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Esta mañana he conocido la historia de dos animales muy distintos, un cisne y un perro, pero con dos cosas en común: ambos viven en Australia y se dedican a rehabilitar personas. Si quieres saber cómo, te lo contaré enseguida pero déjame unos párrafos primero.

En uno de los primeros textos sobre resiliencia que leí de Cyrulnik o Vanistendael se apuntaba, como quien no quiere la cosa, que personas en situación de vulnerabilidad o dependencia, como niños en contextos de marginalidad o ancianos en residencias, podían beneficiarse de tener que cuidar plantas o animales o cualquier otra pequeña responsabilidad.

Le seguí la pista a esta idea y pronto entendí que debía incluir el altruismo entre las condiciones internas de la resiliencia. De vez en cuando me encontraba con historias, con ejemplos, con autores que apoyaban la idea de que el centrarse en el alter, en el otro u otra, era una buena manera de retomar un camino positivo después de haber recibido una bofetada de la vida. Y además había distintos argumentos para justificarlo:

– Las víctimas que adoptan una posición activa ante la desgracia (ayudando a otras víctimas) se recuperan mejor que las que reaccionan pasivamente.

– Centrarse en el tú implica descentrarse del yo. Cuanto menos me centre en mi yo herido (sin llegar a la negación o la alienación) mejor. Si estoy atento a ti, es más difícil que esté atento a mí.

– La posición de víctima suele desequilibrar la relación entre el dar y el recibir. Dar más que recibir es agotador, recibir más que dar es incómodo y mucho más difícil de gestionar de lo que parece.

– Conocer el dolor de otra persona me permite poner en perspectiva mi propio dolor. Casi nada es absoluto, muchas cosas (no todas) son relativas. El sufrimiento es objetivo en si mismo pero su nivel, probablemente, no. Mi gran dolor al lado del tuyo ya no parece tan gran.

– Los grupos de ayuda, que funcionan en casi todas las problemáticas humanas, se basan, entre otras cosas, en la idea de que ayudándote, me ayudo. Ayudándome, te ayudas.

No está nada claro que el altruismo se pueda considerar una condición interna (y se pueda clasificar a la gente en altruista o no) pues si el contexto no te ofrece oportunidades para ayudar es difícil hacerlo. Si en las residencias de ancianos no se permite tener perro, gato o peces los ancianos no podrán cuidar animales. Hay contextos que favorecen la generosidad y otros que la inhiben. Pero en todo caso no podemos negar que hay personas (todos conocemos algunas) que son más desprendidas y entregadas a los demás que otras.

El otro día me pidieron tomar un café para ejercer de lo que yo llamo “psicólogo de cabecera”. Yo te cuento, Javier, y me dices cómo lo ves. Así que durante bastantes minutos me iban contando las hazañas de un chico o chica de veintipocos años. Yo preguntaba y poco a poco un retrato humano se iba dibujando en mis pocas entendederas. Descartada la patología clínica pura y dura se acercaba el momento angustiante del ¿y qué hacer? Soy consciente de las limitaciones de una intervención tan poco profesional pero a mi mente llegó la idea de que esta persona, por circunstancias que no vienen al cuento, tenía un balance anómalo entre el dar y el recibir. Vivía, en mi imaginación, para si mismo en una espiral que apuntaba hacia cada vez menos relaciones humanas positivas y sanas. Del relato de las personas preocupadas por él o ella se desprendía que sus únicos valores en la vida eran el éxito y el dinero, y encima aún estaba muy lejos de ambas cosas.

Así que les propuse que intentaran ayudarle a ayudar a otros u otras. Ayudarle a entender que los dones que se poseen no necesariamente se tienen que traducir en éxito o en dinero sino en… ¡vínculos! Probablemente mis interlocutores no entendieron nada o no les servirá para mucho pero yo lo vi clarito.

A mí, sirva yo mismo también de ejemplo, me gustaría poder ganarme la vida con el blog o la escritura pero si no es así, y probablemente no lo será nunca, no pasa nada porque en realidad escribo para conectarme (también para resistir y resurgir y para encontrar sentido) ¡para que me quieran!.

