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Cerrado por resiliencia

Siempre he dicho que mantener este blog, junto con dar alguna charla, curso, etc era un mecanismo para resistir y rehacerme de trabajar en un tema tan complicado como la protección de menores en un sistema que no funciona nada más, y como mucho, medio bien. Y este mecanismo ha funcionado porque, al igual que la creatividad, la elaboración intelectual es una potente arma para la resiliencia. Nadie te puede impedir pensar.

Además descubrir, de mano de Boris Cyrulnik, el fenómeno de la resiliencia trajo aire fresco a un campo en donde el esquema que yo había conocido era: negligencia y maltrato – secuelas – nada más o catástrofe. Los ejemplos de resiliencia me volvieron a hablar de esperanza. Una esperanza realista pues la vida te cierra puertas pero muchas veces te abre otras que no esperabas. No todo depende de mi – No todo está perdido.

Pero esta vez, en mitad del sufrimiento personal y familiar por precisamente haber cruzado la frontera del profesionalismo intentando ayudar a menores en desamparo, hacen que la sóla idea de reflexionar sobre el acogimiento familiar de menores y la resiliencia me duela en el alma.

Es el momento de apoyar la cabeza no en si misma sino en el hombro de los que nos quieren y de refugiarse en otra potente arma para resistir: la trascendencia. He procurado que mis creencias no fueran un inconveniente para quien quisiera entrar en este blog. Por eso no las expondré en estas “páginas” pero me refugiaré en ellas para encontrar sentido al dolor y la sensación de sinsentido.

Es por eso que este blog esta vez va a estar cerrado, por el momento, por resiliencia.No es cuestión de estrés o incapacidad para mantenerlo. Esta vez es cuestión de supervivencia. Tengo algún compromiso de publicar algún texto que me han mandado. Eso si lo haré por respecto a su autora.

Un abrazo hasta que pase la tormenta.

 

Si tras ver el título has empezado a leer es porque, de alguna manera, te interesa el tema del acogimiento familiar

Así que ahora te pido que pienses en la última vez que viajaste en avión.

Parece sencillo. Compras un billete, te presentas en el aeropuerto, te subes a un avión y ya está. Pero la realidad es muchísimo más compleja. Tú y yo podemos viajar en avión gracias a un sistema organizado a nivel internecional, nacional y local que implica a miles y miles de personas.

Cualquier variación en una parte del sistema, que ni siquiera conoces o sabes que existe, puede acabar afectándote: los precios de los billetes suben o bajan; llegas con retraso o ni siquiera llegas a volar.

1.- En primer lugar, si no hubiera unas normas internacionales y nacionales que regularan la aviación en general y la comercial en particular, los pasillos aéreos, etc nadie nos atreveríamos a subir a un avión.

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En acogimiento familiar de menores también necesitamos (y tenemos) unas normas (códigos, leyes, decretos, órdenes…) al menos nacionales y autonómicas, que lo definen y enmarcan. Si no fuera así no podríamos distinguir el acogimiento de menores de un secuestro.

Supongo que el acogimiento de niños y niñas existe desde el principio de la humanidad pero hoy en día hacer un acogimiento al margen de lo establecido en las normas civiles sería una verdadera temeridad.

2.- Son fundamentales también los controladores aéreos. Los aviones son seguidos en todo momento por radares para garantizar al máximo la seguridad de cada vuelo. Todos sabemos, o hemos vivido en nuestras propias carnes, lo que significa una huelga de controladores aéreos.

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Los acogimientos familiares necesitan de técnicos de la Administración que controlan que determinado acogimiento familiar es la mejor medida de protección para el menor en función del plan del caso que se haya establecido. Y, en definitiva, avalan que ese acogimiento es autorizado y respaldado por el organismo competente en protección de menores.

Por cierto, cuando se ponen de baja, se toman vacaciones, o son muchos menos de los que deberían haber también repercute en los acogimientos en vuelo o en los que tienen que despegar.

3.- De nada serviría que existiera todo lo anterior si no hubiesen compañias aéreas dispuestas a fletar aviones para cubrir determinados destinos. Ellas se beneficían, pues son un negocio,  y de paso nos brindan una posibilidad de llegar a sitios donde de otra manera sería costoso o imposible.

