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Archive for the ‘Proyecto “Estrategias para la resiliencia”’ Category

He tenido el privilegio de compartir (primero en Bilbao y luego en Valencia) casi 20 horas de formación con más de 50 profesionales de los Centros y Programas de menores de la “Fundación Amigó”.

Además de lo cómodo que me he sentido con ellos y ellas he disfrutado de comprobar como no es muy complicado imaginar estrategias para introducir, en un determinado contexto socioeducativo como es un centro de protección de menores, elementos o actividades que ayuden a favorecer situaciones y recursos que, a su vez, pueden  facilitar la resiliencia.

Así, en el ejercicio principal que les propuse, 12 grupos de 4 ó 5 personas han sido capaces de, en apenas media hora, encontrar una forma de introducir en sus centros formas de trabajar el sentido del humor, el pedir (sin exigir) y dar ayuda, la creatividad, la introspección sobre la propia historia, etc.

A veces recurriendo a fórmulas más complejas, como la implantación de un taller (de teatro, por ejemplo) con un proyecto claro (representar una historia co-construida a partir de sus experiencias), a veces introduciendo simples elementos concretos (un tablón en la pared  o poniendo a disposición de los y las menores material para “re-crearse” – mediante la expresión plástica). Otras simplemente “haciendo cosas” con ellos (ayudarles a construir monólogos en una especie de “Club Amigoniano de la Comedia” o instaurar “la anécdota del mes”…) Y otras implicando a los y las menores en determinados procesos (como por ejemplo la recepción de un o nueva persona)

Es cierto que una “idea chula” no tiene porque ser eficaz. Habrá que ponerla en práctica y valorarla. Pero la idea no era encontrar ideas originales sino reflexionar, no tanto sobre las estrategias concretas, sino sobre algunos puntos que me atrevo a sintetizar:

  • Cada centro, en este caso de menores pero también de ancianos, de discapacitados, etc, es un contexto vivencial concreto.
  • Las personas podemos tener un comportamiento u otro en función del contexto. No somos los mismos exactamente igual en todos nuestros contextos.
  • Hay contextos que nos matan y otros que nos curan.
  • Igual que existen contextos más saludables que otros existen contextos más favorecedores de la resiliencia que otros.
  • Se pueden revisar las características particulares de un contexto donde quizá haya elementos que se mantienen simplemente por la rutina, la comodidad o la costumbre.
  • A veces en los centros se hacen cosas que funcionan pero que no se implantan como costumbre o hábito precisamente por lo anterior o porque depeden de la iniciativa de una persona concreta que no siempre está. Aquello que funciona debe anclarse en la dinámica del centro. Lo que hemos visto que ayuda a nuestros niños o niñas en nuestro centro concreto no debe ser borrado por las rutinas sino, al reves, insertado en las mismas.
  • Por ello es importante que el Proyecto Educativo de Centro no sea un documento que se diseño un día y que está encerrado en un cajón o carpeta sólo para “cubrir el expediente”

Pero también hemos tratado un poco el tema de los tutores de resiliencia.

Y puesto que no podemos autoconstituirnos en tutor de resiliencia de nadie ¿podemos hacer algo con ellos?

Creo que sí.

En primer lugar podemos estar atentos a los potenciales tutores de resiliencia de nuestros y nuestras menores. Ponernos gafas “ultra-desgracia” y ver dónde y a quién miran ellos y ellas cuando se sienten desamparados.

Y en segundo lugar preguntarnos ¿cuando el chaval o la chavala me ve a mí, ve reflejada las condiciones para le resiliencia?

Siempre se ha dicho que en educación el ejemplo es esencial. Por tanto para “educar resiliencia” se necesitará personas…. no, no voy a caer en error de decir “personas resilientes”… flexibles. ¿Podemos pedirle que vea las cosas, su vida, sus posibilidades… de otra manera cuando nosotros nos mostramos rígidos, inflexibles, egoístas, intrascendentes, mecánicos o rutinarios…?

Por eso se me ocurrió que si el mejor recurso educativo somos nosotros mismos o mismas ¿no deberíamos hacernos periódicamente una revisión técnica? Cualquier coche pasa cada tiempo y obligatoriamente una Inspección Técnica de Vehículos. Cualquier instalación de gas tiene que ser revisada. Tenemos que renovar el carnet de conducir cada cierto tiempo. Y los que tenemos el encargo de proteger y educar a menores en situación de riesgo ¿no nos revisamos nunca?

Es muy posible que, de partida, tengamos actitudes y comportamientos que le muestren a nuestros educandos una cierta flexibilidad psicológica necesaria para la resiliencia. Pero también es muy probable que el estrés, el cansancio, la falta de recursos nos afecten y nos vayamos quedando “tiesos como la mojama”. Por tanto el chaval y chaval nos irá percibiendo cada vez más serios, más crispado, más bordes, con menos interés en él o en ella.

Por tanto si éramos buenos espejos de los recursos internos para la resiliencia pasaremos a ser como espejos llenos de polvo en los cuales ya no se refleja nada. Y las gafas “ultra-desgracia” se nos irán llenando también de polvo.

Y pensé que si Stefan Vanistendael nos ofreció un cuestionario para limpiar esas gafas y descubrir posibles tutores de resiliencia de nuestros niños y niñas ¿por que no un cuestionario similar para autoaplicarnoslo? Sería como una especie de Inspección Técnica de Educadores/as.

Puede parecer el “examen de conciencia” de la confesión católica.  ¿Por qué no? En todo caso sería un “examen de resiliencia”. Pero también los pilotos de avión y los cirujanos usan “cheklist” de comprobación y todos se lo agradecemos.

¿Que pasaría si me propusiera autoaplicarmelo una vez al mes? ¿O cada quince días? ¿O una vez a la semana? ¿Me ayudaría a darme cuenta en que aspectos me estoy cubriendo de polvo y así pasarme un paño y empezar de nuevo?

Yo creo que sí. No se trata de un cuestionario para agrandar o achicar nuestro orgullo. Sólo pretende tomar conciencia de en qué aspectos no estamos reflejando resiliencia (o los recursos internos para ella). Cuánto peor salga el resultado más oportunidad para mirar adelante y volver a empezar.