La dueña de la casa se llevó un susto enorme cuando salió al jardín y se encontró a Wyne tirado en el suelo y moribundo. Estaba tan débil que no tenía fuerzas ni para mover el cuello y no podía recordar su nombre. En su caso lo primero era gravísimo y lo segundo normal, pues Wyne era un cisne negro. Presentación2

Para socorrerlo se llamó al mas templado de los protagonistas de Bondi Vet (serie conocida en España como Veterinario al rescate) Fue éste, Chris Brown, el que bautizará al cisne con el nombre de un político no muy de su agrado. Wyne estaba debilitado como fruto de una invasión brutal de parásitos. Una vez curado el cisne necesitaba un tiempo prolongado de rehabilitación para recuperar las fuerzas para poder volar y ser liberado de nuevo. Así que fue llevado a un Centro para recuperación de animales salvajes.

En otro capítulo el veterinario se desplaza hasta este centro para supervisar su recuperación. Y resulta que dicho centro se encuentra dentro de una prisión para mujeres. La oficial al cargo explica: “Uno de los aspectos más positivo del trabajo de las internas con los animales es que los animales no juzgan. Es una iniciativa muy positiva para ambos” La primera frase es una obviedad pero tiene más miga de lo que parece porque apunta que para la rehabilitación social es importante la mirada social hacia las personas que se han equivocado en la vida.

Y una interna, Marie, ha sido la principal cuidadora del cisne desde que este llegó. Le ha dado los antibióticos, la ha hecho fisioterapia en las alas, y aguaterapia.

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Unos días después el cisne ya estará suficientemente fuerte para soltarlo en un estanque dentro de las instalaciones del centro penitenciario (mejor que lo veas para creerlo) y que él decida si volar otro lugar o permanecer en él. Marie, la persona condenada a cuidarla explica. “Este programa te da la oportunidad de aprender mucho de la fauna australiana y, además, es muy gratificante porque puedes ayudar”  

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Tras soltar al cisne el veterinario comenta a la cámara: “Basta mirar un momento a Marie para darse cuenta de que rebosa de orgullo por lo que ha logrado hacer aquí. Estoy seguro de que en su vida en prisión no habrá muchos buenos momentos pero hoy es uno de ellos”. ¿Será esto una concreción de la cursilería que digo muchas veces de la importancia de introducir belleza en la vida de las personas que necesitan ayuda? Ahí lo dejo.

Pero en otro episodio de la misma serie Chris Brown vuelve a entrar en una prisión para atender, esta vez, el parto de una perra. El narrador del programa explica: “Desde hace diez años los reclusos de varios centros penitenciarios de Australia adiestran cachorros de perros de asistencia (guía)” Sin embargo esta es la primera vez que una camada nace en el interior de una de las cárceles. Una de las reclusas ha cuidado de Briel, la perra asignada a ella, durante cuatro meses y ha ayudado al nacimiento del primer cachorro.

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Tras asistir el parto de diez perritos la presa comenta:“Esto es solo el comienzo de algo monumental, juegan un papel importantísimo para ayudar a las personas discapacitadas. Nacen para dar lo mejor a alguien que no puede conseguirlo por si solo. Jamás me habría imaginado que formaría de algo así (…) No puedo describir el amor que siento por Briel y sus cachorros”

Supongo que es difícil evaluar un programa de este tipo en términos de reducción de tasas de reincidiencia o algún criterio objetivo. Pero de partida me parece interesante la lógica que subyace detrás. Necesitamos perros de asistencia, criarlos necesita tiempo ¿Y no es lo que más tienen las personas privadas de libertad?

Y en todo caso, siempre he mantenido que la resiliencia no la podemos planificar o provocar pero sí crear contextos o condiciones donde ésta sea más probable. Y cuando pienso en experiencias como las anteriores y abro la mente a su abanico de posibilidades casi todas ellas me parecen positivas. Positivas para la sociedad, en general o la de las personas con discapacidad. Positivas para los animales (incuestionable). Positivas para los presos, al menos para sentirse útiles.

Es cierto. Me puedo imaginar a algún preso o presa usando el ano del cisne o del perro para entrar o sacar droga de la cárcel. Pero ¿quien ha dicho que en la rehabilitación no haya riesgos?

Generemos contextos sanos y favorecedores de la resiliencia, partamos de que rehabilitar puede ayudar a rehabilitarse y luego ya evitaremos otras cosas.