Al menos en España, las Comunidades Autónomas son las encargadas de promover y posibilitar en acogimiento familiar, especialmente aquel realizado por familias ajenas al niño. Así, por ejemplo,  hace tan sólo 25 años no en todas las autonomías españolas el acogimiento familiar de menores era algo real.

Al poner el recurso en marcha las Comunidades Autónomas salen beneficiadas (se ahorran una “pasta” frente al acogimiento residencial) y los menores, no cabe duda, también.

4.- Los aviones comerciales no despegan sin un plan de vuelo. No te subes al avión y se hace una encuesta entre los pasajeros para decidir el destino. El destino y la ruta del avión está bien definidos desde mucho antes de despegar y no depende ni de los pasajeros ni de la tripulación (excepto emergencia, claro está)

Cuando se decide que un menor esté acogido por una familia se supone que se hace en el marco de un plan del caso. Se ha determinado si es para que vuelva con su familia en un tiempo; si es hasta su mayoría de edad o si es para darle unos padres nuevos. A veces el destino puede cambiar durante el viaje porque acontecen cosas que no pudimos o supimos controlar.

Incluso se ha creado un acogimiento para cuando todavía no hay plan: el acogimiento de urgencia-diagnóstico. Curiosamente las familias que se ofrecen para este tipo son las que menos niveles de incertidumbre tienen: el niño o niña no se quedará en casa pase lo que pase.

5.- Las condiciones atmosféricas pueden facilitar o complicar los vuelos.

No será lo mismo un acogimiento familiar con la aceptación y colaboración de la familia de el o la menor que sin ella. Ni con la ayuda de los servicios sociales implicados o sin ella. Ni con la comprensión y el apoyo de la sociedad en general (“cultura del acogimiento“) que con su extrañeza o incluso su suspicacia.

6.- De momento un avión no vuela sólo todo el rato (si gran parte del vuelo). Se necesita una tripulación y especialmente de pilotos.

pilotos

Si eres familia acogedora, tu eres el/la piloto del acogimiento. ¡Ni más! ¡Ni menos! Y eso significa que hay cosas en la que eres soberano o soberana para decidir (una determinada maniobra, una actuación de emergencia…) y otras en las que, si todo va bien, no tienes opción de decidir (el destino o la ruta, por ejemplo)

7.- Pero los y las pilotos no pueden atender ellos solos al pasaje. Necesitan otras personas para completar la tripulación: los y las auxiliares de vuelo. Imagina que los pilotos tuvieran que servir el catering. Por mucho piloto automático que haya en los aviones nadie nos sentiríamos tranquilos pidiéndole un café al comandante de la aeronave.

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Tus hijos, si los tienes, te acompañan en el acogimiento. También los familiares, amigos y conocidos te echan una mano en la atención al niño o niña acogida. Y a conciencia incluyo a los y las profesoras (más de la mitad de tu energía psiquica se va a consumir con cuestiones del ámbito escolar)

Tu mandas en el vuelo pero como el resto de la tripulación se te subleve te la pueden liar parda.

8.- Y para que tu avión haya despegado se ha necesitado un ejercito de personas que han tenido que hacer algo previamente o regularmente con el avión y los pasajeros: limpiarlo, repostarlo, revisarlo, arreglarlo, registrar y cargar los equipajes, comprobar los billetes… (personal de tierra, mecánicos, auxiliares de limpieza…)

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La Administración suele poner a disposición de los acogimientos equipos multidisciplinares para que estos lleguen a buen término. Su función es apoyar, mediar y controlar. No pilotan y no vuelan (no acogen) y no parecen esenciales. Pero un fallo de ellos puede poner en graves problemas un vuelo.

9.- Y todo esto sólo tiene sentido para llevar pasajeros. Puedo asegurar que nunca habrá una compañía que haga un puente áereo entre Valencia y Alicante porque tenemos opciones de hacer el viaje en coche, autobus o tren en menos tiempo del que nos llevaría el viajar en avión (incluyendo el tiempo previo necesario)

No tiene sentido promover el acogimiento de un o una menor para una situación que se puede solucionar con una ayuda económica a su familia, o con un auxiliar de ayuda a domiclio o con un centro de día de menores.

