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Archive for the ‘Fórmulas de resiliencia’ Category

Sigamos intentando expresar algunas ideas centrales de la resiliencia mediante fórmulas matemáticas.

El valor de la fórmula no va más allá de lo didáctico o lo metafórico y no tiene valor matemático. Es evidente que expresar que:

Resiliencia = Resistir + Rehacerse

no nos permite deducir que

Rehacerse = Resiliencia – Resistir

Las dos fórmulas siguientes (muy relacionadas por lo que las presento juntas) las he tenido que editar en imágenes puesto que usan la potencia y la raíz cuadrada, difíciles de reflejar con un simple procesador de texto.

Diapositiva1

Diapositiva2

La primera de ellas (desgracia elevado a desgracia) intenta reflejar la idea de que la construcción de un, llamémosle trauma, depende no del golpe de la vida sino de lo que hacemos o construimos con el golpe de la vida.

Imaginemos dos personas de la misma edad (50 años, por ejemplo) que son repentinamente despedidas de la misma empresa. Quizá, al cabo de 6 meses, aunque sigan las dos en el paro, una habrá desarrollado o estará desarrollando una desgracia de su desgracia mientras que la otra no.

En una de ellas su situación de paro laboral estará invadiendo todos los aspectos de su vida e incluso definiendo su identidad mientras que la otra seguirá siendo la persona X que circunstancialmente estará sin trabajo.

En la primera, su desgracia (el despido y el paro) estará afectando a su relaciónde pareja, a la relación con sus hijos e hijas y, quien sabe, si estará deslizándose peligrosamente hacia la adicción al alcohol.

En la otra las relaciones socio-familiares se mantienen básicamente intactas e incluso han surgido aspectos o matices desconocidos anteriormente y muy gratificantes.

La desgracia inicial es la misma pero a los 6 meses la diferencia es enorme.

La fórmula no pretende reflejar el porqué o el cómo esto ocurre, sino simplemente que, como señala Boris Cyrulnik con su teoría de la doble herida, los golpes de la vida por si solos no producen el trauma. El trauma se produce porque nuestra desgracia rebota en los demás que también la elaboran y le otorgan significado.

Si a partir de la desgracia recibimos una mirada de los otros que nos encasilla en el papel de víctima, de sospechoso, de exagerado… es muy probable que se produzca el trauma. O si notamos que nuestra dolor es molesto para los demás nos aislaremos a rumiar nuestra herida. Y construiremos un trauma que se convertirá en un gran agujero negro socio-emocional que devorará todas las facetas de nuestra vida.

Pero es precisamente la segunda fórmula la que incide, a la inversa, en esta idea de la construcción social del trauma.

La fórmula (resiliencia igual a una raíz de la desgracia en base a un contexto curativo) pretende reflejar intuitivamente que cualquier golpe de la vida puede ser reducido a una dimensión más pequeña (su base) en función de la respuesta del entorno.

Esa respuesta favorable a la no elaboración de un trauma o, de otro modo, favorable a la elaboración positiva de la desgracia, la he resumido en la expresión “contexto curativo”. No me gusta la palabra “curación” asociada a la resiliencia pero no encuentro mejor expresión frente a “contexto traumatizante”.

Y voy a recurrir al tema de los abusos sexuales para ejemplificar este aspecto. En sus libros y en alguna entrevista Cyrulnik (siempre Cyrulnik) señala como el pronóstico de evolución de un abuso sexual  infantil intrafamiliar es muchísimo peor que si el abuso es extra-familiar.

En el segundo, si una vez detectado, el entorno familiar protege al niño o niña de la persona perpetradora y ofrece un entorno emocional adecuado el abuso puede ser elaborado de forma que no provoque secuelas significativas  en su desarrollo en general y en el psicosexual en particular.

Sin embargo en el intrafamiliar, además de ser una “estafa moral” -expresión de Boris- de muchísimo mayor calado que si el abuso lo comete una persona extraña, es muy frecuente que el niño o la niña no sea creída (al menos inicialmente) por el resto de la familia quedando atrapado en un entorno emocional tóxico.

Sin embargo, creo que esta idea de que la respuesta del entorno es parte de la resiliencia o de la no resiliencia no está claramente difundida entre los profesionales y los especialistas, incluso del mismo abuso sexual infantil. Pondré un ejemplo.

Ayer por la mañana pude disfrutar con otros compañeros y compañeras de un estupendo seminario formativo sobre abuso sexual infantil. Lo impartían las profesionales del Instituto Espill que tienen una contrastada experiencia en el tema.

Sus conclusiones sobre el pronóstico del abuso son plenamente coincidentes con lo anterior. Explicaron como el pronóstico de recuperación puede depender de muchos factores entre ellos la reacción del entorno.

Sin embargo solo apareció la palabra “resiliente” cuando se estaban refiriendo a las características de el o la menor. De nuevo se desliza la idea de que la resiliencia es una característica individual que los personas tienen o no.

Por eso me parece atractiva la idea de las fórmulas porque… ¿hay algo más impersonal que una fórmula matemática?

Me queda algún post más de jugar con las expresiones matemáticas (un sistema de ecuaciones y algunas inecuaciones) pero será en otro momento.

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