F. Javier Romeu Soriano:

Como le comento a la propia Anna Fores en este post el libro de “La química de las relaciones” de Ferrán Ramón-Cortes me impactó por su sencillez y sencillez pero profundidad al mismo tiempo que siempre lo recomiendo. Así que este ya me lo he comprado pues existe versión electrónica.

Originalmente publicado en Anna Forés Miravalles:

Ver original

Antes, cuando sólo existían los libros en papel, si veía un libro interesante pero que no me venía bien comprarlo o sabía que no iba a leer, por estar liado o tener otros pendientes, intentaba recordar el título o el autor para en un futuro quizá comprarlo o buscarlo en una biblioteca. Luego normalmente se me olvidaba o perdía el papel donde lo había apuntado. ¡Cuantas referencias bibliográficas interesantes habré perdido en mi vida! Pero ahora las cosas han cambiado.

El otro día surgió esa oportunidad de dedicarme media horita al placer de entrar en una librería y ver las novedades. En mis secciones habituales (no ficción) descubrí 3 ó 4 libros que me llamaron la atención pero que estaban en la categoría de libros que acabo definir. Así que, y esta es la realidad actual, saqué mi smartphone y entré en Kindle. Tecleé el titulo de uno de ellos y comprobé que sí estaba editado en castellano en formato electrónico. Pulsé la opción “leer un fragmento” y al instante las primeras páginas del mismo estaban en el carrusel de Mi Kindle (Android) al que además puedo acceder desde cualquier dispositivo (por si alguien está pensando en que se me puede perder el móvil)

De los 4 libros, 2 estaban en formato electrónico en castellano y 2 en otros idiomas. También decirte, por si no estás puesto o puesta en esto del libro electrónico, que con lo que valía uno en papel podía comprar tres en digital (el epub se cargará a los libreros, es cierto, pero no a las editoriales, a los y las autoras, ni a la cultura) Y no desprotejo y envio a alguien un libro electrónico más veces que las que pueda dejar un libro en papel (sólo que ahora no me preocupa que no me lo devuelvan)

Así que ahora los libros interesantes que quizá nunca lea están guardados en un lugar de “mi nube” esperando que un día quizá haga un click y los compre (en electrónico o en digital) para leerlos.

Y he pensado que si a mi me parecen interesantes quizá a ti también. A lo mejor ya lo has leído y puedes darme o darnos tu opinión. A lo mejor tú sí quieres y puedes leerlo ahora y el post seguirá aquí. Igual conozcas algo de los y las autores que nos pueda interesar.El arte de pedir

No conocía a esta artista neoyorkina que hace punk-cabaret pero me llamó la atención el título. De partida estoy de acuerdo que pedir es un arte, porque si te pasas te quedarás sólo pero si te quedas corto a lo mejor te mueres de asco. Orgulloso u orgullosa, pero muerto o muerta.

Dado que el tema del equilibrio entre el dar y el recibir es uno de mis preferidos lo estuve ojeando (virtualmente)

No descarto descargarlo entero pero de momento he podido ver una charla de ella en TED que en apenas 14 minutos nos cuenta sus planteamientos.

Te la recomiendo

 de cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo-jon gnarr-9788494367618

¿Votarías a un partido llamado el Mejor Partido que promete un oso polar para el zoológico de tu ciudad o que las piscinas municipales regalen las toallas? Pues eso ocurrió hace unos años en la capital de Islandia, ganaron con mayoría simple y gobernaron durante 4 años en coalición. El alcalde y fundador del partido era un conocido humorista.

No tenía muy claro si poner este libro en este post puesto que la relación con el tema general del blog está cogidita por los pelos, como no sea ¿es el sentido del humor una vía para recuperar el sentido perdido de la política? Pero indagando en Internet me encuentro un artículo en La Vanguardia y leo estos párrafos:

Nació en 1967, en el seno de una familia de clase media. Su madre trabajaba en una cafetería y su padre era policía. Su nombre original no era Jón Gnarr sino Jón Gunnar Kristinsson. Pero su difícil infancia, en la que llegó a sufrir violencia doméstica y tuvo que hacer frente a varios estigmas como la dislexia o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), le llevaron a cambiarse de nombre cuando tenía 14 años.

