Más historias sorprendentes. Imagina, Julian.

         Un padre siempre debe adoptar a su hijo. Unos lo adoptan al nacer, otros algunos días o semanas después, otros cuando empiezan a hablar, etc. Sólo hay padres adoptivos.

Froncoise Dolto

Años después de la separación de The Beatles, John Lennon compuso, y triunfó de nuevo, con una hermosa canción. Hermosa en su música y hermosa en su texto:

Imagina que no hay paraíso.
Es fácil si lo intentas.
No hay infierno debajo nuestro,
Arriba nuestro, sólo cielo.
Imagina a toda la gente
Viviendo el presente.
Imagina que no hay países.
No es difícil hacerlo.
Nada por lo cual matar o morir,
Y tampoco ninguna religión.
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz.
Quizás digas que soy un soñador
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo.
Imagina que hay posesiones.
Me pregunto si puedes.
No hay necesidad de codicia ni hambre.
Una hermandad humana.
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo.
Quizás digas que soy un soñador
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo.

La canción es una invitación explícita a unirse a una marcha hacia un mundo ideal. Su mundo ideal. Y en éste no tenía cabida ni las fronteras, ni la religión, ni el hambre, ni la codicia…

Ni la paternidad. John Lennon debería incluido una frase más o menos parecida:

Imagina a todos los niños queridos por sus padres

Pero no lo hizo, a pesar de que fue su experiencia. Como el mismo escribió:

“Lo más doloroso es no sentirse querido o comprender que tus padres no te necesitan tanto como tú a ellos (…) El desamor acabó calando en mis ojos y en mi pensamiento (…) En realidad nunca me quisieron. Si soy una estrella, es sólo a causa de mi represión. Nada me habría llevado a todo esto si yo fuera normal”

La historia es bien conocida. Pero además el mismo la ha contado:

Mi madre y mi padre se separaron cuando yo tenía cuatro años…” – y su padre se fue a un país lejano – … y me fui a vivir con mi tía Mimí (…) A mi madre, la vida le superaba. Era la menor (de 5 hermanas) y no sabía muy bien que hacer conmigo, así que acabé viviendo en casa de su hermana mayor”

Para colmo, en su adolescencia, cuando estaba recuperando la relación con su madre (aunque fuera más como una hermana o una amiga) murió atropellada por un conductor borracho.

“La perdí dos veces: una cuando me llevaron a vivir con mi tía, y otra a los 17, cuando murió físicamente”

¿No debería haber deseado un mundo donde todo niño se sienta importante para sus padres? ¿Un mundo sin abandonos afectivos? En Imagine se habla de fraternidad, de hermandad, de compartir… pero nada de familia, nada de niños…

O lo que es peor ¿no debería haber hecho todo lo posible para que su hijo Julian no tuviera ese mismo sentimiento de desamor?.

Si bien en la actualidad Julian dice haber perdonado a su padre no fue así durante muchos años. En 2000, durante la conmemoración del vigésimo aniversario de la muerte de John Lennon, declaró: “Podía hablar de paz y amor al mundo pero nunca los mostró hacia las personas más cercanas a él“.

Cuando Julian nació, los Beatles estaban empezado a triunfar. Se había acordado que se ocultaría el hecho de que John y Cynthia se habían casado, unos meses después de que conocieran el embarazo.

John fue a visitar al hospital a su mujer varios días  después de que su hijo naciera y al respecto el propio John refirió:

“Cyn iba a tener un niño y las vacaciones ya estaban planeadas, pero yo no iba a renunciar a las vacaciones por un bebé. Así que me dije que era un hijo de puta y me fui”

Esta es la tónica general de la actitud de John Lennon hacia su hijo Julian, al menos durante los 5 años que duró el matrimonio de sus padres.

John Lennon no rompió el círculo. No adoptó a su hijo ni en el momento de nacer, ni unos días o unas semanas después, ni nunca.

La clave probablemente está en su comentario: “El desamor acabó calando en mis ojos y en mi pensamiento” . Porque lejos de compadecerse de su situación empezó a verle ventajas:

”A veces me alegraba de no tener padres (…) Algunos no ven que sus padres, incluso a los 40 ó 45 años, los siguen torturando. Siguen dominando por ellos, el pensamiento o la mente. Yo nunca tuve ese miedo a mis padres, ni ese afán de agradarles”

John Lennon consigue verle una ventaja a su desamor. Y de ahí a justificarlo sólo hay un paso:

“Al noventa por ciento de las personas de este planeta, sobre todo de occidente, las ha traído al mundo una botella de whisky un sábado por la noche, y el hijo no figuraba en sus planes. El noventa por ciento de nosotros somos accidentes: no conozco a nadie que haya proyectado tener un niño. Todos somos sorpresas del sábado noche”

Sorpresas del sábado noche en marcha fraterna por un mundo sin fronteras, sin religión, sin hambre… y sin padres que asumen que son padres.

(Ubicación provisional en el Blog-rrador : 2)

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