Que de eso se trata la resiliencia ¿no?

Pero si alguien se atreve a probarlo. Aquí lo tiene. Ya me diréis.

LIMPIANDO(NOS) LOS CRISTALES – F. Javier Romeu

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Última revisión:

 

En este último periodo, con los niños, niñas o jóvenes con los que trabajo…

  • ¿He mostrado interés especial por alguno de ellos o ellas y se lo he hecho saber? ¿Por quién?
  • Si alguno o alguna ha compartido conmigo una preocupación ¿le he escuchado o me lo he quitado de encima?
  • ¿He contribuido a o conseguido que alguno o alguna de ellos o ellas haya tenido una experiencia nueva por sencilla que sea? ¿Le/les ha gustado?
  • ¿Les he contado alguna historia o les he puesto el ejemplo de alguien que haya salido adelante positivamente a pesar de sus limitaciones o dificultades? ¿Les he contado alguna experiencia personal?
  • ¿Le he ofrecido a alguno o alguna un reto a su alcance?
  • ¿Le he pedido ayuda a algún compañero/a o incluso a algún niño, niña o jóven ¿a quién? ¿He sido agradecido?
  • ¿Le he pedido por favor a alguno o alguna de los o las niños, niñas o jóvenes que ayude a otro u otra?
  • ¿He usado en alguna ocasión el sentido del humor (sano) para rebajar algún momento de tensión? ¿O para sobrellevar momentos complicados?
  • ¿Ha habido momentos divertidos en este periodo? ¿Cuándo? ¿Con quién?
  • ¿He ayudado a alguno o alguna a reflexionar sobre su conducta o la de otros?
  • ¿He favorecido que pudieran dedicar un rato a crear algo (dibujar, escribir, construir…)?
  • ¿He favorecido que alguno/a tuviera tiempo para ejercitar una de sus habilidades especiales?
  • ¿He compartido, sin imponer, mis creencias (religiosas o laicas) o mis valores con alguno o alguna de mis educandos?

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Unos días antes de irme de vacaciones (y llevarme de vacaciones al blog que también necesita descansar) al llegar a mi trabajo vi que en el campo que está justo enfrente (para bien y para mal el centro de menores está en mitad de la huerta) habían aparecido unas pequeñas plantas completamente alienadas y separadas bastante entre si. Por lo que se cultiva en la zona yo sabía que no eran ni patatas, ni cebollas, ni sandias o melones, ni calabazas ni chufas para hacer horchata. Tampoco alcachofas que además ya no es temporada. También imaginé que eran árboles puesto que en ese campo su dueño lo utiliza como vivero de distintas especies de arbustos o árboles que finalmente vende y trasplanta.

Así que al entrar le pregunté a un compañero si sabía que era lo que habían plantado. Me contestó rápidamente porque él también lo había preguntado al mismísimo dueño del campo.

– Son moreras – me contestó.

Las moreras son árboles pequeños o medianos procedentes de Asia y que, además de utilizarse en calles con finalidad ornamental, son conocidos porque sus hojas son el alimento básico de los gusanos de seda.

Hasta aquí un simple avance en mis humildes conocimientos agrícolas. Pero al día siguiente mientras aparcaba vi como dos operarios estaban clavando estacas de un metro y medio de alto y de un grosor significativo. Se ayudaban de un tubo metálico, cerrado por un lado, que lo introducían por la parte de arriba de la estaca, más delgada que él, y subiéndolo y bajándolo con fuerza conseguían percutir sobre la estaca y que ésta se clavara en la tierra.

No me fijé en que lugares decidían colocar las estacas pero era evidente que no había una a cada lado de cada morera. No eran un tutor para la planta.

Probablemente pasó un fin de semana y el lunes ya pude contemplar todo el trabajo terminado. Tras colocar un numero de estacas separadas y alienadas, las habían utilizado para tirar unos fuertes alambres o cables en horizontal y en su parte superior. Los alambres pasaban justo por encima de las distintas líneas de plantas. Pero tampoco eran tutores porque cuando las plantas llegaran a esa altura ya no serían necesarios.

Pero de los cables, bien tensos, se sujetaban regularmente unas cañas delgadas que curiosamente se enterraban en su parte inferior justo al lado de cada una de las moreras que ya se habían plantado días antes. Estas si iban a ser las tutoras de cada uno de los arbolitos.

Es decir, se colocan los arbolitos y luego se clavan estacas estratégicamente para luego tirar cables en varias filas a lo largo del campo. Cables que servirán de anclaje a los tutores de cada árbol.

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O lo que es lo mismo: se clavan tutores (estacas) para los tutores (cables) de los tutores (cañas) de las plantas.

Pensé que en realidad la resiliencia debe funcionar así. Gracias muchas veces a una disposición sistémica de tutores, tutores de tutores y tutores de tutores de tutores.

Pensé que cómo se parecía ese campo a las diapositivas que utilizo a veces para señalar la interacción de disposición de recursos externos, adquisición de recursos internos y adquisición de significado, sentido o perspectiva. Eso que un día también me atreví a llamar modelo sináptico de la resiliencia.

Y también pensé ¿que pasaría si el sistema de tutores se hubiera plantado sin saber donde iban a crecer exactamente las moreras?. ¿Serviría esa estructura si tras realizarla se sembrara el campo con las semillas de las moreras y éstas se dejaran caer aleatoriamente al terreno?

Lógicamente la eficacia de los tutores sería porcentualmente menor (ya no el 100%) pero debido a lo tupido de los tutores y a la frecuencia de las cañas un porcentaje significativo de moreras encontrarían en su crecimiento un tutor que a partir de entonces le sirviera de guía para su crecimiento.

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Quizá 2/3 de las plantas sembradas se malograrían pero quizá 1/3 saldrían adelante. Es evidente que he escogido estas fracciones porque son las que se apreciaron en el famoso estudio longitudinal de Werner y Smith que dio lugar al paso del término resiliencia a las ciencias sociales.

Y con todo esto me reafirmo que el proyecto “Estrategias para la resiliencia” (recién iniciado en este blog y ahora reajustándose por Rosa Herrera y por mí) tiene sentido y va mucho más allá de una serie de ideas puntuales o anecdóticas.