“Jón Gunnar Kristinsson era un niño pequeño abandonado que consideraban un retrasado mental. Jón Gnarr, por el contrario, es un adulto optimista, creativo, honrado y valiente”, explica ahora. Sin embargo, las férreas leyes islandesas sobre nombres y apellidos nunca le han dejado oficializar el cambio.

(…) Tal desenlace revela, por ejemplo, lo equivocado que estaba uno de sus profesores de adolescencia cuando le decía que con sus “tonterías” nunca llegaría a nada. “Desde entonces y hasta ahora, he constatado todo lo contrario. Sin mi sólido sentido del humor, hoy quizá estaría metido en algún psiquiátrico”, bromea.

¿A qué cambia la cosa? Por cierto en pocos meses es el segundo caso  que conozco de persona que cambia de nombre para marcar un renacer. El otro lo tienes en el caso de Édouard Louis antes Eddie Belleguele y que puedes conocer en este otro post.

Y por cierto, por ser también un caso de resistencia y resurgimiento, ante una situación de acoso por la condición sexual, es también interesante el libro…

Resultado de imagen de andraka uno bastaSe trata de la historia de Jack Andraka un adolescente y científico amateur quien parece (hay cierta polémica al respecto) haber dado con la clave para un sistema de detección temprana del cáncer de páncreas y quizá otros tipos de enfermedad oncológica.

Pero la historia de Jack no es solo la del éxito internacional debido a sus capacidades inventivas, sino que también nos muestra como se ha sobrepuesto a la depresión por el bullying homofóbico sufrido en el colegio y la resiliencia necesaria para poder sortear esos obstáculos y salirse con la suya y perseguir sus propios sueños. (De la reseña editorial del libro)

Puedes ver un video de 20 minutos en la que el mismo explica la clave de su descubrimiento ciéntifico.

Quizá también te interese esta otra charla de Josef Schovanec que habla sobre el autismo (Asperger) Le avala para ello padecer (el no estaría de acuerdo con este verbo) dicho Síndrome

Lo menciono porque el último libro de este post es de él y se llama “Yo pienso diferente”. Después de ver el vídeo creo que el titulo del libro es preciso pues, como el mismo explica, no hay mucha diferencia entre interesarse por los decimales del número Pi que por recordar los resultados de los partidos de fútbol. ¡Ahí me has dado!

Yo pienso diferente

Hace un mes publiqué un post recomendando la lectura del nuevo libro de Reyes Adorna “El origen de la infelicidad” (DDB).

Ahora os dejo el enlace al nuevo blog www.elorigendelainfelicidad.blogspot.com que Reyes ha decido crear para poder compartiendo reflexiones y materiales que tienen que ver con los temas que aparecen en el libro.

Adorna BlogEspero que, además, nuestras visitas y comentarios le sirvan para inspirar nuevas publicaciones, o simplemente que se convierta en un foro donde poder seguir aprendiendo de eso tan apasionante que es nuestra propia naturaleza.

Gracias, Reyes, por abrir este blog.

Si te parece interesante ¿me ayudas a difundirlo?

Os comunico que está abierto el plazo de pre-inscripción para el Curso de Posgrado/Especialización en “PROMOCIÓN DE LA RESILIENCIA” organizado por distintas entidades e instituciones y reconocido como propio por la UNIVERSIDAD DE BARCELONA (2º Edición)

Se desarrollará a distancia a lo largo del CURSO 2015-2016 (30 créditos) y está dirigido por Anna Forés Miravalles y Jordi Grané Ortega, con la coordinación de Pilar Surjo de Bunes.

Podéis descargar el folleto descriptivo del mismo pinchando aquí

Descubrí el “efecto conejo de Troya” cuando trabajaba en una Dirección General. No tenía experiencia en un “órgano directivo” de la Administración y era la época en que se estaban poniendo de moda los “Planes Integrales”.

Rápidamente me di cuenta de que la Administración, sea la que sea, primero divide la realidad en áreas y departamentos y luego tiene que hacer un montón de “planes transversales” para ajustarse a esa misma realidad, lo que te lleva a pensar que la división departamental estaba muy mal hecha. Pero esto, siendo paradójico, es probablemente inevitable.