Los menores acogidos son indudablemente los beneficiarios de todo este complejo sistema. Pero que no se nos olvide que no todas las personas pueden volar. Las que tienen fobia grave a ello, las que tienen problemas coronarios muy serios; las borrachas y los terroristas no deben hacerlo. ¿Todo niño es acogible?

Esta metáfora, como toda metáfora, es imperfecta pero a mi ayuda a entender varias  cosas. Apunto solamente 4 de ellas.

A) La complejidad del acogimiento familiar de menores. Si piensas que acoger es tan sencillo como meter a un niño o niña desconocido (o hijo de un familiar) en tu casa para cuidarlo y quererlo, quizá también puedas atreverte a pilotar un Boing 747, el famoso “Jumbo”.

747

B) Sin pilotos no sirve de nada tener aviones. Pero sin el resto del sistema subir a un avión sería tan arriesgado como meter una bala en un revolver, girar el tambor y dispararse en la sien.

C) Está demostrado que la mayoría de los accidentes aéreos tienen una multicausalidad. Cada fracaso de un acogimiento (habría que analizar lo que es eso) está provocado por un fallo generalizado del sistema o un fallo múltiple en el mismo.

D) Si eres piloto lo mejor que puedes hacer por el niño o niña es pilotar bien. Si eres controlador, controlar bien. Si eres mecánico, arreglar. La cosa se pondrá mal si el mecánico, pilota; el piloto, controla el espacio aéreo, y el controlador arregla las averías.

En definitiva, en mi humilde opinión, ser familia de acogida no es cuestión de pelotas sino de pilotos.

Ahi lo dejo. Por si te sirve.

Y si no, lo tiras a la papelera de métaforas fallidas.

Post/eridad

(Como nunca se sabe… he preparado este borrador para Wikipedia)

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Psicoflexología

Psicoflexología (Del griego psique; del latin, flexum y del griego logos) Rama de la psicología que se interesa, teóricamente y de forma aplicada, por la flexibilidad cognitiva o mental, como un elemento esencial del fenómeno de la resiliencia humana.

Orígen

Con independencia de distintas tradiciones religiosas y filosóficas que habían abordado el tema, así como otras disciplinas o escuelas psicológicas modernas o contemporáneas (como la Terapia de Aceptación y Compromiso, por ejemplo) se puede fechar el inicio de la Psicoflexología el 16 de octubre de 2016 cuando el psicólogo valenciano (España) Francisco Javier Romeu Soriano (1960 –        ) publica un post un su blog http://www.disparefuturo.wordpress.com recomendando un libro de Matteo Rampin para favorecer la flexibilidad mental de un potencial interlocutor.

El autor propuso este nombre dado que ya aparecían en Internet expresiones como “Pilates Mental”

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Fundamentos

Romeu mantenía que:

  • la resiliencia es un fenómeno complejo en el que se interrelacionan aspectos culturales, sociales, afectivos, cognitivos, biológicos…
  • consideraba que los aspectos cognitivos han sido los menos estudiados hasta el momento y por ello se decide a impulsar esta nueva disciplina.
  • desde el punto de vista cognitivo o mental la cualidad favorecedora de la resiliencia no es la fortaleza sino la flexibilidad, es decir, la capacidad de adaptarnos mentalmente a una nueva situación cuando la vida nos ha golpèado con fuerza o persistentemente.
  • mantenía que se pueden reconocer en las personas en las que se ha dado la resiliencia movimientos mentales caracteristicos de dicha flexibilidad mental. Algunos de ellos son:
    • el reconocimiento de límites
    • el contraste o la comparación. Puede ser temporal o histórica o no, real o imaginada
    • el cambio de lenguaje
    • el cambio de perspectiva

Desarrollos posteriores

Aunque F. J. Romeu fue capaz de intuir aplicaciones comerciales en terrenos hoy en voga como el Coaching o el tirón editorial de la felicidad, y a pesar de su privilegiada pero ajustada economía familiar, renunció a cualquier aventura en este terreno.

Más bien, y en consonancia con el título y subtitulo de su blog (“Diseñando pasados Recordando Futuros. La relación de ayuda desde el fenómeno de la resiliencia) estába más interesado en las aplicaciones encaminadas a mejorar la relación de ayuda, profesional o no. Es célebre su frase: “Dejémonos de una vez de buscar y vender la puñetera felicidad personal y esforcémonos en preparar a nuestros hijos, alumnos… para una vida cambiante y en ayudar a quien ha sido golpeado por ella. Y quizá de paso consigamos lo primero. O no.”