Claro que se necesitan grandes ejes epistemológicos que cambien la mirada en aquellas instituciones que quieren adoptar el modelo de la resiliencia. En ello la gente de ADDIMA ya son veteranos en proponernos como deben ser esos puntales o estacas

Pero también necesitamos ejes teóricos (cables) en los que se sujeten las  cañas donde una víctima de la adversidad pueda apoyarse y levantarse. Pero como, mientras no se demuestre lo contrario, “las personas tienen patas” y se desplazan… mejor plantar diferentes tipos de tutores (estrategias) y que sea el individuo el que se agarre al que mejor le venga.

Creo sinceramente que quizá este es el camino para convertir los centros, recursos y servicios no en guetos o viveros de víctimas sino en viveros para el resurgir de la vida.

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Queremos avisaros que el Grupo de Trabajo sobre Resiliencia de Valencia hemos pensado un pequeño ajuste en el proyecto a pesar de que apenas ha empezado.

En las dos estrategias que se han publicado hasta ahora (estamos trabajando en otras) la lógica seguida era la siguiente: se explica la estrategia concreta y luego se argumenta o justifica.

Nos hemos dado cuenta de que esto puede suponer al final una serie de fichas con propuestas concretas pero sin orden o lógica interna y, por tanto, con reiteración de argumentos o justificaciones.

Por ello hemos decidido construir una estructura o “esqueleto” sobre el cual cimentar el proyecto, de forma que cada ficha nueva que se proponga encuentre su sitio según una lógica (acertada o no, pero lógica).

Esto supone dos pasos previos antes de seguir con nuevas propuestas.

Publicar la estructura básica y rehacer las dos fichas publicadas y ubicarlas en su sitio. Probablemente también suponga un cambio en la forma de publicación (en una página específica y no como entradas independientes)

La estructura propuesta es la siguiente:

EJE I: PONER A DISPOSICIÓN DE LA VÍCTIMA RECURSOS NECESARAIS PARA LA SUPERACIÓN DE LA ADVERSIDAD

LINEA ESTRATÉGICA 1: Asegurar el sustento físico necesario previamente a cualquier otra intervención incluyendo la existencia de momentos lúdicos y de ocio que no son lo opuesto al trabajo sino a la depresión.

LINEA ESTRATÉGICA 2: Propiciar el sustento psíquico, el apoyo emocional y la generación o fortalecimiento de vínculos humanos.

LINEA ESTRATÉGICA 3: Propiciar la disposición de experiencias nuevas, variadas y ricas que permitan pueden convertirse en tutor de resiliencia y ser el factor motivacional clave para la superación de la adversidad.

LINEA ESTRATÉGICA 4: Ofrecer modelos reales de resiliencia. Modelar la resiliencia.

LÍNEA ESTRATÉGICA 5: Ofrecer oportunidades que permitan iniciar caminos constructivos para la superación de la adversidad. Cambiar el escenario.

LÍNEA ESTRATÉGICA 6: Ofrecer retos que la persona pueda superar y generar así una sensación de potencialidad de superación. Inocular resiliencia.

EJE II: PROMOVER O FACILITAR LA ADQUISICIÓN DE DETERMINADOS RECURSOS INTERNOS EN LAS PERSONAS QUE SUFREN LA ADVERSIDAD

LINEA ESTRATÉGICA 7: Modelar y propiciar el desarrollo del sentido del humor como herramienta para ver la adversidad desde un punto de vista distinto.

LÍNEA ESTRATÉGICA 8: Propiciar el desarrollo de la introspección, la elaboración intelectual y la expresión artística o creativa en general (como formas de comunicación o vinculación indirecta)

LÍNEA ESTRATÉGICA 9: Favorecer un posicionamiento ajustado en la relación de ayuda (la pido, no la exijo y la agradezco) Desarrollo de la humildad y la gratitud

LÍNEA ESTRATÉGICA 10: Ayudar a la víctima a ayudar a otros (fomento del altruismo) como manera de obtener un equilibrio adaptativo entre el dar y el recibir.

LÍNEA ESTRATÉGICA 11: Facilitar la expresión directa del dolor a través de la elaboración de la propia historia y de la narración de la misma. Uso terapéutico de la escritura.

EJE III: AYUDAR A LAS VÍCTIMAS A ELABORAR UN SIGNIFICADO O SENTIDO ADAPTATIVO DE SU ADVERSIDAD

LÍNEA ESTRATÉGICA 12: Ofrecer claves, contractos, datos… que permitan redefinir el significado de la adversidad o verlo desde un perspectiva temporal o histórica distinta.

LÍNEA ESTRATÉGICA13: Respetar y facilitar el desarrollo de posturas trascendentes (religiosas o laicas) que pueden ser apoyo para otorgar significados que favorezcan la resiliencia.

EJE IV: META-ESTRATEGIAS

LINEA ESTRATÉGICA 14: Disponer de modelos teóricos que guíen la acción de los profesionales

LINEA ESTRATÉGICA 15: Ajustar el enfoque de la mirada que necesitamos para detectar la resiliencia y fomentarla

LINEA ESTRATÉGICA 16: Construcción de contextos curativos o eliminación de las actitudes y posturas traumatizantes del entorno.

A partir de ahora iremos redactando la justificación de cada línea estratégica a raíz de que tengamos alguna técnica nueva que proponer (paciencia). Así por ejemplo “La Rueda de la Resiliencia” propuesta por Pilar Surjo será redactada e incluida en la línea 14 “disponer de modelos teóricos que guíen la acción de los profesionales” dentro del eje META-ESTRATEGIAS.

Y “La pecera de la gratitud” será redactada a propósito de la línea 9.

Cuando se nos proponga o propongamos una nueva actuación para una línea que ya ha sido “estrenada” la redacción de la estrategia o propuesta será mucho más directa y se incorporará como una ficha más dentro de la línea estratégica (ya supuestamente redactada).

Pedimos disculpas por marearos un poco (a las dos personas que os interesa esto… je. je…) pero es lo que tienen los proyectos desarrollados por neuronas ubicadas en distintos cerebros. Que se enriquecen por las aportaciones y sugerencias de los participantes. Y a veces enriquecerse es dar dos pasos atrás aunque te tengas que comer un bocadillo de amor propio.