Pero mucho más sorprendente fue descubrir que los planes integrales se construían y, una vez aprobados, directamente se… ¡evaluaban!. –¿Que pasa con la ejecución?– Me preguntaba. Era un pardillo pero, poco a poco, fui aprendiendo. –¡Ah! Esto se trata de que el plan se construye, no con lo que deberíamos hacer sobre un tema concreto, sino con lo que ya hacemos en cada uno de los departamentos y que tenga que ver, aunque sea de refilón, con ese tema. Simplemente lo pongo todo junto que queda más chulo y es más eficaz para la autojustificación. Ya lo pillo.

Y claro, lo que ya se está haciendo ya se puede evaluar. No me extraña que todos los planes integrales den resultados maravillosos.

Es decir, que pronto descubrí que un plan para la Administración es un gran artificio para que parezca que vas a abordar un problema pero sin tener que hacer nada especial o nuevo, excepto, seamos justos, algún detallito más.

Un tiempo después me di cuenta de que en la intervención social a veces pasa algo parecido. Salimos de las facultades cargados de preparación metodológica para hacer diagnósticos, análisis de necesidades y programar las intervenciones. Luego cada Administración competente y las normas de la materia nos dice que tenemos que diseñar distintos planes de protección, de tratamiento, etc o programar lo que vamos a perseguir en cada caso o usuario o usuaria. Pero, no lo que yo puedo considerar sensato y suficiente, sino que atendiendo, por narices, a áreas predeterminadas que alguna cabeza pensante ha diseñado. Y todo ello con la motivación fascinante de “por si viene la inspección”-

De tal manera que existe el peligro de que construido el plan de intervención todos nos vayamos a nuestra casa y nadie haga nada. Bien porque nos hemos agotado en el diseño o, lo que es peor, porque nos hemos convencido que lo importante era el diseño. En algún momento alguien dirá: ¡Este plan no funciona. Habrá que revisarlo!. Y volveremos al revisar el diseño y no la ejecución.

Es a esto a lo que yo, y sólo yo (no lo busques en Internet porque sólo te saldré yo) llamo el “efecto conejo de Troya”. El nombre surge de una genial escena de la película “Los caballeros de la Mesa Cuadrada y sus locos seguidores” de los Monty Phyton.

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En ella dichos caballeros tienen que tomar un castillo enemigo. Para ello construyen un gran conejo de madera, inspirado claramente en el caballo de Troya.

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Empujan el conejo hasta la puerta del castillo y dejándolo se esconden en la linde del bosque próximo. Y desde allí observan como los soldados enemigos abren el portón y empujan el conejo hasta el interior de la fortaleza. Entonces el estratega del grupo, entusiasmado, exclama algo así como: “¡Estupendo! ¡Esta noche, cuando todo el mundo duerma, descenderemos del conejo y tomaremos el castillo” Sus compañeros le escuchan atónitos y uno de ellos pregunta: “¿Quién has dicho que descenderá?” Y en el momento que el estratega comienza a contestar: “¡Nosotr…” se dan cuenta de su fatal olvido: ¡se han olvidado meterse en el conejo!.

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¡Cuantas intervenciones sociales están perfectamente diseñadas pero al final nadie se mete en el conejo y desciende a pelear con el problema! Vaya usted a la Unidad de Conductas Adictivas, apúntese en el INEM, acuda a los Servicios Sociales de su zona… ¿Y?

Así que puedo definir el “efecto conejo de Troya” como el fenómeno por el cual una persona, grupo o institución, con la intención de un objetivo bienintencionado, construye un gran artificio metodológico o administrativo pero luego se le olvida o se escapa de hacer lo verdaderamente importante para conseguirlo y que, casi siempre, tiene que ver con la relación interpersonal pura y dura con la persona a quien se quiere ayudar.

En realidad este efecto me lo había evidenciado muchísimos años antes mi propia mujer. Ella es maestra, aunque ahora no ejerce exactamente de ello, y yo soy psicólogo, aunque en realidad ahora no sé exactamente de que ejerzo. Así que, ante los problemas que una niña acogida de 6 años tenía para aprender a leer, yo planteaba trabajarle la lateralidad, la orientación espacial, el esquema corporal, la discriminación visual… Pero mi mujer fue contundente: ¡Aprender a leer se aprende leyendo!. Cada día, después del colegio, se sentaba con ella no menos de media hora, y cada día comprobaba asombrada como lo que parecía ya adquirido había sido “desaprendido”. Fue una batalla campal que duró semanas y semanas. Pero la niña aprendió a leer. Yo quería construir un conejo. Mi mujer bajó de él y se puso al cuerpo a cuerpo. Y creo que la niña pensó: “Esto de la eme con la a debe ser importante ¡y yo también! para que esta tipa se empeñe y se empeñe

Pues me temo que el “efecto conejo de Troya” está llegando a las aulas con gran fuerza.