Lenguaje y resiliencia

Aún hoy en día, Romeu da una gran importancia al lenguaje como elemento modulador de la realidad. No obstante, como algunos pretenden, no recomendaría enfrentarse a un tigre repitiendose hasta la saciedad “¡Qué lindo gatito! ¡Que lindo…!

Resultado de imagen de matteo rampin miralo maneraMuchos ejemplos de cómo un cambio en el lenguaje puede provocar una interpretación de la realidad mucho más adaptativa se pueden encontrar en el libro motivo al post iniciatico de la Psicoflexología:  “Míralo de esta manera. Prontuario para cambiar la realidad cambiando las palabras” (Editorial Alianza, 2016) del terapetua estratégico italiano Matteo Rampin (Había sido ya publicado por la misma editorial con el título de “El trigo y la cizaña” y el mismo subtitulo)

Este autor ya había publicado en España “Vender la moto. Trucos de la manipulación del lenguaje” y “Pensar como un mago. Resolver problemas con el pensamiento ilusionista” (Alianza Editorial) y “La palabra justa. Aforsimos para una comunicación eficaz” (Editorial Paidos) todos ellos recomendados por Romeu.

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Libros muy paradójicos, especialmente el ahora reeditado, pues con un tamaño siempre de bolsillo y muy pocas páginas (y un precio en consonancia) se tarda mucho en leerlos dado que es muy fácil que tras cada capítulito el lector se quede unos minutos dándole vueltas al contenido. Son libros de “leer y rumiar” ha afirmado Romeu.

En “Míralo de esta manera…” (con una portada acertadísima) Rampín nos condensa, en una o dos frases, una manera de ayudar a un interlocutor atrapado en una situación mental que no favorece para nada su bienestar. Rampin ofrece 72 respuestas a otras tantas “frases-trampa” muy habituales. Por ejemplo si alguien afirma que “No tengo la fuerza para cambiar” le podemos reconocer que “Ello requiere un gran esfuerzo” porque es prácticamente imposible no cambiar dado que en la vida todo cambia. O a quien te dice que siempre fracasa le podrás preguntar cómo consigue no fracasar en fracasar.

Otro ejemplo de la relación entre lenguaje y resiliencia, pero en el sentido inverso, es el de como algunas personas que han experimentado la resiliencia han sido capaces de condensarla en una sóla frase para titular el relato de las mismas.

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Tres ejemplos de una gran flexibilidad mental. La necesaria para dejar todo para cuidar a una hija con una enfermedad incurable; para pasar de campeón de esquí acuático a campeón de la silla de ruedas; y para pasar de médico a enfermo.

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Milly Cohen lleva ya varios años asomandose desde México por este blog. Primero con comentarios a algunos post, luego con un post redactado a medias con un servidor, y por tercer año consecutivo para anunciaros ya el próximo seminario intensivo que coordina para ayudar a los asistentes a desarrollar fortalezas y construir resiliencia.Os dejo la información sobre el mismo.

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Es para mi un honor poder difundir este semimario que se celebrará el próximo mes de febrero.

Aunque en la serie “Cruzando el umbral digital” suelo reflexionar sobre los peligros de no adaptar nuestro comportamiento al contexto virtual, no puedo dejar de reconocer que este blog no ha dejado de darme alegrías al ponerme en contacto con gente tan interesante como, por ejemplo, Milly.

Un beso, Milly. Te deseo mucho éxito en la edición del 2017.

P.D. Aprovecho para informarte que la tasa por publicidad en este blog es un texto tuyo sobre resiliencia que me permitas publicar en él.

(Es broma)

(O no)

 

 

Microcasos (9)

Anti-milagro (1)

Sentado a su lado escuché con atención su dolor. Cuando terminó le dije: “A ti lo que te pasa es que…” Levanté la vista y ya no estaba allí. Había desaparecido. Peor para él porque también le iba a decir lo que tenía que hacer.

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Anti-milagro (2)

Entró en el Centro de Menores porque su situación familiar era insoportable. Pero de la noche a la mañana, a la mirada de algunos profesionales, el insoportable pasó a se él.