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1.- NOMBRE:

LA PECERA DE LA GRATITUD

2.- DESCRIPCIÓN:
En el contexto de un centro, se coloca un recipiente de cristal o material traslúcido (pecera por ejemplo) lo más decorativo posible, con capacidad suficiente, y en un lugar visible.
Por otra parte se pone a disposición de cada uno o una de los o las usuarios/as y personal del centro un número determinado (5 por ejemplo) de sobres de distintos colores vivos.
Cada sobre (tamaño normal) lleva en su interior un sobre más pequeño (tamaño tarjeta, por ejemplo) de color blanco y con una cuartilla doblada en su interior.
En el momento de entrega de los sobres  se explica la manera de utilizarlos.
Cada propietario puede utilizarlos libremente para agradecer a cualquier persona del centro lo que estime oportuno. Apunta el destinatario en el sobre blanco y explica el motivo de su agradecimiento en la cuartilla. Puede optar por firmar la nota o hacerla anónima. Después de cerrar el sobre blanco (pegando la solapa) lo introduce en su sobre de color y, sin cerrar el mismo, lo deposita en la “pecera” en el momento que considere oportuno.
En la medida que la pecera recibe sobres de distintos colores se va visualizando o simbolizando el, por así decirlo, “nivel de gratitud en el centro”. Pero sobre todo, la pecera con sobres de colores y los sobres en posesión de cada persona pretende actuar como un recordatorio de un ejercicio que ha sido contrastado experimentalmente como beneficioso en muchas formas: la expresión de la gratitud.
Cada determinado periodo de tiempo (cada mes, por ejemplo) se procede a vaciar la pecera y alguien (los mismos usuarios/as por orden rotativo, por ejemplo) se encarga de sacar los sobres blancos de los sobres de colores; clasificarlos por destinatarios y hacerlos llegar discretamente a los mismos.
Se puede optar por registrar y publicar el número de sobres de colores depositados en cada periodo en el centro.
Dado que la estrategia pretende que los sobres de colores actúen como símbolo o recordatorio de la conveniencia de agradecer deberá arbitrarse un sistema para la reposición de sobres (ver variaciones)

3.- OBJETIVOS:
 Recordar  a través de un estímulo visual la posibilidad de agradecer a la otra cualquier cosa.
 Fortalecer vínculos y apoyo emocional
 Centrar la atención en lo positivo (frente a la natural tendencia a atender a lo negativo)
 Favorecer el reconocimiento a los demás ante pequeñas cosas que han hecho sentir bien al otro.
 Generar bienestar, en las personas que reciben el reconocimiento, rompiendo la tendencia natural de transmitir tan sólo las cosas negativas.
 Posibilitar cambiar la mirada negativa que se tiene sobre uno mismo sintiéndose una persona significativa para el otro.

 

4.- RELACIÓN CON LA RESILIENCIA:
La estrategia no se justifica por una relación directa entre gratitud y resiliencia, pero sí existen aspectos relacionados con ambas que pueden justificar que se argumente una relación indirecta.
Por un lado, agradecer algo a alguien (dar las gracias) implica reconocer que ese alguien ha hecho algo por mí que no tenía obligación de hacer, y que quizá ni siquiera es consciente de lo que ha significado para mí. Y en todo caso, aunque fuera su obligación, estamos reconociendo una calidad especial en su relación con nosotros. Por otro lado agradecer algo a alguien significa aceptar que alguien ha hecho algo por o para nosotros y por tanto por un momento la persona se ha sentido importante para alguien.
Todo esto entendiendo el agradecimiento como una actitud interior y no solamente como una fórmula de cortesía. Cuando alguien nos ofrece algo que no necesitamos (o creemos no necesitar) la expresión amable será “No, gracias” pero la actitud interior en realidad puede ser en realidad “No gracias” (No tengo nada que agradecerte porque no he pedido ni necesito lo que me ofreces).
Las personas víctimas de una adversidad (dependiendo de muchas variables personales e interpersonales) pueden encasillarse en una posición permanente de víctima y en una postura interior de exigencia de la ayuda (Yo ya tengo bastante con lo mío, Todo el mundo debe ayudarme, Nadie me ayuda…) o de desprecio de la ayuda (No necesito nada, no merezco nada, soy indigno, quiero ser invisible…)
La desgracia sufrida puede así llegar a invadir áreas de la vida de la persona que no tienen relación directa con la misma. El fomento de la gratitud sincera puede ayudar, de forma indirecta, a colocar la desgracia sufrida en su justo punto.
Por otra parte,  tanto el desprecio de la ayuda, como la exigencia de la ayuda, suelen tener el efecto interpersonal de la tendencia al aislamiento. Los posibles agentes de ayuda se cansarán de ofrecer la ayuda rechazada o emocionalmente se distanciarán si se les presiona y exige (te ayudo sólo porque no tengo más remedio pero no me pienso implicar).
Por el contrario la ayuda agradecida es probable que tenga un efecto reforzador de la relación de ayuda en la medida de que el que da también recibe algo que puede ser positivo para él (el reconocimiento y gratitud de la persona ayudada). Es más probable, por tanto, que surja una cierta corriente de simpatía que pueda desencadenar en relaciones más consistentes. Que puedan generarse vínculos afectivos en relaciones que no estaban a priori definidas por el afecto.
Además el agradecimiento recibido puede generar un sentimiento de bienestar a las personas que lo reciben ya que el reconocimiento del otro puede sorprender y a la vez animar. La tendencia natural es que las recriminaciones por el comportamiento superen en numero al  agradecimiento o reconocimiento por lo que se ha hecho bien.
Boris Cyrulnik, en su bibliografía, resalta la importancia que adquiere el significado que tienen los acontecimientos para nosotros más que los acontecimientos en sí mismos. Por tanto, una mirada, un gesto, una sonrisa puede adquirir, en un momento dado, un fuerte significado de aceptación, comprensión o apoyo emocional para nosotros, incluso aunque el otro no se haya dado cuenta realmente de como nos ha ayudado este pequeño gesto. Es así como muchas veces las personas se convierten en tutores de resiliencia para otras.
La vida esta llena de pequeñas cosas que hacen que, en ocasiones, seamos capaces de cambiar la mirada de nosotros mismos y de los demás. Fijarse en estas pequeñas cosas, reconocerlas y verbalizarlas al otro (incluso aun de forma anónima) puede generar un sentimiento de bienestar mutuo y por supuesto un cambio de mirada.
Favorecer tutores de resiliencia es uno de los objetivos que nos marcamos. En este sentido muchos de los usuarios han tenido una historia difícil donde la tónica general en su vida ha sido el desprecio y la humillación, teniendo un concepto de sí mismos negativo ya que las personas significativas para ellos le han podido marcar a fuego su poca valía. Recibir el reconocimiento del otro puede favorecer cambiar la mirada hacia sí mismo ya que se sienten significativas para alguien. 
La bibliografía sobre resiliencia hace hincapié en como la aceptación incondicional del otro se ha convertido en muchos casos en un pilar importante para que se inicie el proceso de resiliencia en muchas personas que han sufrido situaciones de adversidad en su vida, en este sentido el recibir agradecimiento del otro puede generar un primer paso para sentirse aceptado y reconocido por el otro y por tanto iniciar este proceso. Ninguna relación de ayuda es unidireccional por tanto este mismo proceso se puede favorecer también con esta técnica en las personas que reconocen la ayuda recibida del otro.