Hace un minuto mi hijo que se examina de Psicología Escolar me ha preguntado ¿Que diferencia hay entre el Proyecto Global del Centro y el Proyecto Curricular del Centro? Como no tengo la obligación de saberlo pues no trabajo en la enseñanza y. aunque lo puedo intuir, he recurrido al socorrido: Búscalo en Internet.

Por esto me imagino (tengo amigas maestras e hijos en el cole) que un conejo de Troya se construye en el aula con:

– Media tonelada de programaciones y otra documentación exigida a los y las maestras

– Tropocientos kilos de requisitos para cumplir algún Sistema Básico de Calidad o similar

– Mil quinientos protocolos oficiales para abordar distintas problemáticas especiales del alumnado

– 25 conmemoraciones por curso lectivo de otros tantos Días Internacionales de Algo

– Cuarto y medio de Reglamento Interno, Normas de Convivencia, etc

– Una pizca de actividades educativas o convivenciales, subcontratadas o no, fuera del aula.

Y sobre todo, últimamente:

– 120 incidencias diarias/online/percapita para que los padres sepan en todo momento y gracias a una Plataforma Digital del comportamiento académico y social de su hijo o hija, en la mayoría de los casos negativo.

– Un porcentaje de tiempo dedicado a : “Seño, la tablet no se me enciende” “¡Quién ha estado toquiteando en la pizarra digital!” o “¡Vaya, justo ahora no va Internet” No sólo hay artificios sino cada vez más artefactos en el aula.

Y cuando el Conejo de Troya está construido se sabe que existe porque de los 50 ó 60 minutos que dura una clase el profesor o la profesora ha podido dedicar realmente a la enseñanza ¿30? ¿20? No sé, pero me temo que lo justito para decir: este es el tema en el que estamos; esto sí va, esto no va; os lo miráis y hacéis los 20 ejercicios en casa. Poquito más. Es que literalmente no da para mucho más si tenemos en cuenta que, a lo anterior, hay que añadir aún cosas como pasar lista, recados varios y conseguir silencio.

Eso sí, en el examen, control o cómo se quiera llamar se les pedirá a los alumnos y alumnas un rendimiento como si el tiempo empleado a la materia hubieran sido los 50 ó 60. Y algunos profes, quizá quemados de todo lo anterior, esperarán que el alumno o alumna haya realizado un verdadero trabajo de construcción de conocimientos, analizando, relacionando conceptos… Y quizá ponga en el examen una pregunta “de pensar”.

Espero que si lo hace sea consciente de que ese objetivo lo habrá conseguido en su casa pues en clase poco se ha podido. O que sea consciente que quizá el trabajo “de profundizar” que les pidió en la evaluación, igual no lo ha hecho el alumno o alumna sino su padre o su madre (Lo confieso: Me llamo, Javier Romeu, y le he hecho trabajos a mis hijos cuando los he visto agobiados y desbordados)

Todo esto sin hablar de algo que va más allá del aprendizaje pero que lo condiciona: el encuentro personal. Algo que parece cursi y poco técnico pero que se puede palpar. Yo lo he palpado en la mirada de profesores concretos, y podría decir nombres, que han levantado a mis hijos e hijas (naturales y en almíbar) en momentos difíciles. No fue la programación curricular ni no sé que metodología. La mejor herramienta de intervención sigue siendo la persona nos pongamos como nos pongamos.