 

 

Analítica

– Bien… – dijo ella mientras se sacaba unas gafitas del bolsillo de la bata y se las ponía – Por lo que me cuenta tiene usted el síndrome del “bourn out” profesional. Y mientras movía el ratón del ordenador añadió: – Quiero que se haga usted una análisis para ver la gravedad…

– Perdone… – le interrumpió él – Pensé que era usted psicóloga y no ….

– Lo soy – dijo ella mientras le entregaba la hoja que había recogido de la impresora.

Él la recogió y leyó:

Procure no contestar a estas preguntas ni con el estómago vació ni lleno. Y tómese su tiempo.

De 0 a 10…

  • ¿Tiene usted vocación para su trabajo?
  • ¿Cúanto sentido tiene su trabajo para usted?
  • ¿Qué posibilidades tiene de cambiar de trabajo?

Cuando él levantó la vista, ella añadió: – No me ha escuchado. Le he dicho que quería que USTED se hiciera un análisis. En una semana le vuelvo a ver-

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Comunicación

Se acercó y le espetó:

– ¡Se acaba de morir uno de tus hijos y estás ahí comiendo como si nada! ¿Eres un animal o qué?

El perro se giró agachando la cabeza, encogiéndose con el rabo entre las piernas y retirándose un poco. Pero cuando su amo malhumorado salió volvió al pienso.

Al de la escudila.

 

Física intelectual

Si muy pocas ideas claras se diluyen en mucho tiempo obtendremos un ensayo. Si muchas ideas confusas se condensan en muy poco tiempo obtendremos varios… microcasos.

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Microcasos (8)

Fenix 2.0

Aquella noche varios animales del bosque vieron como un pájaro, huyendo de un lince, caía en la hoguera de unos campistas. Cuando todos lo dieron por muerto lo vieron resurgir en llamas. El buho exclamó:

-¡Es el ave Fenix! ¡El ave Fenix!

Pero mientras se restregaba por la arena para apagar el fuego el ave exclamó:

-¡Qué Fenix, ni qué Fenix!¡Soy una perdiz!

Pero al verse totalmente desplumado añadió:

-¡Bueno! En realidad soy la primera perdiz no voladora del mundo ¿Alguien me puede ayudar a excavar una madriguera antes de que vuelva el cabrón del gato?

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Soberbia

La desaparición de los dinosaurios provocó una gran conmoción en la Asamblea General de los Seres Vivos. Así que algunos de sus miembros propusieron, para levantar la moral de los asociados, convocar el Primer Premio Resiliencia. Se pidió al Gabinete de la Creación que nombrara un jurado neutral.

Algunas especies estaban convencidas de ganar y especialmente, y dentro de los moluscos, las ostras. También dentro de las plantas había muy buenas candidaturas.

Sin embargo el jurado dio un veredicto sorprendente: el premio quedaba desierto. Su argumentación fue la siguiente:

“Sabéis que estamos preparando un nuevo ser, el humano, que dispondrá de muchas capacidades nuevas que le permitirán ver en vosotros metáforas maravillosas de la resiliencia.

Pero mientras tanto la perla de la ostra es sólo un pedrusco suave, una forma de adaptarse a  una invasión. Todos los concursantes sois increibles ejemplos de adaptación, pero no de resiliencia. Lo del cactus en el desierto es adaptación. La resiliencia la tendría si fuera capaz de sobreponerse a un mes de imprevistas lluvias torrenciales.

El concurso queda sin premio porque habéis olvidado que la resiliencia no es una cualidad particular de una especie. Es una característica de la vida. Por eso cuando se quema un bosque y queda calcinado, poco a poco, si se dan unas mínimas condiciones la vida volverá a desarrollarse. No será exactamente el mismo bosque pero surgirá otro bosque. La resiliencia es algo que ocurre o no. El resultado posible de un prodigioso duelo entre la vida y la muerte”.