5.-OTROS FUNDAMENTOS:
En el libro “La Ciencia de la Felicidad” (Ed.Urano) de Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología de la Universidad de Harvard y doctora de psicología social por la Universidad de Standford se recogen distintas investigaciones que avalan que la expresión de la gratitud tiene distintos efectos positivos como reforzar la autoestima y el amor propio; estimular el comportamiento moral; ayudar a establecer vínculos sociales; inhibir las envidias, la rabia, la codicia y la amargura y, específicamente señala que ayuda a afrontar el estrés y el trauma.
En su libro “59 segundos” (Ed. Integral) el psicólogo Richard Wisseman señala el ejercicio de la gratitud como una manera de romper el fenómeno de la habituación a las experiencias agradables y positivas de la vida.
También son conocidas la investigaciones de Robert Emmons y  Michael McCullough sobre psicología de la gratitud.

6.- AMBITO DE APLICACIÓN:
No se detectan aspectos diferenciales en función de edad, tipo de problemática, etc. Por tanto, no se ciñe exclusivamente a un contexto sino que puede ser utilizado fácilmente en diversos ámbitos donde queramos favorecer el proceso de resiliencia, ya sea en un contexto educativo (restringiéndolo al aula o al espacio reservado para las tutorías), bien en un contexto más de intervención (centro de menores, ancianos…) o incluso utilizado como técnica terapéutica en el ámbito clínico.

 
7.- VARIACIONES:
 Por algún motivo especial podría optarse por excluir al personal del centro o contexto donde se instaura. No obstante se considera que repartir los sobres a los profesionales no les obliga, como tampoco a los/las usuarios/as, a utilizarlos. Por tanto se considera que la estrategia tiene mucha más potencia en la forma que se plantea y que es mucho más coherente con la idea expuesta  anteriormente de propiciar la aparición de tutores de resiliencia.

 Puede usarse en contextos de servicios de ayuda (no centros) simplemente pidiéndole (prescribiéndole) a la persona que sufre la adversidad o que necesita la ayuda que cubra un cupo determinado de agradecimientos en determinado tiempo. En la literatura sobre el tema se recogen experimentos controlados en este sentido. En este caso los sobres pueden usarse como un simple recordatorio visual y como soporte físico para registrar a quien se le agradecería algo (se le exprese de verdad o no).

 Se puede optar por dejar que las personas pidan por si mismos más sobres cuando los necesiten o establecer un procedimiento por el cual se les pregunté cuántos han usado desde la última vez y se les reponga igual número. Dependiendo de una opción u otra la estrategia será más o menos directiva (con las ventajas e inconvenientes que cada opción implica). Una situación intermedia (pero complicada de gestionar) es que se opte por ser directivo solamente con los usuarios/as que se considere que lo necesitan (prescripción especifica de la estrategia para algunos usuarios).

 Esta estrategia se ajusta a la expresión de gratitud a otras personas. La expresión de gratitud impersonal (por la salud, por la familia…) -como antídoto de la “desgracia de la desgracia”- probablemente requiera de una estrategia específica.

8.- FUENTE/S:
La estrategia ha sido propuesta y redactada por el Grupo de Trabajo sobre Resiliencia de Valencia.

Puedes descargar la ficha en formato pdf

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En una prueba evidente de que Internet permite fórmulas de colaboración antes impensables la serie de Estrategias para la resiliencia comienza con una aportación de Pilar Surjo de Bunes que ha sido más rápida que el propio de Grupo de Trabajo sobre Resiliencia de Valencia en proponerla. El Grupo se ha limitado a sugerir alguna idea, que ella ha aceptado, y por tanto, debemos agradecerle su trabajo y su entusiasmo.

Puede sorprender que la primera estrategia sea en realidad un modelo teórico. Sin embargo el grupo considera que dicho modelo es en, en cierto modo, una meta-estrategia, es decir una estrategia para diseñar estrategias. De hecho consideramos que en las próximas fichas veremos muchas propuestas cuyo objetivo es alguno o algunos de los 8 recogidos en esta primera aportación a la colección, y que incluso, en este sentido, es útil que se publique la primera.

Por ello nos parece que Pilar ha tenido una intuición muy interesante al proponer “La Rueda de la Resiliencia” para este proyecto.

Si quieres descargar la ficha en formato PDF pincha AQUÍ.

 

1.- NOMBRE:

LA RUEDA DE LA RESILIENCIA (Seis pasos para fortalecer la resiliencia en la escuela)

2.- DESCRIPCIÓN:

Se trata de un modelo teórico propuesto por Henderson y Milstein, que se expone a continuación, que se representada gráficamente por los autores y que ha demostrado su utilidad para diseñar actuaciones para fomentar la resiliencia en contextos educativos. Se trata, por tanto, de una “estrategia para la planificación”

La bibliografía sobre el riesgo y la resiliencia recalca que las escuelas son ambiente clave para que los individuos desarrollen capacidad de sobreponerse  a la adversidad, se adapten a las presiones y problemas que enfrentan y adquieran las competencias –social, académica y vocacional- necesarias para salir adelante en la vida. De estas investigaciones surgen seis puntos relevantes que muestran de qué modo las escuelas, así como las familias y comunidades, pueden aportar los factores protectores ambientales y las condiciones que fomentan los factores protectores individuales. Estos temas conforman una estrategia de seis pasos para promover la resiliencia en las escuelas.