Y también se nota la importancia del encuentro personal en la manera como oigo hablar en casa a mis chavales y chavalas de sus “profes”. Más allá de que les caigan mejor o peor; de que cuenten más o menos extravagancias de ellos; o de que siempre les echen la culpa de sus malos resultados; se nota cuando un alumno o alumna aprecia a su maestro o maestra. Saben diferenciar perfectamente al docente que no los mira simplemente como  “una serie de notas e incidencias” (Me pongo a temblar cuando, en una tutoría con un profesor o profesora, lo primero que hace es abrir la planilla de la clase, buscar a mi hijo e hija y, desplazando el dedo por su linea, repasa las notas y positivos o negativos que ha tenido. Eso casi sin haberte mirado a la cara)

Por eso este post no es una crítica a los y las profesionales de la enseñanza. Ni mucho menos.Hace años y por unos años yo lo fui y en unas condiciones ambientales privilegiadas y fui un desastre de docente.

Esto es simplemente un aviso para navegantes de que quizá algunos de ellos y ellas ya no pueden encontrarse con sus alumnos y alumnas porque entre ellos se ha interpuesto…

…un enorme conejo construido de artificios y artefactos pedagógicos, administrativos y tecnológicos.

The Technological Post; Mayo 2015

“La empresa Emotional Networking ha anunciado la inminente puesta a la venta de un dispositivo asociado al ordenador personal con el fin de que éste detecte el estado emocional del usuario o usuaria y, en su caso, bloquee, sin el consentimiento de éste o ésta, algunas funciones del sistema, especialmente las relacionadas con el acceso a Internet.

De esta manera si la persona, conectada al dispositivo mediante electrodos adheridos a uno de sus dedos o muñeca, presenta valores fisiológicos indicativos de una alteración emocional muy significativa, cuando intente enviar un correo electrónico, publicar un comentario en Facebook, Google Plus, etc o cualquier tipo de envío de datos u orden de compra, el sistema bloqueará el mismo y, opcionalmente, apagará el ordenador. En todo caso lo único que podrá hacer la persona conectada al dispositivo es esperar a que sus variables fisiológicas bajen a valores normales y permanezcan en los mismos en un tiempo mínimo de 10 minutos. Sólo entonces el puntero del ratón o la tecla Intro podrán realizar la acción de envío de datos”

El dispositivo, que consta simplemente del cable USB-Sensores de Biofeedback y del software necesario, una vez instalado modifica el sistema operativo del ordenador de forma que no pueda ser eliminado a excepción de conocimientos avanzados de informática. A partir de la instalación el ordenador sólo se encenderá si detecta variables fisiológicas como el pulso o la conductividad de la piel.

Gary Eagleman, Vicepresidente de Emotional Networking, reconoció en la presentación del dispositivo, que se comercializará como “Internet Key”, que la idea para su desarrollo fue casual. Hace unos meses recibieron el encargo de una Asociación de Sexología de desarrollar un dispositivo para que los adictos a la pornografía pudieran usar internet en una fase avanzada de su proceso de rehabilitación. El dispositivo debía bloquear el acceso a internet cuando detectara la excitación del paciente.

Sin embargo cuando el sistema ya estaba en fase avanzada de prueba su principal desarrollador, Steve Gate, tuvo una discusión con el responsable del proyecto y, en un calentón, publicó un comentario en Facebook en el que arremetía contra él haciendo una mención desafortunada a su raza. En los días siguientes recibió miles de comentarios y emails recriminándole su comentario, insultándole o amenazándole. La empresa, que podía haber solucionado el conflicto interno sin mayor dificultad, se vio, sin embargo, obligada a prescindir de sus servicios por una cuestión de imagen. Paradójicamente el creador de un software para no excitarse fue víctima de su propia excitación aunque fuera de otra naturaleza.

A raíz de esta experiencia Emotional Networking decidió desarrollar el nuevo proyecto en una filosofía más amplia. Proteger a las personas de la influencia de lo que ocurre en Internet no se limita a protegerle de lo que puede ver en la red sino también de lo que puede hacer o expresar en ella.

Eagleman ha anunciado que en los próximos meses estará lista la versión para Android. Finalizó la presentación bromeando que siempre se podrá conectar el electrodo a nuestro gato o perro pero recordó que los animales también se alteran  y que además habrá que depilarles”

La noticia que acabas de leer no es verdadera. No puedo afirmar que no exista algún dispositivo semejante o parecido pero yo lo desconozco. Pero lo que sí puedo afirmar es que me la he inventado.