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Resiliencia celestial

El angelillo se acercó a Dios y le preguntó si le podía dar un ejemplo de resiliencia. Dios le dijo que se diera un paseo por un hospital y que intentara adivinarlo el mismo. Cuando regresó el angelillo dijo:

– La  doctora Álvarez… su familia era muy humilde pero con tesón consiguió estudiar medicina y ha llegado a dirigir el hospital

-No – contestó Dios – eso es superación

-Vale… Pues el Señor Martínez… le detectaron un cáncer de…

-No – le interrumpió Dios – eso es curación

-¡Ya!… Pues la celadora de la planta de contagiosos… nunca se ha puesto enferma

-¡Eso es invulnerabilidad! – le dijo Dios con tono burlón

-El joven triste de la diálisis-

-Podría ser… pero no, de momento es sólo resignación

-No sé… ¡El guardia de seguridad! ¡Es enorme!

-Fortaleza – sonrió Dios

-¡Me rindo!

-¿Te acuerdas de la fisioterapeuta? Fue una de las mejores judokas del mundo. Cuando estaba a punto de poder ganar el campeonato mundial sufrió una gravísima lesión que le impidió participar. Hoy se siente feliz de ayudar a otras personas a volver a caminar.

-¡Pero a veces le he visto llorar cuando recuerda sus tiempos de gloria!- protestó el angel

-¿Y? – contestó Dios

Al angelillo le fastidiaba esa rara costumbre divina de contestar preguntando ¿y?

Pero ésta vez le sirvió para entender.

 

 

Hace un tiempo vi un documental (“Entrevista a un canibal”) acerca de un caso de muerte violenta muy macabra. Un hombre se había desangrado en una bañera después de que, a petición suya, otro hombre le hubiera seccionado el pene y luego se lo hubieran comido juntos en un ritual grabado en vídeo con tintes masoquistas en el primero y obsesiones caníbales especialmente en el segundo.

El crimen se descubrió por la confesión del ejecutor, Armin Meiwes, tras haberse comido casi totalmente a su víctima tras trocearlo y congelarlo. El documental contaba los hechos intercalándolo con fragmentos de una entrevista en prisión al ejecutor. Me llamó la atención que éste confesaba que lo que sintió al desarrollar su fantasía fue bastante decepcionante frente a lo sentido mientras fantaseaba con hacerlo. Algo así como “¿Sólo era esto?” (¡No hacían falta estas alforjas para este viaje, pero así somos!)

Pero lo traigo a colación porque para experimentar el placer de que te corten tu miembro sólo necesitas encontrar a alguien que desee intensamente probar un pene a la plancha. Hace 50 años estos dos tipos probablemente no se habrían encontrado jamás y, ni uno estaría muerto, ni el otro en prisión. Pero Internet ha cambiado el contexto.

¿Y si el contexto mundial actual ha cambiado de tal manera que ahora tenga más sentido matar para matarse que matarse a secas? ¿O que sea más fácil encontrar sentido a la muerte violenta que a la vida pacífica?

Ayer me desperté con la noticia – y es literal porque tengo el mal hábito de dormir con una radio bajo la almohada – de que un chico de 19 años había matado con un cuchillo a una desconocida en una céntrica plaza de Londres y había herido a varias personas. No se descartaba el atentado pero también se apuntaban problemas de salud mental. A lo largo del día se confirmó la patología psiquica y me atrevo a decir que muchos hemos suspirado aliviados. Aunque no creo que a los familiares de la fallecida y a los heridos les consuele lo más mínimo.

Me pregunto si este chico, mentalmente trastornado, habría salido a dar cuchilladas indiscriminadas en la calle en otro momento o lugar. ¿No estarán los atentados terroristas y su exhibición (informativa, propagandística o simplemente morbosa) siendo un caldo de cultivo para que personas con pulsiones violentas, suicidas o patologías mentales lleguen al tope de sus fantasías u obsesiones?

¿No habrá tenido el terrorismo yihadista la “suerte” de encontrarse con una legión de personas trastornadas, desintegradas, fragmentadas o atormentadas que les van a hacer la faena “de gratis”? Cuánto menos personas ya fascinadas de antemano por la violencia, el dolor y la muerte.

Deseos como “les reventaría la cara” “no quisiera morirme sin pegarle alguien cuatro tiros a…” “yo me mato pero me llevo por delante a…” ya no parecen tan irrealizables cuando todos los días te llegan noticias de que es posible y te enteras que hay seres humanos – por decir algo- que alardean de degollar o encerrar a varias personas en jaulas y hundirlas en agua y encima dicen hacerlo por un ideal.