3.- OBJETIVOS:

Servir como guía a l@s docentes o l@s profesionales del contexto educativo (u otro contexto) para diseñar estrategias o líneas de actuación para favorecer la resiliencia de l@s alumn@s.

Para ello la “Rueda” propone 6 pasos.

Pasos 1 a 3: Mitigar el riesgo

1. Enriquecer los vínculos. Esto implica fortalecer las conexiones entre los individuos y cualquier persona o actividad prosocial, y se basa en pruebas indicativas de que l@s niñ@s con fuertes vínculos positivos incurren mucho menos en conductas de riesgo que los que carecen de ellos. De manera análoga, la bibliografía sobre el cambio escolar también hace hincapié en la necesidad de vincular alumn@s con el  rendimiento escolar y académico conectando a cada un@ con su estilo de aprendizaje preferido.

2. Fijar límites claros y firmes. Consiste en elaborar e implementar políticas y procedimientos escolares coherentes y responde a la importancia de explicitar las expectativas de conducta existentes. Estas expectativas deben incluir la de encarar las conductas de riesgo para l@s alumn@s y tendrán que ser expresada por escrito y transmitidas con claridad, indicando los objetivos que se espera cumplir.

3. Enseñar habilidades para la vida. Incluyen: cooperación, resolución de conflictos, estrategias de resiliencia y asertividad, destrezas comunicacionales, habilidad para resolver problemas y adoptar decisiones , y un manejo sano del estrés.

Enseñarlas y reforzarlas de forma adecuada ayudan al alumnado a sortear los peligros de la adolescencia como son el alcohol, tabaco y otras drogas. También son importantes para crear un medio que procure el aprendizaje “significativo” de los alumn@s y ayude a los adultos a participar de interacciones eficaces dentro de la escuela.

Pasos 4 a 6: Construir resiliencia

4. Brindar afecto y apoyo: Esto implica proporcionar respaldo y alientos incondicionales.

Es el más crucial de todos los elementos que promueven la resiliencia y de hecho, parece casi imposible “superar” la adversidad sin la presencia de afecto.

Este afecto no tiene que provenir necesariamente de los miembros de la familia biológica. A menudo lo brindan, docentes, vecin@s, profesionales, así como otras entidades. Los pares y hasta las mascotas pueden funcionar como constructores de resiliencia para adultos y niñ@s.

Quienes intentan reformar la educación reconocen que un ambiente afectivo es esencial como base de sostén para el éxito académico.

5. Establecer y transmitir expectativas elevadas (y realistas) que obren como motivadores eficaces (especialmente con aquell@s con aquell@s escolares que cargan con uno o más “rótulos” o “etiquetas” ) cuyo objetivo sea que las habilidades y potencial de alumn@s y docentes se reconozca y estime.

6. Brindar oportunidades de participación significativa: Significa otorgar a la comunidad educativa –alum@s, personal escolar y familias- una alta cuota de responsabilidad por lo que ocurre en la escuela, dándoles oportunidades para resolver problemas, tomar decisiones, planificar metas y ayudar a otros. Que la enseñanza se vuelva más “práctica”, el currículo sea más “pertinente” y atento al mundo real, y las decisiones se tomen más a menudo en el lugar de trabajo con activa participación de todos los miembros de la comunidad escolar permitiéndoles participar

4.- RELACIÓN CON LA RESILIENCIA:

Aplicados en combinación, estos seis pasos han dado como resultados en l@s alumn@s una concepción más positiva de sí mism@s, un mayor apego a la escuela, un mayor compromiso con las reglas y mejores puntuaciones en los test estandarizados, así como significativos descensos en actividades delictivas, consumo de drogas y suspensos. Se ha constatado que estos pasos son factores cruciales para fortalecer la resiliencia en niñ@s y adultos.

5.-OTROS FUNDAMENTOS:

El documental “Pensando en los demás” emitido en su día por TV3 (traducido del japonés al catalán y subtitulado en castellano) muestra como un profesor japonés maneja su clase durante todo un curso escolar. Aunque no tiene ninguna relación directa con la “Rueda de la Resiliencia” en nuestra opinión puede servir de ejemplo a cómo se pueden trabajar cada uno de los 6 objetivos de la misma en el aula. Se puede encontrar en Internet.

6.- AMBITO DE APLICACIÓN:

De utilidad para la planificación en contextos educativos de forma que los mismos sean favorecedores de la resiliencia en sus alumn@s.

Escuela, docentes y alumn@s.

7.- VARIACIONES:

La Rueda de la Resiliencia puede aplicarse a la construcción de resiliencia en individuos, grupos u organizaciones enteras, porque las condiciones necesarias para fomentar la resiliencia son las mismas en todos los casos. Otra manera de considerar la rueda es verla como una Red de Resiliencia. Cualquier persona, grupo u organización puede evaluarse en función de la fuerza que tiene los hilos de la red en cada uno de sus seis segmentos, y todos resultarán beneficiados al entretejerse más hilos, más protección, en cada segmento.

8.- FUENTE/S:

La estrategia ha sido propuesta y trabajada para su incorporación al proyecto por Pilar Surjo de Bunes

La fuente original es:

Henderson,Nan; Milstein, Mike M., La resiliencia en la escuela. Paidos, Barcelona, 2003

Otras  referencias  bibliográficas:

Bernard, B. (1991): Fostering Resiliency in Kids: Protective Factors in the Family, School, and Communty, San Francisco, WestEd Regional Educational Laboratory.

Hawkins, J. D. y Catalano, R. F. (1990): 20 Questions: adolescent Substance Abuse Risk Factors (material audio), Seattle, WA, Developmental Research and Programs.

Hawkins, J. D.; Catalano, R. F. y Millar, J. Y. (1992): “Risk and protective factors for alcohol and other drug problems”, Psychological Bulletin, 112 (1), págs. 64-105.