Con este pequeño artificio narrativo sólo pretendo introducir una idea: el acceso a Internet y las nuevas tecnologías de comunicación no son ya una simple y potente herramienta de acceso a la información, la cual, como toda información, puede ser más o menos beneficiosa para el receptor de la misma. Las redes sociales, WhatsApp, los SMS, el correo electrónico… lo han convertido también en un modo de información sobre mí al mundo entero. Para lo bueno pero también para lo malo.

Además no es sólo un escaparate donde me doy a conocer (a veces intencionadamente y a veces sin intención) sino un espacio donde se producen verdaderas interacciones humanas con todas sus consecuencias. Y no me refiero a las ya habituales anécdotas como enviar un whatsapp a la persona equivocada, o decir que estoy en un lugar cuando mi móvil dice que estoy en otro; o ser invitado a dar un curso o charla por gente que no me conoce en persona; etc. Me refiero a cosas mucho más dramáticas como ser acosado, abusado, robado, despedido o insultado por algo que he dicho, he hecho, o se cuenta de mi en Internet. Justo esta mañana he escuchado que en Bangladesh un bloguero ha sido asesinado a machetazos de cuatro individuos por mantener una posición crítica frente al yihadismo.

Y si la premisa es válida (Internet, el ciberespacio, el mundo virtual o cómo queramos llamarlo es un escenario donde los humanos interactuamos los unos con los otros) ¿no deberíamos profundizar en cómo son las relaciones humanas en la comunicación digital? ¿siguen las mismas reglas y tienen los mismos efectos que las relaciones cara a cara o las relaciones presenciales?

Parece evidente que nadie se comporta exactamente igual en su ámbito doméstico que en el ámbito público. A todos nos han enseñado a adaptar nuestro comportamiento, en mayor o menor medida, al contexto o entorno en el que nos encontramos. Todos los padres y madres advertimos a nuestros hijos de ciertas cosas que pueden pasarles fuera de casa y como evitarlas o actuar ante ellas.

Pero ¿nos han enseñado lo mismo sobre el comportamiento humano en el terreno digital? A mi, al menos, no (excepto a poner buenas contraseñas y protegerme de piratas y hackers) Es, ahora a mis 54 añitos, cuando me voy dando cuenta de que las relaciones humanas en Internet también son humanas pero no exactamente iguales. Y que las consecuencias de mis acciones en la red no las puedo medir con los mismos parámetros que en casa, en la calle, en el trabajo… Cada vez que cruzo más allá del umbral digital pueden pasar cosas distintas a las situaciones equivalentes en la parta del más acá.

Y como intuyo que el tema tiene muchas ramas sirva este post para introducir una posible serie en la que de momento se me ocurre…:

– ¿Tiene sentido seguir hablando de real-virtual? ¿no puede llevarnos esto a confusión?

– ¿Que cambia en el mundo digital para que no podamos usar ciertas referencias sobre el comportamiento social habitual?

– ¿Qué consecuencias tiene todo esto para la educación de las nuevas generaciones? ¿Deberemos ir más allá del simple vigilar el tiempo en Internet y lo que ven nuestros hijos?

– ¿Cómo funcionan las emociones en la red? Y si en las interacciones humanas las palabras son “trozos de afecto que a veces llevan algo de información” (Boris Cyrulnik) ¿ocurre lo mismo en Internet?

– ¿Cómo afecta la red a nuestra reputación?

– ¿Ha quedado obsoleta la frase, también de Cyrulnik, de que “cultura es aquello que cambia cada 10 años y cada 10 kilómetros“?

– ¿Qué implicaciones tiene todo lo anterior para la relación de ayuda en la red?

Iremos pensando.

EPILOGO

Son las 21´30. La tele está puesta y acaban de dar la noticia de la detención de las dos personas que imprimieron y repartieron por los buzones de Casarrubueloslas (Madrid) conversaciones de WhatsApp de un grupo de profesores del colegio Tomé y Orgaz que provocó, entre otras cosas, la indignación de los padres y la destitución de la directora. Se les imputa un delito de revelación de secretos y les pueden imponer una pena de 1 a 4 años de cárcel.

No entraré a discutir si una conversación en un grupo de WhatsApps es un secreto o si la cosa tiene más o menos importancia. Lo que sé es que mucho de lo que se dijo en ese grupo quedará en Internet por los siglos de los siglos.

No diré “¡Así sea!” pero sí “¡Así es!