Un número significativo de autores de los últimos atentados en Europa tenía antecedentes de violencia de género y problemas con la justicia al margen de las ideas que ahora esgrimieran. Algunos de los jóvenes autores de las últimas acciones violentas en el mundo occidental se habían radicalizado en un tiempo récord y al margen de las ideas y creencias recibidas de sus padres o familia. Otros estaban obsesionados por las matanzas colectivas.

Puede que existan los “lobos solitarios” que serán violentos en su momento para supuestamente defender una causa. Pero también es posible que los”locos” o desequilibrados, en el actual contexto, pueden sentirse unidos en una especie de fraternidad de la violencia que les permite dar el paso hacia el culmen de su obsesión o, incluso, encontrar un sentido, no a su vida, pero si a su muerte y la de otros.

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Me decía una vez Rosa Herrera que en algunos suicidios puede haber no sólo un estado depresivo sino, o también, de rabia. Porque a veces la mejor manera de joderle – perdón – la vida a alguien cercano es matándote tú. ¿No podrían ser los atentados terroristas y las ideologías o creencias que supuestamente los justifican una manera de señalar el objetivo – cual láser – a misiles sin rumbo? ¿Han sembrado y cultivado terroristas o simplemente han conseguido activar bombas de relojería que ya existían?

Es muy posible que nada de esto tenga sentido. Es muy posible que siempre hayan existido personas locas que se han llevado por delante a inocentes. Es casi seguro que hace 5 años un joven con un brote psicótico apuñalara y matara a una mujer en Londres y que ni nos enteráramos. Pero el terror sembrado en los atentados brutales y el acceso instantáneo a la información ha cambiado el agua de la pecera. Cada vez que hay una muerte violenta sinsentido en un país occidental (los atentados en otras partes del mundo no nos afectan emocionalmente ni una décima parte) nos podemos descubrir deseando ¡que sea un loco! Porque si lo es: “muerto el perro, se acabó la rabia” Pero si no lo es… Si nuestra reacción ante estas noticias está condicionado por el contexto ¿por qué no puede estarlo el comportamiento de quien las produce?.

No pretendo descubrir las causas del terrorismo (seguro que son múltiples y sistémicas). No es el objetivo de este post. Pero nunca he aceptado que el análisis de las conductas humanas irracionales y dañinas se despache de un plumazo aludiendo simplemente a la salud mental de sus autores (por no decir a su bondad o maldad) Para mí es como no decir nada. Sólo estoy dispuesto a hablar de locura, maldad, etc si incluimos el contexto en la ecuación (sin negar los determinantes internos)

No digo que no haya “lobos solitarios”. Sólo mantengo que quizá también hay locos y violentos gregarios, que ahora, por el contexto, lo tienen mucho más fácil para conocerse, admirarse, reforzarse e incluso, comunicarse. Leí que los dos jóvenes que hace unos días degollaron a un cura y a un parroquiano en Francia se conocieron momentos antes de su crimen. Puede que alguien les pusiera en contacto desde no sé dónde. Pero el tema es que ya no necesitan de un inductor y planificador. Ellos mismos pueden encontrarse y quizá fue así.

Seguramente –y disculpad el toque de humor negro- que el preso come-penes después de la difusión del documental (y gracias a él, paradójicamente) ha tenido alguna que otra oferta de miembro bueno, bonito y barato.

EPÍLOGO

Si la resiliencia es el fenómeno por el que te rehaces de un golpe infringido por la vida o por alguien, el fenómeno por el que eres tú el que golpea duro a otras personas y les destrozas la vida ¿tiene puntos de conexión?

No lo sé. Pero de primeras creo que hay variables o condiciones internas comunes. Los verdugos, amateurs o profesionales, probablemente no puntúen muy alto ni en flexibilidad mental, ni en sentido del humor constructivo ni, por supuesto, en altruismo. Y en algunos casos quizá se han pasado mucho de la raya en trascendencia, hasta el punto que sus ideales son supuestamente tan altos que ya no ven ni a los que tienen al lado.

Y si analizo las condiciones externas ¿han tenido los pueblos donde germinan estas ideologías de la muerte los suficientes apoyos materiales, emocionales u oportunidades para que prospere una cultura de la paz y el bien común?