer las cosas, que sea un lugar de encuentro para ir aprendiendo, desde distintos puntos de vista y culturas, la forma de abordar la acción social.

Yo, por supuesto, encantado.

Hasta conseguir trabajar en los Servicios Sociales británicos, hay un largo camino por recorrer y mucho por aprender.

El primer paso ya está dado. En las próximas semanas empezaré un voluntariado que servirá, entre otras cosas, para conocer “in situ” cómo es la realidad de los Servicios Sociales de estos lares.

Y en la primera toma de contacto vino la primera sorpresa (para ellos y para mi): entre los documentos que me pidieron para poder empezar está el “Criminal Convictions”  (Antecedentes Penales)

En los países anglosajones, este documento es muy importante y se exige en todos los casos en que el trabajo esté relacionado con menores (ya sea remunerado, en prácticas o voluntariado). Cuando expliqué que tardaría un tiempo en tenerlo, ya que era la primera vez que lo necesitaba, la sorpresa fue grande: “¿Qué se pide en su lugar?”. No supe qué contestar.

Mi experiencia en el ámbito social, si bien no es excesivamente amplia, si es bastante variada: he trabajado con menores, discapacitados psíquicos, tercera edad y unos cuantos voluntariados. En ningún caso se me había pasado por la cabeza que me pudieran pedir los antecedentes penales.

Como veis, una situación completamente nueva (de las muchas que supongo me encontraré) que sirve para introducir el objetivo de esta serie de posts: ir contando las diferencias y las similitudes entre dos formas de abordar la intervención social.

David Serra Perales

Desde Escocia

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No se puede expresar mejor lo que David y yo pretendemos. Sólo aclarar que no se trata de conocer para copiar. Se trata de ver desde otro punto de vista para tomar perspectiva. Para ver mejor y en relieve.

O simplemente para levantar la cabeza y dejar de mirarnos el ombligo.

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