Werner, E. E. y Smith, R. S. (1992): Overcoming the Odds: High-Risk Children from birth to adulthood, Nueva York, Cornell University Press.

Wolin, S. J. y Wolin, S. (1993): The Resilient Self: How Survivors of Troubled Families Rise above Adversity, Nueva York, Villard.

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En el post anterior de esta serie os presentamos el proyecto de recopilar en este blog una serie de estrategias, actividades o técnicas que pensamos pueden tener un cierto potencial para ayudar a personas que se encuentran en, o han pasado por, situaciones de una adversidad significativa.

Debemos advertir que no son estrategias de las que tengamos evidencia de su utilidad para iniciar o mantener un proceso de resiliencia. Son simplemente ideas o propuestas para pasar de la especulación teórica a una cierta concreción o aplicabilidad de lo que se va descubriendo sobre la resiliencia, tanto por los que la investigan o analizan, como por las propias personas que han resistido o rehecho de situaciones adversas.

Pero previamente queremos exponer la estructura que vamos a utilizar para exponer estas estrategias.

1.- NOMBRE:
Tiene la única finalidad de identificar la estrategia o propuesta en el conjunto de la recopilación. En ocasiones será muy concreto y descriptivo pero no descartamos la posibilidad de usar términos o expresiones metafóricas que reflejen la esencia de la propuesta.

2.- DESCRIPCIÓN:
Se trata de la explicación de la propuesta, de forma que pueda ser aplicada y replicada por todo aquel que la quiera poner en práctica.

3.- OBJETIVOS:
Se recogerán los distintos objetivos que consideramos se pueden alcanzar con esa técnica/estrategia concreta.

4.- RELACIÓN CON LA RESILIENCIA:
En este apartado recogeremos tanto las ideas que nos han llevado a pensar que esta técnica puede favorecer el surgimiento o desarrollo de la resiliencia.

En algún caso puede que la técnica, estrategia, actividad… esté simplemente inspirada en la experiencia de alguna persona en la que podemos considerar que se ha dado la resiliencia.

5.- OTROS FUNDAMENTOS:
Además de la relación con la resiliencia en algún caso podemos encontrar una relación entre la propuesta y las ideas de alguna corriente, escuela o autor de disciplinas de las ciencias sociales o humanas.

En el caso de citar algún autor o escuela concreta no quiere decir que necesariamente nos sintamos identificados con la misma. Simplemente señalamos que puede existir alguna conexión entre la propuesta y dichos planteamientos teóricos.

6.- AMBITO DE APLICACIÓN:
Como ya señalamos en la anterior entrada, la idea de esta recopilación surgió inicialmente para el contexto de la intervención en centros (de menores, mayores, personas dependientes, etc.).

En este sentido no podemos olvidar que aunque la resiliencia sea un fenómeno universal que no está mediatizado por la edad, el sexo… no podemos pasar por alto las diferencias existentes entre las distintas tipologías de centros.

Intentaremos por tanto considerar y señalar si la estrategia puede tener más sentido, por ejemplo, con ancianos que con menores; o si encaja en un centro de día que en un centro residencial, etc.

Asimismo, no renunciamos a que puedan usarse, con las oportunas adaptaciones, en otro tipo de contextos como, por ejemplo, el clínico o la relación de ayuda no profesional (los padres como tutores de resiliencia de los hijos, la ayuda basada en la amistad…)

7.- VARIACIONES
Relacionado con el punto anterior, en su caso, describiremos las posibles modificaciones que se puedan dar dependiendo del contexto, los usuarios a los que va dirigido y los objetivos a alcanzar.

8.- FUENTE/S:
Aunque consideramos que normalmente las ideas de este tipo no son de nadie en concreto, creemos que es de justicia citar a aquella persona que la haya sugerido (siempre que así lo autorice) o en qué nos hemos inspirado para proponerla. En otros casos quizá podamos citar una referencia bibliográfica.

En definitiva se trata de señalar, en la medida de lo posible, de donde procede la idea de la estrategia, técnica o actividad.

Ya sólo nos queda atrevernos a lanzar al ciberespacio propuestas de este tipo con la esperanza de que seáis comprensivos y benévolos con nosotros y, si os animáis, nos ayudéis con comentarios, experiencias que deseéis compartir e incluso propuestas vuestras, que gustosamente tomaremos en cuenta y, con vuestro consentimiento, publicaremos.

Podéis hacerlo como comentario a los post o en resilienciavalencia@gmail.com

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Hace unos días os anunciábamos que habíamos constituido un Grupo de Trabajo sobre Resiliencia en Valencia. De momento el mismo está en una primera fase de generar estrategias y modos de trabajo operativos entre las tres personas que lo formamos. Si la experiencia es satisfactoria podremos ampliarlo y enriquecerlo con aquellas personas que quieran participar en él. Así que, de momento, el grupo lo forman:

Rosa Herrera. Es psicóloga y docente en diferentes cursos. Ya colaboró en el blog en un artículo sobre resiliencia y alcoholismo.

Eugenio Ardid. Es psicólogo, terapeuta familiar y trabaja en un Centro de Acogida de Menores.

Javier Romeu. Soy psicólogo, “familia educadora” (familia acogedora ajena) y trabajo en un Centro de Recepción de Menores.

A través de la dirección de correo electrónico (resilienciavalencia@gmail.com) o por otros medios ya han contactado con nosotros varias personas (Bernardo, Noemí, Pilar, Elena, Carlos, Marina…) que nos han manifestado su interés o sus ánimos para esta iniciativa. Se lo agradecemos a todas ellas.

Entre las distintas líneas de trabajo que nos hemos marcado hay una que queremos construir a la vista de todos utilizando este blog como plataforma.

Uno de los objetivos del grupo es buscar formas para que los estudios y la reflexión sobre resiliencia no quede sólo en eso, reflexión, sino que sirvan de guía para la práctica de la relación de ayuda en cualquiera de su formas (profesional o no; clínica, educativa o social; individual o colectiva…).

Así que hemos pensado recopilar estrategias, técnicas, actividades… que puedan ayudar a colocar una persona en situación adversa en mejor posición para resistir y rehacerse de la misma.

No pensamos que sea probable que una simple estrategia o actividad pueda provocar la resiliencia. Pero como concebimos la resiliencia como un proceso dinámico sí que consideramos que determinadas actuaciones puedan favorecer la puesta en marcha o la continuidad de dicho proceso.

A la hora de recopilar estrategias es muy probable que estemos pensando fundamentalmente en el contexto de la intervención en centros, de día o residenciales (de menores, de ancianos, de discapacitados psíquicos, de drogodependientes….) puesto que en ellos la mismas podrían ser implantadas fácilmente. No obstante no cerramos la puerta a que puedan ser útiles en, o adaptables a, otros contextos.

Pero el proyecto necesita de dos pasos previos. El primero, que expondremos a continuación, es establecer unos principios teóricos que el grupo asume sobre la resiliencia. El segundo, que lo dejaremos para un segundo post, explicar los apartados que pensamos que deben contener las fichas que describan las estrategias.

Afortunada o desgraciadamente, la rápida difusión del concepto de resiliencia ha provocado que no todos los que estamos interesados en la ella la concibamos igual. Por eso es imprescindible que os expongamos algunos principios teóricos que el grupo asume de partida. Son estos:

1.- Consideramos que la resiliencia es un proceso fruto de un dinamismo único, para cada persona, entre los recursos externos que dispone; los recursos internos que ha ido adquiriendo y el significado que la situación adversa adquiera para ella.

2.- Según esto la resiliencia en sí misma no se puede planificar sino, y no es poco, posibilitar o favorecer.

(Como no se puede planificar la salud sino generar y desarrollar contextos y hábitos saludables – que no garantizarán la misma sino que la harán, y tampoco es poco, más probable)

3.- Igual que hay contextos (según la teoría de la doble herida expuesta por Boris Cyrulnik) que favorecen el trauma, hay contextos que lo impiden o que favorecen (no la garantizan) la resiliencia.

4. Que la resiliencia sea posible no significa que no sean necesarias intervenciones clínicas, educativas o sociales para ayudar a las personas, familias o grupos en dificultad. Las actuaciones para favorecer la resiliencia pueden ser complementarias a la intervención concreta y enriquecerse mutuamente. No obstante, en ocasiones, intervenciones planificadas pueden dificultar procesos naturales de resiliencia.

5.- Podemos incrementar el potencial curativo o reparador de un contexto introduciendo en él variables, actividades o estrategias que sabemos que pueden actuar como tutores de resiliencia. O lo que es lo mismo, orientan a la persona que sufre una situación adversa, y que le inmoviliza, hacia un desarrollo alternativo satisfactorio para él y los que le rodean.

En este sentido, asumimos que un tutor de resiliencia es una persona, un lugar, un acontecimiento, una actividad o interés… que permite a una persona rehacerse de una situación adversa que le atenaza.

Por tanto podemos intentar detectar y respetar tutores de resiliencia naturales de una persona que solicita nuestra ayuda o, en algunos contextos, introducir estrategias que sabemos que, en otros momentos y a otras personas, han funcionado como ayuda para resistir y rehacerse de la adversidad.

(Podemos recoger ostras para conseguir las perlas que algunas hayan generado o podemos introducir en algunas de ellas cuerpos extraños para forzarles a que produzcan una perla)

6.- Hemos decidido proponer estrategias para la resiliencia pensando en entornos delimitados y concretos. Como son, por ejemplo, los centros: de día o residenciales y de menores, de ancianos, de discapacitados psíquicos, de drogodependientes…..

Es una elección operativa y no excluyente. Pensamos que los centros, en los cuales residen o pasan parte del día personas que se encuentran en alguna circunstancia que requiere de un recurso de este tipo, son ámbitos privilegiados para poder aplicar estas estrategias. Pero también puede ser que alguna de las estrategias que se propongan pueda ser aplicada en otros contextos o situaciones.

En todo caso los centros, al ser contextos muy definidos, pueden ser analizados desde el punto de vista del fomento o la obstrucción de la resiliencia.

7.- Recopilar estrategias para fomentar la resiliencia (especialmente en la intervención en centros) no significa que convenga usarlas todas ellas indiscriminadamente ni que puedan acumularse unas a otras sin más.

(Del mismo modo que para fomentar el gusto de la lectura de nuestros hijos no es más efectivo comprar libros indiscriminadamente y en cantidades ingentes que pocos pero bien escogidos)

8.- Una recopilación de estrategias para la resiliencia como la propuesta por el Grupo de Trabajo sobre Resiliencia de Valencia puede tener utilidad en dos sentidos:
a) Para la aplicación, con las adaptaciones necesarias, en aquellos contextos donde las personas requieren una ayuda de otras para resistir y rehacerse de una fuerte adversidad.

b) Para servir de guía u orientación a los profesionales de la intervención clínica, educativa o social también en tres maneras:

      b.1. Como contraste para detectar aspectos que dificultan la resiliencia del cliente, paciente o usuario.

(Ej. En un contexto como un centro de reforma de menores determinadas actividades como escribir un diario; pintar; etc. pueden ser consideradas por el resto de los internos como signo de debilidad. En este caso, si un menor las desea, deberán ser apoyadas o respaldadas por la institución para contrarrestar lo anterior)

       b.2. Con independencia de su capacidad de ayudar o no a la resiliencia las estrategias propuestas pueden servir, en un contexto de centro, para conseguir objetivos individuales a través de estrategias grupales.

(Ej. El visionado en grupo y comentario de ciertas películas inspiradoras puede servir para trabajar aspectos deseables para todo el mundo como la sociabilidad, el diálogo, la empatía…)

       b.3. Como guía u orientación para la resiliencia de los mismos profesionales de la relación de ayuda en contextos de fuerte “burn out”.

Una vez expuestos estas ideas básicas sólo nos queda invitaros a todos aquellos o aquellas que queráis colaborar en este modesto proyecto a hacerlo comentando las distintas estrategias en el mismo blog. Pero también podéis mandarnos propuestas de estrategias o técnicas y, si queréis y lo valoramos oportuno, podríamos añadirlas a nuestro “almacén de estrategias para la resiliencia”.

En la siguiente entrada os explicaremos los apartados que queremos reflejar para cada una de las estrategias.

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